La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

septiembre 11, 2006

Impuesto Inflacionario

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 1:30 pm

Después de una larga y triste historia de destrucción financiera y económica, el impuesto inflacionario ha regresado. Hasta la fecha, siempre señalé que la inflación argentina post-devaluación era de naturaleza residual, originada por la recuperación del precio en dólares de los servicios. Llegué incluso a defender en el programa A Dos Voces, en julio de 2005, al presidente del BCRA de acusaciones del mismo gobierno que lo hacían responsable del aumento de la inflación que empezó a verificarse el año pasado. Pues bien, ahora creo que la inflación dejó de ser residual y que ha vuelto a ser del tipo tradicional. Desde agosto de 2005, aproximadamente, el gobierno recauda el impuesto inflacionario. No para financiar sus gastos corrientes y de capital sino para comprar dólares en exceso del flujo de demanda de pesos.

Entre abril de 2003 y julio de 2005, la economía argentina funcionó en el contexto de una convertibilidad informal. El BCRA mantenía virtualmente fijo el tipo de cambio por debajo de 3 pesos por dólar, intervenía sistemáticamente en el mercado de cambios para comprar o vender dólares y las reservas internacionales respaldaban entre 70% y 100% de sus pasivos monetarios. La inflación, en tal contexto, era residual porque el tipo real de cambio bajaba. De hecho, el TRC bajó de un registro de 248 en marzo de 2003 (base enero de 1998 = 100) a uno de 215 en julio de 2005. O sea que la inflación argentina fue mayor que la suma de la devaluación del peso (nula) y la inflación mayorista norteamericana.

La convertibilidad informal del peso fue abandonada en agosto de 2005 sin que mediara un anuncio oficial, tal como había sido adoptada. Desde entonces rige una especie de tablita de devaluación sólo conocida por Redrado, Kirchner y, quizá, Miceli. Se trata de un crawling-peg pasivo o un régimen de devaluación que sigue a la inflación con el fin de sostener el TRC en un determinado nivel. La tasa de devaluación del peso pasó, en consecuencia, de 0% a 7% anual en los últimos doce meses. Y el TRC frenó su caída y empezó fluctuar entre 215 y 221 puntos. Por tanto, la causa de la inflación ya no es la recuperación del precio en dólares de los servicios, sino la devaluación del peso, que es responsabilidad exclusiva del gobierno. Entre agosto de 2005 y agosto de 2006, la inflación fue 11%, que es igual a la suma de 4% por inflación de EEUU y 7% por devaluación del peso argentino. ¿Cuál es la contribución del control de precios del secretario Moreno a la estabilidad?

InflationTax.jpg

La tabla informa sobre la gravitación que tuvo el impuesto inflacionario en nuestra historia reciente. En el período 1975-84, Argentina se ubicó en el primer lugar del ranking mundial de recaudación por emisión monetaria; Brasil ocupó el segundo lugar e Israel, el tercero. En el período 1985-88, la recaudación de este raro gravamen, que no se legisla y que se percibe antes de que se devengue, fue mayor aún. En 1989, durante la hiperinflación, financió como mínimo 80% del gasto público consolidado. En 2002 recaudó un monto significativo. Entre 2003 y julio de 2005, el gobierno se abstuvo de recaudarlo. Pero desde entonces ha vuelto a recaudarlo para financiar la acumulación de reservas internacionales.

La recaudación actual ascendería a 0.8% del PBI. Esto significa que unos 1500 millones de dólares de las reservas internacionales del BCRA se deben a un ahorro forzoso impuesto al público tenedor de dinero por vía de la devaluación y la consecuente inflación.

De esta forma, el gobierno mata dos pájaros de un tiro: 1º recompone el stock de reservas internacionales, que cayó u$s 9800 millones a raíz de la caprichosa cancelación anticipada de la deuda con el FMI; 2º mantiene el dólar en un nivel competitivo, según el consejo del lobby industrialista.

