La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

marzo 24, 2008

Tres piedras en el zapato

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:49 pm

Las retenciones, el proteccionismo agrícola europeo y el proteccionismo industrial argentino son las tres piedras en el zapato del campo argentino. Los dirigentes rurales (SRA, CRA, FAA y CONINAGRO) y el resto de la dirigencia argentina (política, sindical y empresaria) están convencidos de que las piedras en el zapato son nada más que dos: las retenciones y la política agrícola de la UE. Ni la dirigencia rural ni el resto de la dirigencia argentina entiende que el proteccionismo industrial de la propia Argentina representa un importante costo que también paga el campo argentino.

El campo sabe que la protección que favorece a la industria (UIA) constituye un importante subsidio a los propietarios de las fábricas. Pero cree que sólo lo pagan los consumidores; que para él es un costo menor. Piensa entonces que si la industria tiene un "curro", él merece el suyo propio. Esta es la justificación política de los históricos subsidios que ha reclamado a la sociedad argentina: crédito barato del Banco Nación, gas oil a precio promocional, un bajo impuesto inmobiliario y tolerancia en el incumplimiento del impuesto a las ganancias. Su mirada corta lo lleva a conformarse con un plato de lentejas. No se da cuenta de las enormes ganancias que sacrifica por permitir que el país se mantenga al margen de las corrientes mundiales de comercio e inversión. Quedó en el olvido la receta del éxito económico del siglo XIX: 1º libre comercio con la superpotencia de la época; 2º fuertes inversiones externas directas en servicios públicos; 3º grandes fortunas expresadas en altísimos precios de la tierra agrícola.

El libre comercio pactado con una superpotencia elimina el subsidio que paga el campo a la industria por la vía del proteccionismo, fija un límite internacional a las arbitrariedades del estado argentino (alícuota de 40% para la retención a la exportación de soja; prohibición de exportar carne o trigo) y sienta al país a la mesa mundial de negociaciones de los subsidios agrícolas en calidad de socio de la superpotencia. No sé cuál de estos beneficios es el más importante. Pero no tiene mucho sentido ponerse a averiguarlo; todos ellos vendrán, uno detrás del otro, a partir de la firma de un tratado de libre comercio con una superpotencia. Aclaro que ni Brasil ni China son superpotencias. Brasil representa poco más del 2% del PBI mundial y tiene una tradición de informalidad apenas menos grave que nuestro país. Tan pocas consecuencias negativas tiene no cumplir lo pactado con Brasil que el Mercosur ya es un colador y nadie se ha rasgado las vestiduras por ello. China representa cerca del 6% del PBI mundial pero su baja calidad insitucional generaría toda clase de incumplimientos y alentaría, a su vez, toda clase de arbitrariedades por parte de los gobiernos argentinos. Queremos un socio que nos ordene perdurablemente. Un socio que tenga una talla comparable a la que tiene la Unión Europea para España.

Vaya un hecho ilustrativo de la ceguera de la dirigencia rural. Sucedió en un programa de A Dos Voces en el que defendí la firma de un TLC con EEUU contra todos: entre otros, Moyano y Buzzi, el jefe de la FAA y por entonces muy amigo de Moyano y del kirchnerisno, en noviembre de 2005, cuando el gobierno de Kirchner le organizó la anti-cumbre de Mar del Plata al presidente Bush y permitió que el venezolano Chavez gritara ¡ALCA, ALCA, al carajo!, para la felicidad de Maradona y de la mayoría de los argentinos. Moyano, Buzzi y otros dirigentes rurales me replicaron: "¿Por qué tenemos que ir al libre comercio con un país que subsidia sus productos agrícolas en detrimento de nuestras exportaciones? ¡Que primero eliminen los subsidios y después hablamos!" Insólito: los ruralistas no querían que les sacaran la piedra del proteccionismo industrial argentino si antes no les sacaban la piedra del proteccionismo agrícola de EEUU, que es una consecuencia del proteccionismo agrícola europeo. Pues bien, ahora el campo sufre una tercera piedra que se ha vuelto variable y permanente: las retenciones del ministro Lousteau.

