La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

marzo 21, 2006

Reportaje de c-mail Nº 51

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 5:40 pm

Melancolía, introspección y envidia

Jorge Ávila acaba de lanzar un blog (www.jorgeavilaopina.com). La página reza: “La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo”. ¿Hay algo más políticamente incorrecto que eso en estos días? Fiel a su estilo, Ávila defiende su postura con la misma vehemencia con que defendió la convertibilidad y criticó el desequilibrio fiscal.

¿Por qué se te ocurrió hacer un blog?

Por una confluencia de circunstancias. La primera es que había visto cómo Howard Dean había tomado la punta sobre John Kerry en las primarias de New Hampshire, cosa que los analistas atribuían a haber desarrollado un blog, algo interactivo. La segunda es que es muy económico. Es decir: es eficaz y barato. Además, me permite tener una vasta red de contactos y publicar artículos de una manera más informal, sin el grado de pulimento que necesita un artículo para Ámbito Financiero, por ejemplo. Y no necesito esperar a que lo publiquen. Es un medio propio de comunicación y es más personal.

¿Y vas a contestar todos los mails?

Es mi deseo. Algunos, no; las puteadas, no. Hay mucha gente que odia a Menem, y como yo defendí la convertibilidad, me agreden. Además, tengo tiempo. Yo desarrollaba actividades de consultoría y eso mermó a partir del colapso bancario…

Dicen que cuando uno llega a los 50 pierde la paciencia… ¿vas a tener la suficiente paciencia como para contestar preguntas del tipo del ama de casa que lo paraba a Einstein por la calle para preguntarle ‘qué es la relatividad’?

Creo que sí. Habrá respuestas cortas en lo posible, y otras más largas. Tengo todo para hacerlo: estadísticas que mantengo actualizadas, artículos, papers… Cuando vea que hay un tema que se repite voy a escribir un artículo. Eso va a servir para orientarme y así escribir sobre temas que interesan.

Si te querés comunicar es porque tenés algún grado de esperanza; que pensás que Argentina pueda ser algún día España, o Portugal o Chile…

Efectivamente, tengo la esperanza de que Argentina se convierta algún día en una potencia media. Hace diez o quince años yo creía que Argentina iba a lograrlo antes del bicentenario. Ahora no; luego de la gran crisis que tuvimos creo que va a tardar más. Y yo creo que puedo contribuir en esa tarea, fundamentalmente abogando por el ALCA, por la descentralización fiscal y tributaria, y también por el establecimiento de sistemas monetarios y bancarios internacionalizados.

Esto de poner como tema central el ALCA…

Es que se trata de un blog. Yo no lo inventé. Antes de lanzarme con esto estuve un mes viendo blogs, particularmente blogs económicos. Aquí no hay ninguno y en EEUU hay muchos. Todos ellos tienen escrita en la página principal la idea que está en la cabeza del editor. Este blog tiene un propósito: abogar por el ingreso de la Argentina al ALCA. Junto al faro del cabezal puse una frase: La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo. No es un slogan mío, sino una adaptación que hice de una frase de Ortega y Gasset. En 1910, después de tres siglos de tribulaciones y desencuentros, España era una ballena anclada en los Pirineos (la frase es mía). Nosotros, que somos hijos dilectos de esa nación, hemos vivido desorientados por décadas. Ortega dijo “el problema de España es España; la solución de España es Europa”. Es una gran frase, porque la mayoría , para encontrar la solución al problema de España, se zambullía en la historia española. Y Ortega dijo no, salten el laberinto, porque la solución de España no está en su historia, en su modo de ser, en sus costumbres; está en la falta de enlace con el mundo. Y por entonces, para España el mundo era Europa. En 1982, Marcelino Oreja, el canciller español en la transición, tradujo la frase de Ortega: “en el plano económico, la integración a la CEE; en el plano político, la integración a la magistratura europea (es decir, transformarse en una democracia, porque luego del viaje de Franco a Bélgica, mientras éste saludaba a la reina el principal diario belga titulaba: “el dictador fascista saluda a nuestra reina”); y en materia de defensa, el ingreso a la OTAN. O sea que la solución de España era la firma de tratados o acuerdos internacionales de algún modo irreversibles, porque si daba marcha atrás, España se caería al cuerno del tercer mundo. Es decir que se integraron en libre comercio a los países europeos, suplantaron su moneda y tienen, a decir verdad, una banca off-shore. Toda su política, comercial, monetaria, de derechos humanos, de defensa, está supervisada internacionalmente.

