La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

febrero 24, 2006

Por qué estoy a favor del ALCA

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 7:43 pm

PUBLICADO POR EL CRONISTA, OCTUBRE 2001. (Esta versión tiene retoques mínimos.)

Está demostrado que el riesgo-país gobierna la inversión y el crecimiento económico argentino. También está demostrado que una de las principales causas del riesgo-país es el cociente entre la deuda pública externa y las exportaciones. Corea, Malasia y Tailandia, países de bajo riesgo-país y fuerte crecimiento, necesitan cuatro meses de exportación para cancelar sus deudas. Chile y México, países de riesgo un poco más alto pero con grado de inversión, necesitan ocho meses. Argentina, que exhibe el más alto riesgo-país del mundo, necesita 41 meses.

O nuestra deuda es colosal o nuestras exportaciones son una miseria. Me inclino por la segunda hipótesis. Para un país como España, una deuda como la argentina no es alta; para uno con nuestra historia de incumplimientos, la misma deuda es muy alta, y para uno que exporta apenas 8% del PBI, esa deuda es difícil de tolerar. Por esta razón se impone una revolución exportadora.

Estoy a favor de un ingreso rápido e incondicional de Argentina en el ALCA por dos motivos. Primero, el ALCA es irreversible; una vez adentro se hace muy costoso salir, de lo cual podemos inferir que este acuerdo comercial sería un factor de certidumbre. Segundo, el ALCA es sinónimo de libre importación, por lo cual constituye la llave de un boom exportador. Entre 1913 y 1930, las exportaciones superaban el 35% del PBI porque había pocas restricciones a la importación. A partir de 1930, las exportaciones cayeron a menos del 10% del PBI debido al proteccionismo más aldeano: aranceles prohibitivos, cuotas, requisitos de contenido nacional, controles de cambio y una parafernalia de restricciones a la importación. El desempeño de las exportaciones a lo largo del siglo confirma el principio de simetría de Lerner. Este dice que un impuesto a la importación es un impuesto a la exportación, que si el gobierno impide de una u otra forma la importación, también impedirá la exportación; podemos sintetizarlo en un mandamiento: “exportarás lo que importes”.

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¿Por qué razón la libre importación provocaría un boom de las exportaciones? Según estimaciones de Larry Sjaastad (profesor de la Universidad de Chicago) y de Jorge Medina (economista del INTA), el boom ocurriría de esta manera:

1º) El libre comercio abaratará la producción industrial importable en un 37%, aproximadamente.

2º) Este hecho impulsará una deflación que abaratará la producción de servicios en alrededor de un 22%.

3º) Luego, las exportaciones aumentarán porque su precio mejorará un 60% con respecto a la producción importable y un 30% con respecto a la producción de servicios.

Es cierto, para generar estos cambios de precios relativos no hace falta ingresar al ALCA; basta declarar el libre comercio en forma unilateral, como hizo Chile. En este país la sola declaración unilateral fue suficiente para canalizar en forma masiva la inversión hacia el sector exportador, porque en la historia chilena las políticas económicas han sido más estables e irreversibles que en la argentina. Sin el marco de contención del ALCA, el riesgo de reversión de la apertura será muy grande en nuestro país y, por tanto, el crecimiento de las exportaciones será lento y tentativo.

A juzgar por nuestra propia historia, por la experiencia mexicana en relación con el Nafta y por la experiencia española en relación con la Unión Europea, las exportaciones argentinas podrían elevarse del 8% al 30% del PBI en el marco del ALCA. Esto implica un volumen de exportaciones cercano a 90.000 millones de dólares por año, y la posibilidad de cancelar la deuda pública externa en doce meses. El impacto bajista sobre la prima de riesgo-argentino sería demoledor, y no tardaría demasiado. México, que en el momento de partida ya doblaba el coeficiente de apertura argentino, pudo duplicar sus exportaciones en apenas cinco años.

Prominentes analistas locales dicen que cuando propongo el ingreso al ALCA padezco de irrealidad. Esgrimen cuatro argumentos: a) Que Argentina no exportaría mucho más a EEUU porque sus economías son complementarias y porque EEUU abriría mezquinamente sus mercados a nuestros productos; b) Que el Nafta no nos conviene porque Argentina tiene un déficit comercial bilateral con EEUU; c) Que en las disputas bilaterales prevalecería el interés norteamericano; d) Que la forma de estimular las exportaciones es reducir el gasto público.

El primer argumento es falaz porque el ALCA vale la pena aunque no podamos exportar un solo dólar a EEUU. La gracia de ingresar a un bloque comercial tan grande, y tan abierto, a pesar de restricciones puntuales, es que la obligada apertura que involucra el ingreso al bloque nos habilitará a exportar lo que sea a quien fuere, en virtud del principio de simetría. La paralela evolución de las exportaciones y las importaciones a lo largo del siglo XX muestra a las claras que cuando se importa también se exporta por un valor equivalente.

Del segundo argumento se deduce ignorancia. Los balances bilaterales son irrelevantes; lo único que importa es el balance comercial total, que no es un fenómeno comercial sino financiero. Con esto quiero decir que cuando al país le va mal, y hay fuga de capitales, como en la Primera Guerra Mundial o en los años 80, el balance es superavitario, y que cuando al país le va bien, y hay entrada de capitales, como en los años 20 ó 90, el balance es deficitario.

