La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

noviembre 30, 2007

El Economista del Mes

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 11:32 pm

Ambito Financiero me pidió que escribiera un extenso artículo para su habitual sección El Economista del Mes. Debía incluir un balance de la gestión económica del presidente Kirchner y de la herencia que deja a su esposa, un comentario sobre la situación actual, perspectivas, alguna reflexión especial y un par de gráficos reveladores. Lo escribí el fin de semana pasado y el diario lo publicó el martes 27. Aunque tiene la extensión de cuatro posts de tamaño normal, en vez de fraccionarlo y reproducirlo en partes, he preferido reproducirlo completo. Creo que así resulta más fácil leerlo. Destaco en letra cursiva, a mitad de camino, la descripción de los gráficos y, al final, mi reflexión especial.

En pocos días más se cumple el mandato presidencial de Néstor Kirchner. Según las urnas, una amplia primera minoría opina que el país está mejor. La oposición no fracasó por falta de unión sino porque la población aún no tiene sed de cambio. Kirchner ha atropellado mil instituciones económicas y políticas. Por ejemplo, el piquete a la petrolera Shell arrumbó la libertad de precios; la anti-cumbre de Mar del Plata selló nuestro aislamiento internacional, y la intervención del INDEC ha promovido el descrédito institucional del país y ocasionado un segundo default. Pero Kirchner consiguió en su mandato dos cosas valiosas para un país atormentado por una inestabilidad crónica: aseguró la estabilidad y alejó el fantasma de la hiperinflación, y aseguró la gobernabilidad y alejó el espectro de la anarquía. En este orden. Primero, la estabilidad monetaria; luego, la estabilidad política.

Kirchner tuvo la sabiduría de mantenerse dentro del cauce que habían abierto en 2002 el ex presidente Duhalde y su ministro Lavagna. En 2002, Duhalde no fue el cirujano de bisturí que exigían las circunstancias; fue un carnicero de hacha improvisada y eficaz. Lavagna no aplicó la libre flotación que iba a conjurar todos los males de la convertibilidad, sino una convertibilidad disfrazada e informal de 3 por 1, tan efectiva que todavía perdura. El aporte fundamental de Kirchner consistió en reforzar el superávit fiscal y no toquetear el dólar. Su otro aporte fue la suerte, que no es un atributo menor en un gobernante. El índice de precios de las materias primas argentinas creció durante su mandato un excepcional 107%, luego de una larga declinación durante los gobiernos de Menem y de De la Rúa.

La convertibilidad informal, el elevado superávit fiscal (mayor que el de Menem, quien a su vez lo tuvo mayor que Alfonsín) y la reestructuración del 76% de la deuda pública en 2005, determinaron una aguda reducción de la prima de riesgo-argentino, una reversión notable del flujo internacional de capitales y un importante crecimiento de la demanda agregada. Esta es la causa primaria de la expansión del PBI argentino en el período 2003-07. La causa secundaria es el viento de cola que sopla desde los mercados de commodities del mundo. Digo que este es el orden de causalidad porque es improbable que un viento de cola genere un aumento de 50% del PBI en presencia de desborde fiscal y disparada del dólar. El dólar quieto tiene poderes mágicos.