10 Comments »

  1. Una pregunta: cuando dice que la inflación en nuestro país desde agosto 2005 fue de un 11% debido en un 4% a la inflación de EEUU y en un 7% a la de nuestro país, se refiere a que ¿un 4% se debería a la inflación internacional por encontrarnos en un modelo "como de tipo de cambio fijo" y que a pesar de eso lo mismo tenemos 7% de inflación doméstica por un exceso de oferta de pesos sobre su demanda (que si estamos en TC fijo no debería irse de nuevo al BC a través de compra de dólares)? ¿o sino, ese 7% es tal vez por alguna variación del TC?. En fin, mi duda es: dado el contexto económico-institucional (que es tipo TC fijo creo), de donde se produce el 7% de infl doméstica?

    Pablo: Trate de releer el post. Creo haber sido claro, si bien me doy cuenta que para un no economista el tema es difícil de entender. En dos palabras: hasta julio de 2005, teníamos un tipo de cambio fijo, de cuasi-convertibilidad; en tal contexto la inflación, a la larga, es simplemente la inflación mayorista de EEUU. En el corto plazo, se agrega un plus por ajuste del precio de los servicios que quedaron rezagados. Pero desde agosto de 2005 se verifica una devaluación del 7% anual; luego, la inflación interna debe ser igual a la suma de la inflación mayorista de EEUU y la tasa de devaluación. Ahora hay devaluación porque el gobierno abandonó la cuasi-convertibilidad, adoptando en su lugar una especie de Tablita. Y porque hay devaluación es que se cobra el impuesto inflacionario.

    Comment by Pablo Pero — septiembre 11, 2006 @ 5:36 pm

  2. Esta es una muestra más de por qué en Argentina no se puede (ni se debe) tener moneda propia: si hay algo en donde los políticos argentinos se han destacado es en destruir el patrimonio y los salarios de la población con todo tipo de devaluaciones. ¿Me pregunto si seremos capaces de entender que es un peligro para la misma Argentina el hecho de tener moneda propia? Sr. Ávila, habrá que ver si la idea de la dolarización resulta popular entre la opinión pública argentina, porque dudo bastante de que así sea. Pero atención: me parece peligrosa la idea de una dolarización 3 a 1, aunque es imposible que se lleve a cabo. Igual aclaro que soy partidario de la dolarización. Porque si hay alguien que destruye nuestro poder adquisitivo, ese es el Banco Central. No sé si estoy errado con lo que dije a lo último.

    Andrés: No está errado en absoluto en ninguna de sus apreciaciones. Argentina no debe tener moneda propia; ha dado muestras sobradas de incapacidad para administrarla; sino fue el país más inflacionario del siglo pasado, le pasó raspando. La dolarización está malentendida y tiene mala prensa; es impopular entre la dirigencia y en el electorado de clase media urbana. No creo que sea impopular entre los que menos tienen. Creo que les gustaría mucho ahorrar y que les paguen en dólares. El BCRA ha sido la gran usina de inestabilidad económica argentina; la Aduana le sigue en capacidad de daño. Hay que abolirlos, demoler sus edificios y construir en su lugar plazas verdes con un monolito en el centro donde se lea: "Aquí funcionó un organismo arbitrario y corrupto que fue responsable en gran medida de la declinación argentina".

    Comment by Andrés — septiembre 11, 2006 @ 10:28 pm

  3. Estimado Dr. Avila, Lo felicito por su artículo. Es muy interesante y muy claro. Al respecto, quería hacerle la siguiente pregunta: Considerando que Ud. aconseja que la Argentina no tenga una moneda propia "pública", aconsejaría para remediarlo el "free banking" y la "competencia de monedas" defendida por Friedrich A. von Hayek, o un retorno al patrón oro, como defendía Ludwig von Mises? Aprovecho para saludarlo, Adrián Ravier

    Adrián: Ni lo uno ni lo otro. Porque en vista de la histórica inestabilidad institucional argentina ambos sistemas resultarían altamente reversibles. Aconsejo la adopción de una moneda de reserva mundial, que debería ser el dólar o el euro. Como el costo de abandonar la dolarización o la eurización sería elevado, el riesgo devaluatorio sería reducido, lo mismo que la tasa de interés local.

