La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

abril 18, 2008

Rodrik en Argentina

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:04 pm

En la mañana de ayer, asistí a la Jornada organizada por la Asociación Empresaria Argentina sobre Políticas de Desarrollo y Contexto Internacional. Ricardo Arriazu, el prestigioso consultor argentino, y Dani Rodrik, el famoso profesor de la Universidad de Harvard, hablaron más de una hora larga cada uno.

Por primera vez en mucho tiempo, sentí que no estaba perdiendo mi tiempo. Aparte de saludar a una cantidad de apreciados amigos y colegas que no veía hace tiempo, pude escuchar y entender en detalle el pensamiento de Arriazu sobre la crisis bancaria de EEUU y el precio de los commodities, y el de Rodrik sobre el crecimiento económico asiático que él supone que experimenta Argentina desde la gran devaluación y por la gran devaluación. Ambas conferencias fueron muy profesionales.

Arriazu presentó una formidable masa de estadísticas, bien procesada y examinada. Terminó por señalar que EEUU entró en recesión a fines del último trimestre de 2007 y que la economía americana podría repuntar en el último trimestre de 2008 (aclaró que hablaba con optimismo). De paso, destacó que los precios de los commodities caerán cuando se normalice la situación financiera mundial a niveles superiores a los vigentes en la década de 1990, debido a la permanencia de la gran demanda de China e India y de los productores de biocombustibles. Enfatizó que la brusca depreciación del dólar en el mundo (de 0.80 por euro a 1.60) fue un grave error de EEUU y una catástrofe para el mundo. O sea que la caída de los precios será consecuencia de un proceso de apreciación del dólar, que determinará un cambio de la cartera financiera mundial en contra de los commodities. (Traté el tema en este post; vea el punto 12 al final.)

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Rodrik es un hombre relativamente joven, desgarbado, con formación previa en ciencias políticas y descendiente de una familia de origen español que emigró a Turquía tres generaciones atrás. Ayer mismo por la tarde publicó un extracto de su conferencia en su blog. Para Rodrik, la causa del fuerte crecimiento argentino es el alto tipo real de cambio. Un alto TRC genera crecimiento, en su opinión, porque el valor social de la producción industrial es mayor que su valor privado, pues este tipo de producción estimula la creación de instituciones favorables al desarrollo capitalista, además de generar más oportunidades de trabajo y de incorporación de tecnología. Un alto TRC vendría, entonces, a funcionar como una suerte de subsidio a la industria que corrige aquella distorsión y estimula el crecimiento económico nacional.

Rodrik no argumentó directamente a favor de una sostenida devaluación del peso. Sugirió, en cambio, que el TRC se debía mantener alto por medio de un exceso de ahorro sobre inversión, como se hace en el sudeste asiático. Para lo cual, en vista de que la tasa de ahorro argentina es menor que la asiática, sería clave que el gobierno aumentara el superávit fiscal.

El argumento industrialista montado sobre la externalidad positiva de la producción manufacturera es viejo. Hace 15 años, otro economista de Harvard, Larry Summers, escribió un paper en el que sostenía que la inversión en maquinaria industrial debe subsidiarse porque genera efectos benéficos sobre el resto de la economía. Es fácil argumentar en tal sentido; es difícil comprobarlo empíricamente. Pero incluso cuando la hipótesis fuera cierta, cabe preguntarse ¿cómo se calcularían los subsidios?, ¿quién los administraría?, ¿quiénes los recibirían? Estas son preguntas harto relevantes en un país que ha sido capaz de incurrir en un acto de barbarie como el del INDEK.

Pero Rodrik no pide subsidios microeconómicos para la industria; pide un subsidio de tipo macroeconómico: elevado superávit fiscal para que el TRC sea alto y la industria adquiera competitividad. No me parece una mala sugerencia. No porque crea que vaya a estimular el desarrollo industrial sino porque un elevado superávit fiscal contribuiría a crear un clima de estabilidad financiera y monetaria, que es requisito indispensable para la acumulación de capital.

