La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

septiembre 29, 2008

Alternativas a la banca central

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 7:07 pm

A continuación publico el capítulo IV de Internacionalización Monetaria & Bancaria, un ensayo que escribí en 2004 y que incluiré en un próximo libro sobre Importación de Instituciones. El capítulo sintetiza las principales formas de organización bancaria que se han pensado como alternativas al sistema de banca central.

En respuesta a dos posts que publiqué en los últimos días sobre la crisis en Wall Street (uno y dos), recibí una gran cantidad de comentarios. En general, los comentaristas se oponen con tenacidad al salvataje de los bancos que pretende realizar el gobierno del presidente Bush y que el Congreso de EEUU aún no aprobó. La oposición es principista; tiene el mismo tono que la oposición de la rama conservadora del partido Republicano. No aprueba el salvataje de los bancos por la misma razón que no aprobaría el de una fábrica de fideos. No advierte que la inestabilidad del sistema bancario genera una externalidad negativa que pagará toda la economía por vía del congelamiento de los canales de crédito y una posible contracción de la oferta monetaria.

Los comentaristas también se oponen a la intervención de la Reserva Federal. No llegan a comprender que la razón de ser de un banco central es justamente asegurar la estabilidad del sistema bancario. Si la Fed no interviniera, habría que hacerle juicio pues no habría cumplido la función para la que fue concebida y puesta en funcionamiento. En resumen, la intervención de la Fed, sumada en esta ocasión a la del Tesoro, se justifica por el carácter sistémico de la crisis. Los bancos centrales se crearon cuando se generalizó el encaje fraccionario sobre los depósitos bancarios. Es decir, desde el momento en que los antiguos bancos se transformaron en bancos modernos. Siguen algunas propuestas para deshacerse de los bancos centrales. Son propuestas sofisticadas y muy interesantes pero de difícil realización.

                               

Como cabe esperar de un campo tan fértil como el de la teoría y la política monetarias, la variedad de propuestas de reforma es amplia. Sin embargo, el abanico de posibilidades se achica mucho cuando se impone el requisito de que el nuevo sistema monetario y bancario funcione sin banco central. Hasta donde llega nuestro conocimiento, hay cuatro propuestas que cumplen tal requisito. Son las de Simons, de Hayek, de Mundell y del movimiento de free banking. Las tres primeras no han sido puestas en práctica aún; sin embargo, por su vuelo intelectual y sofisticada simplicidad fijan un ideal y nos ayudan a pensar el problema. En rigor, las propuestas de Simons y Hayek prescinden del prestamista de última instancia y la propuesta de Mundell exige un prestamista supranacional. La cuarta propuesta, por su parte, fue una realidad histórica hasta principios del siglo XIX. La ‘banca libre’ reemplazó en situaciones de pánico la asistencia del prestamista de última instancia por una cláusula de reprogramación de depósitos libremente pactada por las partes.

Banca Simons

La banca Simons fue diseñada por Henry Simons y otros economistas de la Universidad de Chicago en la década de 1930, y propuesta en una de sus variantes por Irving Fisher, de la Universidad de Yale, como el sistema menos vulnerable a un pánico bancario (Phillips, 1995, pág. 110). Simons escribió en la atmósfera de urgencia y desorientación ideológica que reinó en EEUU durante la Gran Depresión, "cuando el capitalismo apenas podría sobrevivir los rigores políticos de otra depresión y el sistema bancario prometía depresiones incluso más profundas" (Simons, 1948, pág. 56).

La propuesta divide a la banca tradicional en dos unidades: el almacén monetario y el banco de inversión. El primero recibe depósitos en cuenta corriente, integra un encaje del 100%, no otorga préstamos, presta un servicio de liquidez (clearing) y cobra un arancel por este servicio. El segundo recibe ahorros y entrega a cambio bonos cuyo valor está atado a las inversiones del banco en fondos comunes, empresas y proyectos de inversión; no emite obligaciones de renta fija ni otorga préstamos convencionales, y cobra el clásico arancel del broker. La oferta monetaria sería en este caso igual a la suma del circulante emitido por el gobierno y el saldo de las cuentas corrientes creadas por los almacenes monetarios. La tasa de crecimiento de la oferta de M1 obedecería a una regla fijada por ley y el tipo de cambio de la moneda nacional flotaría (ibid, pág. 57-65). Milton Friedman hizo suya la propuesta, con la sugerencia de remunerar los saldos de las cuentas corrientes (Friedman, 1960, pág. 65-75).

Es una ironía que Simons haya creído conveniente que su sistema funcione dentro de un régimen de flotación cuando justamente la banca Simons es consistente con un régimen de tipo de cambio fijo. Pero la ironía tiene su explicación cuando se piensa dentro del contexto que le tocó vivir. Su primer objetivo era aislar a la oferta monetaria del comportamiento del público; esto era posible ya que, una vez abolido el encaje fraccionario, el multiplicador de la base monetaria quedaría fijo en la unidad. Su segundo objetivo era practicar una política monetaria activa, anticíclica; esto también era posible pues la reforma estaba destinada a un país con una velocidad de circulación estable y un nivel de precios bastante rígido.

Si fuera aplicable, la banca Simons sería un sistema invulnerable al pánico bancario. ¿Por qué razón correría el público sobre los depósitos en el almacén monetario, si el encaje alcanza para todos? ¿Por qué razón correría sobre los bonos del banco de inversión, cuando sus cotizaciones ya reflejan el colapso bursátil? Ideal como parece, la banca Simons tiene un problema en todas partes y uno más en Argentina. El problema que presenta en todas partes es que el banco de inversión no ofrece depósitos a plazo fijo. En vista de la preferencia del público por este instrumento de ahorro y de la preferencia de los deudores por los préstamos de monto y tasa fijos, la banca Simons daría lugar a un mercado negro conformado por entidades que toman depósitos a plazo con encaje fraccionario y otorgan préstamos convencionales, y que en la emergencia del pánico necesitaría el auxilio de un prestamista de última instancia, pues en caso contrario la corrida remataría en un lock-out coordinado por los mismos bancos o impuesto por el gobierno (corralito). El segundo problema que presenta la banca Simons en nuestro país es menos sofisticado pero no menos grave. En vista de la historia institucional argentina, no debería extrañarnos que el encaje de las cuentas corrientes del almacén monetario fuera visto como un botín reluciente por un gobierno en crisis financiera, listo a ser canjeado por bonos públicos. Esta expectativa sería motivo suficiente para provocar una corrida sobre el almacén monetario, circunstancia que derivaría en un corralito y en un consecuente quiebre de la cadena de pagos.