¿Cuál es tu interpretación de lo que pasó en España en materia de voluntades? Porque a la muerte de Franco la mitad del país era bien de izquierda…

A mí me parece que España fue afortunada, porque a fines de la década del ’70 coincidieron una serie de dirigentes que iban desde el comunismo de Santiago Carrillo, pasando por el socialismo de Felipe González (que era muy joven) hasta la derecha de Adolfo Suárez y Fraga Iribarne. Esta gente coincidió en lo siguiente: 1) mirar al futuro y no mirar al pasado; 2) la importancia de una república democrática; y 3) la importancia de una organización de libre empresa. Se firmó el Pacto de la Moncloa, surgieron las políticas de estado y luego vino Marcelino Oreja que tradujo la frase de Ortega como ya señalé. España se integró, y vale recordar a Felipe González, con lágrimas en los ojos, pidiéndole a los españoles que le dieran el voto cuando el plebiscito para la entrada en la OTAN. Era una especie de rendición: la necesidad de supeditar voluntariamente la autonomía de España en materia de defensa a la NATO. Porque eso era condición de integración al mundo, de ganancia de horizonte, de previsibilidad. Luego de eso, el riesgo español –medido de alguna manera– se desvaneció, y el país comenzó a atraer capitales. Hoy España tiene un ingreso superior al promedio europeo, de alrededor de 24.000 dólares, y el stock de capital por habitante debe ser similar. Y está el caso de Irlanda, mucho más contundente, de un país chico y más abierto.

Yo te escucho e inmediatamente pienso en lo que preguntaría un argentino promedio: ¿de dónde cree Ávila que van a salir los dirigentes argentinos capaces de hacer lo mismo que en España?

Te digo dos cosas: primero, yo no creo que aparezcan; segundo, alguna vez aparecerán. La derrota de Rosas a manos de Urquiza (que no está debidamente reconocido por la historia) fue exactamente eso. Vino una nueva generación argentina, cuyo líder político-militar era Urquiza, con la asistencia intelectual de Alberdi, Sarmiento, etc., y luego Mitre acá en Buenos Aires… Se armó una estructura, vino el libre comercio con Gran Bretaña y ahí se armó el país. ¿Cómo va a suceder eso en Argentina? Hay dos alternativas: yo no creo en la asamblea y el consenso… sí, como forma de organización político institucional, pero no para pegar un viraje como el que pegó España con el Pacto de la Moncloa…

…un consenso de cinco tipos… como si aquí se juntaran Macri, Carrió, Kirchner…

… y los diversos peronismos. Pero eso no va a ocurrir.

¿Pero no era que eras optimista?

No. Yo no soy optimista. Era muy optimista hace diez o quince años, hasta que vino la gran crisis y perdí el optimismo. Pero creo que está en el futuro de Argentina transformarse en una potencia media, y que hasta tanto eso ocurra, hasta tanto no compita en las grandes ligas, Argentina va a ser un país enfermo. Y se va a sanar el día en que sea ella misma, en que vuelva a ser lo que fue: una potencia media, y un faro en Latinoamérica. Entonces, ¿cuáles son las salidas? Una es la asamblea y el consenso. Probabilísticamente, no se va a dar. La otra: una gran crisis y una intervención internacional, como el caso de Austria con la hiperinflación…

¡Pero eso fue en la década del veinte!

Sí, o la propuesta de Dornbusch-Caballero cuando la crisis del 2002. Yo creo, en cambio, que el gran giro se va a imponer por la fuerza de los acontecimientos internacionales. Por ejemplo, vayamos al caso del ALCA, que es lo que nos ocupa: Argentina se opuso –incluso de un modo humillante para los argentinos bien pensantes– al ALCA, al punto de impedirle a Bush hacer una conferencia de prensa en la cumbre de Mar del Plata. Sin embargo, dos años antes, Chile ya había firmado un acuerdo bilateral de libre comercio con EEUU. El año pasado Centroamérica firmó el CAFTA. Colombia acaba de firmar un tratado bilateral con EEUU, cuya entrada en vigor depende de su aprobación por parte de los dos congresos nacionales involucrados. Perú y Ecuador se mueren por entrar al ALCA o por firmar acuerdos bilaterales de libre comercio con EEUU. México fue pionero. ¡A Uruguay sólo le falta tiempo!, porque Tabaré, que antes estuvo en contra, no sabe cómo llevar el país al acuerdo. ¡Los paraguayos han aceptado la instalación de bases militares!, y tienen primordial interés en el ALCA porque han comprendido que el MERCOSUR no los lleva a ninguna parte. Entonces, por la fuerza de los acontecimientos internacionales, por la lógica geopolítica, yo creo que Argentina va a entrar al ALCA antes de diez años. Gracias a Dios, porque va a ser nuestra tabla de salvación. El ALCA nos va a proveer de los mismos servicios que proveyeron los romanos a Europa, pero de manera no violenta. Los romanos invadían, imponían sus tributos, y a cambio proveían el servicio de su moneda, de su ley y sus tribunales, de su gran comercio, abriendo las colonias al mundo. Está probado que ésa fue una época muy próspera, ¡y sin innovación tecnológica! Simplemente por la especialización y la continua ampliación de los mercados hacia el Mediterráneo.