En los últimos días, recibí varias llamadas de periodistas radiales que querían saber mi opinión sobre las retenciones móviles que dispuso Lousteau la semana pasada y sobre la reacción de los dirigentes rurales sublevados. Dividí mi opinión en dos. Dije que el nuevo nivel de las retenciones es confiscatorio; en rigor, el campo no debería tributar ningún impuesto excepcional y pagar como corresponde los impuestos inmobiliario y a las ganancias. Y añadí que, desde un punto de vista más amplio, el campo merece el trato que le propinan los Kirchner. Triste destino. En vez de potencial abanderado del libre comercio, se ha vuelto piquetero.

20 Comments »

  1. Estimado Jorge: Lo que pienso es que la dirigencia (rural o industrial) no quiere ningun tratado con ninguna superpotencia ya que de hacerlo se trataria de importar instituciones. Para qué lo van hacer si con las instituciones imperantes cada uno saca su tajada. Esto ocurre sencillamente porque no hay proyecto de pais alguno. Y lamentablemente en eso va la mayoria de la sociedad. Como siempre, gracias

    Comment by luis bruno — marzo 24, 2008 @ 10:34 pm

  2. Totalmente de acuerdo con que las retenciones son confiscatorias. Pero Cristina acaba de decir que "el campo tiene una gran rentabilidad, gracias al sostenimiento del TC, y que por ello debe tributar más, porque sólo así es posible lograr una distribución justa de la riqueza". Este discurso, de fuerte arraigo en gran parte de la población, es el principal obstáculo al progreso material de nuestro país. Lamento ver cómo la historia se repite, y el fastasma socialista que nos llevó al fracaso se propaga con renovada virulencia. Me siento verdaderamente indignado ante esta medida que atenta contra la dignidad de las personas. Y los piquetes…bueno, no estoy de acuerdo con la forma de protesta, pero creo que no estamos ante una mera protesta sino ante la mismísima rebelión de Atlas. Slds,

    Comment by Patricio Lagger — marzo 25, 2008 @ 9:27 pm

  3. Hoy por hoy las piedras en nuestros zapatos son nuestros actuales gobernantes quienes generaron este conflicto con el campo, además de inflación. Son los titeres burocratas de K y Cristina quienes por cierto no conocen NADA de producir en el campo. Nuestra presidenta señaló en su patetico discurso que los pollitos en los criaderos se estan muriendo de hambre por falta de Trigo…..No sabe que se alimentan con maiz y no con Trigo? Claro …estará ocupada enseñandole a la nena a manejar el minicooper en la quinta de Olivos o en sesión BOTOX. Porque no les retienen tambien a los funcionarios el 45 % de sus ingresos y señalan sus 4 x 4 y embarcaciones de lujo?

    Comment by Santiago — marzo 26, 2008 @ 4:12 pm

  4. Coincido totalmente con su visión. Los argentinos sólo reaccionamos cuando nos meten la mano hasta el fondo del bolsillo, antes no. Existe un resignación en gran parte de la sociedad, basada en que todos roban, entonces hasta un limite eso esta permitido. Como se sobrepaso ese limite, estallo la protesta. Lo que falta es lograr pensar una estrategia a largo plazo, saber hacia donde queremos ir.

    Fernando: Creo saber adónde deberíamos ir. Difundirlo es el objeto de este blog.

    Comment by Fernando — marzo 26, 2008 @ 6:19 pm

  5. Coincido totalmente con Ud. Es el único que reconoce la 3ra. piedra: la UIA subsidiada. Somos un pais de retenciones, subsidios, populismo e improvisaciones. Un ejemplo: un Modelo Productivo Argentino (MPA) promovido por un ex presidente propone la reforma agraria y la revolución social al mejor estilo guevarista. La remanida consigna socialista "distribucion de la riqueza" tiene tantos adeptos que inventan cualquier tipo de teorías eoconomicas de entrecasa. Estimo que ya no tenemos retorno.

