La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

enero 4, 2008

Página 12

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 8:52 pm

El pasado domingo 30 de diciembre, el diario Página 12 publicó en la tapa del suplemento económico Cash un artículo con extractos de los deseos de diversos economistas para la economía argentina en 2008. El artículo, redactado por el periodista Tomás Lukin, me parece divertido e informativo. Soy uno de los entrevistados. A continuación, reproduzco el texto completo de lo que escribí para la ocasión.

Como cualquiera de nosotros, deseo para 2008 en materia económica que el país crezca a la tasa más elevada posible y que la distribución del ingreso nacional sea un poco más pareja. Rara vez surgen diferencias de opinión sobre objetivos. Pero las diferencias estallan cuando hay que elegir los instrumentos apropiados para alcanzar tales objetivos.

A fin de que la economía argentina siga creciendo como en 2003-2007, convendría reforzar el superávit fiscal, reestructurar la deuda en default con el Club de París y con los bonistas particulares, y renegociar contratos y tarifas de los servicios públicos privatizados. Estas tres políticas (instrumentos) garantizarían una alta tasa de crecimiento en el próximo par de años. Soy moderadamente optimista. El gobierno ve la necesidad de reforzar el superávit y reestructurar la deuda con el Club de París, y creo que avanzará en tal sentido.

Sin embargo, se niega a salir del default sobre una deuda de nada menos que u$s 27.000 millones con los bonistas y a renegociar con criterio de mercado las condiciones en que operan las empresas privatizadas. Este empecinamiento ahuyenta la inversión externa directa y provoca cuellos de botella en el suministro de energía, transporte y comunicaciones. Y también contribuye a mantener el salario en dólares deprimido y a redistribuir el ingreso nacional a favor de la industria y en contra del sector servicios. No comparto la política de maltrato de bonistas y privatizadas porque debilita el crecimiento de largo plazo y porque el objetivo de reconcentrar el ingreso nacional en los industriales no es eficiente ni ético.

3 Comments »

  1. Comparto plenamente lo que decis Jorge, igualmente este gobierno tiene una politica Anti-Mercado, lo que se deberia hacer es instrumentar politicas Micro para que las industrias sean mas competitivas y llegue Inversion directa extranjera al pais que generen mas competencia y agranden la Oferta de bienes y servicios, pero con los payasos que tenemos en el gobierno va a ser dificil que pase esto, son unos Populistas de los 70, que piensan el Pais con el Diario del lunes, ojala esto cambie, Saludos.

    Comment by Matias — enero 5, 2008 @ 2:15 pm

  2. Excelente y valiente. Usted dice sobre la deuda en default, lo que la mayoria (aun dentro de una afinidad ideológica) no se atreve a mencionar….