Vos decís que Argentina seguirá enferma hasta tanto eso ocurra. Pero los enfermos, si no hacen nada, empeoran… ¿Cómo es eso de que seguimos enfermos y no nos morimos?

La Argentina viene muy enferma desde 1930, empeoró en 1973/4, y ahora sigue enferma a raíz de la pugna entre el peronismo de izquierda y el de derecha y, en última instancia, entre el nacionalismo y el liberalismo, o entre la autarquía proteccionista y la apertura.

…es decir, que estamos peor…

El ingreso per cápita es el mismo que el de 1973…

…pero con una distribución sustancialmente distinta…

… con una distribución muy regresiva que no teníamos. Por ejemplo, en la década del ’70 el 10% más rico ganaba unas diez veces lo que ganaba el 10% más pobre y actualmente esa proporción es 31 veces. Pero yendo a tu pregunta, a mí me parece que la Argentina está enferma de melancolía, introspección y envidia…

Bueno, eso te puede llevar al suicidio…

Claro, al suicidio o a la parálisis; a la insignificancia. Los enfermos de envidia no mueren, pueden vivir mucho y terminar reducidos a la insignificancia. El comercio de Argentina fue alguna vez el 4% del comercio mundial; hoy es el 0,3%. Su PBI representaba el 3% del PBI mundial, y hoy es el 0,4%. Por eso lo que yo postulo es lo mismo que postulaba Alberdi. Alberdi le aconsejaba a Urquiza: lo importante no es la constitución; lo importante es la sujeción de la constitución y sus leyes orgánicas a acuerdos internacionales prolongadísimos e irrevocables. Porque sin esa sujeción a pactos internacionales, hoy tenemos una constitución y mañana tenemos una “contra-constitución”; hoy tenemos una ley y mañana tenemos la derogación de la ley. En consecuencia, vivimos bajo el imperio de la inestabilidad, y cuando hay inestabilidad no hay futuro, no hay inversión. Los acuerdos internacionales estabilizan.

Bueno, pero hasta ahora todo esto es estática comparativa. Yo quiero saber cómo es la transición… Es más, miremos el punto de partida: la educación es un desastre, no hay castigos y premios, menos, se incentiva a la gente a no trabajar, ser pobre es un mérito, en lugar de una tragedia, las leyes no las cumple ni quien tiene que aplicarlas…

Yo creo que si en 1852, después de Caseros, hubieran contratado a tu tatarabuelo para que hiciera una lista de impedimentos para hacer un país en serio, le habría salido un rollo más largo que el tuyo. Es lo mismo que decían Sarmiento y Alberdi sobre los gauchos: vagos y malentretenidos. En el punto de partida, Argentina era un país básicamente analfabeto, con menos de 1,6 millones de habitantes, de los cuales unos 200 ó 300 mil descendían de europeos; el resto estaba compuesto por nativos y mestizos, sin educación ni hábitos de trabajo a la usanza occidental. Ahora, ¿cómo es la transición? Dividamos por sectores: al sector agrícola y energético exportador le va a ir de maravillas, no porque vayan a exportarle a EEUU, sino porque los vamos a tener de socios en la pelea por los subsidios en vez de estar solos en el mundo; los servicios también estarán de parabienes, porque el ALCA significa una legislación laboral común, normas comunes de contrataciones públicas, regulaciones ambientales comunes, es como una camisa de fuerza. Cuando un país es incapaz de darse instituciones eficientes y estables, importarlas es una solución superior. ¿Por qué no un acuerdo con China en vez de EEUU? Por la sencilla razón de que China no tiene instituciones eficientes y estables.

