La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

julio 8, 2014

La tesis de Piketty

Filed under: Libros y papers — Jorge Avila @ 3:10 pm

El economista francés Thomas Piketty publicó Capital in the Twenty-First Century hace un par de meses, en EEUU. Había sido publicado el año pasado en francés sin mayor repercusión. La publicación en inglés, no obstante, ha tenido un éxito espectacular. Parece claro que tocó un nervio sensible. La distribución del ingreso es un tema cotidiano y tradicional en Francia; quiero decir que no es nada nuevo allí. En EEUU es otra cosa. En este país no es común el debate sobre temas distributivos; recién en los últimos años, a raíz de la campaña presidencial de 2012 y el estancamiento que experimenta el salario real desde la década de 1980 (atribuido en parte a la emergencia económica de China e India), el tema ha cobrado interés y divide agriamente a «conservatives» y «liberals».

Piketty

Aparte del libro de D. Acemoglu y J. Robinson (Why Nations Fail 2012), no recuerdo otro gran libro de investigación económica (científica) que produjera tantas olas en los últimos 30 años. Ambos, el libro de A&R y el de Piketty, presentan sus respectivas tesis desde el principio, desarrollan sus interpretaciones económicas con muy buena prosa e intuición e intentan probar meticulosamente sus tesis por medio del uso de grandes fuentes de datos estadísticos e históricos. Y ambos tratan cuestiones clásicas, tales como el crecimiento, el desempleo o la distribución. Esta suma de cualidades los convierte en lecturas fascinantes. El libro de Piketty tiene dos atractivos adicionales: emplea referencias literarias para ilustrar el grado de concentración de la riqueza en Francia e Inglaterra en los siglos XVIII y XIX, y permite a los economistas formados en la tradición anglo-sajona apreciar «el punto de vista económico francés».

Desde abril se suceden comentarios del libro por parte de renombrados economistas. Son tantos y tan buenos que me siento eximido de la obligación de dedicarle uno acabado a la obra de Piketty, la cual, por otra parte, no trata un problema específicamente argentino. Por una explicación en cuatro párrafos de la tesis de Piketty, lea el artículo de The Economist. Por una opinión extasiada y progresista, lea el artículo de P. Krugman en The New York Times. Por una interesante crítica liberal, lea el ensayo de T. Cowen en Foreign Affairs. Por un comentario apreciativo y profundo, lea el ensayo de L. Summers en Democracy. Por un examen crítico y técnico, lea el paper de X. Sala i Martín. Y por una opinión argentina, lea el ensayo de J.C. de Pablo.

La tesis de Piketty dice que el capital (también llamado riqueza) crece a la tasa de retorno del capital, la cual es normalmente mayor que la tasa de crecimiento económico. Por tanto, los países tenderán a exhibir una creciente relación entre la riqueza y el ingreso nacional, a menos que ocurran catástrofes como las dos guerras mundiales y la Gran Depresión. Y como la riqueza está altamente concentrada, Piketty infiere que la desigualdad tenderá a aumentar sin límite en tanto no se apliquen políticas que la prevengan o algún tipo de perturbación interfiera el proceso de acumulación. Esta conclusión se formaliza con una simple desigualdad: r>g (la tasa de retorno del capital excede a la tasa de crecimiento económico).

De este resumen de la tesis de Piketty, que tomé de Summers, me interesa repasar dos aspectos. Primero: la remuneración del capital, como fracción del ingreso nacional, está predestinada a aumentar sin límite; esto implica que la fracción del ingreso asignada al trabajo está predestinada a disminuir sin límite. Segundo: el ingreso de los ricos respecto del ingreso del resto de la sociedad está predestinado a incrementarse cada vez más, agravándose la desigualdad en un proceso sin fin. Luego, los países estarían predestinados a ser gobernados por mega-ricos. Tan grande sería la gravitación de su poderío económico que una democracia abierta y competitiva se tornaría imposible. Los plutócratas manejarían las tapas de los diarios, fijarían la agenda pública e influirían en los debates del Congreso en razón de sus ilimitados recursos. A la larga, o surgiría un demagogo (cambio pacífico) o habría una revolución (cambio violento). En ambos casos, sin embargo, el estancamiento económico sería la consecuencia. Entonces, a fin de salvar el capitalismo de su dinámica autodestructiva, Piketty sugiere aplicar un impuesto mundial progresivo a la riqueza.