El gráfico Nº 1 ilustra la relación inversa que se verifica entre la prima de riesgo-argentino y el flujo de capitales. Los datos corren entre enero de 2002 y noviembre de 2007. Mide la prima anual (en puntos porcentuales) sobre el eje derecho y el ingreso mensual en dólares (como promedio móvil) sobre el eje izquierdo. El ingreso de capitales luce como la imagen especular de la prima de riesgo-país. Esta relación tiene un papel clave en la explicación de la recuperación económica argentina. La aguda reducción del riesgo-argentino transformó a la salida de capitales de 2002 en una creciente entrada. El impacto macroeconómico de una menor salida de capitales es igual al de una mayor entrada. Digo impacto macroeconómico porque el ingreso de capitales puede verse como una adición a la demanda agregada. Una entrada mensual de u$s 1.500 millones representa el 7.5% de la demanda agregada de un mes (con un PBI de u$s 240.000 millones por año, algo menor que el actual). El gráfico Nº 2 ilustra la relación inversa que existe entre la prima de riesgo-argentino y la producción. En este gráfico los datos corren entre enero de 1998 y noviembre de 2007. El eje derecho mide la variación anual de la prima (en puntos porcentuales) y el eje izquierdo, la variación anual de la producción industrial (en puntos porcentuales). Advierta que entre octubre de 2002 y junio de 2007 la variación anual de la prima de riesgo-país fue siempre negativa mientras la variación anual de la producción industrial fue siempre positiva. Estos gráficos son obviamente complementarios.

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La estabilidad y la expansión económica elevaron la base imponible en mayor proporción. La estampida de la recaudación impositiva sumada al carácter nacional de las retenciones, al régimen de coparticipación federal de impuestos (que es más unitario que federal) y a los superpoderes, convirtió al Presidente en el gran cajero de la Nación. Los gobernadores, que en un régimen auténticamente federal son sus rivales naturales por el poder, se convirtieron en mendigos. Y la oposición legislativa, en espectadora, pues el superávit le evita al PEN el desgaste político de pedir favores. Por el uso hábil, pero no republicano ni federal, de la caja, por su carácter más bien autoritario y por la gracia que le ha concedido un pueblo agobiado por la inestabilidad, Kirchner recuperó entonces la gobernabilidad.

El presidente saliente deja a su esposa, la presidente electa Cristina Fernández de Kirchner, un ramillete de éxitos y de urgencias. Los lineamientos generales de la política económica asociada al modelo productivo no cambiarán, pero habrá retoques a fin de asegurarle la supervivencia. Hay cuatro grandes áreas de retoque: El gasto público y el superávit fiscal. Los vencimientos de la deuda pública y el Club de País. El reajuste tarifario y la crisis energética. La inflación y la credibilidad del INDEC.

El superávit primario (antes de pagar los intereses de la deuda) del gobierno nacional ha caído de casi 4% del PBI en 2004 a casi 2% en 2007. Esto significa que el superávit financiero (después de pagar los intereses) quedará reducido este año a un mero 0%. El presidente Kirchner es el primer presidente, desde antes de Perón, que se dio cuenta de que superávit fiscal es igual a poder. Frente a los gobernadores, como dije antes, y frente a los mercados, cuya volatilidad un déficit agudiza y puede tumbar presidentes (Alfonsín y De la Rúa).

Kirchner reforzará el superávit durante 2008 y creo que el ajuste fiscal será más fácil que en otras ocasiones. Una simple comparación bastará para aclarar lo que quiero decir. En marzo de 2001, el ministro López Murphy intentó realizar una modesta rebaja del gasto público; fue misión imposible; en parte, por el contexto político dentro del cual se movía el gobierno de la Alianza y, en parte, porque la economía argentina sufría una recesión con deflación. En esta ocasión, con solo hacer que el gasto público crezca en 2008 un 15% con respecto a 2007, en vez del 50% que creció en 2007 respecto de 2006, el superávit primario saltaría a un 4% del PBI a fines de 2008. Note que no estoy diciendo que el gasto deba bajar. Apenas sugiero que si en 2006 fue igual a $100 y en 2007 fue igual a $150, en 2008 debería ser igual a unos $172. El superávit aumentaría, de todos modos, pues la recaudación impositiva seguiría subiendo a un ritmo de 30% anual (puede ser menos) de la mano del PBI nominal. Esta variable viene aumentandoa una tasa de 8% por año en virtud del crecimiento real del país, más un 20-25% por año en virtud de la inflación que se verifica en los mostradores. En consecuencia, una suba del gasto de un 15% y un aumento de la recaudación del 30% obrarían, en conjunto, el milagro de recomponer en forma dramática el superávit fiscal y así restaurar el poder político y financiero de los Kirchner.