Vos que sos fanático de Sarmiento, ¿era ése el elemento que para él diferenciaba la civilización de la barbarie? ¿las instituciones?

El concepto de civilización de Sarmiento es mucho más “blando”, comparado con el de Alberdi. Para Alberdi, civilización es el cumplimiento de los pactos, cumplir con la palabra empeñada. Que es el mismo concepto de civilización de los romanos: para ellos, una tribu que cumpliera los pactos era civilizada, sin importar si hablaba latín o no. “Pacta sunt servanda”. Para Sarmiento el concepto de civilización tiene que ver con la escolaridad. Alberdi, en una famosa carta, le dijo: Sarmiento, no sea ingenuo; la revolución francesa de 1848 fue hecha por abogados y doctores que sabían leer y escribir. El corralito, la pesificación, ese trágico y masivo incumplimiento de los pactos, fue hecho por grupos altamente alfabetizados. Pero se trata de gente no partidaria del cumplimiento irrestricto de los pactos, en materia tarifaria, impositiva, de contratos de depósitos, de alquileres… ¡¡ni siquiera cumplimos el acuerdo proteccionista que tenemos con Brasil!! ¿Por qué? Porque el tipo real de cambio ya le ha caído un poquito a la UIA. Entonces, en la transición, el núcleo duro es la UIA, que es el enemigo histórico de la apertura argentina. En el siglo XIX, junto con los ganaderos, abogaron sistemáticamente por la devaluación. Y además hace lobby por altos aranceles. Quieren un mercado chiquito pero cautivo. Este gobierno, que está copado por la UIA, que cumple al pie de la letra el plan de la UIA (alto superávit fiscal para mantener el dólar alto, financiado por el campo y el petróleo; aranceles y cuotas para frenar no ya las importaciones de Oriente sino las de nuestro “socio comercial” Brasil; tarifas congeladas; salarios bajos…). No es un plan antiinflacionario y de crecimiento. Es un plan de concentración del ingreso en los capitostes de la UIA, de las familias que figuran en el directorio de la UIA. En consecuencia, es el enemigo jurado del ALCA. ¿Qué hay que hacer entonces? Bueno, yo creo que por la lógica de los acontecimientos internacionales el ingreso al ALCA va a llegar. Es ineluctable; ésa es la palabra. Como sucede en todo el mundo. Y entonces uno tiene que estar preparado. Preparado para habilitar partidas del presupuesto nacional para el reentrenamiento de la fuerza laboral que quede desempleada durante la transición. La reconversión tecnológica también ayuda.

¿Y este “plan de la UIA”, cuánto dura?

Este plan es muy distinto a los que tuvo la Argentina antes porque tiene superávit fiscal; un importante superávit fiscal. Algo hemos aprendido. Pero superávit fiscal significa muchas cosas: en primer lugar, elimina el lobby devaluatorio (que ha sido el interruptor clásico de todos los planes anteriores) porque el tipo de cambio se mantiene alto por el superávit y por las retenciones. En segundo lugar, se vuelve innecesario contraer nueva deuda pública. En consecuencia, congela el nivel de endeudamiento mientras las exportaciones crecen, y lo que se mira en el mundo para fijar la prima de riesgo de un país es la relación deuda/PBI, o mejor, la relación deuda externa/exportaciones. En tercer lugar, Kirchner se ha dado cuenta de que el superávit fiscal es una fuente prodigiosa de poder político. Así que yo no veo que esto vaya a caerse mañana.

¿Hicimos bien en cancelar la deuda con el Fondo?

Yo creo que no. Financieramente hablando, podríamos haberlo hecho en mejores términos; por ejemplo, pagando en cuotas. Pero lo grave del caso no es eso. Lo más grave es que hemos gastado el 40% de las reservas internacionales o, si vos querés, el 20% de los depósitos de los bancos. La verdad es que esto lo pagaron los depositantes y que se ha creado un problema: ante una eventual corrida de depósitos, ahora tendremos menos reservas para enfrentarla.

Al final, termino convencido de que tu blog no es para cualquiera…

Es para los diez millones de navegantes de Internet que hay hoy en Argentina. Es decir, gente con cierto grado de información e inquietudes. Fijate que vos y yo, que tenemos muchas cosas en común, hemos tardado una hora en entendernos. ¡¡Imaginate el tiempo que necesitaría para entenderme con un desconocido que cae en la página por casualidad!! Yo no aspiro a convencer a nadie; simplemente a que me tengan confianza. La gente no es influenciable. En algún momento algo hace “click” en sus cabezas. Tal vez el blog contribuya a precipitar ese click.