    Comment by abrojo — enero 5, 2008 @ 2:38 pm

  3. Estimado Dr. Avila (…) Ud. dice que desea para el 2008 en materia económica que el país crezca a la tasa más elevada posible y que la distribución del ingreso nacional sea un poco más pareja. Modestamente creo que no alcanza a ser mas que una expresión de deseos. Hay paises ignotos con mucho menos recursos de la Argentina que crecen a tasas superiores a la nuestra (dos dígitos)desde hace 4 o mas años con moneda fuerte y reservas monetarias estimables, pero su nivel de vida (PBI) esta por debajo de estandares aceptables. Pregonar la distribucion del ingreso nacional cuando lo que prima es la acumulacion a nivel nacional centralizando los recursos generados por provincias via retenciones. Esto lleva a Nacion rica con provincias endeudadas. Si para asfaltar una calle o cambiar lamparitas las provincias dependen de la Nación. Predomina el besamanos antes que la coparticipacion fiscal. Ante esta realidad pregonar la distribucion del ingreso nacional es funcional a la politica de acumulación. No considero la situación nacional con moderación alguna. Solo remitirse a los Índices de Libertad Económica 2008 recientemente se ha divulgado y elaborado por The Wall Street Journal y The Heritage Foundation. Se trata de una publicación que se hace desde el año 1995 y que consiste en evaluar la libertad de los países del mundo en diez áreas (comercial, fiscal, comercio internacional, tamaño del gobierno, monetaria, inversión, financiera, derechos de propiedad, corrupción y laboral). Los países reciben porcentajes en cada área (de 0 a 100) y luego se les asigna un total que resulta del promedio simple de aquéllos. (…) Según los autores de las investigaciones, existe una alta correlación entre producto bruto por habitante y el índice de libertad económica. Así, los países con los mayores índices de libertad económica son aquellos en los cuales se observan las mayores cifras de producto por habitante. ¿Cuáles son los países más libres? En el top ten del Índice de Libertad Económica 2008 tenemos siete países libres y tres mayormente libres. Ellos son: (1) Hong Kong 90,25 (2) Singapur 87,38 (3) Irlanda 82,35 (4) Australia 82,00 (5) Estados Unidos 80,56 (6) Nueva Zelanda 80,25 (7) Canadá 80,18 (8) Chile 79,79 (9) Suiza 79,72 y (10) Reino Unido 79,55. Hasta una pequeña y reciente republica ex soviética como Armenia se situa en el puesto 28. ¿Y la Argentina? Mal. Logramos el puesto 108 de un total de 157 países evaluados, con un índice de 55,11. Eso nos ubica en la franja de países mayormente no libres. La situación es particularmente grave para tres de los indicadores: libertad financiera, derechos de propiedad y libertad frente a la corrupción. El resto de los países sudamericanos y México tienen posiciones disímiles. A la cabeza marcha Chile, que integra el top ten (octavo puesto) y por unas décimas no es considerado país libre. Uruguay ocupa el puesto 40 con un valor de 68,09%. (…) Dentro de los no libres o reprimidos encontramos a Guyana (puesto 136) y a Venezuela (puesto 148). (…) Lo anterior ilustra el vínculo entre libertad y desempeño económico. Indudablemente hay distintas formas de aplicar y velar por la libertad económica. (…) Asimismo, quienes admiran el modelo anglosajón encontrarán bien ubicados a los Estados Unidos, al Reino Unido y a sus ex colonias como Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Estos tres últimos ejemplos nos increpan , ya que son países con los que nos comparábamos a principios del siglo XX. Incluso Sudáfrica, que sale de décadas de odios y enfrentamientos por el apartheid, se ubica por arriba de nuestro país, en el puesto 57. En la Argentina confundimos libertad con libertinaje, y el rol irrenunciable del estado con el estatismo. Esto nos lleva a que nos movamos pendularmente de un extremo a otro, mientras sufrimos o nos beneficiamos económicamente de circunstancias internacionales coyunturales (crisis financieras, shocks externos, precio de la soja, etc.). Lo que no hemos logrado asimilar es que las malas experiencias vividas en las últimas décadas nos muestran las distintas caras de la misma moneda. Se trata del alejamiento e incumplimiento de la Constitución Nacional de 1853 y su espíritu, la falta de institucionalidad y cultura cívica, los constantes cambios de reglas de juego por parte del Estado, con las consecuentes confiscaciones y arbitrariedades que afectaron a ciudadanos locales y extranjeros, la violencia vivida y la falta de justicia o la justicia imparcial, que impiden la verdadera y duradera reconciliación nacional. La demagogia, el caudillismo y el populismo han sido, aún bajo situaciones diferentes y con matices, la característica predominante de los gobiernos argentinos de las últimas décadas. Lo anterior y su consecuencia, que es la falta de institucionalidad, ha hecho que se produzca un avance del estado hacia donde no debe intervenir y un retiro del mismo de donde debería estar. Eso fue acompañado de la imposición de intereses sectoriales y corporativos privados por sobre los del país. Junto con las falencias en salud, educación, infraestructura y seguridad (por citar algunas), se observa el estancamiento o retroceso en otras áreas clave que contribuyen a explicar a las primeras. La Argentina ha visto disminuida la recepción de IED (inversión extranjera directa) en términos relativos si se la compara con Brasil, Chile, Colombia y México. En materia de patentes, nuestro país ni figura en los rankings que encabezan Japón, Estados Unidos y China. (…) Igual de malo y preocupante fue el ranking mundial de la corrupción preparado por Transparencia Internacional, según el cual ocupábamos el puesto 105. Si a todo eso le sumamos la aquí comentada falta de libertad en muchas áreas económicas clave, el resultado es la decadencia argentina. El Índice de Libertad Económica 2008 no hace más que recordárnoslo.

    Comment by Arturo — febrero 2, 2008 @ 5:36 pm

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