Pablo Gerchunoff, un economista argentino encargado de comentar su presentación, le hizo ver que el campo argentino es muy capitalista, que emplea una tecnología muy sofisticada y que, por tanto, es muy capaz de generar externalidades positivas comparables a las que Rodrik y Summers atribuyen a la industria. No hubo tiempo para que alguno de nosotros le recordara cuatro cuestiones: a) por lo menos desde 1930 la industria nacional está subsidiada por una protección rayana en la autarquía y, a pesar de ello, su desempeño ha sido muy pobre; b) el fuerte crecimiento que lo deslumbra siguió a una de las más profundas recesiones que sufrió el país en 100 años; c) la prima de riesgo-país se desplomó de 2200 puntos básicos en septiembre de 2002 a 180 en enero de 2007 y el efecto expansivo de este fenómeno no puede ser minimizado, y d) los precios de las materias primas subieron más de un 200% a partir de 2002.

Rodrik es un gran acuñador de frases. Esta vez se despachó con una que alude a un trade-off (dilema) que hace las delicias de economistas e industriales: confianza vs. competitividad. Si se concentrara en los meandros de una economía sujeta a elevada volatilidad como la argentina, descubriría que el trade-off no es tal y que la confianza es todo.

12 Comments »

  1. Dice cosas muy interesantes, lo mejor es que ayuda a plantearse cosas. Es más, lo que dicen muchos economistas de un modo u otro encierra la misma idea, me parece: para que el TCR sea alto la mejor forma es la política fiscal. Con lo cual, este actual "modelo económico" tendría más sentido y menos contradicciones. Menos inflación (habría menos impresión de pesos para comprar dólares, menos gasto público para presionar a la demanda, más ahorro fiscal), más confianza (fondos anticíclicos, búsqueda de eficiencia en el sector público y privado, por la presión de no aumentar el gasto y por otorgar menos subsidios). Pero amigos, parece que esas cosas no sucederán durante este Gobierno. Pista: el ministro Lousteau habla de la "fuerte disciplina fiscal" que hay en Argentina. ¿Entrará en esa fuerte disciplina fiscal el 40% de aumento del gasto público en el último año? O peor aún… que será para el Ministro de Economía la indisciplina fiscal?! Saludos, MS.

    Comment por MS — abril 18, 2008 @ 8:18 pm

  2. Gracias por reproducir lo que se habló en esa conferencia para los que no podemos asistir por distintas razones. A mi me resulta evidente que el TCR alto estimula la inversión y las exportaciones, pero no lo es todo. Brasil comenzó con un TCR alto y fue disminuyendo por la inundación de capitales debido a la confianza que genera. Argentina comenzó igual el siglo XXI pero su TCR se derrumbó por la inflación, tratando de evitar que caiga por el auge de las exportaciones. Yo creo que el TCR no se puede manipular tan fácilmente, porque si en el fondo depende de la competitividad de la economía del país, no se puede manejar. Se podrá comprar tiempo en el corto plazo, pero no creo que sea sustentable. Por eso en vez de crecer por shocks de crecimiento basados en TCR altos que no se pueden sostener por mucho tiempo, es mejor tener el TCR que le corresponde a la economía, crecer más lento, pero por mucho más tiempo y basados en la confianza que genera el país, me viene Chile a la mente. Eso en general, en particular para Argentina, creo que la confianza es un capital muy grande que perdió la Argentina por mucho tiempo, por eso creo que la propuesta de liberar el monopolio estatal sobre la moneda y la banca off-shore es el mejor método. Pero coincido que nada de eso se hará con este gobierno. En algún momento recurrirán a otro shock de TCR alto y ahí sepultarán su modelo industrial.

    Christián: En efecto, el TRC es una variable endógena. En tus palabras, es una variable que "no se puede manipular tan fácilmente y que es mejor tenerla en el nivel que le corresponde a la economía". Pero no me resulta evidente en absoluto que un alto TRC estimule la inversión, ni siquiera las exportaciones. Supongamos que sí estimula la inversión en el sector de bienes transables; ¿por qué, entonces, estimularía la inversión en el sector no transable (telecomunicaciones, educación, transporte, salud, bancos y seguros, etc.)? Un alto TRC es igual a un bajo precio relativo de los servicios.

