La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

febrero 10, 2006

Debate sobre el Estado

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 4:48 pm

PUBLICADO POR REVISTA NOTICIAS, 22 DE FEBRERO DE 2003

Lo aprendí en la década del ‘70 cuando empecé a trabajar como novel economista en la Secretaría de Hacienda, y desde entonces no he dejado de corroborarlo. Un experimentado funcionario de carrera me dijo un día: ¡Joven, sépalo de una vez, las empresas del Estado son intrínsecamente ineficientes! Todavía hacía furor en la Argentina la onda socialista que se había propagado por el mundo a partir de la Gran Depresión.

Pienso exactamente al revés de Héctor Timerman (Noticias, 15/2/03). Estoy convencido de que el Estado es “corrupto, ineficiente, bobo y deforme”, que nos conviene desplazarlo de todas las funciones que puedan ser prestadas por la empresa privada, y que en las funciones en las que resulte insustituible lo más sabio es armarse de paciencia y encarar la tarea ardua y prolongada de reconstruir un Estado organizado y fundado en el mérito.

Las empresas estatales son intrínsecamente ineficientes porque, simplemente, no quiebran. En otras palabras, sus quebrantos siempre son cubiertos por el Tesoro nacional y, por tanto, pagados por la sociedad mediante nuevos impuestos, nueva deuda pública o un poco más de inflación. Las empresas estatales son tierra de nadie porque pertenecen a todos y a nadie. Y como nadie responde con su patrimonio por sus déficit, las empresas hacen inversiones de bajísima rentabilidad, dan inamovilidad a ñoquis, pagan sobreprecios muchas veces escandalosos por sus insumos, venden sus servicios a precios políticos por debajo del costo y carecen de vocación para ejecutar a sus deudores morosos. Todos se hacen un festín con la empresa pública: los clientes que no le pagan, los proveedores que le sobre-facturan, los empleados que gozan de una beca de por vida y los políticos que creen hacer patria cuando anuncian inversiones faraónicas.

Un progresista amplio y tolerante como Timerman debería apreciar que este debate es sobre medios y no sobre fines. Rara vez un debate económico se refiere a fines, mucho menos uno tan abarcador como el relativo al papel del Estado en la economía. Por este motivo, un economista en su calidad de tal no tiene autoridad para opinar al respecto; en todo caso, la tiene en su calidad de ciudadano. Solo el Congreso y las legislaturas tienen autoridad para establecer los objetivos de la intervención estatal. Sin embargo, un economista puede opinar sobre los medios más eficientes para concretar tales objetivos.

Consideremos un primer caso: el financiamiento de las Pymes. Cuando los progresistas y los empresarios piden financiamiento para las Pymes, en realidad, piden crédito subsidiado, sin preocuparse por los contribuyentes que de una u otra forma tendrán que pagar la cuenta del subsidio. Si la sociedad, por medio de sus representantes, concediera tal privilegio, cabe formular esta pregunta: ¿qué medio es más eficiente para concretarlo, la banca estatal o un subsidio que el Congreso aprobaría como parte de la ley anual de presupuesto? La banca estatal es una empresa estatal y como tal adolece de todos los vicios descriptos arriba. Reducir el costo del crédito para las Pymes por medio de la banca estatal equivale a quemar la casa para asar el cerdo. ¿No es acaso más eficiente que el gobierno otorgue un subsidio a la banca privada para que ésta financie una rebaja de la tasa de interés que cobra por los préstamos a las Pymes? Creo que la segunda alternativa es más transparente y eficiente que la primera, y que la desaparición de la banca pública traería otros importantes beneficios; por ejemplo, la desaparición de préstamos irrecuperables a los amigos del poder, que con razón molestan a Timerman y a los progresistas, y la eliminación de los préstamos de la banca oficial como medio habitual de financiamiento del gasto público provincial, que con razón preocupan a los economistas liberales.