Banca Hayek

Tanto o más interesantes y relevantes que la propuesta en si misma, son los motivos que llevaron a Hayek a escribir Denationalisation of Money (1978). Este largo y erudito artículo es un intento desesperado por encontrar una solución políticamente factible para eliminar la inflación, “el problema más simple desde el punto de vista técnico” (Hayek, 1978, pág. 13). Su objetivo es prevenir decisiones monetarias y financieras que son inevitables cuando los gobiernos tienen el poder de tomarlas. El autor se refiere a decisiones oficiales que pueden remover con rapidez y facilidad las causas del descontento de grupos de presión, pero que están condenadas a desorganizar y, por último, a destruir el orden de mercado (ibid, pág. 19). Para ello, Hayek propone abolir el uso exclusivo dentro de cada territorio nacional de la moneda emitida por el gobierno y admitir en igualdad de condiciones la circulación de monedas emitidas por otros gobiernos. Y llegado este punto, se pregunta sobre la conveniencia de eliminar de una vez por todas el monopolio oficial en la emisión de dinero y permitir que el sector privado suministre al público otros medios de cambio que sean de su preferencia (ibid, pág. 20).

Hayek pensó su propuesta para el viejo Mercado Común Europeo, como una alternativa superior al proyecto de la moneda única administrada por un gran banco central continental, que más tarde se concretaría bajo el nombre de Banco Central Europeo, emisor del euro. El núcleo de su propuesta se sintetiza así: a) primero en Europa y luego en otros continentes, surgirían bancos privados emisores de circulante, encajes bancarios y depósitos; b) el dinero emitido por estos bancos circularía libremente en el país de origen y en todos los países que adhieran a un acuerdo internacional de libertad monetaria y bancaria. Por tanto, el dinero emitido por cualquier banco gozaría de la misma aceptación en todo tipo de transacciones y contratos, presentes y de pago diferido, privados y públicos, incluidos los pagos de impuestos y sueldos y salarios y los pequeños gastos, en cualquier país suscriptor del acuerdo. De esta manera, por ejemplo, el dinero y los depósitos emitidos por un banco privado alemán competirían de igual a igual con el dinero emitido por el gobierno alemán o el gobierno francés, y con el dinero y los depósitos emitidos por otros bancos privados de cualquier país suscriptor del acuerdo; c) cada banco emitiría moneda por dos canales: la compra de monedas de reserva y, sobre todo, el otorgamiento de préstamos de corto plazo; d) la política de emisión de cada banco apuntaría a mantener aproximadamente constante el precio agregado de una canasta de commodities que refleje los intereses comerciales y de consumo de la región o las regiones donde se concentren las tenencias del dinero emitido por el banco; e) como las monedas emitidas por los distintos bancos serían virtualmente perfectas sustitutas y sus velocidades de circulación, muy volátiles, cada banco estaría listo para congelar o, si fuera necesario, exigir la cancelación de sus préstamos, y sobre todo para intervenir en el mercado de cambios y sostener la paridad original de su moneda en términos de las otras; f) aparte de los bancos emisores, habría bancos parasitarios operando como almacenes monetarios; los bancos emisores no podrían ser prestamistas de última instancia de los parasitarios; g) las áreas de predominio de cada moneda no tendrían límites precisos; es probable que se superpongan y que sus fronteras fluctúen. Aunque "sin duda, persistirán enclaves gobernados por dictadores que no querrán perder el poder del manejo monetario aun cuando la ausencia del control de cambios ha devenido en la marca distintiva de un país civilizado y honesto" (ibid, pág. 88).*

Entre las principales ventajas y desventajas de la propuesta, se cuentan las siguientes: a) en cada país habría tantos niveles de precios como monedas circulen en él, pero habría una sola estructura de precios relativos; b) desaparecería la institución del prestamista de última instancia; en rigor, esta función se volvería redundante ya que el público no correría contra bancos que pueden emitir circulante; c) se erradicaría la posibilidad de devaluación. Hayek no justifica la devaluación: "el argumento moderno del nacionalismo monetario favorece un arreglo por el que todos los precios de una región pueden ser simultáneamente elevados o rebajados en relación con todos los precios de otras regiones. Se considera que esta es una ventaja porque evita la necesidad de rebajar un grupo particular de precios, especialmente, salarios, cuando la demanda internacional de ciertos productos ha caído. Pero en la práctica, esto significa que, en vez de rebajar algunos pocos precios afectados, una cantidad mucho más grande de precios tendrá que elevarse para restaurar el equilibrio internacional del país después de la devaluación de la moneda local" (ibid, pág. 86); d) se evitaría el control de precios, ya que la devaluación es su causa directa; sin embargo, e) la propuesta favorecería la concentración de la actividad bancaria porque los bancos parasitarios, que deberían tener un encaje de 100% sobre sus depósitos en cuenta corriente, competirían en desventaja con los bancos de emisión en este mercado; f) frente a un gobierno hostil, la posición del banco emisor local podría ser insegura; "existiría algún peligro de que las fuerzas nacionalistas y socialistas involucradas en una estúpida agitación contra las corporaciones multinacionales empujen a los gobiernos a conceder ventajas a las entidades nacionales, provocándose así un gradual retorno al presente sistema de emisión nacional privilegiada" (ibid, pág. 96).