(LO SIGUIENTE VA EN UN RECUADRO)

Fue la lucha, tu vida y tu elemento

¿La llave está en la economía o en la educación, como pensaba Sarmiento?

Creo que Sarmiento se equivocó. Yo, que soy un gran admirador suyo (mi padre decía que éramos descendientes suyos por vía ilegítima), luego de 40 años me di cuenta de eso. Sarmiento era un “proto-radical”. Era un gran dirigista en materia económica, si bien en sus libros defendía el libre comercio, así como un gran liberal en materia política. En su juventud, antes de ser presidente, Sarmiento recorría San Juan e iba fundando escuelas y bibliotecas… que luego quedaban a cargo del erario público… No es mi intención descalificarlo, máxime considerando la revolución en la educación primaria que produjo en su período presidencial, pero tampoco quiero dejar de señalar un aspecto de su personalidad. George Stigler me dijo una vez que en el S XIX en Inglaterra se discutía qué era lo mejor para la India: unos decían que había que dar educación. Era la escuela de la “educación obligatoria, pública y gratuita”. Una segunda corriente decía a la India hay que darle libre comercio y libre empresa. Hay que darle un marco institucional adecuado, derecho de propiedad, policía y tribunales. Luego ellos se van a encargar de educarse, por el esfuerzo, por la severidad del mercado. Esa discusión fue replicada en Argentina por Alberdi y Sarmiento. Sarmiento adscribía a la primera escuela y Alberdi a la segunda, ambos quizás sin saberlo. Alberdi decía que no era la educación lo que iba a salvar al país, sino la inmigración, porque importar gente y capital humano de Europa contribuiría a agrandar el mercado, y con ello vendría la especialización y la mayor riqueza. ¡¡Es un argumento de Adam Smith!! Él creía que la educación era endógena: que en la medida que tuvieras una estructura institucional estable en virtud de acuerdos internacionales que hicieran que fuera muy costoso revertir esas instituciones, el comercio y el andar del tiempo te obligaban a la adopción de hábitos que se transformaban en culturales, pero que eran derivados del respeto cotidiano a esas normas. Desde su exilio de 40 años decía: la única política de este país es la política económica. Si en el medio de la pesificación, de la hiperinflación o de la autarquía, vos decuplicás el presupuesto educativo, al cabo de un tiempo vas a tener una fenomenal fuga de cerebros. La educación no es la vía. La educación es un bien privado, como la salud. Otra cosa es que yo me oponga a que haya un buen presupuesto de salud y educación financiado con el impuesto a las ganancias. Eso está bien, porque iguala y lleva a una mejor sociedad. Pero no es lo que nos va a terminar salvando si no tenemos instituciones estables ancladas en pactos internacionales.

Y aún así seguís siendo un admirador de Sarmiento…

Sí, por supuesto. Incondicional. Me emociona hasta las lágrimas. El tipo escribía en 1850 sobre Argentina, desde Chile, sin haber pasado jamás de San Luis. Era un profeta, un loco, un tipo con un gran liderazgo, porque la visión es liderazgo. Cómo no voy a admirarlo.

A otro que admirás es a Keynes…

Admiro a Keynes por su vida y por su personalidad. Como economista lo admiro por esa conjunción de vuelo histórico y razonamiento económico que tenía. También por su vuelo literario. Y por haber puntualizado una gran cosa, que nadie antes había dicho, y que es que el nivel de producción y empleo presente se debe a lo que la gente cree que va a ocurrir en el futuro. Es decir, “lo que vos creas del futuro es lo que determina el presente”. No la política monetaria o la fiscal, como luego diría el “keynesianismo” (Hicks y otra gente).

6 Comments »

  1. Estimado Dr JA: De nuevo tengo que felicitarlo por la claridad y decencia de su discurso. Cada vez son menos los que se animan a llamar las cosas por su nombre (deben hacer lo politicamente correcto). Con relacion a Sarmiento y Alberdi, para estar más cerca en el tiempo, le sugiero que relea a E. Martinez Estrada en por ej. "Que es Esto". Sobre todo cuando acusa a nuestra "intelligentsia" como partícipe necesaria de la llegada del peronismo y la "plaga enocional" que todavia continua. A pesar de no saber nada de economia no creo en el famoso superavit. Por una razon muy simple: cómo se puede creer en estos forajidos? Atentamente RC

    Gracias, Ramón. Voy a buscar el libro de Martínez Estrada. Le agradezco la sugerencia. El superávit es importante en el corto plazo y en el largo. Pero la riqueza y el futuro del país también dependen del respeto de las libertades civiles entre las que figuran en puestos destacados la libre empresa (mil veces pisoteada por escraches y boicots a empresas como Shell y Repsol, los controles de precios, la clausura de las exportaciones de carne, la asfixia de las empresas privatizadas para forzar restatizaciones, etc.) y el libre comercio.