    Comment by Adrián Ravier — septiembre 12, 2006 @ 7:28 pm

  4. Jorge: A ver si entiendo. Dolarizacion: Por EXPORTACIONES entran divisas al pais (no reservas, directamente a la nueva Base Monetaria), IMPORTACIONES salen divisas de la Base. Por INVERSIONES Directas (o Bonos, o lo que sea) entran Divisas. Bien. Hasta acá Barbaro. Me gusta. -Pregunta 1: ¿Como bajamos los costos de Producción (de Bienes y Servicios) en este pais? Porque es siempre compulsivo que los precios van a subir, por mas que la Inflacion de USA sea de 0.003% mensual, en Argentina va a ser del 10. -Pregunta 2: ¿Ante una crisis Internacional (caen los precios de los comodities, retiran las inversiones) que hacemos? Lo del MONOLITO, en las plazas, coincido 100%, y es MUY gracioso. Pero a la vez es muy lamentable.

    Ramiro: Respuesta 1: Después de un período de ajuste, el nivel de precios aumentará al ritmo de la inflación de EEUU. Por una cuestión matemática. Por lo demás, el libre comercio internacional es la herramienta apropiada para darle competitividad a la producción local. Respuesta 2: De una recesión interna por crisis internacional no se sale devaluando. Ahora bien, una crisis internacional puede provocar una corrida bancaria (efecto Tequila). Propongo a tal efecto poner bajo jurisdicción extranjera el sistema bancario. Si los depósitos estuvieran bajo jurisdicción de UE o EEUU, no habría corrida bancaria; no verías ahorristas corriendo a los bancos para sacar sus depósitos. Salvo en caso de una corrida mundial.

    Comment by Ramiro — septiembre 13, 2006 @ 1:23 pm

  5. Sr. Ávila, a los edificios a demoler, si bien en el caso que mencionaré enseguida es aún más imposible, hay que sumarle el de la AFIP o, mejor dicho, Autoridad F*** de los Individuos Pagadores (de impuestos). Disculpe mis términos, pero pienso que es así.

