La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

enero 10, 2008

Botón de muestra V

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 10:53 am

El pasado domingo 23 de diciembre, La Nación publicó un artículo del periodista Diego Cabot cuyo título es un gran acierto: "Transporte público. Mas estatal que privado." En efecto, la política kirchnerista para las empresas privatizadas ha consistido en restatizarlas de diversas maneras. A unas, como el Correo, de golpe y sin disimulo. A otras, como los peajes de las autopistas y los trenes, solapadamente, congelándoles las tarifas en pesos en forma indefinida luego de una gran devaluación, y recortándoles facultades esenciales, como las de inversión. Más o menos la misma política se les ha infligido a las empresas de gas y electricidad. Esta política ineficiente, demagógica y corrupta (pues cuando se concentran fondos y decisiones en pocas manos las coimas se vuelven inevitables) es la primera responsable de la crisis de suministro de agua, gas y luz y de la triste declinación de las autopistas y el transporte público y privado. Sí, también del transporte privado de pasajeros urbano e interurbano, ya que éste depende de un subsidio estatal para el gas-oil, paga salarios fijados por decreto y cobra boletos fijados por el gobierno en valores irrisorios. También esta política es la causa básica del enorme déficit que exhiben las empresas públicas y privadas intervenidas por el gobierno de los Kirchner.

A continuación, reproduzco algunos pasajes del informativo artículo de Cabot. Luego, un revelador pasaje de una nota conexa sobre la inutilidad de los subsidios como instrumento de estímulo de la inversión privada.

Cabot: El déficit es mayor ahora que antes de las privatizaciones

Dorados años ochenta. Por aquellos días se discutía si estaba bien o no, o mejor, si se justificaba el gasto que ocasionaban los déficits, que mensualmente arrastraban las empresas públicas. Y se ejemplificaba: el Estado utilizaba 1,5 millones de dólares diarios para mantener el sistema de transporte. En aquellas épocas, los únicos que necesitaban del combustible sagrado –fondos públicos– eran los viejos ferrocarriles, blancos, azules y colorados, que se arrastraban por las maltrechas vías de todo el país y los subtes porteños. Todo lo demás funcionaba con su propio sustento.

Dorado siglo XXI. Pasaron algo menos de 20 años y ya no hay discusiones por los déficits, porque hay pocas empresas públicas. Pero el dinero igual sale del fisco. El año 2007 cerrará con un número que abruma: el sistema de transporte argentino requiere actualmente una erogación diaria de por lo menos 3.012.000 millones de dólares. Y ahí no termina la cosa. De tener sólo los ferrocarriles subsidiados y ayudar a Aerolíneas Argentinas antes de las privatizaciones, que se dieron a principios de los noventa, el actual esquema de transporte argentino pasó a necesitar del dinero público ya no sólo para los trenes y los subtes, sino también para todos los colectivos urbanos y los ómnibus de larga distancia, los camiones y los aviones.

Desde 2002 en adelante, cuando se decretó la emergencia económica y posteriormente la del transporte, el dinero que empezó a fluir con destino a la movilidad de los argentinos nunca se detuvo. De aquellos 301 millones de pesos que se distribuyeron en 2002 (…), 2007 finalizará con algo más de 2463 millones de pesos, alrededor de 718% más. Y habrá más. Todavía no se computó diciembre, un mes que, generalmente es muy importante a la hora del reparto de subsidios. (…) cabe preguntarse: ¿qué se subsidiaba antes y que se subsidia ahora? "Fácil, querido", se ufanó un ex secretario de Transporte al ser consultado el jueves por LA NACION. "Antes se subsidiaba el déficit de Ferrocarriles Argentinos, que era de alrededor de 450 millones de dólares por año, para que anden trenes, en mal estado, por todo el país. Y ahora se subsidia todo, pero con dos diferencias: la primera es que hay trenes en Buenos Aires; y la segunda es que la mayoría de la guita que sale del Estado es para que viajen los porteños y los bonaerenses", finalizó. Crudo resumen el del ex funcionario. Actualmente, hay sólo un puñado de ramales de larga distancia; todo lo demás, son accesos a Buenos Aires.