Con el objeto de minimizar cualquier error de cálculo, el gobierno acaba de aumentar las retenciones sobre las exportaciones de soja, cereales, petróleo y naftas. El aporte al Tesoro rondará $8.000 millones, que equivalen a 0.8% del PBI. Con esta contribución adicional del campo y las empresas petroleras, el gobierno podría aumentar el gasto por encima de aquel 15%.

A riesgo de caer en otro farragoso default en 2008, algo tendrá que hacer el gobierno con las deudas que mantiene con el Club de París y con los bonistas (hold outs). Ambas suman u$s 35.000 millones. Debe reestructurarlas y empezar a servirlas. Pero para esto se impone recuperar el acceso al mercado mundial de crédito voluntario. De otra manera, el gobierno no podrá refinanciar los vencimientos de capital a partir de 2009.

Si el gobierno no avanzara en el par de puntos anteriores, el país perdería la estabilidad y el ritmo de crecimiento de la producción y el empleo del período 2003-07, incluso cuando los precios de las materias primas argentinas siguieran exhibiendo altos niveles. Por esto creo que avanzará.

Luego viene la cuestión tarifaria, de cuya resolución depende la atenuación de la crisis energética. En esta área me queda la impresión, quizá apresurada, de que el gobierno no pretende avances significativos. Apuntaría, más bien, a autorizar las subas estrictamente necesarias para que las empresas privatizadas no quiebren. Tampoco parece apurado por renegociar con criterio de mercado los contratos que regulan la actividad de las empresas. No debería esperarse un boom inversor en rubros como electricidad, gas y transporteen los próximos años.

Por último, viene la cuestión inflacionaria. La sociedad argentina se ha vuelto adicta a la inflación. Cree que la inflación es parte inextricable del crecimiento. El gobierno no la quiere pero la necesita para licuar el gasto público. Su principal aliado, la UIA, la tolera porque es consecuenciade la devaluación, que es la fuente de su rentabilidad. El agro, pese a las retenciones, es una suerte de cómplice pasivo de la UIA; no hace lobby para devaluar pero no repudia la devaluación. Los sindicatos encuentran en la inflación la justificación de su existencia; las discusiones salariales les devuelven la vida frente a los asalariados (de ahí tanto odio a Menem y a la convertibilidad). En tanto que el sector servicios, que representa el 65% del PBI y que es el gran perjudicado por la devaluación, se mantiene al margen de la discusión; por un lado, los bancos y las empresas privatizadas temen el escrache, y por el otro, los médicos y los peluqueros no tienen voz y no entienden la relación causa-efecto. Por todo lo dicho creo que el tema no es prioritario. Para el gobierno, abatirla es un lujo que no se puede dar. Para la industria y el campo, no es negocio. Lo mismo que la credibilidad del INDEC. Si el precio a pagar por la restauración de la credibilidad es el peso fuerte, el tema tampoco es prioritario para el gobierno y la dirigencia industrial y rural. Prefieren no hacer olas.

Kirchner acaba de anunciar con bombos y platillos que la producción industrial aumentó un 9.5% anual en octubre. Cuesta mucho creer que tan alto ritmo de crecimiento económico se mantenga en el segundo semestre de 2007. A juzgar por el fuerte aumento de la prima de riesgo-argentino desde enero, la tasa de crecimiento de la producción industrial (y del PBI) debería exhibir una clara tendencia bajista desde agosto a más tardar. Sin embargo, a juzgar por la fuerte suba del precio de las materias primas que el país exporta, hay motivo para esperar que el PBI siga creciendo a buen ritmo.