Aunque el libro me parece recomendable, confieso que su argumentación se me atragantó en los primeros capítulos, en cuanto leí sobre la posibilidad de que la remuneración del capital como fracción del ingreso nacional aumentase ilimitadamente, posibilidad que es directa consecuencia de la desigualdad r>g. Este escenario contraría las regularidades empíricas de N. Kaldor (1963), que han sido aceptadas por el grueso de la profesión económica:

i) El producto por trabajador tiende a crecer a tasa constante a lo largo del tiempo.

ii) El capital por trabajador tiende a crecer a tasa constante a lo largo del tiempo.

iii) La tasa de retorno del capital se mantiene aprox. constante a lo largo del tiempo.

iv) La relación capital-producto se mantiene aprox. constante a lo largo del tiempo.

v) La remuneración del capital como fracción del ingreso (relación capital-producto multiplicada por tasa de retorno del capital) se mantiene aprox. constante a lo largo del tiempo. Lo mismo vale para la remuneración del trabajo.

vi) La tasa de crecimiento del ingreso (producto) varía entre países.

La tesis de Piketty respeta la regularidad iii) pero contraría la iv) y, en consecuencia, también la v), que es igual a la iii) multiplicada por la iv). Tampoco es consistente con el modelo clásico de crecimiento de R. Solow (1956) ni con los modelos neoclásicos posteriores. Estos modelos pronostican el cumplimiento de aquellas regularidades. Destacan que la remuneración del capital como fracción del ingreso será una constante; por ejemplo, si la tasa de retorno del capital subiera, la intensidad de uso del capital disminuiría en proporción y la fracción del ingreso nacional que captura el capital se mantendría constante. Este resultado obedece al uso de una función de producción Cobb-Douglas con rendimientos constantes a escala.

Antes que una «ley fundamental del capitalismo», la desigualdad r>g es una condición de convergencia de los modelos de crecimiento óptimo. En otras palabras, la desigualdad de Piketty antes que una ley es un supuesto que puede cumplirse o no en la realidad. Por eso sus críticos se concentraron en las razones por las cuales la tasa r podría ser menor o el stock de capital crecer a una tasa menor que r, la tasa g podría ser mayor, o la medición del stock de capital podría estar sobre-estimada. Sigue un extracto de las principales críticas:

* Como parte del interés que devenga el capital se consume, la tasa de crecimiento del stock de capital debe ser menor que la tasa de retorno.

* La tasa de retorno del capital no es tan elevada si se deduce de ella la tasa de depreciación del capital; que debe ser deducida pues estamos hablando de acumulación de capital.

* También hay que deducir la prima de riesgo comercial o país, que los capitalistas cargan en previsión de futuros siniestros que, cuando ocurran, los descapitalizarán.

* La tasa de crecimiento económico es superior a la que arrojan los actuales métodos de contabilidad nacional debido a una subestimación del efecto del progreso tecnológico sobre el sector servicios (Sala i Martín).

* El capital residencial, que tiene mucho peso en el stock total de capital, puede estar sobrestimado. Un grupo de economistas franceses recalcularon la relación capital-producto para Gran Bretaña, Francia, Canadá, Estados Unidos y Alemania en el período 1950-2010, valuando a las viviendas no por su valor de mercado sino por el valor presente de los alquileres. Concluyeron que el capital total, en vez de aumentar, se habría mantenido constante en el período (Sala i Martín).

Si estas críticas fueran incorporadas a la hoja de cálculo de Piketty, sobre todo la referida a la valuación de las viviendas, estaríamos de regreso en el mundo de Kaldor y de Solow, en el cual los capitalistas se llevan a una parte constante del ingreso (y la riqueza).

Sobre la segunda conclusión del libro, Summers es terminante: «Después del trabajo de Piketty y sus colaboradores no pueden subsistir dudas acerca del fenómeno de la desigualdad en la distribución del ingreso y su ubicuidad. La participación en el ingreso nacional del primer 1% de la población de EEUU ha aumentado desde menos del 10% a más del 20% en años recientes. (…) El único grupo que ha superado al primer 1% ha sido el primer 0.1% de la población.» Agrega en otra parte que la brecha que se ha abierto entre el primer 0.1% y el resto del primer 10% de la población es mucho más grande que la brecha que se ha abierto entre el primer 10% y el resto de la población. Esta clase de desigualdad es la que realmente preocupa a Summers.

