La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

septiembre 24, 2009

Krugman vs. Chicago

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 5:47 pm

El gran Paul Krugman, mente brillante, teórico innovador, incansable polemista, el mejor de mi generación y justo ganador del Premio Nobel de Economía, publicó el pasado 6 de septiembre un notable artículo en The New York Times, el diario más influyente del mundo, del que es columnista regular hace años. El artículo es notable por su fluidez, por sus metáforas, por sus claros ejemplos y por sus comentarios sobre la evolución del pensamiento macroeconómico entre 1975, cuando se impuso en forma arrolladora la visión de los nuevos macro-economistas clásicos (Lucas, Sargent, Wallace y Prescott, entre los conspícuos, y sus sucesores, por ejemplo, Cochrane) y 2007, cuando comenzó la crisis de las hipotecas sub-prime. Pero aporta poco y nada a la comprensión del ciclo económico en general y de la presente recesión en particular. Aparte de ataques personales, se limita a repetir frases hechas sobre «burbujas», inversores irracionales y comportamiento de manada. Afirma que la crisis sub-prime y la recesión y el fuerte desempleo actuales se deben, en buena medida, a la visión macro-económica que se impuso en el período 1975-2007. Y hace corresponsables a los economistas neokeynesianos porque habrían sido colonizados por los nuevos macroeconomistas clásicos (NMCs).

Salt&FreshWaterEconomists.jpg

El artículo de Krugman ha levantado una gran polémica (vea el blog de Greg Mankiw entre el 10 y el 19 de septiembre). Una cantidad de economistas que están en mejores condiciones que yo para la tarea (viven en EEUU y son profesores de macro-economía en las principales universidades del país) ya le han contestado. Por esta razón me voy a concentrar en las dos principales críticas de Krugman; luego, las comentaré, y después reproduciré extractos del artículo de Krugman y del artículo que John Cochrane, uno de los economistas más criticados por Krugman, le escribió en respuesta.

Krugman enfatiza que la falla básica que condujo a la crisis sub-prime fue la creencia dura, inamovible y soberbia en la hipótesis del mercado eficiente, que fue formulada por Gene Fama en 1971 y revolucionó las teoría de las finanzas privadas. Agrega que a dicha falla de comprensión del funcionamiento de la economía de mercado contribuyó la creencia en la imposibilidad de un equilibrio macroeconómico con subempleo (masivo). Krugman se ocupa de aclarar que Friedman, el líder de la contra-revolución monetarista que arrinconó al keynesianismo en los últimos 40 años, no desestimaba la posibilidad de un equilibrio macro-económico con fuerte desempleo y no descartaba que un aumento del gasto público pudiera aumentar la demanda agregada y atenuar el desempleo. Krugman tiene una disputa con Lucas y sus seguidores. Acusa a los NMCs de haber radicalizado al monetarismo hasta desvirtuarlo y ridiculizado el keynesianismo. (Krugman estudió en MIT y enseña en Princeton, dos universidades neokeynesianas.) O sea que en esta disputa hay un conflicto de visiones económicas y una historia de agravios personales, ciertos o imaginarios. Krugman pasó toda su vida profesional en el «bando derrotado»; cree que ha llegado el momento de la revancha.

Con el objeto de refutar la hipótesis del mercado eficiente cita la caída de 48% que experimentó la Bolsa de Nueva York en el período 1973-74 a raíz del primer shock petrolero. Sobre la base de este y otros ejemplos llega al extremo de proponer una «administración centralizada de la acumulación de capital». Cochrane es la persona más autorizada para responder a esta crítica (además de ser un NMC, es yerno de Fama y tiene su oficina en la Booth School of Business de la U. de Chicago al lado de la de Fama), y así lo ha hecho en el artículo al que hice referencia arriba. La hipótesis del mercado eficiente es una aplicación de la hipótesis de expectativas racionales; dice que el precio de mercado de un activo (acciones, inmuebles) es la mejor valuación del activo puesto que el mercado hace un uso eficiente de la información disponible. Si la información cambia, el precio del activo tiene que cambiar pues el mercado, compuesto por personas que no conocen el futuro, sólo puede procesar la información disponible. El mensaje de la hipótesis del mercado eficiente es justamente que los precios de los activos describen una trayectoria de altibajos (random walk) intrínsecamente impronosticable. Pero Krugman argumenta que aquella gran caída de la Bolsa, como la actual, refuta la hipótesis. Esto demuestra por qué Krugman ganó el Premio Nobel por una contribución (microeconómica) a la teoría pura del comercio internacional y no por un aporte original a la macroeconomía.