    Comment by Andrés — septiembre 13, 2006 @ 11:59 pm

  6. Tu postura Jorge es similar a la de un amigo mio del Cato Institute, con quien suelo concordar y/o estar en desacuerdo (como en este caso). Concordemos primero que una "dolarizacion" es en el fondo similar a un currency board "ortodoxo", donde la paridad cambiaria se mantiene sin intervencion alguna del Banco Central. La ventaja de la "dolarizacion" en este caso es que evita que las autoridades se pongan a implementar politicas crediticias y monetarias "generosas", a contrapelo de la realidad, tal como el desastre que hicieran los irresponsables de Menem y Roque Fernandez en su momento. El problema de este sistema de currency board/dolarizacion es que requiere que los paises mantengan niveles de productividad relativos constantes a lo largo del tiempo. Si estos cambian, al no ser posible ningun reacomodamiento del valor relativo de las monedas intervinientes, estos cambios se van a ver reflejados solo en el nivel de competitividad de relativa de cada pais. Esto no es necesariamente malo: bien puede ocurrir que los cambios de productividad terminen favoreciendo al pais! Empero, bien puede ocurrir lo contrario y las consequencias serian muy duras!! Las consecuencias serian mas duras aun si nuestros trade partners deciden ajustes de sus tipos de cambio (por ejemplo) que nos afecten mas a nosotros que a los Estados Unidos (ya que los Estados Unidos no tendrian incentivos para ajustar su propia moneda, y nosotros estariamos imposibilitados de intentar ajuste que compensara el de nuestro trade partners. Esta desventaja enorme de intentar una dolarizacion y/o currency board ortodoxo se aligeraria mucho si TODOS los trade partners decidieran adoptar un currency board. De esta forma, los riesgos de ajustes "unilaterales" para tomar ventajas de mercado desaparecerian. Un sistema asi fue el que rigio en el mundo a partir de 1945, a consecuencia de los acuerdos de Bretton Woods. (…) Aunque un sistema asi (generalizado) funciona mejor que uno limitado a un par de paises, a la larga sucumbe. Como sucumbio el creado en 1945. La limitante es la misma: la productividad relativa de los trade partners que crece en forma diferente generando presion sobre el tipo de cambio. En el caso del sistema de Bretton Woods, la detonante fue el gran crecimiento productivo de la Alemania y el japon de posguerra. El sistema no aguanto ese desfasaje y fue asi que finalmente, el Presidente Nixon decidio terminar con ese sistema, adoptando el mundo un sistema de monedas flotante, el cual le permitio a Estados Unidos recuperar competitividad. (…) Cuando nos “agarramos” con mi amigo del Cato Institute, usualmente la discusion deriva entonces a ejemplos que el da donde el currency board ha funcionado muy bien. El ejemplo claro es el de Hong Kong. Ejemplo que yo, le concedo, ha andado muy bien. Yo, obviamente, le retruco con el Argentino y el de Ecuador. La discusion entonces se desarrolla en una tipica discussion de economistas, donde cada uno explica que si hubiera pasado esto o aquello y no esto, las cosas hubieran sido asi o asa… y la charla se suele empantanar en este marco de supuestos teoricos que tanto nos agrada a los economistas. Sin embargo, la ultima vez que discuti sobre un tema asi con mi amigo, le presente un argumento que lo dejo meditando. Le dije algo asi como: “te apuesto que si Hong Kong dejara el currency board y adoptara un sistema de moneda flotante, igual seria siendo rico; asi como Ecuador seguira siendo pobre no importa si se dolariza o eurotiza” Es que, en el fondo, las cosas que hacen a un pais rico o pobre no pasan por la adopcion de currency boards, dolarizaciones, o sistemas fluctuantes. Son otras. En la Argentina, con lideres mediocres como los que tenemos, donde la “esperanza” es Lavagna (!), que adoptemos uno u otro sistema no cambia demasiado la cosa. Repito, en lo personal no quiero ni el currency board ni la dolarizacion porque sus contras no compensas sus benefios. Pero… la verdad… la solucion no pasa por ahi. Eduardo

    Eduardo: 1) La dolarización/eurización tiene una diferencia fundamental con el currency board ortodoxo: el riesgo de devaluación del primero es mucho menor que el del segundo, pues el costo de abandonar el primero es mucho mayor que el de abandonar el segundo. Es muy costoso reemplazar un sistema donde la moneda de reserva se usa en todo tipo de transacciones: comerciales y financieras, grandes y pequeñas, privadas y públicas. 3) Menem y Fernández no hicieron ningún desastre. Abusás de un slogan. El desastre es responsabilidad del gobierno de De la Rúa, que ahora muchos piensan que no existió. Menem dejó a De la Rúa una deuda y un gasto público inferiores a los que Cardozo dejó a Lula, y ahí va Lula por su reelección sin traumas. 4) Gran Bretaña y otros países tuvieron un patrón oro (tipo de cambio fijo multilateral) durante por lo menos 150 años, y las diferencias de productividad no generaron crisis que el sistema no pudiera tolerar. Gozaron a cambio el beneficio inestimable de la estabilidad monetaria de largo plazo y pudieron desarrollar de esta forma mercados de préstamos a largo plazo, que son el sello que distingue a un país avanzado de uno atrasado. El problema insoluble del patrón dólar no residió en las diferencias de productividad sino en la incapacidad del sistema para neutralizar las corridas bancarias. Si Argentina adoptara una moneda de reserva como propia + una banca comercial bajo jurisdicción extranjera, minimizaría el drama de las corridas. 5) Hong Kong salió indemne de la corrida de 1997-98 porque sus reservas internacionales ascendían a 600% de su base monetaria; en la corrida de 2001, la proporción en Argentina era 100%. Bueno pero insuficiente. 6) Vos pensás que el problema es otro, que la solución no es la dolarización u otra rareza, porque no tenés conciencia de la aguda inestabilidad de la velocidad de circulación del dinero en Argentina. Cuando esta variable es tan inestable, la salida es la fijación del tipo de cambio. Cuando, además, las instituciones nacionales son altamente reversibles, es muy difícil encontrar una salida distinta a la adopción de una moneda de reserva.