Pero bien saben Summers y Sala i Martín que la tasa de rotación en las listas de mega-ricos de EEUU de la revista Forbes es muy alta. De hecho, ¡menos del 10% de los mega-ricos que integraba la lista de 1982 seguía figurando en la 2012! Incluso más. Se observa una fuerte caída de los «herederos» en las listas de Forbes, fenómeno que relativizaría el temor de Piketty al desarrollo de un «capitalismo patrimonialista».

¿Qué nos queda de este gran libro? Además del placer de la narración, una clara noción de la abismal desigualdad que pareciera caracterizar a los países avanzados. De parte de sus críticos, nos queda el mensaje respecto del atenuante que suponen los mercados abiertos y competitivos, pues éstos hacen posible, a un mismo tiempo, la creación de mucha riqueza y su veloz rotación entre familias.

19 Comments »

  1. La verdad que la conclusión del trabajo de Piketty es tan sorprendente y absurda que me llama poderosamente la atención la falta de autocrítica. Me asusta que semejante ignorancia transcienda. Tal vez los economistas + importantes deberían debatir estos temas en forma pública + habitualmente.

    Comment por Alberto O Rodriguez — julio 8, 2014 @ 8:06 pm

  2. No lei el libro pero basado en su nota y en los art. me surgen preguntas: ¿Quien cobraría el impuesto global? ¿como se dividiría la recaudación? ¿por población, por extensión, por aporte? ¿Tal vez globalizar el sistema de coparticipaciòn Argentino transforme al mundo? (en un mundo de gobernadores provinciales doblegados como los nuestros). Si creo que muchos gobiernos (centralizados) van a estar encantados con la idea. Sds.-

    Rodolfo: Tanto el impuesto en sí como, especialmente, su instrumentación son los aspectos más criticados de la propuesta. Los comentaristas opinan que es inviable.

    Comment por Rodolfo Cosentino — julio 9, 2014 @ 7:49 am

  3. Pido perdón por el OT, pero creo que vale la pena leer esta columna de Mauricio Rojas, “El enigma argentino” http://www.elcato.org/el-enigma-argentino

    Comment por Louis Cyphre — julio 10, 2014 @ 11:51 am

  4. El economista Lucas Llach escribió un articulo crítico sobre "El Capital en el Siglo XXI" de Piketty. El mismo puede ser leido en el link: http://blogs.lanacion.com.ar/ciencia-maldita/sin-categoria/las-alarmas-del-doctor-thomas-piketty/. Destaco un párrafo de dicho artículo: "Los capitalistas son cada vez más ricos. Ahí una de las virtudes de Piketty para el mercado editorial. Un académico respetado está explicando con rigor que el capitalismo conduce fatalmente, por un par de “leyes fundamentales”, a una concentración de la riqueza y el ingreso cada vez mayor en manos de los capitalistas. El homenaje obvio a Marx en el título no es una casualidad." Es que en efecto, fue K. Marx quien estableció como ley fundamental del sistema capitalista que "el capital tiende inevitablemente a la concentración". Así pués, ésta deviene de la naturaleza misma del sistema. Esta situación llevaría, mas temprano que tarde, a condiciones extremas que provocarían situaciones de guerra y revoluciones que, según Marx, se superarían con la construcción del sistema socialista (construcción teórica que terminó en fracaso). Piketty da por cierta la ley sostenida por Marx, y lo analiza a la luz de la realidad del siglo XXI, pero se aparta de la propuesta superadora de Marx: fuera del sistema, y pretende dar una solución "dentro" del mismo, de ahí el exito de su obra. La propuesta de Piketty no es sólo imaginaria, sino que tiene bases objetivas. Ya en la crisis financiera de 2008, se alzaron muchas voces millonarias pidiendo que se les cobren mas impuestos. Si bien la viabilidad de la propuesta de Piketty puede ser materia controversial, lo que subyace en el trasfondo de su obra, es si la hipótesis de la concentración es real o falsa: el capital se concentra o no? Entiendo que los argumentos en contra, apoyados en "estadísticas" para contradecir la formula r>g, es una formulación falsa. Y digo esto, porque en el presente siglo, la economía mundial se mueve en gran parte en forma marginal: el lavado de dinero proveniente del narcotráfico, armas, corrupción generalizada a nivel mundial, etc. son de una magnitud tal que escapa a cualquier intento de establecer estadísticas sobre bases ciertas. Por otra parte, el avance tegnológico en materia de comunicaciones e informática ha facilitado este estado de cosas en vez de mejorarlo. Basta darse una vuelta por China, para advertir, aunque sea intuitivamente, que la concentración de riqueza es cada vez mayor; y sobre todo, que dicha tendencia escapa a todo tipo de culturas, y es propio de la naturaleza humana. No veo en Piketty un ataque al capitalismo, sino, muy por el contrario, tratando de salvarlo,como aconteció a principios del siglo pasado con Keynes. Su propuesta tal vez suene disparatada, sin embargo, de lo que no me cabe duda, es que algo se deberá hacer, antes que sea demasiado tarde.