    Comment by martin — marzo 26, 2008 @ 9:37 pm

  6. Dr. Ávila: usted dice: "las retenciones del ministro Lousteau." En realidad, Lousteau no decide absolutamente nada, la idea del aumento y movilidad de las retenciones es de Kirchner. Obviamente que las retenciones en éste nivel son confiscatorias, pero a decir verdad, se merecen el castigo, porque en muchos pueblos del interior (de las provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Entre Ríos, Córdoba y Salta) donde la mayor actividad es el cultivo de soja, Cristina ganó las elecciones del año pasado. Y Cristina ganó en esos lugares rurales, donde la gente sabía muy bien como Kirchner había tratado a los productores ganaderos (precios máximos, prohibición de las exportaciones, etc). Ahora les tocó el turno a los sojeros. Y éstos o son ingénuos, o son muy codiciosos. Así que, a los pequeños productores de soja que votaron a la señora, les cae muy bien la vieja frase "Ajo y Agua", a joderse y aguantarse.

    Comment by Hernán — marzo 28, 2008 @ 2:31 pm

  7. Sr. Ávila, no sé si pensará igual que yo, pero este paro agropecuario fue inédito, porque logró contar con la adhesión de sectores provenientes de los grandes centros urbanos. Le cuento que a mi edad (23 años) jamás iba a sospechar que el martes fuese a haber cacerolazos en Capital y otros lugares del país a favor (en teoría) del campo. Creo que fue algo histórico. Y a mi entender ya nada será igual para el matrimonio gobernante. Esta no fue una protesta cualquiera. Espero que sea el comienzo del final. Ah, y antes de terminar, quería hacerle esta pregunta: Este momento, ¿No hubiese sido propicio para el campo apoyar al libre comercio?

    Andrés: El libre comercio, aunque nos resulte difícil de entender, no es prioridad para el campo argentino, al menos para su dirigencia. Menos en este momento. Los productores apenas quieren que el gobierno fije las retenciones en los niveles anteriores al 11 de marzo pasado.

    Comment by Andrés — marzo 29, 2008 @ 7:41 pm

  8. Profesor, le dejo un link a un blog muy interesante que hace una buena tarea en defender al campo: http://patriachacarera.blogspot.com. Fijese que a la derecha hay un cuadro con 10 posts que refutan 10 mitos. Esta muy bueno. Saludos.

    Comment by Andres G — marzo 29, 2008 @ 10:20 pm

  9. Martín Lousteau dijo respecto al aumento de los impuestos a las exportaciones agropecuarias que “si entraran al mercado todos esos dólares de exportaciones, el dólar se desplomaría y queremos mantener la competitividad de nuestra industria”. Ahora si los dolares llegan al gobierno a traves de la recaudacion fiscal que recibe el Tesoro Nacional, los dolares siguen llegando al mercado. Los dolares no se evaporan. Quizas me equivoque. Entiendo que el Banco Central interviene comprando USD para mantener la cotizacion alta pero no sé que forma la oferta y demanda de USD en la actual Argentina.

    Celia: En términos generales, no se equivoca. Si toda la recaudación por retenciones se ahorrara (engrosando el superávit fiscal), entonces, Lousteau tendría razón en este tema específico, y la política de retenciones contribuiría a sostener un dólar alto. Pero ¿para qué queremos un dólar alto?