Un aumento de la prima de riesgo-país es un shock de demanda negativo. Determina una menor entrada (o una salida) de capitales, y por tanto una menor tasa de crecimiento de la demanda agregada. Luego, la oferta agregada (el PBI) tiene que aumentar a menor ritmo. El riesgo-argentino observa desde julio un cambio de comportamiento altamente significativo. Ese mes, la prima fue casi igual a la de un año atrás, y en agosto, en septiembre, en octubre y en noviembre fue un 42%, un 28%, un 23% y un 32% mayor que en los mismos meses de 2006. Desde agosto de 2007, hay motivo entonces para pensar que la producción crece cada vez más lentamente. Esta presunción se fortalece al comprobar la evolución del flujo de capitales. El último tramo del gráfico Nº 1 muestra una suba abrupta de la prima de riesgo-argentino junto a un giro abrupto del flujo de capitales. Este pasó de una entrada de u$s 1.400 millones por mes en julio a una salida de 200 millones en septiembre.

Un aumento del precio internacional de las materias primas que exporta el país es un shock de oferta positivo. Determina un aumento proporcional de la oferta agregada y, por tanto, del PBI. En los últimos 12 meses, el índice de precios de materias primas aumentó un 46%. Esto implica que el PBI de 2007, sólo por esta razón, debería ser un 3% más alto que el de 2006.

De manera que el efecto negativo del aumento del riesgo-país habría sido compensado por el efecto positivo del aumento de los términos de intercambio del país. Con respecto al año 2008, me resulta difícil pronosticar el PBI y comparativamente fácil, la inflación. No creo que la crisis hipotecaria de EEUU afecte negativamente el precio de las materias primas argentinas; creo que el refuerzo del superávit fiscal debería contribuir a una reducción de la prima de riesgo-argentino; es aventurado pronosticar los desenlaces de los temas tarifario y hold outs. El sentido común lleva a pensar que una reducción de la tasa de crecimiento a un 6% es probable, pero subrayo que la tasa de crecimiento es muy sensible a dicho abanico de variables. Con respecto a la inflación, hay también varias fuerzas en conflicto. Pero en vista de que nadie quiere reducirla seriamente, se repetiría un nivel cercano al actual: 23% anual según FIEL.

Hacia 2011 el escenario económico se vuelve mucho más interesante. Será la oportunidad del tercer intento de modernización. El inevitable desgaste político del gobierno Kirchner, la inconsistencia técnica del modelo productivo y los cambios que experimenta el comercio mundial crearán el escenario para una reorganización económica nacional.

El desgaste político del gobierno en los meses precedentes a las elecciones de octubre fue alarmante. Su capacidad para cometer errores parece creciente y la tolerancia de la sociedad parece decreciente. Es probable que la gente no quiera en 2011 más de lo mismo.

La piedra angular del modelo productivo es el dólar alto. El gobierno ha logrado sostenerlo por medio de tres políticas: a) alto superávit fiscal; b) altas retenciones a la exportación no industrial; c) una suma de declaraciones y actos hostiles a la empresa privada, la inversión extranjera, los EEUU y el libre comercio. Todo indica que mantendrá las dos primeras. Aún no sabemos qué hará la presidente electa respecto de la tercera política (o no política). Si la mantuviera, el dólar seguiría alto pero el modelo productivo entraría en crisis por la falta de energía e infraestructura. Si la modificara, podría estimular la inversión externa directa en los sectores críticos pero el dólar alto sería menos alto. Estos son los términos del dilema.

Mientras tanto, casi todos los países de la región Pacífico de América Latina han firmado o están por firmar acuerdos de libre comercio con EEUU, y China coloca sus manufacturas a precios muy bajos en todos los rincones del mundo. La emergencia económica china ejerce sobre el comercio mundial un impacto similar al que ejerció la reducción vertical del costo de transporte oceánico en el siglo XIX. Crea comercio a la fuerza, aunque los aranceles de importación no bajen.