Banca Mundell

Grandes economistas de todas las épocas han sido internacionalistas (Ricardo, Bagehot, Stuart Mill, Hayek, Mundell) y han favorecido el argumento de la estabilidad de la unidad de cuenta por encima del argumento de la estabilización macroeconómica. Han creído que la función básica del dinero es facilitar la comparación de precios y reducir el riesgo de incumplimiento de los contratos de pago diferido, y han advertido que la política monetaria activa (flotación cambiaria), cuyo propósito es regular el nivel de actividad y crear ventajas artificiales para los sectores exportable y sustitutivo de importaciones, hace imposible que la moneda local sea una efectiva unidad de cuenta, conduce al estancamiento y, finalmente, a la destrucción del capitalismo. En un artículo clásico de 1961, A Theory of Optimun Currency Areas, Mundell desarrolló con reservas una justificación del empleo del tipo de cambio flotante como instrumento anticíclico. Sin embargo, en Mundell (2000), el artículo que contiene la propuesta que ahora pasamos a sintetizar, no quedan rastros del apoyo a la flotación y se impone el argumento de la unidad de cuenta estable, al punto de sugerir una especie de patrón oro universal exento de la "perversa inelasticidad de la oferta de dinero" que caracterizó al viejo patrón oro.

Mundell cree que el camino más rápido para suministrar a un país una unidad de cuenta estable, o una moneda de primera clase mundial, consiste simplemente en abolir el banco central nacional y adoptar el dólar norteamericano. Afirma que el dólar es la mejor opción disponible en virtud de su masa monetaria (la mayor parte de las transacciones comerciales y financieras del mundo se realiza en dólares) y de la estabilidad comparativa de la política monetaria de la Reserva Federal. Sin embargo, cuando piensa en un nuevo orden monetario mundial, lo descarta porque "representa un enfoque hegemónico de la unión monetaria" y porque "la alternativa de una nueva moneda creada por medio de un acuerdo político (como el euro o el plan del ‘amero’ de Herbert Grubel para Norteamérica) involucra un alto grado de cooperación política y la necesidad de compartir soberanía" (Mundell, 2000, pág. 225). Como EEUU, UE y Japón no muestran esta predisposición, el autor concluye que una unión monetaria (de moneda única) no es posible en el mundo actual (ibid, pág. 252).

El núcleo de su propuesta puede resumirse así: a) se conforma la unión monetaria del dólar, el euro y el yen, que son las monedas de las tres islas de estabilidad del mundo; b) se elige una de ellas como pivote; debería elegirse el dólar atento a su masa monetaria; los otros países fijarían el tipo de cambio entre sus monedas y el dólar; en números redondos, el tipo de cambio de Japón se fijaría en 100 yenes por dólar y el de UE en 1 euro por dólar; c) la tarea de los bancos centrales de Japón y UE consistiría en mantener fijos esos tipos de cambio y la tarea de una Reserva Federal expandida consistiría en mantener estable el nivel de precios; d) el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal quedaría compuesto por expertos japoneses y europeos así como norteamericanos; un comité de nueve miembros podría incluir 4 norteamericanos, 3 europeos y 2 japoneses; los miembros del comité serían independientes de sus gobiernos, como sucede, teóricamente, con los directores del Banco Central Europeo; e) la Reserva expandida decidiría el ritmo de expansión del crédito (o de crecimiento de la oferta de base monetaria en dólares) por medio del voto de sus miembros; f) la política monetaria apuntaría a un target establecido de común acuerdo; el índice de precios tendría en cuenta los bienes representativos de todas las áreas, siguiendo el ejemplo del índice armonizado de precios al consumidor de Europa; g) habría una fórmula para redistribuir el señoreaje, también según el modelo europeo; h) para integrar al resto del mundo al nuevo sistema monetario, el FMI se convertiría en un banco central mundial con autoridad para emitir una moneda mundial, el intor, con respaldo en las monedas emitidas por los tres grandes bancos centrales; i) el intor sería el numerario del sistema mundial, con un tipo de cambio igual a 1:1 respecto del dólar o el euro, o igual a 1:100 respecto del yen; j) el país que deseara participar en el nuevo sistema debería fijar el tipo de cambio de su moneda en términos del intor y seguir los principios de ajuste de una caja de conversión, y permitir que sus precios internos se denominen tanto en la moneda mundial como en la nacional; k) se contemplaría un arreglo para redistribuir el señoreaje sobre una base global en vez de una tripartita; una posible forma de reparto sería que los tres líderes establecieran un fondo de financiamiento de proyectos acordados internacionalmente. (Ibid, pág. 252-255.)

Un párrafo del autor sintetiza mejor que nada los beneficios de la propuesta: "Considere los grandes beneficios para el resto del mundo, incluyendo a América Latina; nunca más volvería a preocuparse por las fluctuaciones de los tipos de cambio dólar-euro, dólar-yen o euro-yen, y podría vincular su moneda con una verdadera moneda internacional en cuya producción participaría.** Los países participantes no experimentarían más crisis cambiarias en la medida que siguieran las reglas de la caja de conversión (no hay malos movimientos de capitales; sólo hay malos regímenes cambiarios). Una moneda mundial suministraría una unidad de cuenta universal para transmitir valores y sería la fuente de un fuerte aumento de las ganancias del comercio internacional." (Ibid, pág. 255.)

En vista de una historia de excepcional volatilidad institucional, queda en evidencia que la propuesta de Mundell es insuficiente. Si Argentina fue capaz de abandonar la convertibilidad con respecto al dólar, ¿qué fuerza podría evitar que abandonáramos una convertibilidad con respecto al intor? Ninguna suficientemente costosa. El intor debería sustituir directamente a la moneda nacional para darle al país un mayor sentido de permanencia. Por último, no está demás repetir que, se sustituya o no el peso por el intor, la adhesión al esquema de moneda universal de Mundell supone que el banco central mundial que surja del FMI reformado será nuestro nuevo banco central y superintendente de bancos.