    Comment por Christian — abril 18, 2008 @ 9:44 pm

  3. Hacer un analisis economicista de la politica industrial de un pais, de alguna manera atenta contra si mismo. Los paises asiaticos con politica industrial son paises en los que la politica industrial no es mas que otra forma de nacionalismo. Las naciones de Asia son industriales mucho antes de la politica industrial. La politica industrial tan solo blanquea esa realidad. El bajo nivel de consumo de esas naciones tiene fundamentos psicologicos milenarios, vinculados, entre otras cosas, a la capacidad de bajo consumo durante un periodo de guerra. En una guerra, el ahorro y la productividad individual de un ejercito, no deben ser elementos superfluos, a los que se agrega la estrategia, por ej. Esto dista mucho de la situacion del joven pais que es Argentina. Por todo esto, parece que el analisis economicista deberia ser mas cauto en algunas cuestiones. Saludos.

    Comment por Guilyam — abril 18, 2008 @ 10:33 pm

  4. Dr. Ávila: Excelente post. He tenido la posibilidad de asistir a una conferencia de Arriazu y quedé impactado por su sencilla oratoria y elocuencia. Con respecto a Rodrik y su recomendación de tipo de cambio real alto, ¿puede considerarse que esta política cambiaria implique, elípticamente, una apertura económica? Es decir, incluso en el caso argentino actual de elevados impuestos a la importación-exportación y una política exterior errática, el tipo de cambio real alto fomenta la producción de bienes transables, relaciona los productores locales con la demanda de otras partes del mundo, amplía en cierta forma el tamaño de mercado y la visión de negocios de los empresarios locales. En una economía emergente y subdesarrollada como la Argentina, ¿qué argumentos hay a favor de la NO existencia de un tipo de cambio real alto? Muy bueno el blog. Saludos

    Julián: Hace 18 años escribí que el TRC es la variable más controversial y menos entendida de la economía argentina; hoy compruebo que sigue siendo así. ¿Cómo un TRC alto podría abrir la economía? Pensalo un poco. Parece obvio el estímulo a la exportación. También es obvio el estímulo a la producción manufacturera sustitutiva de importaciones. De lo cual se sigue que un TRC alto reduce las importaciones. Conclusión: Un TRC no abre la economía (no aumenta su coeficiente de apertura comercial) porque mientras aumenta, en el mejor de los casos, las exportaciones (cosa que no sucedió en Argentina en los 40 años de alto TRC hasta 1990 y que por teoría no podía suceder), reduce las importaciones. ¿Puede un país aumentar sus expos mientras reduce sus impos? Mencioname un caso, sólo uno, en el que haya pasado eso. El TRC debe tener, y tendrá, el nivel que determinen varias fuerzas macroeconómicas que enumeré un montón de veces.

    Comment por Julian — abril 18, 2008 @ 11:39 pm

  5. Doctor: Desde ya me gustaría felicitarlo por su blog, soy estudiante de economía y la verdad es que me esta sirviendo mucho. Tengo una pregunta cuando el profesor Rodrik dice de mantener el TCR alto, pero advierte que el ahorro privado no es suficiente y por lo tanto recomienda elevar el superávit fiscal en el fondo lo que dice es que el estado debería mantener el TCN absorbiendo dólares por medio de ahorro publico en vez de hacerlo con emisión monetaria? ¿De ser así cuanto estima usted que se necesita de superávit adicional? Y otra consulta: En otros post sobre la inflación, según entendí, usted dice que la política monetaria no es inflacionaria porque los excedentes de pesos son absorbidos mediante esterilización. Pero la esterilización no es más que un retraso en el aumento de la cantidad de dinero. Es decir no la aumento hoy pero mañana la voy a aumentar. ¿Esto no tiene un impacto sobre las expectativas inflacionarias de los agentes? De ser así me parece mucho mas coherente la idea de coordinar las políticas fiscal y monetaria con una mayor absorción por parte del tesoro y emitir menos dinero. Saludos.

    Federico: 1) Rodrik dice literalmente esto: aumentar el superávit fiscal = recaudación – gasto público. 2) No dijo a cuánto habría que elevar el superávit. No lo sabe. Pero los que vivimos aquí suponemos que un superávit fiscal sostenido de 4.0-4.5% del PBI podría frenar el aumento del nivel de precios y así ayudar a estabilizar el nivel del TRC. 3) Tenemos una política de tipo de cambio fijo (convertibilidad informal). En este régimen las expectaivas de inflación no determinan la tasa de inflación. Esta resulta de la suma de la tasa de devaluación, el aumento del índice de precios de materias primas y los movimientos del TRC.