Días pasados, un empresario del transporte graficó a este cronista la situación de una de las empresas que tiene la concesión de un ramal ferroviario. "Actualmente son un gerenciador de un ramal, nada más que eso. Le digo más, lo que recaudo de boletos durante todo el año no me alcanza para pagar el sueldo de todos los boleteros que tengo que poner para venderlos y de los que controlan que se pague el boleto a la entrada y salida del anden. Me convendría no cobrar boleto. Ganaría plata", dijo el empresario.

Nota conexa: Vehemente ejemplo de que los empresarios confían más en los precios de mercado que en los subsidios

Ilustra otro empresario que pidió no ser identificado: Mis colectivos tardan un 35% más que hace cinco años para hacer el mismo recorrido. Y eso que varias de mis líneas son transversales al subterráneo. Si hubiera querido mantener la frecuencia hubiese tenido que aumentar el número de colectivos en un 30%. Y no puse un coche más.

Quien después de leer estos pasajes todavía crea que la crisis energética y la degradación del transporte público se deben a la avaricia de los empresarios, antes que a la desatinada política oficial, no ha logrado escaparse de las telarañas del pensamiento de políticos como el ex-presidente Alfonsín. En 1989, para Alfonsín la hiperinflación era consecuencia de un "golpe de mercado" y no de la gran cantidad de moneda que emitía su propio gobierno.

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Nota al margen: La semana pasada fui a Vision Express, sobre Av. Cabildo, a encargar un par de anteojos, y encontré el lugar en penumbras y muy caluroso. Le pregunté a una empleada por qué no habían prendido el aire acondicionado; me respondió que el aparato estaba descompuesto. Días después, acompañé a mi esposa a Jumbo, Unicenter, y volví a experimentar el mismo ambiente de penumbra y denso calor húmedo. Pregunté a la cajera por qué no habían prendido el aire acondicionado; me dijo que estaba roto y que ella no tenía nada más que agregar. Ayer fui a almorzar a Fame, sobre calle José Hernández, en Belgrano, y me topé con la misma situación e idéntica respuesta. En ningún caso me respondieron que el aire acondicionado no funcionara por falta de energía eléctrica o que un funcionario del gobierno hubiera llamado para "sugerir" que apagaran los aparatos. Me llama la atención, sin embargo, que en septiembre u octubre pasados, en días relativamente frescos, lugares similares a los citadas funcionaran a pleno: con mucha iluminación y aire polar. No obstante los fuertes subsidios a los servicios privatizados, hay crisis energética. Hasta ahora, la conocía de oído por los cortes de gas a la industria. Esta vez, la sufrí en carne propia.

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(Sobre el carácter intrínsecamente ineficiente de las empresas estatales, léa este post.)

11 Comments »

  1. Dr. Ávila: ésta politica de subsidios, delata la falta total de "capacidad de gestión" del gobierno K. No tuvieron, ni tienen, la capacidad de negociación con las empresas de servicios públicos, para ir aumentando las tarifas gradualmente y disminuir los subsidios al mismo tiempo.

    Hernán: No creo que la capacidad de negociación sea el problema. Aunque con esta opinión no pretendo significar que el gobierno tenga capacidad de negociación; en rigor, hasta aquí el kirchnerismo sólo ha probado tener capacidad de cohersión. Creo que la cuestión es más compleja y difícil de explicar: el gobierno no quiere negociar con las empresas privatizadas. ¿Por qué? Por demagogia y para asfixiar financieramente a las empresas y así obligarlas a vender parte del negocio a empresarios amigos (recuerde el caso Repsol-YPF y Eskenazi). Eso creo.

    Comment por Hernán — enero 11, 2008 @ 8:03 pm

  2. Estimado Dr. Ávila, Los otros días casualmente estuve conversando del tema con un colectivero. Me dijo muy claramente: "A mí el sueldo me lo paga el Estado." Fue tan lejos como para decirme, además, que por cada colectivo la empresa recibe cerca de $10k, cosa que me costó creer y me contó además que la empresa no carga Gasoil en las estaciones de servicio comunes sino que la proveen de acuerdo al precio pactado con el gobierno. Sobre lo que menciona de Unicenter (shopping mall muy "noventista" y mi favorito), en Jumbo la ventilación es mala y hasta he notado que apagan las luces. Algo similar noté en Yenny del subsuelo. Me sorpende que frecuentemos sitios similares. Durante la pasada semana de mayor calor me pareció verlo caminando por Cabildo y Congreso, ¿fue un espejismo o también padeció el calor del cemento? Un abrazo, Pablo_C

    Pablo: 1) Así es. Fue cuando me dirigía del consultorio de la oculista a Vision Express, sobre av. Cabildo, para comprar el nuevo par de anteojos. 2) Es increíble. ¡Ni las líneas de colectivos se han salvado de la ráfaga estatista de los Kirchner! Por algo no se ven unidades nuevas en las calles.