Banca Libre

La propuesta de Hayek le insufló nueva vida al histórico movimiento de free banking. Porque, aunque apuntan a cosas distintas, las anima el mismo espíritu de descentralización de la actividad bancaria. Selgin (1988) y Dowd (1996) se cuentan entre los principales expositores de la ‘banca libre’. Schuler y Hanke (2002) la propusieron para Argentina después del pánico fatal de 2001.

La banca libre tuvo su auge principalmente en Escocia, Nueva Inglaterra, Canadá y Suecia en el siglo XVIII y principios del XIX, cuando no existían, o justamente porque no existían, los bancos centrales. Funcionaba de la siguiente manera: a) una caja de conversión emitía circulante con respaldo de oro; b) el público depositaba una parte del circulante en los bancos; c) sobre esta base, los bancos creaban depósitos y emitían billetes propios; d) la oferta monetaria era igual al circulante convertible más los billetes y depósitos en cuenta corriente emitidos por la banca libre; e) si por razones estacionales u otro motivo el público deseaba menos billetes y más depósitos en cuenta corriente, la banca hacía la conversión automáticamente; f) pero cuando el público desconfiaba del sistema bancario y se apuraba a convertir tanto los billetes como los depósitos en circulante convertible en oro, sobrevenía el drama puesto que no existía la institución del prestamista de última instancia (el Banco de Inglaterra se vio compelido a cumplir dicha función varias veces); g) la banca libre, sin embargo, encontró espontáneamente un mecanismo para superar los pánicos que funcionó bien: la cláusula de reprogramación (Dowd, 1996, pág. 41-57; Shah, 1997); h) la cláusula era una parte del contrato de emisión de depósitos, preveía su congelamiento por un cierto tiempo (seis meses) y el banco pagaba a cambio una tasa extra de interés (3% por año).

El talón de Aquiles del free banking es su eminente reversibilidad. Selgin (1988, cap. I) repasa el exitoso desarrollo de la banca libre en aquellos y otros países mientras el sistema funcionó exento de regulaciones oficiales, y señala de qué maneras los gobiernos se fueron apropiando del recurso del señoreaje. Este proceso de monopolización desembocó en la creación de virtuales bancos centrales de propiedad privada, como el Banco de Inglaterra en el siglo XIX, o de bancos centrales estatales, como los que forman parte del paisaje de las economías nacionales en la actualidad, sin el menor cuestionamiento, aun en países donde el fracaso de este tipo de organización es manifiesto.

(La saga sobre la crisis continúa en Wall Street en crisis III.)

Referencia bibliográfica

Dowd, K. (1996): Laissez-Faire Banking, Routledge.

Friedman, M. (1960): A Program for Monetary Stability, Fordham University Press.

Hayek, F. (1978): Denationalisation of Money, The Institute of Economic Affairs.

Mundell, R. (2000): “Currency Areas, Exchange Rate Systems and International Monetary Reform”, Journal of Applied Economics, November.

Phillips, R. (1995): The Chicago Plan & New Deal Banking Reform, M. E. Sharpe.

Selgin, G. (1988): The Theory of Free Banking (Money Supply Under Competitive Note Issue), Rowman & Littlefield.

Simons, H. (1948): “A Positive Program for Laissez Faire. Some Proposals for a Liberal Economic Policy”, Economic Policy for a Free Society, The University of Chicago Press.

Schuler, K. y S. Hanke (2002): “How to Dollarize in Argentina Now”, Cato Institute web paper, January.

Shah, P. (1997): “The Option Clause in Free-Banking Theory and History: A Reappraisal”, Review of Austrian Economics, 10, Nº 2.

Aclaraciones

* La propuesta de Hayek está dispersa en los capítulos VIII a XV de la obra citada.

** América Latina o el país adherente tendría sus representantes en el directorio del FMI.

30 Comments »

  1. Dr. Avila Estoy en las antipodas de su pensamiento, pero aun asi, lo sigo y respeto. Me gustaria saber que hubiera pasado si nuestra banca, hubiera adoptado su propuesta "off-shore". Quien me hubiera devuelto mis ahorros? Un atento saludo.

    Hernán: Si Ud. hubiera depositado su dinero en un banco asociado a uno norteamericano, el último le devolvería el dinero, en caso de que Ud. entrara en pánico, gracias a un redescuento de la Reserva Federal. No conozco un solo caso de corralito o corralón, ni un solo caso equivalente a nuestra pesificación ni alguno equivalente a nuestro plan bonex (canje obligatorio de depósitos por bonos del gobierno). Puede decirme ahora ¿dónde ve el problema de la propuesta de banca offshore que me enrostra?

    Comment by Hernan — septiembre 29, 2008 @ 8:31 pm

  2. Perfecto. Ahora aceptada la intervención del Estado, no debería tomarse un seguro, impuesto o como se lo quiera denominar para compensar, o tomar alguna medida que evite que siga repitiéndose estas burbujas que después explotan? Si el estado regula, debería asegurarse que no sea a favor de los financistas solamente no?

    Rafael: Siempre habrá burbujas. Pregúntele a los accionistas de Lehman, WaMu, Fannie Mae, Freddie Mac, AIG o Wachovia cuánto les quedó de su riqueza: ¡chirolas! Ud. todavía no se dio cuenta de que los únicos privilegiados en el salvataje son los depositantes y las ofertas de crédito y de dinero a las que se pretende estabilizar a toda costa.

    Comment by rafael — septiembre 29, 2008 @ 9:14 pm

  3. Que bueno que alquien en Argentina lo mencione profesor. Full reserve banking es a mi parecer muy superior a fractional reserve banking. Saludos cordiales.

    Comment by andres n. guzman — septiembre 29, 2008 @ 9:34 pm

  4. Doctor Avila. Creo haber encontrado un artículo que puede agregar un granito de arena a su post. http://www.elcato.org/node/1508 Gracias.