    Comment por Federico — abril 18, 2008 @ 11:59 pm

  6. Pregunta: ¿Según Keynes, no es que si el ahorro supera a la inversión la economía se aleja de su máximo potencial y comienza a haber "desempleo involuntario"?

    Miguel: Cuando aumenta la prima de riesgo-país y se desploma la inversión, hay recesión. Pero cuando un aumento del superávit fiscal induce una reducción de la prima de riesgo-país, hay reactivación. Aunque Rodrik está hablando de otra cosa. Aconseja aumentar el superávit fiscal o reducir el crecimiento del gasto público, que es un componente de la demanda agregada, y de esta manera debilitar el aumento del nivel de precios (y la caída del TRC, que es la variable que le interesa).

    Comment por Miguel Orell — abril 19, 2008 @ 12:51 pm

  7. No soy argentino, ¿pero no estuvo suficientemente protegida la producción manufacturera durante 50 años de sustitución de importaciones? ¿Qué tantas externalidades positivas tangibles generó? Supongo que una política como la que sugiere Rodrik subsidia a la manufactura y le permite explotar economías de escala al incorporarse al mercado mundial, contrario al modelo cepalino de pequeños mercados cautivos. Sin embargo, soy escéptico sobre cómo un grupo de burócratas puede preseleccionar ganadores, tanto por lo impredecible que es el mercado como por sus implicaciones políticas.

    Vinicio: 1) La protección de las importaciones que gozó la industria argentina en los últimos 70 años constituye un fenomenal subsidio. Dicho subsidio, que yo sepa, produjo externalidades negativas pues nos aisló del mundo económica y políticamente, hasta transformarnos en un país insignificante. 2) Según la experiencia argentina, los burócratas no preseleccionan winners; deciden a quiénes conceden los subsidios en función de presiones políticas y de coimas.

    Comment por Vinicio — abril 19, 2008 @ 4:44 pm

  8. Aunque las tesituras de Rodrik están vinculadas entre sí, dividamos al efecto del análisis las proposiciones principales: A) que el tipo de cambio real debe ser alto para fomentar el desarrollo industrial, pues la industria tendría externalidades positivas; B) que el medio para tal fin debía ser mantener un exceso de ahorro sobre la inversión; C) a tal efecto, debía asegurarse el superávit fiscal. La premisa 1) se basa, a la vez, en la hipótesis implícita de que el tipo de cambio real es manipulable a través de políticas macroeconómicas (como sugieren Conesa, Curia y otros economistas locales). Veamos: 1. El tipo de cambio real puede ser manipulado en el corto plazo por el gobierno. Pero suponiendo que tenga éxito un determinado programa económico, si la economía crece, si el riesgo país decrece, afluyen capitales y refluyen los expatriados, y renace la confianza en nuestra economía, el tipo de cambio real tiende a caer. Sólo se puede mantener el tipo de cambio alto en términos reales, manteniéndose la pobreza y la huida del dinero nacional. Cuando la economía crece, vuelve la confianza y aumenta el ahorro, el tipo de cambio real deja de ser elevado, aunque la autoridad monetaria insista en mantener su nivel en términos nominales: El nivel del tipo de cambio es función de las tasas relativas de crecimiento de la cantidad de moneda nacional (M) y extranjera (M*); de la demanda de dinero en el extranjero (k*) y en el país (k) y del ingreso real en el extranjero (y*), y en el país (y). Es decir, que será más elevado el precio de la moneda extranjera tomada como referencia, cuando más aumente la oferta monetaria doméstica (M) relativamente a la oferta de la moneda referencial (M*); y más reducido, cuando mayores sean la demanda de dinero (k) y el ingreso (y) en el país. Un país que crece más que el extranjero (aumenta el ingreso real (y) más que (y*), y que la demanda de dinero (k) aumenta por el incremento de la confianza en el país y en su estabilidad monetaria y jurídica, experimenta una revaluación de su moneda. Si el tipo de cambio es fluctuante, se apreciará en términos nominales, por los que los precios de los bienes transables caerán respecto de los precios de los bienes no transables (que no se reducirán, o lo harán en menor medida); si el tipo de cambio es fijo, dado que los precios de los bienes transables se mantendrán alineados con los precios internacionales, también la moneda nacional se valorizará en términos reales, porque los precios de los bienes no transables aumentarán relativamente a los transables. "Si las cosas van bien" –lo que en principio desean siempre las autoridades- es incongruente pretender un "dólar alto" o "tipo de cambio elevado", que sólo puede mantenerse en un escenario de fracaso: si aumenta la confianza en la estabilidad monetaria, y crece la economía, el dólar, euro y demás monedas –que ya están caras en términos reales- tenderán a reducir su valor en términos reales, sea porque existirá apreciación nominal del peso, o porque la cotización de las monedas extranjeras se mantendrá o ascenderá menos que la suba de los precios de los bienes no transables. 2. Si el superávit fiscal se obtiene con un incremento de la presión tributaria -pues difícilmente se reduzca en términos reales el gasto público, salvo hiperdevaluaciones- y eso reduce la inversión, no veo cómo esa situación puede beneficiar al crecimiento económico. 2.1. Si el superávit fiscal se logra con una reducción del gasto público, lo probable es que la confianza que genere provoque una tendencia hacia la apreciación real del peso, lo que conspiraría contra la política industrial propugnada por Rodrik. Para que el tipo de cambio real alto -presentado como panacea- se mantenga, tiene que haber una fuga permanente de capitales y una huida del dinero nacional; es decir un escenario de fracaso y desconfianza. 3. Las economías que crecen es probable que tengan un excedente de inversión sobre el ahorro, cubriéndose la diferencia con la afluencia de capitales externos. 4. En el mundo, los países ricos y con elevados salarios tienden a "desindustrializarse", pues aumenta la participación en el PBI de los servicios, y las industrias se localizan en países con salarios reales bajos (China, el Sudeste asiático en general, la India). Argentina sólo puede "industrializarse" al estilo chino, con salarios chinos, lo que es imposible. Hay que aceptar que no tenemos ventajas comparativas en eso.