Este conjunto de argumentos me lleva a pensar que el péndulo económico-político nacional retornará, hacia fines del gobierno de Fernández de Kirchner, a una posición favorable a la apertura comercial y la inversión extranjera. El tercer intento será el vencido. Preparémonos para evitar los errores del pasado. Deberemos recordar la principal enseñanza de Kirchner: el poder del superávit fiscal, y la principal enseñanza de la experiencia chilena: la obsesión por una apertura radical combinada con un dólar alto en la transición.

13 Comments »

  1. Estimado Dr. Ávila: Le agradecería si me aclarase lo siguiente: ¿por qué debe darse la apertura con un dólar alto? Saludos, Pablo

    Pablo: La apertura por sí misma genera un dólar alto, como expliqué varias veces en posts y comentarios a posts de los últimos meses. Ahora bien, ¿por qué conviene acompañarla con un dólar alto si la apertura no fuera capaz de elevarlo en medida suficiente o si por otras razones (afluencia de capitales) el dólar cayera? Esta es la pregunta que se hicieron los Chicago Boys que iniciaron la apertura chilena en la década de 1970. La respuesta pertenece al campo de la economía política de la liberalización comercial. Los policy-makers chilenos pensaban que de esta manera podía atenuarse el impacto de la rebaja arancelaria sobre la rentabilidad de la industria y que si éste era el precio de una apertura profunda y sostenida valía la pena pagarlo.

    Comment por Pablo_C — diciembre 2, 2007 @ 10:17 am

  2. Muy interesante Doctor, sobretodo su análisis sobre la inflación y la "adicción" de la sociedad. Pero creo que el gobierno si atacará a la inflación, pero por el lado de las expectativas: kirchner debe saber muy bien que al no tener datos fehacientes los gremios negociaran por arriba de un piso de 20% o 30%, corriendo el riesgo de que el aumento de los costos laborales evapore los efectos del "tipo de cambio competitivo" en los salarios. Será efectivo? no lo se, sospecho que no. saludos

    Comment por Bruno Pose Alonso — diciembre 4, 2007 @ 2:34 am

  3. "La sociedad argentina se ha vuelto adicta a la inflación. Cree que la inflación es parte inextricable del crecimiento". Esta realidad se debe en grado no menor debido al paradigma económico bajo el cual ha sido educada la mayor parte de los economistas latinoamericanos se encuentran convencidos que la inflación surge de las "fricciones" del crecimiento económico, no advirtiendo que economías como la de China o la India desmienten tales asertos al mostrar tasas de inflación del orden del 4-5% y 5-6% con tasas de crecimiento cercanas al 10% y 7%, respectivamente. Si uno no deseara compararse con China o India podemos observar el primer lustro de los noventa en nuestro país con una tasa de crecimiento del orden del 6-7% y una inflación menor al 2%. "Esta variable [la recaudación] viene aumentando a una tasa de 8% por año en virtud del crecimiento real del país, más un 20-25% por año en virtud de la inflación que se verifica en los mostradores". Podríamos decir entonces que el gobierno considera al impuesto inflacionario no como un efecto no deseado de la actual política económica sino como un instrumento de recaudación fiscal. Es decir, que la inflación en última instancia es complementaria a la política económica actual. Mi pregunta es la siguiente: ¿Existe alguna estimación sobre el umbral máximo para el cobro del impuesto inflacionario? Mas aún teniendo en cuenta que la inflación acumulada desde la salida de la convertibilidad ya supera el 200% y que el impuesto inflacionario constituye una exacción directa al patrimonio neto de las empresas con lo cual existe una limitación, una "cota", para el cobro de dicho tributo.

    Mariano: Te remito a un breve post que escribí el año pasado sobre la historia de la recaudación del impuesto inflacionario. Creo que la recaudación potencial de este gravamen es muy baja en la Argentina actual, en vista del alto grado de dolarización y el importante desarrollo de otros instrumentos monetarios y financieros que funcionan como sustitutos del dinero (tarjetas de crédito, débitos automáticos, cajeros automáticos).

