La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

febrero 16, 2006

¿Estamos mejor o peor?

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:19 pm

El domingo pasado Malú Kikuchi me formuló esta pregunta frente a la cámara de televisión. No me sorprendió que lo hiciera; es una pregunta de rigor, máxime en la era Kirchner. Pero no es sencillo dar una respuesta convincente para el gran público.

Como es natural, la respuesta dependerá del punto de vista que se adopte. Tendrá un sesgo u otro de acuerdo con el sector de la economía en el que trabaje la persona, o del plazo que considere conveniente evaluar.

Desde del punto de vista sectorial, está clarísimo que la política económica inaugurada por Duhalde en 2002 y seguida con pocas variantes por Kirchner hasta la fecha, arroja grandes ganadores y grandes perdedores. Los primeros ganadores son los empresarios agrupados en la Unión Industrial Argentina. Usufructúan la devaluación, las expeditivas restricciones a las importaciones de Brasil, no pagan retenciones, no se les congelan los precios de sus productos ni sufren la condena pública del presidente de la Nación, y licuaron sus deudas. Los segundos ganadores son los exportadores agropecuarios y de naftas y petróleo, que aunque capturaron algunos beneficios, pagan grandes retenciones. Los terceros ganadores pertenecen a un grupo no muy grande de trabajadores de la industria, el campo y el petróleo.

Los primeros perdedores son los trabajadores que quedaron desempleados y los pequeños empresarios que fueron a la quiebra por la crisis. Los segundos perdedores son los empresarios y los trabajadores de bancos y empresas privatizadas de servicios públicos; estos son objeto de una marcada hostilidad por parte del gobierno debido a que "ganaron demasiado en la década del ’90 y ahora no quieren poner la plata sobre la mesa". Los terceros perdedores son los empresarios y los trabajadores en el resto de los servicios privados (comercio, atención de la salud, educación, restaurants), que sufren el impacto del dólar alto.

Como el grupo de ganadores tiene más poder de prensa que el de los perdedores, y como la gente de la calle aprecia el clima de recuperación económica y de estabilidad financiera, el presidente Kirchner sería reelecto en 2007 con la fusta bajo el brazo.

Pero hay un sector grande de la opinión pública profundamente disgustado con este gobierno. Por motivos ideológicos, por su carácter divisivo, por su poca preocupación, sino desprecio, por el futuro, y porque no depara ilusión.

A mí me molesta, sobre todo, el creciente aislamiento e insignificancia a la que se reduce la Argentina día tras día (el ejemplo máximo fue la contracumbre de Mar del Plata), el atraso de la infraestructura de energía y transporte, y el sentimiento de omnipotencia anti-republicana del que hace gala cotidianamente el presidente de la Nación.

De Kirchner se decía en 2003 que sería el Chirolita de Duhalde. No lo fue; reconstituyó el mando presidencial; este es su gran mérito. También es un mérito suyo la política de superávit fiscal. Todo lo demás es, en mi opinión, negativo.

2 Comments »

  1. Jorge, Celebro tu Blog. Exito. El comentario que me suscita este articulo es la falta de atencion y cuantificacion -por lo menos para mi- que se hace de la expropiacion de recursos a trabajadores para el mantenimiento del modelo. Es decir quien paga el dolar alto -los asalariados- y de cuanto ha sido la exaccion en estos cuatro años. Ademas, seria bueno expresar que la contribucion del campo via retenciones seria nula si el dolar flotase, que la bonanza del campo tiene mas que ver con los precios internacionales y no con el tipo de cambio.

    Gracias, Luis. El aumento de la pobreza o, mejor, la caída de la participación del trabajo en el ingreso nacional es una buena medida de esa expropiación de recursos a la que te referís. Por otro lado, aun con un dólar flotante no habría impedimento técnico para que las retenciones se cobraran. A menos que a raíz de la misma caída del dólar el gobierno se viera políticamente forzado a dejar de cobrarlas.

    Comment by Luis Bragagnolo — febrero 18, 2006 @ 4:34 pm

  2. Mi nombre es Oscar Natale, y estudio Economía en la UNLP. Lo felicito por el blog, me parece que es un espacio (uno de lo pocos que nos quedan) donde podemos debatir libremente. Me parece un poco exagerado atribuirle la categoría de mérito al "equilibrio fiscal" que habría logrado este gobierno. Quiero decir, el superávit que ahora vemos no fue una "elección" del Presidente (aunque tenga sus consecuencias favorables, esto es indiscutible), sino que a lo largo de las dos décadas anteriores hemos perdido dos de las tres principales fuentes de financiamiento. Como la Equivalencia Ricardiana dice, el gasto público se financia mediante impuestos. Impuestos hoy, impuetos mañana, o impuesto inflacionario. Las últimas dos vías parecen estar agotadas en los tiempos que corren, de manera que la política del superávit fiscal me parece el único camino plausible en un país donde evidentemente estamos muy lejos de discutir cuál sería el tamaño óptimo del sector público.

    Oscar: La tenés clara, qué más te puedo decir. Salvo que el Presidente cultiva el superávit fiscal tanto por su efecto sobre la estabilidad macroeconómica (aprendió de las duras experiencias de Alfonsín y De la Rúa), como por el poder político que le confiere: tiene a los gobernadores, o sus principales rivales por el poder, comiendo como palomitas en la palma de su mano.

    Comment by Oscar Natale — febrero 24, 2006 @ 1:24 am

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