    Julio: Excelente. Su argumentación dice lo que yo no dije en el post. Que si el aumento del superávit fiscal redujera la prima de riesgo-argentino, aumentaría el ingreso de capitales y la tasa de crecimiento de la demanda agregada, de forma que el nivel de precios podría subir todavía más. Sin embargo, no creo que esto suceda bajo el régimen kirchnerista. Por más alto que sea el superávit fiscal, mientras los K gobiernen no creo que el país atraiga una sustantiva inversión externa directa.

    Comment por Julio Rougés — abril 19, 2008 @ 7:27 pm

  9. Dr Avila: excelente post. Un comentario de los 10 países mas exportadores del mundo según aquí: http://comex.infobaeprofesional.com/notas/64459-Que-lugar-ocupa-la-Argentina-en-el-ranking-mundial-de-paises-exportadores.html. Solo China que actualmente ocupa el segundo lugar, tiene salarios bajos (pero con una masa critica de 1300 millones de habitantes), el resto son todos países con salarios altos. Estos países con elevados salarios y moneda fuerte, están desindustrializados? que es lo que exportan, solo servicios? Son países muy distintos en cuanto a sucesos o hechos políticos, sociales, económicos y culturales. tengo la impresión de que es importante tratar el tema si Argentina puede o debe ser un país industrial, ademas de productor de materias primas. Pero también es importante estudiar donde están sus ventajas comparativas, y mas importante aun como se logra diversificar, para no ser soja-dependientes. Pienso que con políticas publicas previsibles, el mismo mercado se ocupara de encontrar los nichos, pero seguro que no con reglas con cambios permanentes. Para citar solo un ejemplo, sembrar con un nivel de retención y antes de cosechar aumentarlas. Saludos Dr.

    Pablo: Tenía visto el artículo de Infobae. Es muy ilustrativo. Pronto escribiré algo al respecto.

    Comment por Pablo — abril 21, 2008 @ 9:40 am

  10. Que maravilloso seria poder ver que el TCR se vuelve a atrasar debido a que: 1. Quisimos mantenerlo elevado con un importante superavit fiscal. 2. Ese superavit fiscal genero confianza, reduccion de la deuda, tasa de interes, y entrada de capitales. 3. Esa entrada de capitales volvio a deprimir el TCR. Que tal si ya mismo nos ponemos a ensayar ese camino y descubrimos empiricamente que no se pude modificar el nivel de tipo de cambio real por esa via? Creo que estariamos bastante mejor que despues de muchos otros experimentos que hemos ensayado.