Consideremos un segundo caso: el subsidio a la educación pública. No voy a opinar sobre su conveniencia; me limitaré a discutir la forma de concretarlo. Desde siempre, el Estado ha financiado la educación girando partidas presupuestarias directamente a las escuelas, con independencia de su desempeño académico. Como era previsible, la calidad del servicio se ha degradado lastimosamente en todo el país; las escuelas han degenerado en ministerios plagados de burocracia y ausentismo. ¿Por qué no sustituir el actual sistema de subsidio a la oferta de educación, o a la escuela estatal, por un nuevo sistema de subsidio a la demanda, atado a la calidad del servicio? El gobierno seguiría gastando lo mismo en educación, pero en vez de entregarlo a las escuelas lo entregaría a los padres de los alumnos en la forma de un bono por hijo. En marzo, los padres recorrerían las escuelas preguntando cuántos días y horas de clase, qué variedad de clases (inglés, computación, natación) y qué actividades extracurriculares ofrecen a sus hijos, decidirían a qué escuela mandar a sus hijos, y pagarían la escuela con el bono del gobierno. El nuevo sistema estimularía una fuerte competencia entre las escuelas estatales, algunas manejadas ahora por sus cooperadoras, las parroquiales y las privadas de asociaciones civiles. Mejoraría mucho la educación pública y, en especial, la que reciben los alumnos de las clases media-baja y baja. Aunque enfrentaría la tenaz oposición del gremialismo docente, ya que siempre es preferible tener como patrón a un Estado desordenado que a directores de escuelas autogestionadas que miden el peso.

Consideremos un último caso: el financiamiento de los caminos. Hasta la década del ’90, Vialidad Nacional estuvo encargada de la construcción, reparación y señalización de los caminos de todo el país. En las décadas del ’70 y el ’80 cesaron casi por completo los trabajos de construcción y señalización; mentiría si dijera que alguna vez pude ver un empleado de Vialidad, o de una empresa vinculada a ella, arreglando un camino. La causa no era la falta de fondos sino la burocracia y los ñoquis. En la década del ’90, irrumpió el sistema de peajes, por el cual una empresa privada hace aquel trabajo y cobra a cambio un arancel a los usuarios. Según la teoría económica, esta política es incorrecta; lo correcto es no cobrar nada a los usuarios pues ellos no desgastan los caminos al transitarlos. Pero esta prescripción supone la existencia de un organismo nacional de vialidad eficiente. Mientras esta repartición no exista, yo defenderé el sistema de peajes, ya que sin él no tendremos caminos decentes, y nada es más caro que lo que no se tiene.

Estos ejemplos tienen por objeto demostrar que es un enorme error darle al debate un tono moralista y de fines. Las empresas estatales están predestinadas al fracaso, aun cuando se ponga al frente de ellas a gerentes sanmartinianos, capaces de evitar por un tiempo la expoliación de clientes, empleados, proveedores y políticos. No se trata de un problema ético, aunque la venalidad está por doquier, sino de una cuestión fundamental de incentivos.

El progresismo argentino está lleno de reclamos y vacío de propuestas. Su problema no reside en la naturaleza de su fe sino en su pobre formación intelectual y falta de exposición al mundo; el progresismo argentino es ‘berreta’. A este carácter berreta se debe la mayor ironía política de los últimos tiempos: que el gobierno aliancista, que se proponía eliminar el trabajo precario y los contratos basura, haya terminado procreando a los cartoneros. Quizás, la falla más grande de la sociedad argentina sea no tener un progresismo ilustrado, en sintonía con el mundo y en condiciones de gobernar con solvencia, como sí lo tiene España y parece tenerlo Chile. Por esta razón, creo que sería una buena inversión que el gobierno becara unos 50 jóvenes progresistas por año para estudiar en Inglaterra la reconversión del partido laborista después de la derrota que le propinó Margaret Thatcher, o para estudiar en España la reconversión del PSOE mientras Felipe González conducía el ingreso de este país a la Unión Europea.

7 Comments »

  1. Según afirma existen dos salidas a la "situación Argentina": 1) la asamblea y el consenso que no se van a dar. Totalmente de acuerdo, dado nuestro pasado histórico y cultural recurrente, y 2) Una gran crisis y una intervención internacional. Pregunta: ¿a qué tipo de crisis se refiere? ¿Crisis social por la progresiva desigual distribucion de riqueza? Me cuesta ver una crisis en la cual el orgullo argentino permita la intervencion internacional, si bien comparto que es uno de los mejores caminos. Reflexiono: ¿El ALCA…logrará DOMARNOS efectivamente? o como en 2001 estaremos todos de pie a los 5 años de firmarlo aplaudiendo el "default"? Segundo punto, y es mas personal. Para lograr el crecimiento económico de un país existen diferentes caminos a seguir. Uno de los que ha demostrado tener mayor eficacia ha sido la economía de libre mercado. El marco institucional debe ser puesto al servicio de dicho modelo, debe ser su aliado, no su enemigo. En algunos países, la instauración de un gobierno autoritario que ejerció el poder político de manera limitada, parecería haber sido uno de los medios utilizados para generar las bases fundacionales de las instituciones compatibles con la economía de libre mercado. Una vez que dicho cambio estructural se realizó, fue cuestión pues de dejar que el mercado y la democracia, a través de los agentes individuales, hagan su trabajo (Chile, Sudeste asiatico). No estoy afirmando que la vía autoritaria sea la única opción viable, sino que es una de las alternativas posibles que ha demostrado tener, al menos en ciertos países, éxito en sentar las bases para el desarrollo de una política económica neoliberal, y facilitar el posterior crecimiento económico. Con pavor, estoy viendo que mi argumento es utilizado del mismo modo por este gobierno para lograr el efecto contrario…En vez de sentar una base institucional solida, se destruyen sistematicamente las instituciones y el mercado. Y lo que es peor aun, no con intenciones de quedarse por un breve periodo…sino que con la intención de eternizarse. Por suerte, "Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio". Aristoteles.