    Comment by Celia Z — marzo 30, 2008 @ 2:19 am

  10. MENTIRAS DEL GOBIERNO Y REALIDADES PARA EL AGRO. (QUIZÁS SEA ÚTIL PARA QUIENES NO CONOCEN CON ALGUN DETALLE ALGUNOS DE LOS PROBLEMAS) Mentira 1: “Gracias a las retenciones el campo tiene el gas-oil barato” (Ministro Lousteau). Realidad: El gas oil para el transporte en colectivos vale $1, en los surtidores de las estaciones de servicio (precio al público) $1.70 a $2 y para el campo (mayorista) vale $2.20 a $2.30. Y en los momentos de mayor consumo, siembra – cosecha, muchas veces no se consigue. Mentira 2: “Gracias a las retenciones el campo tiene un tipo de cambio competitivo” (Ministro Lousteau). Realidad: El campo vende con un dólar entre $1.75 y $2.05 (tipo de cambio menos retenciones) según los productos; y compra los insumos con un dólar de $3.15. ¿Quién puede competir así? Mentira 3: “En el 2008 el productor recibirá el precio lleno del trigo” (Secretario de Agricultura de Urquiza). Realidad: En el mercado externo el trigo vale $1150 por tn., por las retenciones el Gobierno se lleva $332 por tn., exportadores y/o molineros (amigos del Gobierno)se quedan con $248 por tn., y el productor cobra puesto en el puerto $580 por tn., solo el 50% del precio lleno. Mentira 4: “El objetivo de las retenciones es que los consumidores tengan alimentos baratos”. Realidad: El trigo en el 2002 (año en el que se reimplantaron las retenciones) valía $380 por tn., ahora vale $580 por tn., es decir que aumento el 52%. El precio del pan ese mismo año era $2 por kg., hoy cuesta $4 el kg., el aumento es del 100%. El principal objetivo de las retenciones es recaudatorio. Mentira 5: “Al campo le va tan bien, que desde que asumió este Gobierno, el precio de la tierra aumentó seis veces” (Ministro Alberto Fernández y Randazzo). Realidad: El precio de los campos aumentó pero no lo compran los verdaderos productores con sus ganancias, sino empresarios, industriales y sindicalistas allegados al Gobierno con fortunas de dudosa procedencia (Moyano, Eurnekian, Werthein, etc.). Mentira 6: “La carne no esta afectada por las retenciones” (Ministro Alberto Fernández). Realidad: Las retenciones a las exportaciones de carne, desde 2002 al 2006, pasaron del 5 al 15 %. Además, el mercado de la carne está fuertemente intervenido con precios máximos, manipulación de los Registros de Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos para firmar acuerdos, etc. Mentira 7: “El campo se queja y tiene superganancias” (Ministro Alberto Fernández, Lousteau). Realidad: En la zona de Coronel Dorrego, triguera por excelencia, con los valores actuales, los rendimientos necesarios para sólo cubrir los costos es de 2900 kg por hectárea. El rendimiento promedio es 2400 kg por hectárea. ¿Se gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias?… Y si las hubiera, ¡¿Es un delito que un empresario que arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga ganancias? Mentira 8: “El campo vende a precios internacionales y compra insumos a valores que se han mantenido en pesos” (Ministro Alberto Fernández). Realidad: Las retenciones le ponen un precio tope al precio que recibe el productor, actúan como un precio máximo, por lo que los chacareros no se benefician con los aumentos de los precios internacionales. Por otro lado, en el último año, los insumos aumentaron en promedio el 70% en dólares. Mentira 9: “Este Gobierno no tiene una política anti campo” (Ministro Alberto Fernández y Secretario de Agricultura de Urquiza). Realidad: ¿¡Todo esto le parece poco?!

    Comment by Santiago — marzo 30, 2008 @ 6:16 pm

  11. Doctor, ante todo muy bueno blog. Tengo una duda. Disculpe mi ignorancia pero en el tema, pero si el dolar estuviera en 2.60-2.70 bajaria el precio de los alimentos en el mercado interno..o lo contrario… costarian mas, Gracias!

    Alejandro: Si el dólar bajara, algunos alimentos (los que se exportan) costarían menos. También serían menos redituables para los chacareros y el gobierno se vería obligado a bajar las retenciones. De todas maneras, su pregunta apunta al aspecto menos importante del problema del agro argentino.

    Comment by Alejandro — marzo 30, 2008 @ 11:58 pm

  12. Jorge: La tercer pata, la del proteccionismo industrial es una absoluta realidad, que tiene la prensa suficiente para que los que pensamos así se nos tilde de retrogrados, manifestando que la antinomia campo-industria no existe. Sin duda y tambien debido a un buen marketing, existe un complejo de inferioridad entre los politicos, funcionarios y la ciudadanía en general, en manifestarse como pais agroexportador, pero lamentablemente al país le va mas o menos bien casi sin excepción cuando las cosechas son abundantes o los precios internacionales son buenos. En estos mismos momentos de paro agropecuario se escucha decir a los productores que tienen un dolar de 1,75 para sus ventas y de 3,15 para los insumos. El dolar insumo es sustancialmente mayor, debido a los aranceles y al proteccionismo. Lo gracioso es que el gobierno despotrica contra el campo y se reune con los industriales para darles mas privilegios. Mas gracioso aún es ver luego a toda la cúpula industrial como propietaria de campos producto de justamente de esos privilegios. Recuerdo ese programa con Moyano y la FAA, me agarraba la cabeza. Como siempre felicitaciones por luchar como Don Quijote.