    Anxata: No soy tan optimista. Los que entendemos el tema, ya sabemos que es así. Y los que no lo entienden, seguirán sin entenderlo, porque no pueden o porque no les conviene (UIA).

    Comment por anxata — abril 21, 2008 @ 12:19 pm

  11. Jorge, Me desvio un poquito del tema. Siempre se habla del superavit fiscal, como si hubiera necesidad del mismo. Lo esgrime el gobierno, lo pregonan algunos economistas… pero ¿es realmente "necesario"? En una situacion ideal, para mí el superavit (y el deficit) deberian ser 0. Si hay superavit, creo que implica que la carga fiscal es mas de la que deberia ser. En ese caso, seria mejor una menor carga fiscal y que cada persona lo gaste (o lo ahorre) como le venga en gana. Te lo comento porque en algunas charlas con "no Economistas" digo algo por el el estilo y me miran como a un hereje. Es tan disparatado lo que digo?

    Isidoro: Depende de cómo definas el superávit. Si lo definieras como "ingresos menos erogaciones que incluyen los intereses de la deuda", es decir, como superávit financiero, entonces el gobierno se queda con un excedente que puede invertir en la cancelación de deuda o en la acumulación de reservas intern’les. Esto tiene sentido en un paíl horriblemente volátil como Argentina, pues equivale a comprar un seguro contra calamidades. Pero no tiene mayor sentido en un países estables como EEUU, Japón o UE. En estos casos, es preferible que el gobierno baje la presión tributaria.

    Comment por Isidoro Guida — abril 21, 2008 @ 3:06 pm

  12. Dr. Ávila: el lector Julio Rougés en el punto 4) dice “En el mundo, los países ricos y con elevados salarios tienden a "desindustrializarse", pues aumenta la participación en el PBI de los servicios, y las industrias se localizan en países con salarios reales bajos (China, el Sudeste asiático en general, la India). Argentina sólo puede "industrializarse" al estilo chino, con salarios chinos, lo que es imposible. Hay que aceptar que no tenemos ventajas comparativas en eso.” Si bien la mayoría de la gente trabaja en los “servicios”, y en menor medida en la industria y en el campo, hay un pequeño problema, y es que la mayoría de los “servicios” no se pueden exportar, y por lo tanto no pueden traer divisas. La mayoría de la gente que trabaja en los servicios, trabaja para el mercado interno y no para la exportación. Los productos que se pueden exportar, son los que produce el campo y la industria. De esto se deduce, que el gobierno debería alentar la inversión de todas las industrias posibles, ya que en el largo plazo algunas se transformarán en exportadoras. Considerando que la dirigencia política nacional es de baja calidad, y casi siempre trabaja para el corto plazo, la Argentina se debe industrializar, al estilo que sea posible. Demás está decir, que la Argentina posee ventajas extraordinarias en el sector agroindustrial, por lo que debería exportar mucho mas de estos productos, por ejemplo: vinos finos, aceite de oliva, productos orgánicos y productos gourmet, etc, todos ellos de gran valor comercial y muy apreciados por el público de alto poder adquisitivo del exterior.

    Hernán: El razonamiento de Rougés es correcto. A medida que aumenta el ingreso per cápita, la participación de los servicios en el PBI crece. Por ejemplo, en EEUU, pese a la actual recesión, la demanda de educación y de salud sigue subiendo (en especial, la demanda de enfermeras y acompañantes de personas viejas). Sin embargo, estos mismos países son potencias exportadoras, pues producen manufacturas y productos agrícolas que aunque ahora representan una menor proporción del PBI siguen aumentando en volumen. En Argentina, la agroindustria es una maravillosa industria de exportación, pero lo que necesita es que el Estado le saque la mano de encima como pide De Angeli. No necesita subsidios ni que se preocupen por ella. Todo lo que necesita es una apertura profunda y a la vez permanente de las importaciones (que en su mayoría son industriales).

    Comment por Hernán — abril 21, 2008 @ 6:22 pm

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