Suponga una economía en equilibrio; sométala a un shock como el de entonces: una cuadruplicación del precio de un insumo básico como el petróleo; pregúntese cómo reaccionarán los tenedores de acciones de la industria automotor, de acciones de bancos que han financiado la compra de autos y otros bienes durables de consumo, de acciones de refinadores y distribuidores de combustibles, de acciones de la industria del transporte, etc. Pues bien, la reacción de los tenedores de acciones dependerá de varios interrogantes sobre los cuales la información es poca o ninguna: la duración del shock, la intensidad del shock, el tipo y la intensidad de la política económica compensatoria de EEUU y de otras potencias, si es que se adoptara alguna, que puede ser fiscal, monetaria o una combinación de ambas, cada una con sus propias y diversas consecuencias, además de la eficiencia del modelo macroeconómico del que salen los pronósticos a medida que se lo carga con los datos sobre duración e intensidad del shock y tipo e intensidad de la política económica. En conclusión, la volatilidad del precio de los activos no es una refutación válida de la hipótesis del mercado eficiente. Esta hipótesis no pronostica estabilidad sino fluctuaciones. No se puede impugnar a la economía de mercado por no prever el futuro y por no disponer de un modelo eficiente para explicar y pronosticar la variada sucesión de shocks a los que está sometida. Con respecto a su idea de una «administración centralizada de la acumulación de capital», Krugman no me deja alternativa. En su afán de presentarse como el nuevo salvador del capitalismo, en obvia imitación de su admirado Keynes, debo decir que delira. ¡Cómo se nota que Krugman ha pasado su vida entre los algodones de Nueva Inglaterra, una de las regiones más civilizadas y ricas del mundo! En Nueva Inglaterra la vida es eficiente y segura, el polo opuesto a la vida de trincheras de Argentina, un país groseramente subcapitalizado por ser el paraíso del tipo de administración centralizada de la inversión que él desea para EEUU.

Sobre la imposibilidad de un equilibrio macroeconómico con subempleo masivo no le reprocho nada. Me animo a decir que su acusación es válida. Ya conté del chasco que experimenté al llegar a la Universidad de Chicago esperando estudiar macroeconomía y, en lugar de macro-economistas, me topé con economistas de equilibrio general que investigaban problemas macroeconómicos como podrían haber investigado temas de finanzas públicas o privadas o temas laborales. Un macro-economista es un bicho distinto a un micro-economista. Parte de un interrogante elemental: cómo es posible que una economía de precios flexibles caiga en recesión con subempleo. Le intriga el impacto de la incertidumbre (business confidence para Keynes, riesgo-país para nosotros) sobre el equilibrio agregado. Le interesa la historia y el papel de las instituciones. Yo no cuestiono el uso de la matemática avanzada; obliga a ser preciso en los supuestos y en la cadena de razonamiento. El problema, como bien apunta Krugman, estriba en que «los nuevos macro-economistas clásicos dejaban la impresión de no tener idea acerca de qué se trataba la economía keynesiana». Esto es lo grave. El mensaje de Keynes es importante.