    Samid: Gracias por su comentario, aunque no me resulta para nada alentador que me vea como un Don Quijote.

    Comment by samid — marzo 31, 2008 @ 12:10 am

  13. Yo estoy de acuerdo con que el libre mercado es mejor que el Estado brindando servicios. Pero mi unica procupacion es que el mercado es como el hombre de hojalata del Mago de Oz, no tiene corazon. Hace unos meses tuve una mala praxis con un medico. Desde el principio me trataron como un producto mas y solo le interesaba atender al proximo paciente y cobrar cirugias para tener mas plata. Creo yo que es ahi donde se necesita un Estado fuetre que regule. La regulacion debe ser inteligente. No me refiero a que prohiba al medico o a la industria el trabajar, sino controlar la calidad del producto y si es necesario multar por ineficiencias. Multar cuanto se pueda para que el profesional tome menos pacientes y haga un major trabajo. Lo que falta es un buen control. Esta bien que el Mercado funcione solo, pero la humanidad es mas que el mercado. El capitalismo ganó, es hora de humanizarlo.

    Comment by Lic. Bocazzi — marzo 31, 2008 @ 11:06 am

  14. Cómo lo ven en el exterior: http://josebenegas.com/2008/03/31/mary-anastasia-ogrady-le-llama-rebelion-fiscal.

    Comment by Pablo C — marzo 31, 2008 @ 12:48 pm

  15. Estimado Jorge: su analisis politico es perfecto como siempre, mas allá de estar en otra sintonía económica de la suya. El problema de los impuestos en la Argentina y en todo el mundo es perfectamente descripto por liberales como Ud. Cuando la gente no ve sus impuestos plasmados en servicios eficientes, seguridad y justicia siempre se revelará y no querrá pagarlos. Quizás en Suecia o Dinamarca una retención del 44 % se justifique, pero en un país berreta como este, con un capitalismo tan prebendario, amiguista y lejano al capitalismo de los EEUU y Europa no. De todos modos, nadie pide que en un país como este prime la cordura y el sentido común… verdad? Un saludo

    Comment by Emiliano — marzo 31, 2008 @ 6:21 pm

  16. Estimado Jorge, le robo unas líneas mas para agregar una página colorida a la triste página de nuestra Argentina. Primero, hay que recordarle a la Presidenta de no matar a la gallina de los huevos de oro. Desde el ´46 hasta acá a los argentinos nos ha sobrado tanto la plata que en vez de producirla solo nos concentramos en repartir la que producen unos pocos. Por último, se acuerda de aquel libro tan crudo, realista y genial que es "La Rebelión de Atlas". Parece que nuestros chacareros han seguido sus pasos… Un saludo.

    Emiliano: A otro blogger la situación también le recordó el libro de Ayn Rand. La referencia es muy apropiada.

    Comment by Emiliano — marzo 31, 2008 @ 6:35 pm

  17. Doctor: Ver los personajes presentes en el discuro del ministro y la Presidenta en casa de gobierno, no hacen mas que confirmar la veracidad absoluta de la tercera piedra. Es notable que ningún productor la mencione.

    Samid: Lo dije muchas veces. La sociedad del campo y la industria en materia de protección industrial es el mayor enigma de la política económica argentina.

    Comment by Samid — marzo 31, 2008 @ 11:44 pm

  18. Sr. Ávila, me da la impresión de que si esto sigue así al gobierno la situación se le va a escapar de las manos. Y aún cuando se levante el paro y/o se dé marcha atrás con el aumento en las retenciones, el daño al gobierno está hecho. ¿No piensa lo mismo que yo?

    Andrés: Pienso igual que vos. El desgaste político del gobierno es un hecho.