    Alejandro: El reportaje no salió claro en este punto. Me disculpo. Creo que hay tres salidas alternativas: a) la de la asamblea y el consenso, en la que no creo; b) la de la intervención internacional a raíz de una gran crisis (Austria en la década de 1920), que no creo probable ni posible, y c) la de la lógica de los acontecimientos internacionales, que me parece probable y posible. El ALCA es para mí la tabla de salvación de Argentina. Es la clase de institución supra-nacional capaz de hacer que nos comportemos civilizadamente, que cumplamos los contratos asumidos no sólo en el campo arancelario y de comercio exterior sino también en el medio-ambiental, el laboral, el de las compras gubernamentales, el de las inversiones y el de los servicios. Alberdi le dijo a Urquiza que la mejor manera de asegurar la vigencia indefinida de las libertades internas era hacernos esclavos de acuerdos prolongadísimos con las grandes potencias. A 150 años de distancia, estoy convencido de que la fórmula sigue siendo válida. Vea en esta secuencia imparable cómo funciona la lógica de los acontecimientos internacionales: Canadá, México, Chile y 5 países de Centroamérica ya ingresaron al NAFTA-ALCA; Colombia, Perú y Ecuador están cerca de ingresar, y Paraguay y Uruguay están en conversaciones preliminares. ¿Hasta cuándo podrá la Argentina evadirse de esta fuerza centrípeta?

    Comment by Alejandro A. García — marzo 27, 2006 @ 10:37 am

  2. El estado, creo entender, es solo un medio del cual se valen las naciones para administrar sus ingresos y gastos, el cual es fijado por un congreso democratico. El que crea que el Estado puede funcionar como empresario, pues no estuvo en este mundo desde 1917 al menos, año en que comenzo el triste experimento en la ex-URSS que exploto en 1991. Y digo triste porque ese esquema de pensamientos ha matado mas gente en el mundo que todas las guerra, epidemias y desastres naturales sumados, teniendo en cuenta las hambrunas en la URSS y la de China. Al parecer, quienes crean el trabajo en una sociedad son los inversores…y si un pais los echa a traves de sus politicas, pues el sentido comun indica que se quedara pobre, atrasado y con alta desocupacion. Puede que este equivocado, pero si esto es erroneo, espero vuestra sincera correccion.

    Comment by eduardo — diciembre 4, 2006 @ 9:56 pm

  3. Jorge, muy buen análisis sobre el Estado corrupto, torpe, bobo y deforme que tenemos. Ahora, respecto de la infraestructura vial, sé que la actual red de caminos es peligrosa y anacrónica, porque sigue casi igual desde la década de 1930. Por un lado, está bajo consideración del Senado Nacional un proyecto denominado PROMITT en el cual, entre otras cosas, se propone lo siguiente: "Una red federal de autopistas inteligentes, que unirán capitales provinciales, países limítrofes, puertos de ultramar y grandes centros turísticos, y que incluirán, además de la doble calzada, cruces a distinto nivel y circunvalaciones urbanas; un equipamiento electrónico que permita optimizar la seguridad vial; radarización integral con cámaras de video que permitan fiscalizar el flujo de vehículos en tiempo real desde centros de control de tránsito, y detectores automáticos de niebla y de hielo. Siguiendo el ejemplo de países pioneros, como Alemania y los Estados Unidos, la iniciativa contempla que las autopistas sean de libre circulación y estén exentas de peaje directo, lo cual no obstaría para que se ejecuten íntegramente con inversión privada de riesgo, sin avales ni subsidios del Estado. El recupero de la inversión se haría por medio de una tasa de unos pocos centavos por litro de combustible, que se empezaría a pagar sólo cuando la red esté construida. Para eliminar el riesgo del desvío de fondos, flagelo crónico para la infraestructura vial en las últimas décadas, la tasa sería recaudada por las empresas petroleras, que en cinco días deberían depositarla en la cuenta del concesionario, sin pasar por ningún circuito estatal." http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=922454&high=Promitt Respesto de esta propuesta, quería preguntarle lo siguiente: ¿Está de acuerdo con el plan? Y si no está de acuerdo, ¿Qué se podría hacer para que Argentina pueda tener una red de autopistas? ¿No sería preferible eliminar el impuesto a los combustibles, ya que el mismo casi nunca se destinó a mantener y mejorar la actual red vial? Por otro lado, Juán José Crivelli publicó un artículo denominado "Bases institucionales para el desarrollo de la infraestructura" http://www.atlas.org.ar/articulos/articulos.asp?Id=9231. Si bien es largo, quería preguntarle si también coincide en lineas generales con las afirmaciones del autor, sobretodo en aquellas donde se propone la creación de una "Agencia Federal de Infraestructura". De todos modos le recomiendo que se tome su tiempo para leer los dos links, ya que son largos.