    Comment by Eduardo Romano — septiembre 14, 2006 @ 8:53 am

  7. No es ningun slogan. Es el consenso de la mayoria de los economistas que la politica fiscal bajo Menem-Fernandez fue muy laxa. Podes revisar los documentos del FMI donde hablan de una "weak fiscal policy" en ese momento. (IMF, 2004. Evaluation Report The IMF and Argentina, 1991–2001). Se lee en ese momento como ya en 1998 que el FMI se acercaba a Fernandez a pedirle mayor control fiscal. Si no te gusta el FMI, podes leer a Michael Mussa (del IIE) (Mussa, M. 2002. Argentina and the Fund: From Triumph to Tragedy). Obviamente, podes leer a Lopez Murphy, quien en un articulo para the Cato journal (Lopez Murphy, R., D. Artana, and, F. Navajas, The Argentine Economic Crisis. Cato Journal, vol. 23, no. 1, Spring/Summer 2003.) dice "Actually, government spending in Argentina behaved as if the exceptionally favorable export prices of the 1996–97 interval could have held throughout the whole period. Their subsequent collapse exposed the fragility of the Argentine fiscal policy." Y a muchos otros mas. No es ningun slogan, sino la opinion de la mayoria de los economistas. Pero, acepto, no todos opinan lo mismo. Como no todos concuerdan conmigo en que los problemas de la "dolarizacion" en la Argentina son mayores que los beneficios que podria causar. Las opiniones serias pueden divergir, pero no son slogans. Eduardo

    Eduardo: Según estimación oficial publicada por el Ministerio de Economía en agosto de 2001, el gasto público consolidado sin intereses aumentó en 1991-2000 un 73% en valores corrientes. La Nación, un 36%; las provincias, un 129%, y los municipios, un 96%. Según una estimación independiente (M. Teijeiro), el gasto consolidado sin intereses de la deuda (excluyendo municipios en ambas puntas) creció un 100% en valores corrientes. El pago de intereses de la deuda pública pasó, según el M. de E., de 3.300 millones de dólares a 12.100 millones; o sea, de 2% del PBI a 4.3%. De forma que en el período 1991-2001 el gasto público primario fluctuó en torno de 29% del PBI y el gasto con intereses saltó de 31% a 33.6%.

    En ese período, el PBI en términos reales subió un 37%, y el PBI en términos nominales, un 72%. La variación del nivel de precios fue un 26%. No conozco las estadísticas del paper de López Murphy para el Cato journal, pero creo que los datos que manejaba en el país allá por 2002 estaban errados. Él comparaba entonces el aumento del PBI en términos reales con el aumento del gasto en términos nominales y exageraba el aumento del gasto. Según los datos que manejo, el PBI aumentó un 37% y el gasto aumentó otro 37%, o un 59% según una estimación privada más ambiciosa, siempre en términos reales. Por esto creo que lo de "la explosión del gasto durante los ’90" es un prejuicio. Sí, aumentó mucho en términos nominales, pero en la misma medida aumentó el PBI nominal. Habría sido mejor, por cierto, que aumentara menos. López Murphy no se equivoca cuando señala que se sobrestimaron las posibilidades de crecimiento de la economía argentina en 1996-1997, circunstancia que probablemente indujo una expansión del gasto público que terminó siendo exagerada. Pero ¡quién iba a imaginar que el gobierno de la Alianza demostraría tanta ineptitud!

    Comment by Eduardo Romano — septiembre 14, 2006 @ 4:42 pm

  8. Estimado Dr. Avila, Volviendo al punto 3, agradezco su respuesta. Acepto que tomar el dólar o el euro como moneda implicaría pasar a una mayor estabilidad, además de la "importación de instituciones". Pero también nos atamos a la inflación americana o europea, además de introducirnos en ciclos económicos continuos. Las propuestas de Mises y Hayek enseñan que podemos hacer mucho más que esto. ¿O acaso la caída de la bolsa en EEUU (que pasó de 17 Billones de dólares a sólo 10 en menos de un año) no fue causada por la política monetaria expansiva de la Reserva Federal, durante los años anteriores?