    Comment por Atilio — julio 11, 2014 @ 11:46 am

  5. Ficción. Como se quiere arreglar el resfrío con mas fiebre… la acumulación de capital y los problemas actuales es por la fiebre regulatoria que es lo que crea las ventajas de acumulación por "relaciones" y "regulaciones en busqueda de lo justo". Esto es lo éticamente injusto.

    Comment por German — julio 12, 2014 @ 11:01 am

  6. Muy buen post. Un detalle técnico que leí en los debates: la tesis principal de Piketty depende críticamente de la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo (Piketty asume que la misma es mayor a uno). Entonces, y desde un punto de vista teórico, “r>g” no es una condición suficiente para que la remuneración del capital como porcentaje del ingreso crezca en el tiempo. Saludos, Guillermo

    Guillermo: Así es. Con el supuesto convencional sobre la función de producción (Cobb-Douglas + rendimientos constantes a escala implican una elasticidad de sustitución factorial igual a 1), la fracción del ingreso nacional que reciben los dueños del capital es constante cualquiera sea el nivel del ingreso nacional y de "r". Un abrazo,

    Comment por Guillermo — julio 12, 2014 @ 9:49 pm

  7. No he leído el libro de Piketty, pero si tuviese razón, casi todo el análisis económico neoclásico y las investigaciones empíricas estarían erradas. Supongamos un escenario inicial en que los ricos son cada vez más ricos. Dado que la mayor parte de sus ingresos incrementa su patrimonio -el consumo, en los niveles muy elevados de ingreso, representa una proporción insignificante- la tasa de creación de capital también se incrementa, y al hacerse el capital comparativamente escaso y el trabajo relativamente menos escaso, surgen fuerzas que tienden hacia el crecimiento del salario real y la reducción de la retribución del capital. La productividad marginal del trabajo se incrementa, y se reduce -caeteris paribus- la productividad marginal del capital. El progreso tecnológico contrarresta la tendencia a la reducción de la producti-vidad marginal del capital, pero es contrario a la lógica económica suponer que un fac-tor de producción -el capital- será cada vez más abundante, y simultáneamente cada vez mejor retribuido. Pese a que Estados Unidos es presentado por la literatura y propaganda hostil a ese país como un infierno de inequidad, la participación del trabajo en la renta nacional ha aumentado gradualmente desde 1929 hasta 1970. Desde entonces se ha mantenido bastante estable en torno a un 75 por ciento de la renta nacional. El resto de la renta se reparte entre alquileres, intereses, beneficios de las sociedades y renta de los pro-pietarios (Samuelson-Nordhaus, "Economía", decimosexta edición, McGraw-Hill/Interamericana de España, capítulo 12, pág.216, figura 12.1 y su comentario) Si el análisis de la productividad marginal y su relación con la distribución funcional del ingreso fuera errado, y las estadísticas económicas que muestran la correlación, en el largo plazo, entre la creación de capital y la elevación del nivel de vida, Piketty tendría que proporcionar un esquema analítico alternativo y opuesto, que sería claramente disparatado: mientras menos acumulación de capital exista, mejor estarían los más pobres. Si sus propuestas son similares a las que fracasaron en el mundo y continúan fracasando donde se las intenta, su popularidad proviene exclusivamente de su carácter antisistema.