El tercer argumento no es verdad. Según Felipe de la Balze (especialista en economía internacional del CARI), sobre 100 disputas entre EEUU y México, 55 fueron zanjadas a favor del primero y 45 a favor del segundo; una proporción bastante equilibrada.

El cuarto argumento es un error. Aun cuando lográramos el Estado más pequeño y eficiente posible, si la economía quedara atrapada dentro de los murallones del proteccionismo puedo asegurar que no exportará más que lo que exporta en la actualidad.

Pero los beneficios del ingreso al ALCA no se agotan en el boom exportador. Tan importante como el boom es apreciar que el comercio internacional provee los cimientos de la verdadera política exterior de un país. Con el MERCOSUR, la Argentina sigue a la intemperie, a merced de los vaivenes de las finanzas mundiales y al margen de los grandes acontecimientos. Por todo esto, creo que se impone que el país ingrese a un gran club. En los tiempos que corren, ese club es el ALCA, como hace cien años lo fue el Commonwealth británico, del que participamos en un pie de igualdad con Australia, un miembro nato de la comunidad anglosajona.

Escribo para revalidar una larga tradición de argentinos pragmáticos. De viaje por EEUU, Sarmiento en 1847 advirtió el nacimiento de una nueva civilización mundial; Juan B. Justo en 1893 encontró progreso popular en vez de plusvalía y un ejército de reserva; Pellegrini en 1902 entendió que debería haber impulsado la reforma política mucho antes, y Pinedo en 1941 se percató de que el eje del mundo se había desplazado de Londres a Nueva York. La aspiración a una relación especial con EEUU es antigua; nuestro ingreso al ALCA es una asignatura pendiente hace 60 años.

3 Comments »

  1. Jorge, de ingresar Argentina al ALCA ojalá que el mismo venga a ser para nuestro país lo que el ingreso a la Unión Europea fue para España e Irlanda. Si bien estos dos países no progresaron por el solo hecho de ingresar a la UE, dicha entrada los permitió mantenerlos de alguna manera "disciplinados". Pero atención: no quiero que el ALCA se torne tan burocrática como lo es ahora la Unión Europea. Otra razón que justifica la entrada de Argentina al ALCA es el hecho de que todo acuerdo entre países latinoamericanos al estilo MERCOSUR siempre fracasó y, creo yo, por la sencilla razón de que entre los miembros de dichos acuerdos no había una potencia de peso como EE.UU. o Canadá. ¿Por qué no mencioné a Brasil como potencia de peso? Porque si bien no niego el hecho de que es una nación importante a nivel sudamericano, no lo veo como ejemplo de políticas pro-mercado, sino todo lo contrario por el hecho de que es uno de los países más proteccionistas del mundo. Conclusión: todos los acuerdos de "libre comercio" entre los países de Latinoamérica fracasan si no cuentan con la presencia de potencias de peso como lo son EE.UU. y Canadá. Y en el caso del ALCA, este acuerdo espero que obligue a sus países miembros a adoptar políticas pro-mercado y a comportarse de manera civilizada ante el mundo.

    Andrés: Muy de acuerdo con Ud.

    Comment by Andrés — mayo 17, 2006 @ 10:27 pm

  2. Jorge, tal como lo he dicho innumerables veces, estoy más que de acuerdo con que Argentina firme un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, porque entre otras cosas, va a limitar en mucho las locuras diarias que cometemos como país (por ejemplo, echar a empresas extranjeras porque sí, no cumplir con los compromisos asumidos, etc.) y servirá para asentar sobre bases firmes una política económica mucho más coherente que incluya la dolarización, otorgamiento de autonomía fiscal para las provincias, desregulación amplia de la economía, reforma del funcionamiento del Estado a la neocelandesa, etc. Pero también pienso que es muy importante hacer lo siguiente en materia comercial: *Rebajar todos los aranceles de importación a una tasa plana del 5%. Eliminar todo arancel a las exportaciones y demás barreras proteccionistas. *Tratados de Libre Comercio (TLCs) con, entre otros: Chile (si yo fuera presidente, a los pocos días de asumir empezaría las negociaciones para un TLC con Chile. Actualmente Argentina tiene un Acuerdo de Complementación Económica). Canadá. Bolivia. Perú. Colombia. Panamá. Ecuador. Varios países de Centroamérica (Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras). México. Unión Europea (dato no menor: Gran Bretaña forma parte de la UE y con este país hace 27 años nos estuvimos enfrentando militarmente en Malvinas). Asociación Europea de Libre Comercio (Noruega, Islandia, Suiza, Liechtenstein). China continental. Japón. Australia y Nueva Zelanda. Singapur. Indonesia. Corea del Sur. Malasia. Mongolia. Tailandia. India. Pakistán. República Dominicana. Filipinas. Turquía. Israel. Sudáfrica. *Tantear la posibilidad de entrar al llamado P-4 (Chile, Brunei, Nueva Zelanda, Singapur y, quizá en el futuro, Australia, Perú y Estados Unidos), aun cuando sea requisito tener costas sobre el océano Pacífico (los cuatro países que mencioné tienen costa en el Pacífico) No sigo porque la lista es larga.

    Comment by Andrés — abril 26, 2009 @ 11:53 pm

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