    Adrián: Leí con atención la propuesta de Hayek. Es fascinante pero adolece de una debilidad insuperable: exige instituciones irreversibles. Transcribo una síntesis de ella que escribí en mi artículo Internacionalización monetaria y bancaria (2004). El mismo Hayek anticipa mi crítica. Leé, por favor, la observación f) del tercer párrafo:

    Tanto o más interesantes y relevantes que la propuesta en si misma, son los motivos que llevaron a Hayek a escribir Denationalisation of Money (1978). Este largo y erudito artículo es un intento desesperado de encontrar una solución políticamente factible para eliminar la inflación, “el problema más simple desde el punto de vista técnico” (Hayek, 1978, pág. 13). Su objetivo es prevenir que los gobiernos tomen decisiones monetarias y financieras que resultan inevitables cuando ellos tienen el poder de tomarlas. El autor se refiere a medidas con las cuales los gobiernos pueden remover rápida y fácilmente las causas del descontento de grupos de presión, pero que están condenadas a desorganizar y, por último, a destruir el orden de mercado (ibid, pág. 19). Para ello, Hayek propone abolir el uso exclusivo dentro de cada territorio nacional de la moneda emitida por el gobierno y admitir en igualdad de condiciones la circulación de monedas emitidas por otros gobiernos. Y llegado este punto, se pregunta sobre la conveniencia de eliminar de una vez por todas el monopolio oficial en la emisión de dinero y permitir que el sector privado suministre al público otros medios de cambio que sean de su preferencia (ibid, pág. 20).

    Hayek pensó su propuesta para el viejo Mercado Común Europeo, como una alternativa superior al proyecto de la moneda única administrada por un gran banco central continental, que más tarde se concretaría bajo el nombre de Banco Central Europeo, emisor del euro. El núcleo de su propuesta se sintetiza así: a) primero en Europa y luego en otros continentes, surgirían bancos privados emisores de circulante, encajes bancarios y depósitos; b) el dinero emitido por estos bancos circularía libremente en el país de origen y en todos los países que adhieran a un acuerdo internacional de libertad monetaria y bancaria. Por tanto, el dinero emitido por cualquier banco gozaría de la misma aceptación en todo tipo de transacciones y contratos, presentes y de pago diferido, privados y públicos, incluidos los pagos de impuestos y sueldos y salarios y los pequeños gastos, en cualquier país suscriptor del acuerdo. De esta manera, por ejemplo, el dinero y los depósitos emitidos por un banco privado alemán competirían de igual a igual con el dinero emitido por el gobierno alemán o el gobierno francés, y con el dinero y los depósitos emitidos por otros bancos privados de cualquier país suscriptor del acuerdo; c) cada banco emitiría moneda por dos canales: la compra de monedas de reserva y, sobre todo, el otorgamiento de préstamos de corto plazo; d) la política de emisión de cada banco apuntaría a mantener aproximadamente constante el precio agregado de una canasta de commodities que refleje los intereses comerciales y de consumo de la región o las regiones donde se concentren las tenencias del dinero emitido por el banco; e) como las monedas emitidas por los distintos bancos serían virtualmente perfectas sustitutas y sus velocidades de circulación, muy volátiles, cada banco estaría listo para congelar o, si fuera necesario, exigir la cancelación de sus préstamos, y sobre todo para intervenir en el mercado de cambios y sostener la paridad original de su moneda en términos de las otras; f) aparte de los bancos emisores, habría bancos parasitarios operando como almacenes monetarios; los bancos emisores no podrían ser prestamistas de última instancia de los parasitarios; g) las áreas de predominio de cada moneda no tendrían límites precisos; es probable que se superpongan y que sus fronteras fluctúen. Aunque “sin duda, persistirán enclaves gobernados por dictadores que no querrán perder el poder del manejo monetario aun cuando la ausencia del control de cambios ha devenido en la marca distintiva de un país civilizado y honesto” (ibid, pág. 88). (La propuesta de Hayek está dispersa en los capítulos VIII a XV de la obra citada.)