    Guillermo: El post cita un artículo que escribió Hanke en colaboración con Schuler que desarrolla esas ideas.

    Comment by Guillermo — septiembre 29, 2008 @ 9:41 pm

  5. Estimado Dr. Avila: Entiendo que desde el momento en que existe un sistema de encaje fraccionario, debe existir un prestamista de última instancia. Ahora bien, sin recurrir a los sistemas alternativos plantedos en el artículo, ¿no sería posible evitar este tipo de crisis reinstaurando un patrón oro que respalde la moneda emitida? Esto restringiría la capacidad de los bancos centrales de emitir a discreción, generando señales erróneas a los agentes económicos y provocando asignaciones del crédito a sectores que pasan a ser burbujas, las cuales deben corregirse eventualmente. El oro permitiría cierta estabilidad en el valor de la moneda. Claro que si lo pensamos un poco más, esto es totalmente psicológico ya que, ¿cuál es el valor de uso de un lingote de oro para un ser humano? Quizás, en este sentido, la fe en el oro no sea muy distinta al dinero "fiduciario". Lo único que sé es que todas estas burbujas de las que se habla en los inmuebles y los commodities no son tales si las medimos contra el oro… Muy bueno el post. Slds,

    Patricio: La razón básica que llevó a la creación de los bancos centrales fue la recurrencia de las crisis bancarias durante el patrón oro. Con encaje fraccionario hace falta un prestamista de última instancia para que los bancos puedan devolver los depósitos en un pánico. Pero el patrón oro hace imposible la existencia de un PUI. Luego, hubo que optar. Así se desarrolló la banca central.

    Comment by Patricio — septiembre 29, 2008 @ 11:33 pm

  6. Dr. Avila, he visto mi consulta ha sido borrada, quiero creer que fue un error. Mi consulta radica en que Ud. fue un gran propulsor de la banca Off-Shore. Hoy quisiera saber que hubiera pasado con mis ahorros, dado que Ud. daba por seguro que con este tipo de banca, estabamos a resguardo.

    Hernán: Con amigos que me dispensan tanta confianza como Ud, a decir verdad, no necesito enemigos.

    Comment by Hernan — septiembre 30, 2008 @ 10:20 am

  7. Dr. Ávila: en ésta oportunidad apareció un Hernán de no se donde, que tiene mi mismo nombre pero que no soy yo, que escribo comentarios desde hace bastante tiempo en su post. Este muchacho que dice que lo sigue y respeta, no tuvo la delicadeza de escribir otra letra asociada al nombre para poder identificarlo. Para que no haya dudas de quien de los dos escribe, de ahora en adelante seré Hernán A.

    Hernán A.: Despreocúpese, puedo comprobar que es otro Hernán. Uno de aquellos que entra el blog para saber qué piensa el enemigo.

    Comment by Hernán A. — septiembre 30, 2008 @ 2:40 pm

  8. Dr: le agradecería que sea más sereno para contestar y menos agresivo. Le estoy diciendo, no atacándolo, que estoy de acuerdo con que el Estado debe intervenir en el sentido que usted defiende. Pero no me diga que no se pueden evitar estas extraordinarias burbujas, porque muchos economistas aseguran que sí. De hecho una burbuja como la actual ocurre cada cien años. Se trata de debatir no de enojarse. Saludos.

    Rafael: 1) Las burbujas no se pueden evitar. Salvo que se regule todo e inevitablemente se reprima la innovación y el intercambio. Lo que sí se puede hacer es organizar un sistema bancario menos vulnerable a las burbujas o a otros muy variados shocks. 2) No me enojo. Sólo trato de responder en pocas palabras a todas las preguntas que se me hacen; y creo que lo hago en el mejor tono posible. Si no me cree, revise las respuestas, si las encuentra, en los blogs de la competencia.

    Comment by rafael — septiembre 30, 2008 @ 8:58 pm

  9. Dr. Avila, agradezco nuevamente el espacio. No soy su amigo ni pretendo serlo. Y menos aun enemigo, dado que por suerte no los tengos. Solo queria saber de su autocritica, sobre una idea que Ud. pregonaba, que visto lo que ocurre, no era lo seguro como Ud. lo mencionaba. Disculpe, si lo he molestado en su blog, no escribire nunca mas, porque aparentemente no se tolera ni siquiera consultar. Hernan

    Hernán: 1) Lo que no se tolera es su modo. 2) Le respondí su pregunta pero sobre mi respuesta Ud. no dice nada. ¿Qué opina de mi respuesta?

    Comment by Hernan — octubre 1, 2008 @ 2:15 pm

  10. Dr. Ávila, he leído el post y es bastante interesante. Pero quiero remarcar dos cosas: ¿Cuál de las cuatro alternativas a la banca central que usted nombró se parece más a la "banca off-shore"? Yo creo que lo que propone Mundell viene en sintonía con la propuesta de dolarizar o eurizar la Argentina. Pero, al igual que usted, habría que ir más lejos: el "intor" debería reemplazar a la moneda nacional. De esta manera, no tendríamos que preocuparnos por las constantes devaluaciones e inflación provocadas por la moneda nacional. Si bien no soy estudiante de la carrera de Lic. en Economía, yo he leído el libro "Dolarizar", de Enrique Blasco Garma, y con respecto al dólar apunta al mismo fin que el "intor" de Mundell (de que el dólar se convierta en una moneda única mundial).

    Andrés: Tu pregunta y tus reflexiones son muy interesantes. Ninguno de aquellos sistemas se parece a la banca offshore. Mientras la bca. offshore es una forma de importar instituciones (el prestamista de última instancia) de países estables, aquéllos (Simons, Mundell, Hayek, free-banking) son sistemas en sí mismos. Una superpotencia no puede importar instituciones; debe generarlas ella misma; hace 150 años las grandes economías optaron por la banca central. Un pequeño país como el nuestro sí puede optar por la banca offshore. Espero haber sido claro.