    Andrés: Me encantaría que un proyecto como el de las autopistas se ejecutara. Aunque preferiría que su financiamiento descansara más en el peaje que en la recaudación privada de un nuevo impuesto a los combustibles. ¿Qué garantía tiene usted de que un gobierno como el actual vaya a respetar ese arreglo de recaudación? Ninguna. Un nuevo Kirchner, un nuevo De Vido, se apropiarían de un plumazo de esa recaudación, derivándola a un nuevo fondo fiduciario hasta perderse en la noche de los tiempos, como los fondos de Santa Cruz. Tal vez en el futuro tengamos gobiernos menos arbitrarios, pero, llegada una emergencia, esa recaudación privada constituiría un botín económico y político demasiado reluciente.

    Comment by Andrés — julio 7, 2007 @ 3:10 am

  4. Jorge, gracias por responder mi comentario. Pero todavía quisiera que me respondiera, si puede, las siguientes preguntas: ¿No sería bueno eliminar el impuesto a los combustibles, dado que la recaudación del mismo no se ha destinado en su mayor parte al mantenimiento y/o mejoramiento de la red vial? ¿Es necesario que, por ejemplo, exista la Dirección Nacional de Vialidad? ¿Está de acuerdo en lineas generales con las ideas que propone Juan José Crivelli en su trabajo "Bases institucionales para el desarrollo de la infraestructura"?

    Andrés: 1) Toda vez que hay un Estado que mantener hacen falta impuestos para financiarlo. Las ventas de combustibles son una base imponible importante de la cual es difícil prescindir, aun en un régimen de financiamiento vial 100% por peaje. 2) Incluso con este régimen haría falta un organismo que verificara o supervisara el cumplimiento de los contratos entre el Estado y las concesionarias viales. Esta tarea podría ser cumplida por las Direcciones Provinciales de Vialidad. Pero como no es realista esperar que todas las rutas del país sean financiadas de esa manera, como siempre habrá rutas financiadas por medio de rentas generales, las DPV’s tienen un lugar asegurado. 3) Todavía no leí el artículo de Crivelli.

    Comment by Andrés — julio 8, 2007 @ 4:44 pm

  5. Sr. Ávila, volviendo al tema del transporte, no sé si alguna vez escuchó hablar del proyecto, esperado por décadas, de la canalización del río Bermejo. Acá le dejo algunos links: http://www.agendadereflexion.com.ar/2004/05/n_182_un_sueno_a_pico_y_pala.html (link izquierdista) y http://www1.hcdn.gov.ar/folio-cgi-bin/om_isapi.dll?clientID=1127425162&advquery=2267-S-06&infobase=dae.nfo&record={5D7B}&recordswithhits=on&softpage=ref_Doc. Mis preguntas son: ¿Puede llevarse a cabo semejante proyecto bajo iniciativa privada sin que el Estado desembolse dinero? ¿O es el Estado el único capaz de llevar a cabo este tipo de iniciativas? Y si es que el sector privado puede ejecutar esta idea, ¿Cómo se podría hacer?

    Andrés: Otro día, con más tiempo, intentaré contestarle las preguntas.

    Comment by Andrés — abril 2, 2008 @ 6:55 pm

  6. Para que las empresas privadas correspondientes lleven a cabo todas estas cosas, se necesita algo que considero primordial: EL CONTROL. Si el Estado NO CONTROLA "estamos en el horno". Muy buena nota.

    Comment by Ramiro — agosto 19, 2009 @ 4:34 pm

  7. Bueno, completito. Casualmente algunos de sus puntos le puede dar fe de su existencia desde dentro también de ese sistema. Lo de la educación interesante.

    Comment by julio — agosto 25, 2009 @ 2:32 am

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