    Comment por Pablo C — enero 12, 2008 @ 7:57 pm

  3. Estimado Dr. Ávila, Hoy casualmente se "quedó" el colectivo de la línea 169 en que viajaba, en Congreso y Crámer. La respuesta del conductor, no muy amable por cierto, fue: "Esto es un fierro. Le puede pasar incluso a un 0 km." Al parecer se le había roto la suspensión. Hubo que esperar 30′ al siguiente. Eran las 10.15 de la noche. Fíjese Ud. como, contrariamente al prejuicio de que los liberales son tipos ajenos a la realidad cotidiana, sospecho que Ud. tiene más horas de viaje en colectivos que los muy paquetes progres habitués de helicóptero y vehículos oficiales con chofer. Un abrazo, Pablo_C

    Comment por Pablo C — enero 14, 2008 @ 1:04 am

  4. La pregunta que me hago luego de leer este post y la nota referenciada es: ¿hasta cuando dura esto? porque toda "fiesta" tiene un final tarde o temprano, o ¿se puede sostener en el tiempo tanta "irracionalidad"?…

    Elio: Tanta irracionalidad puede durar mucho tiempo. ¡Lleva 6 años! Otros tipos de irracionalidades golpean rápidamente, como boomerang: hiperinflación, corrida sobre depósitos en bancos, default de deuda pública. Hoy por hoy es muy baja la probabilidad de que alguna de estas crisis desestabilizantes ocurra, en tanto y en cuanto el gobierno pueda aumentar el superávit fiscal (para lo cual debe rezar que los precios de las materias primas de exportación no se desmoronen).

    Comment por Elio — enero 14, 2008 @ 11:53 am

  5. Estimado Jorge: Realmente la situación general es muy preocupante, pero por desgracia pasa desapercibida ante los ojos de la mayoría. Si, eventualmente, el concesionario de algún ramal del FFCC decidiera dejar de cobrar el boleto, la gente se sorprendería gratamente en vez de intuir que algo anda mal.

    Comment por Alfito — enero 15, 2008 @ 4:53 pm

  6. Estimado Dr. Avila: En referencia a lo dicho sobre el transporte, la semana pasada en un mercado en Mar del Plata la persona que atendia en verduleria me contaba que algunas lineas de colectivos en dicha ciudad demoraban casi 45′ en horario nocturno. No me sorprendio eso tanto debido al esquema que impera, lo que si me sorprendio la sintesis hecha por ese hombre sobre esa noche: "esa noche me senti mas pobre". Creo que eso resume un poco lo situacion por la que pasan segun el gobierno algunos argentinos. Espero que no nos acostumbremos a este maltrato. Como siempre gracias

    Comment por luis — enero 15, 2008 @ 6:54 pm

  7. ¡Hola Jorge! Ante todo te deseo un muy feliz y próspero 2008. Lo que contás de los grandes espacios donde no funciona el aire acondicionado central, yo lo sufrí en Carrefour La Plata. No obstante tuvimos un poquito más de suerte con la información ya que la cajera estaba sofocada con una botellita de agua mineral que bebía entre cliente y cliente y mi esposo le preguntó por qué no funcionaba la climatización del ambiente. La pobre chica nos dijo "y…vienen ordenes de arriba por esto de la crisis energética, apagan todo; lo peor es que nos descomponemos con este calor y nos dicen que es por un tiempo y hay que aguantar". Mientras tanto "hay aguantar" parece ser la consigna no solo para estas chicas del supermercado sino para toda la sociedad, a la que a diario le toman el pelo desde la jefatura de gabinete diciendole que la crisis energética no existe y que cualquier desperfecto responde a "dolores de crecimiento". Ultimamente a causa de tanta indignación y falta de respeto por parte de esta dirigencia no ando tan reservada ni tan prudente, por eso en cuanto escucho a alguien quejarse del calor, la falta de energía y agua; lo primero que me nace es preguntarle "¿y vos a quien votaste?". Ya hice sonrojar a varios, bajar la vista a otros y a algún que otro mamarracho que intentó explicarme que "ahora el modelo es productivo y no como era en los 90" le he preguntado: ¿y donde viste modelo productivo que funcione sin energía? Para terminar, no estoy tan convencida que esta "calma chicha" se deba exclusivamente a los precios internacionales de materias primas, hay cansancio también y falta de conciencia cívica. He podido comprobar que en el argentino del montón, mientras la barriga esté llena y pueda darse algunos gustitos; le da lo mismo que gobierne el propio Satán aunque sus hijos y nietos no tengan ya destino ni nación en los años venideros. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Saludos cordiales