    Comment by Andrés — octubre 1, 2008 @ 3:31 pm

  11. Estimado Doctor Avila: sinceramente es increible que haya gente que disfrute con esta crisis. Lamentablemente lo que se observa es que a muchos argentinos les gustaria que se cometan los mismos mamarrachos que se produjeron aca despues de aplicar politicas incorrectas (no digo que no haya habido politicas erradas en EEUU). A aquellas personas les digo que se van quedar con las ganas de que ello ocurra. No se equivoquen, el valor de los EEUU son sus instituciones y el respeto por la propiedad privada. Gracias

    Comment by luis — octubre 1, 2008 @ 6:53 pm

  12. Dr. Ávila, muy interesante el post. A mí particularmente me gusta más el sistema de banca central ya que dá más instrumentos de política económica para suavizar los ciclos. Otra cosa: no es cierto que los únicos beneficiados de los salvatajes son los depositantes y las ofertas de crédito, también se está salvando a los bonistas de los bancos intervenidos, ¿es eso justo? Saludos

    Walter: No sé si es justo o injusto. Los bonos emitidos por los bancos son un activo de renta fija; quiero decir, no son acciones, o activos de renta varibale, cuyo precio se ha licuado. Sin embargo, en algunos casos hasta esos bonos han sufrido fuertes desagios.

    Comment by Walter — octubre 1, 2008 @ 9:33 pm

  13. Doctor Avila. En los medios hemos leído y escuchado mas de una vez (refiriendose a nuestro país), "el gobierno tiene que realizar políticas anticíclicas". Viendo la crisis en Wall Street acaso cuando la Fed baja la tasa de interés por el riesgo a la recesión y la sube cuando hay riesgo de inflación. ¿Eso es política anticíclica? Al bajar la tasa de interés artificialmente ¿no estamos fomentando la creación de una burbuja? Luego reventamos la burbuja subiendo la tasa y llegamos peor que al principio o sea a la recesión pero con riesgo de depresión. ¿Acaso la intervención no pospuso el ajuste natural de la economía emperando las cosas? Gracias por todo.

    Guillermo: Sí, aquel manejo de la tasa de interés (política monetaria activa o independiente) es un perfecto ejemplo de política anti-cíclica. Yo no creo en la política anti-cíclica. Tampoco en la política económica. Creo tan solo en la reforma institucional (por ejemplo: TLCs, descentralización de la recaudación tributaria, bancos bajo legislación extranjera).

    Comment by Guillermo — octubre 1, 2008 @ 10:24 pm

  14. ESTIMADO PROFESOR: MI CONSULTA ES TECNICA; POR QUE LOS BONOS OTORGADOS POR LOS BANCOS DE INVERSION A LOS DEPOSITANTES BAJO EL MODELO DE BANCA SIMONS SOLO SERIAN DE RENTA VARIABLE Y NO DE RENTA FIJA? SALUDOS CORDIALES

    Luciano: 1) Para la próxima vez, por favor, escriba en letra minúscula. Es una regla de cortesía no escrita en la blogósfera, poco conocida todavía; yo, de curioso, la leí en un manual. 2) Gracias por su pregunta; la estaba esperando. Los bonos que emitiría un auténtico banco de inversión serían, en rigor, cuota-partes de un fondo de inversión. Si los activos del fondo se estrellaran como acaba de suceder en EEUU, las cuota-partes caerían en igual medida y el patrimonio del banco de inversión quedaría a salvo. Por ende, no habría necesidad de rescatarlo y la crisis sería mucho menor. Los bancos de inversión norteamericanos emiten, en vez de cuota-partes, bonos; reciben, además, depósitos de grandes clientes y préstamos de otros bancos cuyos valores no caen en forma simultánea con los valores de los activos. Esto explica el congelamiento del crédito a dichos bancos, sus desplomes y la necesidad del rescate.

    Comment by luciano — octubre 2, 2008 @ 10:39 am

  15. "En los bancos de EE.UU. ya hay un corralito de facto para los depósitos" Lo dijo a Clarín el titular de la Cámara Argentina-EE.UU. de Comercio para el Medio Oeste. CLARIN 02.10.08

    Fernando: No tengo información en tal sentido. Habría que ver qué entiende esa persona por corralito.

    Comment by Fernando — octubre 2, 2008 @ 1:39 pm

  16. Dr Avila querria conocer su opinion sobre un tema controvertido en la crisis en curso. Cual sera para Ud la evolucion del valor del dolar a mediano plazo. Desde ya muchas gracias

    Adrián: Tengo por norma no dar consejos financieros por este medio.

    Comment by adrian — octubre 2, 2008 @ 9:55 pm

  17. Pido mis disculpas tendre en cuenta la regla de escribir con letra minuscula, sinceramente no la conocia.

    Comment by luciano — octubre 3, 2008 @ 9:30 am

  18. Dr. Ávila, encontré este artículo en el diario El Comercio, de Perú http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-10-03/la-satisfaccion-izquierda.html y el autor del mismo se formula estas preguntas: ¿Qué significa entonces la proclama de que estamos ante el fin del ciclo histórico de la reforma liberal? ¿Quiere decir que regresamos al estatismo y al proteccionismo? Según su opinión, ¿Volvemos a una era más estatista y proteccionista? ¿O ese eventual regreso sería temporal, dada la crisis? Tengo entendido que siempre que hay una crisis hay una vuelta al proteccionismo, pero cuando la misma se disipa, se vuelve al libre comercio. ¿Esto es verdad, también?

    Andrés: Las grandes crisis han sido históricamente potentes factores de retroceso y reversión. El patrón oro quedó herido de muerte en ocasión de la Gran Depresión. El mundo se hundió entonces en devaluaciones competitivas y en la autarquía comercial. A EEUU le llevó menos de una década normalizarse y a Australia, medio siglo. Argentina todavía no se recupera de la Gran Depresión: banca central inflacionaria, centralización de la recaudación y mucha cerrazón comercial. Comparto la opinión del articulista del link. La futura organización económica depende mucho del éxito que tengan el Tesoro y la Fed en el rescate de los bancos. Soy optimista.