    Comment por Julio Rougés — julio 22, 2014 @ 10:37 am

  8. Jorge, podría Ud escribir un post sintético sobre: 1) evaluación de las ppales variables económicas argentinas hoy; 2) posibles escenarios; y 3) consecuencias del 30J, es decir el día después de un posible "default". Gcias y sdos.

    Pablo: Me pide asesoramiento profesional. Eso lleva tiempo y cuesta plata.

    Comment por Pablo — julio 22, 2014 @ 11:25 pm

  9. Estimado profesor: cuando el modelo estatista populista de Alfonsín (muy parecido a éste) nos arrimaba al precipicio al menos existía una propuesta política liberal como alternativa (la fórmula Alsogaray-Natale sacó casi el 20% en la elección del ’89) y Menem terminó adoptando ese discurso en su gobierno. Hoy no existe nada parecido, pese a que la contundente evidencia del fracaso parecería indicar que es un momento inmejorable para encarar una agenda de profundas reformas pro mercado y de apertura al mundo. ¿Por qué cree que ocurre eso?

    Olegario: En 1989, en medio de la hiperinflación y cuando caía el muro de Berlín, la opinión pública era favorable a las privatizaciones y era menos anti-capitalista que ahora. ¿Qué te hace pensar que el país atraviesa un momento inmejorable para aplicar una reforma liberal?

    Comment por Olegario — julio 23, 2014 @ 7:54 pm

  10. Jorge: yo creo que un país en el que la mayoría de su gente -si pudiera hacerlo- pretende ahorrar en dólares, comprar autos, electrodomésticos, acceder a la casa propia o ir de vacaciones al exterior, es cualquier cosa menos anti-capitalista. En mi opinión el éxito de la contra reforma kirchnerista se debió a que con mucha habilidad supieron aprovechar el momento de enojo y frustración social que produjo la caída de la convertilidad, con la crisis política, la recesión, el corralito y todo lo demás, atribuyendo a las políticas de mercado y al demonizado "neoliberalismo" todas las culpas. Cuando hablo de la oportunidad inmejorable, me refiero a que este momento en el cual se hace tan evidente el fracaso del estatismo populista es una gran oportunidad para hacer política como docencia, explicando claramente a la gente qué es lo que está pasando y cuáles son los caminos para poder salir adelante. Pero lamentablemente no veo nada de eso. Y temo que ni siquiera es porque crean que la sociedad es antiliberal, sino por algo mucho menor: porque creen que presentarse con esas ideas significaría ser tildado de "menemista" y nadie quiere cargar con ese sayo.

    Olegario:  Una cosa es lo que la gente hace con su bolsillo y otra distinta la que hace con su voto. Con el bolsillo, la gente es capitalista. Con el voto, que cree que es el bolsillo del resto de la sociedad, es socialista. Agradezco tu opinión sobre las causas del anticapitalismo argentino en la década del 2000. La entiendo, pero no veo que la marea anti-capitalista haya cambiado. Si no me creés, mirá el discurso de las principales espadas del PRO. Ya no saben qué hacer para disfrazarse de socialdemócratas. No creo que el liberalismo se imponga por la vía de la docencia. Se va a imponer en algún momento pero por la fuerza de las cosas, como decía Alberdi. O, como dicen ahora Acemoglu y Robinson en su reciente gran libro, por el impacto de una "coyuntura crítica" sobre un "flanco abierto" del régimen institucional del país.

    Comment por Olegario — julio 25, 2014 @ 5:44 pm

  11. Jorge, Si bien hoy en dia el hablar de desigualdad esta de moda, voy a ser políticamente incorrecto. La existencia de desigualdad social produce avances que benefician a la sociedad. Hay bienes y servicios que al surgir son excesivamente caros y prohibitivos para el común de la gente. Y son los "ricos" quienes conforman su mercado. A medida que esos productos son mas aceptados o se abarata su producción, se va ganando escala. Y luego esos bienes y servicios son adoptados por grandes partes de la sociedad. Doy algunos ejemplos como ser el reloj o el teléfono celular. Muy buena la idea de comentar los dos libros. Saludos

    Comment por Daniel Isidori — julio 26, 2014 @ 2:57 pm

  12. Dr. Ávila, la respuesta que Ud. le da a Pablo avala las conclusiones de Piketty!!! De ella puede inferirse que sólo quienes tienen dinero pueden acrecentarlo pagando consultas a economistas reputados. Sin pensarlo, su contestación resulta ser un claro ejemplo de porqué el capital tiende inevitablemente a la concentración. Cordiales saludos.