Siguen algunos párrafos del artículo de Krugman que me parecen muy bien logrados. El primero se refiere a la gravitación de la matemática avanzada en la formulación de modelos macroeconómicos. El segundo es un brillante ejemplo sobre cómo se crea una deficiencia de demanda agregada y la recesión que le sigue. El tercero presenta una distinción interesante de la profesión entre saltwater economists (economistas de agua salada) y freshwater economists (economistas de agua dulce).

As I see it, the economics profession went astray because economists, as a group, mistook beauty, clad in impressive-looking mathematics, for truth. Until the Great Depression, most economists clung to a vision of capitalism as a perfect or nearly perfect system. That vision wasn’t sustainable in the face of mass unemployment, but as memories of the Depression faded, economists fell back in love with the old, idealized vision of an economy in which rational individuals interact in perfect markets, this time gussied up with fancy equations. The renewed romance with the idealized market was, to be sure, partly a response to shifting political winds, partly a response to financial incentives. But while sabbaticals at the Hoover Institution and job opportunities on Wall Street are nothing to sneeze at, the central cause of the profession’s failure was the desire for an all-encompassing, intellectually elegant approach that also gave economists a chance to show off their mathematical prowess.

This co-op, whose problems were recounted in a 1977 article in The Journal of Money, Credit and Banking, was an association of about 150 young couples who agreed to help one another by baby-sitting for one another’s children when parents wanted a night out. To ensure that every couple did its fair share of baby-sitting, the co-op introduced a form of scrip: coupons made out of heavy pieces of paper, each entitling the bearer to one half-hour of sitting time. Initially, members received 20 coupons on joining and were required to return the same amount on departing the group. Unfortunately, it turned out that the co-op’s members, on average, wanted to hold a reserve of more than 20 coupons, perhaps, in case they should want to go out several times in a row. As a result, relatively few people wanted to spend their scrip and go out, while many wanted to baby-sit so they could add to their hoard. But since baby-sitting opportunities arise only when someone goes out for the night, this meant that baby-sitting jobs were hard to find, which made members of the co-op even more reluctant to go out, making baby-sitting jobs even scarcer. . . In short, the co-op fell into a recession.

Meanwhile, saltwater economists, who had comforted themselves with the belief that the great divide in macroeconomics was narrowing, were shocked to realize that freshwater economists hadn’t been listening at all. Freshwater economists who inveighed against the stimulus didn’t sound like scholars who had weighed Keynesian arguments and found them wanting. Rather, they sounded like people who had no idea what Keynesian economics was about, who were resurrecting pre-1930 fallacies in the belief that they were saying something new and profound.

Ahora siguen algunos párrafos del artículo de Cochrane que me parecen notables. En el primero le explica a Krugman que el problema no es el derrumbe del precio de los inmuebles sino la crisis bancaria. En el segundo le explica que la política monetaria ha cambiado radicalmente. En el tercero dice que Krugman ha cambiado de profesión.

Paul, there was a financial crisis, a classic near-run on banks. The centerpiece of our crash was not the relatively free stock or real estate markets, it was the highly regulated commercial banks. A generation of economists has thought really hard about these kinds of events. Look up Diamond, Rajan, Gorton, Kashyap, Stein, and so on. They’ve thought about why there is so much short term debt, why banks run, how deposit insurance and credit guarantees help, and how they give incentives for excessive risk taking.

Krugman doesn’t even have anything to say about the Fed. Ben Bernanke did a lot more last year than set the funds rate to zero and then go off on vacation and wait for fiscal policy to do its magic. Leaving aside the string of bailouts, the Fed started term lending to securities dealers. Then, rather than buy treasuries in exchange for reserves, it essentially sold treasuries in exchange for private debt. Though the funds rate was near zero, the Fed noticed huge commercial paper and securitized debt spreads, and intervened in those markets. There is no «the» interest rate anymore, the Fed is attempting to manage them all. Recently the Fed has started buying massive quantities of mortgage-backed securities and long-term treasury debt. Monetary policy now has little to do with «money» vs. «bonds» with all the latter lumped together. Monetary policy has become wide-ranging financial policy. Does any of this work? What are the dangers? Can the Fed stay independent in this new role? These are the questions of our time. What does Krugman have to say? Nothing.