    Comment by Andrés — abril 1, 2008 @ 2:33 pm

  19. Sr. Ávila, si tiene tiempo, no se pierda el artículo de Juan José Sebreli titulado "El peronismo y el campo" (Link: http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=1000584). Me quedo con este fragmento: "Hoy, cuando los precios de los productos agropecuarios alcanzan en el mercado mundial cifras comparables a las de comienzos del siglo veinte, se nos da una nueva oportunidad para abandonar el camino que en el siglo pasado no nos llevó a ninguna parte. Carlos Díaz Alejandro, el autor que mejor estudió la historia económica argentina, señaló que muy distinto hubiera sido el destino del país si, en lugar de proteger y subsidiar industrias sin ninguna capacidad exportadora a la vez que desalentaba y aun perseguía al campo, hubiera seguido el ejemplo de Canadá y de Australia. Esos países tan exitosos, lejos de desarrollar la industria a expensas del sector rural, como hizo la Argentina populista, prestaron mayor atención a los bienes exportables –principalmente, los agrícolo-ganaderos–, para provocar con ello, paradójicamente, no una menor, sino una mayor industrialización." Una vez que leí esa parte, yo me hice estas preguntas: -¿Cuándo aprenderemos en saber especializarnos en lo que mejor sabemos, en la agrícultura-ganadería en el caso argentino, en lugar de intentar experiencias de especialización inútiles como la industrialización sustitutiva de importaciones? ¡¡¡Y pensar que a Canadá y a Australia les fue bien haciendo lo que no hacemos nosotros!!! -¿Por qué nunca aprovechamos las grandes oportunidades que nos brida la globalización, en este sentido, para lo que más tenemos potencial (el campo en el caso argentino)? ¿Nunca nos hemos sentado a pensar que sería de Argentina si nos focalizáramos en lo que mejor sabemos hacer (la agricultura-ganadería) y no en lo que no sabemos? Ojo, no estoy proponiendo con estas preguntas políticas intervencionistas. Si una actividad económica es rentable o no, es decisión del mercado, o sea, de la gente, y no del gobierno.

    Andrés: Muy refrescante la cita de Sebreli. Tus reflexiones no inducen a ninguna intervención oficial en la economía. Por el contrario, invitan a desregularla. El libre comercio, que es la política que elevaría la producción del campo, y del país, a su máximo potencial, es un claro ejemplo de no política económica.

    Comment by Andrés — abril 2, 2008 @ 7:38 pm

  20. Hay una cuestión no menos importante en la problemática del gobierno versus el campo, que subyace a la suspensión de las retenciones y demás, que es el reclamo por un federalismo fiscal serio. Creo que en este punto, la ciudadanía entera debe apoyar ese reclamo. Quería hacerle dos preguntas: de un tiempo a esta parte hay un incipiente temor de que se "sojice" la producción, bien sea por los menores riesgos, los precios internacionales o las distorsiones en los otros cultivos… ¿Qué tiene esto de malo? ¿Acaso no podríamos conseguir ese trigo, maíz y algodón en los mercados internacionales? (Este razonamiento es tan elemental que me preocupa no comprender esta reacción adversa hacia el comercio.) Por otra parte, he escuchado a varios economistas hablar sobre este periplo de la soja como un fenómeno de enfermedad holandesa, pero según tengo entendido, éste sólo puede darse con recursos no renovables… es aplicable la analogía a la soja? Cruzando la cordillera, los chilenos padecen una situación similar con el cobre. Ellos crearon un fondo de estabilización, esto podría ser viable en nuestro país?

    Robinson: Sobre la primera pregunta, vea los comentarios 1 y 11 del post Inflación & Perspectivas. Creo que la respuesta ya está allí. Sobre la segunda, la enfermedad holandesa ha sido relacionada desde un principio con el impacto bajista sobre el tipo real de cambio del desarrollo de un sector altamente competitivo; el petróleo en el mar del norte en el caso holandés. También el petróleo en Arabia Saudita; si en este país hubiera un lobby tan poderoso como el de la UIA, los pobres árabes estarían condenados a devaluaciones sin fin para darle rentabilidad a la industria. En Argentina, el agro pampeano juega el papel del petróleo sobre el TRC. Es tan competitivo que genera una suerte de presión bajista estructural sobre el TRC. Pese a esta razón, el TRC fue históricamente alto debido a la sostenida fuga de capitales que provocaron los desastres políticos y financieros.

    Comment by Robinson — abril 4, 2008 @ 4:31 pm

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