    Entre las principales ventajas y desventajas de la propuesta, se cuentan las siguientes: a) en cada país habría tantos niveles de precios como monedas circulen en él, pero habría una sola estructura de precios relativos; b) desaparecería la institución del prestamista de última instancia; en rigor, esta función se volvería redundante ya que el público no correría contra bancos que pueden emitir circulante; c) se erradicaría la posibilidad de devaluación. Hayek no justifica la devaluación: “el argumento moderno del nacionalismo monetario favorece un arreglo por el que todos los precios de una región pueden ser simultáneamente elevados o rebajados en relación con todos los precios de otras regiones. Se considera que esta es una ventaja porque evita la necesidad de rebajar un grupo particular de precios, especialmente, salarios, cuando la demanda internacional de ciertos productos ha caído. Pero en la práctica, esto significa que, en vez de rebajar algunos pocos precios afectados, una cantidad mucho más grande de precios tendrá que elevarse para restaurar el equilibrio internacional del país después de la devaluación de la moneda local” (ibid, pág. 86); d) se evitaría el control de precios, ya que la devaluación es su causa directa; sin embargo, e) la propuesta favorecería la concentración de la actividad bancaria porque los bancos parasitarios, que deberían tener un encaje de 100% sobre sus depósitos en cuenta corriente, competirían en desventaja con los bancos de emisión en este mercado; f) frente a un gobierno hostil, la posición del banco emisor local podría ser insegura; “existiría algún peligro de que las fuerzas nacionalistas y socialistas involucradas en una estúpida agitación contra las corporaciones multinacionales empujen a los gobiernos a conceder ventajas a las entidades nacionales, provocándose así un gradual retorno al presente sistema de emisión nacional privilegiada” (ibid, pág. 96).

    Comment by Adrian Ravier — septiembre 25, 2006 @ 10:33 pm

  9. Jorge, Pero esta “reversibilidad institucional” que invalida la propuesta de Hayek, ¿no invalidaría también tu propuesta? Creo que una propuesta de estas características implicaría por supuesto un cambio cultural en el modo de pensar de la gente, que justamente no permita esta reversibilidad. Un abrazo, Adrián Ravier

    Adrián: Mi propuesta no anula la posibilidad de reversión pero la minimiza considerablemente. La de Hayek, por el contrario, es eminentemente reversible en nuestro país. 1) Reproduzco abajo mi respuesta a una crítica frecuente:

    Sexta crítica: “Como la Convertibilidad en su momento, el sistema internacionalizado también puede ser revertido; por tanto, no es una solución permanente.”

    Respuesta: Es la verdad, tanto los dólares o los euros de curso legal como los depósitos offshore pueden ser declarados ilegales. No podemos erradicar la posibilidad de que algún día el público sea obligado por un gobierno asfixiado por la falta de recursos o simplemente retrógrado, a aceptar el dinero nacional y a depositar sus ahorros bajo jurisdicción nacional. Sin embargo, el circulante preexistente en moneda de reserva no podrá ser gravado por el impuesto inflacionario ni los depósitos offshore preexistentes podrán ser expropiados. Esto es lo importante para preservar la distribución de la riqueza y la paz social. En este sentido afirmamos que el sistema internacionalizado es verdaderamente irreversible. Por lo menos los stocks estarán a salvo.

    Los cacerolazos, la inestabilidad y las revoluciones en general se deben al manoseo de los stocks (riqueza), no al de los flujos.

    2) Si el cambio cultural garantizara una alta cuota de irreversibilidad institucional en un plazo prudente, yo estaría abogando por una reforma educativa antes que por una monetaria y bancaria. Me inclinaría por la visión de Sarmiento antes que por la de Alberdi. Transcribo a continuación tres párrafos cortos de mi artículo que vienen al caso:

    El sistema internacionalizado que proponemos es la traducción en una fórmula concreta de la segunda afirmación de Alberdi, citada al principio del ensayo. La adopción del dólar o el euro como la moneda de curso legal para toda clase de transacciones y la puesta bajo jurisdicción internacional de los depósitos bancarios de los residentes argentinos responden a la misma idea: importar instituciones económicas fundamentales cuyo costo de reversión sea muy alto, con el fin de asegurar el mayor horizonte de estabilidad posible.