Most of all, Krugman isn’t doing his job. He’s supposed to read, explain, and criticize things economists write, and real professional writing, not interviews, opeds and blog posts. At a minimum, this style leads to the unavoidable conclusion that Krugman isn’t reading real economics anymore. (…) Alas, to Krugman, as to far too many ex-economists in partisan debates, economics is not a quest for understanding. It is a set of debating points to argue for policies that one has adopted for partisan political purposes. «Stimulus» is just marketing to sell Congressmen and voters on a package of government spending priorities that you want for political reasons. It’s not a proposition to be explained, understood, taken seriously to its logical limits, or reflective of market failures that should be addressed directly.

(No traduje del inglés al castellano porque la tarea insume tiempo. Supongo que quien esté interesado en este debate lee inglés fluidamente. De todas formas, me ofrezco a traducir alguna frase a quien, después de consultar el diccionario, no logre entender un argumento. ¡Feliz primavera!)

5 Comments »

  1. No existe tal ciclo económico o Business circle y el problema reside en los sistemas monetarios. Para los que no conocen la historia y voy a partir de los money changers (Blacksmiths) en la medieval Inglaterra ya que hay antecesores a estos de la época del Imperio Romano e Israel. Los comerciantes les confiaban a estos (Blacksmiths) el oro para que estos lo tuvieran en custodia a cambio recibían un certificado por el valor depositado estos certificados como eran muy convenientes y fáciles de llevar se hicieron popular y circulaban como moneda. Los blacksmiths descubrieron que los depositantes no retiraban su oro todos juntos y que el mismo permanecía en sus bóvedas por largo períodos. Entonces se les ocurrió crear más certificados que los depósitos en oro que tenían y prestaban estos certificados a otros comerciantes a cambio de un interés. Que inventaron? Fractional-reserve banking system, la base del sistema financiero mundial de hoy manejado por el BOE y La FED. También descubrieron que podía hacer enormes ganancias regulando la circulación de estas emisiones creando recesión o inflación hasta que la monarquía Inglesa instituyo el tally skick system para contrarrestar el poder de los money changers. Otro señor en Alemania nacido en Frankfurt (Amschel Moses Bauer) quien fuera el fundador de la dinastía de banqueros más poderosos de Europa y que luego sus herederos serían conocidos como la familia Rothschild (pronunciación de Roter Schild en alemán escudo rojo). Descubrió que se podía hacer enormes fortunas financiando a la Monarquía. El tuvo 5 hijos y los envió a distintas capitales Europeas, el más exitosos fue Nathan Mayer von Rothschild quien luego tomara el control del Bank of England. El financió a ambos bandos en la guerra a la corona Británica y a Napoleón, tenia un emisario en las cercanías de Waterloo que con anticipación le informó cual fue el bando ganador (Inglaterra) y entonces se paro en el stock exchage con cara de preocupado y comenzó a vender sus activos mientras los otros traders al ver los que hacia pensaron que Inglaterra había perdido la guerra y comenzaron a vender también mientras el compraba esos activos usando otra persona haciendo una terrible fortuna. El sistema actual se basa en el mismo esquema La FED y el BOE crean dinero y producen los Boom and Bust. El credit crunch que comenzó con la desconfianza en las Subprime mortgage es solo la gota que precipito la crisis y no la causa real de todo el problema. Alan Greenspan, Ben Bernanke etc. conocen muy bien los secretos del sistema financiero y de la creación y expansión monetaria. La deuda en estos dos países se a incrementado en forma descomunal que será pagada con dinero de los contribuyentes, no hay préstamo más seguro. El sistema de la FED crea continuamente deuda y los bancos que manejan el monopolio hacen fortunas. Como bien los explica the MODERN MONEY MECHANICS system (manual instructivo para los bancos centrales) de cómo crear dinero a través de prestamos y depósitos. Por cada dólar de deposito se crean 9, mientras siga el sistema vamos a seguir presenciando crisis y depresiones a través del globo mientras los astutos incrementan sus fortunas. Frase celebre los Rothschild “hay que comprar cundo haya sangre en las calles”. saludos