    Comment by Andrés — octubre 3, 2008 @ 12:35 pm

  19. Este otro artículo también me pareció interesante, pero me dejó un poco preocupado: http://www.elnuevoherald.com/172/story/295488.html

    Comment by Andrés — octubre 3, 2008 @ 12:41 pm

  20. Hola Dr. Avila, lo felicito por este post, queria saludarlo y dejarle el link de un video de Ron Paul y el debate que entablo con Ben Bernanke, me encantaria saber su opinion al respecto, cordiales saludos! http://www.youtube.com/watch?v=z-C3Ni_ASJs

    Emilio: El comentario Nº 28 a un post previo remite al mismo video, que es muy interesante por cierto. El comentario Nº 29 al mismo post sugiere volver al patrón oro, como sostiene Ron Paul en dicho video. En aquella oportunidad, respondí lo siguiente: "El oro fue la base del sistema monetario durante el patrón oro, que duró hasta aproximadamente 1930. El patrón oro fue sustituido por el patrón fiduciario (emisión de dinero sin respaldo) debido a la recurrencia de los pánicos bancarios. Para armar un sistema monetario y bancario estable es necesario que el encaje sobre los depósitos sea igual a 100%. Mientras el encaje sea fraccionario, habrá necesidad de un banco central que preste plata a los bancos comerciales en situación de corrida sobre los depósitos. El ginecólogo, aunque entretenido, sabe menos que el economista." En este post habrás leído una descripción de la banca Simons, cuya idea central es fijar el encaje en el 100%.

    Comment by emilio — octubre 3, 2008 @ 2:57 pm

  21. Doctor Avila. ¿Por que el patron oro trajo la recurrecia de los panicos bancarios? Gracias.

    Guillermo: A diferencia del almacén monetario propuesto por Simons, los bancos comerciales modernos (de principios del siglo XIX en adelante) constituyen un encaje de, por caso, un 10% y prestan el 90% restante de los depósitos que captan. Luego, cuando llega una crisis, no pueden devorlver la parte prestada (el plazo de los préstamos es mayor que el de los depósitos). Por esta razón, para que el sistema bancario no se caiga, es condición imprescindible la asistencia de un banco central. Ahora bien, el prestamista de última instancia es inconsistente con el patrón oro. Este sistema monetario no tolera la emisión de dinero sin respaldo. En síntesis, el patrón oro condujo a partir de principios del siglo XIX a recurrentes crisis porque los bancos ya funcionaban con encajes fraccionarios (inferiores a 100%) y la caja de conversión no podía emitir redescuentos para asistirlos. Luego, se caían como moscas y las economías sufrían severas recesiones con gran frecuencia.

    Comment by Guillermo — octubre 3, 2008 @ 10:34 pm

  22. Doctor Avila. En la banca Simons usted escribió: "El problema que presenta la banca Simons en nuestro país es menos sofisticado pero no menos grave. En vista de la historia institucional argentina, no debería extrañarnos que el encaje de las cuentas corrientes del almacén monetario fuera visto como un botín reluciente por un gobierno en crisis financiera, listo a ser canjeado por bonos públicos". Creo pertinente volver a leer un artículo del año 2001. http://www.clarin.com/diario/2001/04/18/e-01402.htm

    Guillermo: Excelente link. Esa es justamente la clase de experiencia terrible que tengo en mente. En parte por el decreto al que se refiere el link opino que el ex-ministro Cavallo fue parte del problema en ocasión del gran pánico bancario argentino de 2001.

    Comment by Guillermo — octubre 3, 2008 @ 10:50 pm

  23. Dr. Ávila. Su excelente propuesta alentando la "offshorización" del sistema bancario en plena crisis 2001/02, a pesar que los "populistas" de turno y los presentes no lo aceptaron o no comprendieron, cuenta con nuestro decidido apoyo. Un dato: en pleno corralito, una banca offshore no tuvo restricción alguna en la devolución o restitución de ahorros el dólares, cualquiera sea el monto, todo lo contrario de la banca onshore, los cuales perdieron toda la confianza a pesar de resonantes leyes protectoras. Algunas reflexiones-interrogantes abusando de su paciente docencia. Los depósitos son en cuenta de ahorro, sin límites de ningún tipo, tope o tiempo. Virtualmente los depósitos "se encuentran" en el extranjero. ¿Existe una red de encajes de garantía desde el tomador del ahorro hasta el gran garante internacional? ¿La offshorización requiere dividir el sistema en dos partes: el sistema de pagos y los ahorros? ¿La offshorización puede extenderse a otros sistemas, tales como las jubilaciones privadas, la asistencia médica, etc.? PD: muy clara y conceptual su distinción entre un banco y una fábrica de fideos Cordiales saludos. Martín T.

    Martín T.: Una banca offshore le permitirá hacer la clase de depósito que le venga en gana en un banco extranjero o en uno nacional asociado al extranjero. De foma que Ud. goce de tanta protección como, por ejemplo, un ciudadano inglés que deposita su plata en un banco inglés. El depósito que haga un argentino quedaría bajo la jurisdicción y avalado por el prestamista de última instancia del país donde tiene la sede el banco que el argentino elija. Banca offshore = libre comercio en depósitos; se puede depositar donde se quiera, sin restricciones legales. En nuestro país no existió jamás este régimen, salvo para las familias ricas, que tienen mejor información y más recursos. Por cierto, la offshorización debería extenderse a las jubilaciones, los seguros y la asistencia médica. ¿Por qué dejarle cotos de caza a la burguesía nacional (que se compone de los amigos del poder)? Aunque la prioridad son los bancos en vista del tremendo impacto que ejerce su caída sobre la economía.