    La solución del fracaso institucional que explica la prolongada declinación argentina no está adentro sino afuera del país. Quienes la buscan adentro insisten en la independencia de poderes, el respeto de la ley, el superávit fiscal y la educación como formas de encauzar la turbulencia social y política que ha carcomido las instituciones que regulan la vida pública nacional. Quienes creemos que la solución está afuera proponemos fijar un curso indeleble para encauzar tanta agitación hacia fines constructivos. Intuimos que la independencia de poderes y los otros requisitos mencionados son condición necesaria pero no suficiente para el crecimiento.

    Así, el sistema internacionalizado sería la única vía de escape que nos queda, puesto que apostar a la regeneración de la moneda nacional y de la banca comercial bajo jurisdicción nacional involucraría un proceso por demás lento y de resultado incierto. Huelga repetir que nuestra propuesta demanda una actualización del concepto de soberanía nacional pues el que rige nuestra forma de pensar y de proyectarnos al mundo es propio del nacionalismo político, monetario y bancario del siglo que pasó.

    La propuesta de educar al soberano para que algún incierto día se comporte como el pueblo suizo es loable, es muy sarmientina, merece lobby y todo mi apoyo, pero no es la solución. Creo que es más segura la alternativa de una reforma, determinada por circunstancias externas y necesidades internas, que lleve al soberano a comportarse como el pueblo suizo sin necesidad de serlo. La conducta de los pueblos y sus gobernantes es consecuencia de las instituciones que los rigen, y las instituciones son el producto de creencias (cultura) pero también de accidentes históricos e internacionales.

    3) La propuesta de Hayek jamás fue puesta en práctica; sin embargo, la internacionalización que propongo ya funciona. Sigue el último párrafo de mi artículo:

    Los banqueros argentinos miran esta propuesta con aprensión. No han considerado aún ciertas ventajas del sistema internacionalizado. En primer lugar, tenemos buena evidencia internacional que avala la propuesta. Se trata de la experiencia contemporánea de los quince países de UE que sustituyeron físicamente sus monedas nacionales ancestrales por el euro. Aparte de la reducción del riesgo-país que esto ha significado para los países de la periferia europea y del consecuente boom económico, deberíamos tomar nota de que los viejos bancos centrales de los países miembros de la zona del euro tienen ahora un papel fundamentalmente decorativo; ninguno de ellos conserva el poder del prestamista de última instancia ni la capacidad para ejercer una superintendencia de bancos autónoma; en UE sólo hay un único banco central, el Banco Central Europeo, que funciona en Bruselas, y sólo un verdadero superintendente de bancos.

    4) Una ventaja no menor de mi propuesta es que se puede implementar de manera unilateral. No es el caso de la propuesta de Hayek, que es supranacional y exige el acuerdo de mútiples países.

    Comment by Adrián Ravier — octubre 6, 2006 @ 1:16 pm

  10. Porque no copiar el unico modelo que funciona en cuanto a recaudacion de impuestos en el mundo ?…Ud. no copiaria el ultimo tratamiento exitoso contra el cancer por ejemplo o preferiria morirse como una rata manteniendo ideas del siglo pasado ? Los argentinos hemos perdido el sentido comun y aun seguimos buscando la piedra filosofal en temas economicos. Pero resulta que la magia no existe en economia y a grandes rasgos, cuando gastamos mas de lo que ingresa, solo hay un resultado al final del camino: la quiebra. En materia de Impuestos existen 3 categorias basicas: Impuesto a las Ganancias (del 12% al 30%), Impuesto a la propiedad, Impuesto a las ventas (7% sobre la compra). Todos los demas inventos complicados (tipo IVA, etc) no han servido ni serviran…por que son injustos, ineficientes, confiscatorios y como dije antes, la magia no existe… Por supuesto que esto debe hacerse en un contexto democratico estable y real.

    Comment by eduardo — octubre 22, 2006 @ 12:48 pm

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