    Comment por Jorge — septiembre 25, 2009 @ 9:28 am

  2. Estimado Jorge, Hace muy poco leí, para la maestría que estoy cursando, el trabajo de Andrei Shleifer "Inefficient Markets: An Introduction to behavioral Finance" donde el autor, coincidiendo con el pensamiento de Krugman, cuestiona la hipotesis de Eficiencia en el Mercado señalando diversos desafíos teóricos (irracionalidad en los inversores y arbitraje riesgoso en el mundo real) y nuevos desafíos empíricos. Ahora bien, ¿no cree usted que los supuestos de la EMH con respecto a la racionalidad individual de los inversores y el supuesto que los precios de los activos financieros reflejan, y por ende, solo reaccionan a cambios en la información disponible bastantes abstractos y poco aplicables en la realidad? Desde ya muchas gracias y felicitaciones por el blog! Saludos,

    Patricio: Creo que los mercados financieros reflejan adecuadamente el valor presente del flujo de beneficios netos descontados de los activos. Esto involucra supuestos sobre beneficios y costos a lo largo de la vida útil del activo y sobre la tasa de descuento apropiada (tasa real de interés + tasa esperada de inflación + tasa de riesgo-país). Como este no es un mundo de información completa, es natural que los precios fluctúen a medida que pasan cosas. Prefiero esta explicación de las fluctuaciones de los precios de los activos, que encuentro defendible en un sentido metodológico, a la explicación, o la no-explicación, de la behavioral finance.

    Comment por Patricio — octubre 1, 2009 @ 3:03 pm

  3. Puede ser que en los mercados financieros se "vote" casi todos los días y ello permita un "mejor" ajuste de las expectativas de compradores y vendedores, lo que es a los argentinos y a juzgar por el resultado de las dos últimas elecciones presidenciales parecería que existe cierto sesgo sobre todo en la última, que esperemos no se repita en la próxima. Atentamente Carlos

    Comment por Carlos — octubre 8, 2009 @ 6:02 pm

  4. Prof. Conoce este blog? http://www.fedeablogs.net/economia/ Lo escriben economistas españoles top (de corriente freshwater) Es muy bueno. Abrs, A

    Comment por A — octubre 9, 2009 @ 10:33 am

  5. Hola Jorge Quería acercarle el ultimo post de John Cochrane, sobre la utilización práctica de los DSGE models y en alguna medida, sobre la síntesis neokeynesiana, que entiendo aplica al tema de este muy buen post. El afirma lo siguiente: “ There are some large-scale empirical DSGE models left in academia too. But the vast bulk of policy analysis does not use them, as they did, say, the models of 1972…… Models do not seem to be cumulative. Each paper adds a little twist ignoring all the previous little twists. A complete split occurred. "Equilibrium" models, in which I include new-Keynesian DSGE models, took over academia. The policy world stuck with simple ISLM logic — not "models" in the quantitative scientific tradition Lucas and Sargent praised — despite Lucas and Sargent’s devastating criticism. And, as I remarked in the earlier blog posts, the "purely verbal" or literary style of analysis is becoming more and more common now in academia as well as policy.” Hace también una comparación interesante en la aplicabilidad de los microfundamentos, y su importancia, y hace una comparación con la química EL link es este http://johnhcochrane.blogspot.com.ar/2014/07/lucas-and-sargent-revisited.html Saludos cordiales! NB

    Néstor: Gracias por la referencia y el link. Es interesante saber cómo ve el estado del pensamiento macroeconómico en la actualidad un profesor de Chicago.

    Comment por Nestor — julio 25, 2014 @ 11:08 am

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Powered by WordPress. Implementado por DigiKol