    Comment by Martin T. — octubre 4, 2008 @ 1:32 pm

  24. Dr. Avila: Sabe Ud. por que los bancos no ofrecen un servicio offshore como uno mas de sus productos. Pregunto esto por que se llenarian de plata. Quizas no se de porque seria caro para el depositante o ilegal o quizas al sistema bancario no le convenga y se manejen como un oligopolio. Excelente su articulo como siempre.

    Pablo: Resulta claro que hay restricciones que no lo permiten. Por un lado, los bancos argentinos no pueden captar fondos por cuenta y orden de bancos bajo jurisdicción extranjera. La plata que captan los bancos locales, sean argentinos o extranjeros, queda bajo jurisdicción nacional (son bancos onshore) y sujeta a las arbitrariedades de esta jurisdicción. Por otro lado, como la posibilidad no existe, no se ha armado el negocio; los bancos no ofrecen este servicio y no hay servicio más caro que el que no existe. Por esta razón, sólo los ricos pueden tener depósitos afuera.

    Comment by Pablo Sovran — octubre 4, 2008 @ 5:20 pm

  25. Estimado Dr: la crisis financiera internacional, finalmente no es una gigantesta crisis de solvencia de los tomadores de los créditos? Por qué en los Bancos los créditos a empresas están considerados como de mayor riesgo que los hipotecarios? En vista a lo sucedido, si toda la liquidez generada por la política de tasas bajas de interés luego del 11 de Setiembre hubiera estado volcada a empresas o particulares financiando proyectos de inversión a largo plazo, no hubiera tenido resultados distintos? En lo personal, Dr., entre un crédito hipotecario para comprarme una casa y otro, a la misma tasa y con los mismos plazos, para expandir mi empresa, elegiría el segundo por ser mas conveniente desde el punto de vista de la renta futura obtenida. Saludos y excelente su blog.

    Pablo: No sabría decir qué clase de crédito es más riesgoso. Lo cierto en esta ocasión es que los precios de los inmuebles subieron demasiado. Luego, en algún momento debían bajar. Pues bien, la baja ya alcanza a un 20% desde el pico. Esto desvalorizó los activos bancarios del tipo hipotecario, generó una fuerte pérdida patrimonial y congeló el crédito interbancario y de las entidades no bancarias a las bancarias. Nadie quiere prestarles un dólar a los bancos; así, a la crisis patrimonial se suma una de liquidez bancaria. La Fed y el Tesoro han intervenido para contener la caída accionaria (que es pura destrucción de riqueza y de demanda agregada) y para evitar una corrida sobre los depósitos de la banca comercial, circunstancia que provocaría otro gran dolor de cabeza: la contracción de la oferta monetaria, el aumento de la tasa de interés y otra de vuelta de tuerca sobre la producción y el empleo.

    Comment by Pablo — octubre 4, 2008 @ 8:36 pm

  26. Dr. Ávila: no avive a los políticos argentinos hablando de la banca Simons, ya que por tratarse de gente absolutamente inescrupulosa, con sólo pensar en el botín que tendrían para saquear, son capaces de adoptarla.

    Comment by Hernán A. — octubre 5, 2008 @ 6:27 pm

  27. Estimado Jorge, Me encantaría saber su opinion sobre las intervenciones del estado Norteamericano en las compras de wachovia, y en términos generales la crisis de los fondos norteamericana y sus efectos sobre la economía real de ese país y el mundo.

    Andrés: Sobre Wachovia no sé mucho más que lo que dice Cavallo en el link que Ud. me mandó (comment Nº 28). Sobre la crisis y sus efectos, repase éste y los posts relacionados que he citado.

    Comment by Andrés — octubre 7, 2008 @ 6:11 pm

  28. Me tomo la libertad de acercarle el link a la opinion de cavallo sobre el tema: http://www.cavallo.com.ar/?p=202#more-202

    Andrés: Gracias por el link. Permite entender mejor la negociación entre Wachovia y Citigroup, por un lado, y entre el primero y Wells Fargo, por el otro.

    Comment by Andrés — octubre 7, 2008 @ 6:19 pm

  29. Dr. Avila: Tengo una pregunta con respecto al encaje bancario. Si yo deposito 100 pesos en un banco, y digamos que el encaje bancario es de un 10%, usted dice que 10 pesos van para las reservas del banco central y otros 90 pueden ser prestados. Ahora yo digo, puede el banco enviar los 100 pesos en dinero liquido que yo deposite, a las reservas, y prestar 900 pesos, en dinero virtual o electronico? Es decir, abrir un deposito por 900 pesos a nombre de el que pide el prestamo, de esta manera sus depositos sumarian 1000 $, y cumpliria con el encaje de 10 % al tener 100 pesos en reserva liquida. Es esto posible? De ser asi, tiene derecho el banco, a cobrar interes por algo que literalmente, creo de la nada? Muchas gracias Fernando

    Fernando: Ud. ha descripto el proceso de multiplicación de depósitos y préstamos bancarios, o de creación de dinero secundario. Eso ocurre en la realidad. Pero no en el orden que Ud. señala. Los bancos cobran intereses por los préstamos que otorgan y pagan intereses por los depósitos que reciben. Piense que cuando un banco otorga un préstamo, la plata le vuelve como depósito, que en otra ronda el banco presta y así sucesivamente.

    Comment by Fernando — octubre 31, 2008 @ 4:02 pm

  30. sr. avila, no se si estoy en tiempo para preguntar, pero quisiera saber ¿por que se presta dinero con interes? obviamente el riesgo y todo lo demas, pero cuando emiten el dinero ¿no deberia emitirse su interes? este interes ¿no obliga a quitar dinero que no esta puesto en circulacion, es una falla del sistema o es una perversidad del sistema bancario? ¿por que son privados? y ¿por que hay que responder con dolares, a los intereses de la deuda externa? muchas gracias

    Norberto: Tu comentario es una ensalada de cuestiones diversas. Son cuestiones importantes y relevantes. Por favor, elegí una de ellas y reformulámela con claridad.

    Comment by norberto — febrero 18, 2009 @ 9:39 am

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