    Comment por Lelia — enero 15, 2008 @ 9:50 pm

  8. Elio: hay ejemplos terribles, Fidel lleva más de 40 años, el "comunismo soviético" duró más de 70. Franco gobernó España como 40 años muchos de los cuales hizo lo que quiso con las libertades individuales. Más cerca Stroessner en Paraguay, también una pila de años. A los que le tocó vivir bajo esos régimenes perdieron toda su vida esperando el cambio.

    Comment por Miguel — enero 16, 2008 @ 1:57 pm

  9. Dr: trabajo en un banco privado en zona norte; nosotros también sufrimos la crisis energética en esos "días locos" que cita la presidente; por el exceso de demanda, se cortó parte del suministro eléctrico y falló el aire acondicionado y varias computadoras. También puedo decir que sufrí en carne propia la crisis energética, y tomé conciencia sobre el desastre que ocurriría en el país si una situación así se mantuviera por semanas o meses. Dios nos libre (ya que los políticos no saben, no pueden o no quieren hacerlo). Un saludo

    Comment por bruno — enero 18, 2008 @ 7:28 pm

  10. Doctor Avila. He sufrido en carne propia la crisis energética. Primero fue durante el invierno cuando en la fábrica en que trabajo sacaron el turno tarde pues había un máximo de kilowatt hasta donde se podía consumir, estabamos amontonados todos durante la mañana preguntandonos cúando comenzarían los despidos (por suerte no sucedieron). Segundo fue durante el verano pues pasé unos dias en Mar de Ajó y en el supermercado Coto me morí de calor (ni hablar de los que trabajan alli); pero lo peor vino cuando tuve que cargar nafta para retornar ha Bs As. El estacionero de YPF me dijo NO HAY NAFTA. Me asusté muchísimo. Entonces fui por la avenida Tucumán hasta San Bernado encontré una estación de servicio llamada TEXOM donde sí pude cargar nafta. A una cuadra de alli había otra YPF también sin nafta. Me pregunto tendremos ¿tanta suerte la próxima vez? o empezarán los despidos en el invierno y durante el verano ¿encontraremos alguna estación de servicio con nafta? o quedaremos varados en algún lugar de veraneo.

    Guillermo: Cuando los precios son inferiores a los costos de producción, la escasez (colas, racionamiento, apagones, desaparición de productos de las góndolas) es inevitable. Pasó cientos de veces en los 70s y los 80s. Dejó de pasar en los 90s porque la economía se desreguló y no se amenazó la propiedad privada. Hasta ahora el gobierno Kirchner no da muestras de haber aprendido la lección.

    Comment por Guillermo — enero 20, 2008 @ 2:24 pm

  11. Jorge, mi pregunta es (si no fue hecha y respondida antes): ¿Como haria yo para pagar el nuevo precio de los transportes ante un eventual corte de subsidios? Quiero dejar en claro que estoy de acuerdo que es desastroso y abusivo el uso de los subsidios. Pero cada vez que me hacen esa pregunta no tengo respuesta. Un Saludo.

    Ramiro: La respuesta es muy simple. No sé cuál es tu situación particular pero lo que cuenta es la situación del consumidor promedio. Según un estudio de FIEL (Ambito Financiero, 18 de enero, páginas 1 y 2), el salario promedio subió desde diciembre de 2001 un 150%. O sea que subió como la inflación; esto significa que, el salario real promedio ha recuperado el nivel que tenía antes de la devaluación. ¿Por qué motivo, entonces, el asalariado promedio no estaría en condiciones de pagar igual ajuste de las tarifas de los servicios públicos?

    Comment por Ramiro Rossetti — enero 28, 2008 @ 12:48 pm

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