    Atilio: ¿Trabajó Ud. gratis alguna vez? Yo vivo de mi trabajo. ¿Qué es mejor? ¿Que cada uno pague por lo que necesita o que el mercado de consultoría desaparezca?

    Comment por Atilio — julio 28, 2014 @ 12:23 pm

  13. Buenas tardes a todos… tuve la oportunidad de leer el libro… técnicamente respetable pero en definitiva no es otra cosa que una teoría proto-socialista acerca del inminente "apocalipsis del capitalismo", totalmente refutable en términos académicos. Desde Marx hasta hoy vienen profetizando lo mismo. Cierto es que el sistema capitalista puede tener sus falencias pero su relación costo/beneficio sigue siendo más que positiva, sino miremos a los regímenes "igualitarios" (Venezuela, Argentina, Ecuador, etc). Saludos cordiales,

    Comment por Mariano — julio 28, 2014 @ 4:05 pm

  14. Mensaje para Atilio, comentario 12: convengamos Atilio que mi solicitud fue bastante oportunista. De todos modos sigamos disfrutando de las apreciaciones del Dr. Avila. Creo que entre todos le "sacamos" más información de la que creemos. Sdos cordiales y gracias por "plegarse" a la iniciativa.

    Comment por pablo — julio 30, 2014 @ 9:52 am

  15. Concuerdo Con Daniel, la desigualdad también puede ser un motor de progreso, ENTIENDASE BIEN, si me impulsa a mejorar por admiración del exitoso y temor de la pobreza. Saludos!

    Comment por Gerardo — julio 31, 2014 @ 2:57 pm

  16. Default, inflación, recesión, despidos, aumento del gasto público, aumento de emisión monetaria, restricción de importaciones, devaluación, baja del precio de la soja, etc. La tormenta perfecta.

    Comment por Hernán A. — agosto 4, 2014 @ 7:10 pm

  17. Dr. Avila: El desmanejo monetario crónico que sufre la Argentina provoca desafíos de múltiples efectos. En finanzas, por ejemplo, aplicar un modelo de Value at Risk es muy complejo. Como lograr proteger valor al accionista mediante su aplicación?. Sabiendo que, con la intención de cubrir la exposición al riesgo cambiario de un portfolio determinado, es obvio en nuestro país que se debe lograr realizando una dolarización de la cartera, pero ante un evento devaluatorio, aunque se logra mantener el valor del balance en moneda dura, el salto de volatilidad del TC provoca que todos los cálculos de VaR en moneda local se incrementen exponencialmente. Me interesaría saber su opinion acerca de la inconsistencia de un modelo de VaR en países con un alto grado de discrecionalidad en el que el valor de la moneda local sea castigado por este tipo de eventos y si existe alguna forma de mitigar los efectos entre la realidad local y los principios básicos de la teoría de finanzas. Muchas Gracias

    Harnán V: Lo siento. No conozco ese modelo. 

    Comment por Hernán V. — agosto 7, 2014 @ 1:23 am

  18. Dicen que no hay que atribuir a la malicia lo que es perfectamente explicable por la incompetencia. Pero el nivel de impericia de la viuda de Kirchner y su troupe es muy llamativo.

    Louis: Qué buena frase! La impericia es alarmante, en efecto. Es tanta que los mercados se han cansado de errar por no llegar a entender la forma de razonar de este gobierno.

    Comment por Louis Cyphre — agosto 20, 2014 @ 12:21 pm

  19. […] no necesita presentación. Es el economista francés del que ya hablaron, bien o mal, Acemoglu, Ávila, Krugman, Cowen, Sumners, Holcombe, de Pablo, Milei, Rallo, Horwitz, McCloskey, Murphy, entre […]

    Pingback por Apuntes de la charla de Piketty | Libertad y Progreso on-line — enero 20, 2015 @ 3:33 pm

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