    Comment by ramon cassino — marzo 25, 2006 @ 11:08 am

  2. Estoy de acuerdo con que la solución para Argentina es el mundo, y que el libre comercio continental probablemente sea lo más cercano a eso que podamos lograr por ahora. Sin embargo, mi pregunta es: ¿hubiera sido inteligente entrar al ALCA en las condiciones en que se planteaba en Noviembre pasado? ¿No era mejor negociar mejores condiciones? (Especialmente para lo que nosotros vendemos, o sea, productos primarios.)

    Estimado Llorens: El ingreso al ALCA es bueno por muchas razones: a) porque abrirá la economía y nos permitirá capturar los beneficios inherentes al libre comercio (especialización, mayor variedad de productos y precios más bajos); b) porque asegurará la permanencia de la apertura, pues ella no dependerá de la voluntad de un gobernante ilustrado sino de un sistema supranacional de acuerdos y alianzas; c) porque nos permitirá importar instituciones en diversos campos (inversiones, compras oficiales, medio ambiente, normas laborales, competencia en servicios) y nos ayudará a estabilizar la política exterior del país, y d) porque 30 años de experiencia han probado hasta el hartazgo que nuestra aislada insistencia en que la UE elimine sus subsidios agrícolas como paso previo para abrirnos al mundo es o una causa perdida o un cínico argumento proteccionista de la UIA. Apuesto a que una vez adentro del ALCA nuestro poder para eliminar los subsidios europeos y americanos aumentará sensiblemente.

    Comment by AIL — marzo 27, 2006 @ 11:07 pm

  3. Me resulta de muy grato diseño y de mucha franqueza los textos de su blog, que acabo de conocer. Discrepo mucho con su explicación del boom argentino de hace más de setenta años. Los países que hicieron un proteccionismo inteligente (Inglaterra, EE.UU., Francia, Japón) se industrializaron y se desarrollaron. La alternativa no es liberalismo (al que erróneamente se identifica con el capitalismo) o izquierdismo sino capitalismo liberal o capitalismo proteccionista e intervencionista racional. Le recomiendo Nacionalimo y liberalismo económico en la Argentina, de José Carlos Chiaramonte (1970), y el artículo "Canción de otoño en primavera", de Tulio Halperin Donghi, publicado en Desarrollo Económico y recogido en un libro (en la Web hay precisiones).

    Estimado Jorge: Muchas gracias por su atención. Cuando el mercado interno es grande y la estabilidad institucional (fiscal, bancaria y monetaria, e incluso de la misma estructura arancelaria) también lo es, cualquier país debería alcanzar el desarrollo. Vea sino el presente caso chino. Pero el mercado interno argentino nunca fue grande y, antes de 1870, las instituciones argentinas no eran estables. Por esto creo que el acuerdo no escrito de libre comercio con Gran Bretaña fue decisivo: permitió el acceso a uno de los más grandes mercados del mundo y, a la vez, nos ayudó a estabilizar las reglas de funcionamiento económico interno.

    Comment by Jorge J. Cortabarría — abril 22, 2006 @ 4:57 am

  4. Jorge excelente Reportaje. Y una vez más, GRACIAS POR TU BLOG. Saludos.

    Comment by Ramiro — septiembre 12, 2006 @ 2:21 pm

  5. ¿Hay algo más políticamente incorrecto que eso en estos días? se pregunta el periodista…vaya concepto de lo que es la politica !. Yo tenia entendido que la politica tiene como fin promover mejoras en el nivel de vida de una nacion…y segun el periodista parece que la politica se refiere al estado de humor que pueden tener los gobernantes de turno. Con semejante periodismo comprendo porque estamos como estamos.

    Comment by eduardo — octubre 23, 2006 @ 7:09 pm

  6. Estimado Jorge, creo que una personalidad como la que usted posee, es la que debiera presidenciarnos. Atte Sara

    Comment by sara — noviembre 24, 2006 @ 12:11 am

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