    Comment por Mariano M. — diciembre 4, 2007 @ 10:07 am

  4. Jorge, buenisima la nota como siempre, muy clara, muy convincentes tus argumentos. Me parace muy divertido "los médicos y los peluqueros no tienen voz y no entienden la relación causa-efecto". Me surgen algunas cuestiones. Me parece que estás cambiando un poco de opinión respecto de que los K no pasan el 2011. Si no entendí mal, antes creías que iban a buscar las presidencias alternadas, siempre creí que políticamente eso es muy dificil. no sólo por una cuestión histórica, sino también por una cuestión perceptiva. estoy seguro de que en 2011 tenemos otro gobierno. Por otro lado, como ya habrás leído algunos otros comentarios mios (si te acordás) estoy de acuerdo con vos en que sería mejor un tipo de cambio bajo, pero si pasara eso, ¿cómo haría el gob. para mantener el superávit? ¿otro tipo de impuestos? ¿bajando el gasto púbico? y en el caso que la respuesta sea bajar el gasto público ¿cómo se explica que los países desarrollados tengan un porcentaje de gasto público sobre PBI mucho mayor que el de Argentina? Incluso Uruguay nos gana en este porcentaje. Saludos, Damián

    Damián: 1) No creo haber escrito que busquen presidencias alternadas. 2) Si el dólar fuera bajo (con respecto al nivel de precios interno), y los precios intern’les de las commodities también fueran bajos, el gobierno tendría en principio un problema. Digo, en principio, porque la base imponible en dólares aumentaría (el PBI pasaría del nivel actual de 250.000 millones de dólares a, por ejemplo, 350.000 millones), lo mismo que la recaudación. Como el servicio de la deuda está fijado en dólares principalmente, sería menos gravoso pagarlo.

    Comment por alejandro — diciembre 5, 2007 @ 12:57 am

  5. Dr. Ávila: no coincido con usted en cuanto a que "La sociedad argentina se ha vuelto adicta a la inflación. Cree que la inflación es parte inextricable del crecimiento." La sociedad es un término que engloba a muchas clases de personas diferentes. Para abreviar supongamos que hay tres clases sociales. A la clase alta, la inflación no le preocupa en lo más mínimo ya que puede seguir pagando cualquiera de sus consumos y además es muy probable que la inflación sea fuente de sus grandes ingresos. Ahora a la clase media, la inflación le empieza a preocupar cuando ve que con sus ingresos cada vez le cuesta mas adquirir los mismos bienes y servicios que consume habitualmente, cuando llega al 20 % anual que es lo que hay ahora, sí se empieza a preocupar. A la clase baja, que es la más golpeada por la inflación, le preocupa y mucho ya que le pega de lleno en sus consumos elementales, es decir alimentos, ropa, etc. No creo que la gente piense que el crecimiento vaya asociado a la inflación, es más, ni siquiera me parece que se lo pongan a pensar. Además, si los medios de comunicación "instalaran" – en la opinión pública – a la inflación como un problema, que es lo que realmente es, pienso que al gobierno si le preocuparía.

    Hernán: Reitero lo que dije. En el fondo, a nadie le preocupa. Me queda la impresión de que la clase baja votó a la Sra. de Kirchner (conurbano, norte del país). La clase media ha empezado a preocuparse, pero todavía no le quita el sueño. El crecimiento, el aumento de sus ingresos y de las oportunidades de trabajo la dejan contenta. Por otra parte, recuerde lo que decía el expresidente Alfonsín en 1999: "un poco de inflación hace bien". Creo que muchos comparten esta opinión.

    Comment por Hernán — diciembre 5, 2007 @ 4:14 pm

  6. interesante como siempre el analisis, me pregunto que pasaria con este modelo, si disminuyera la velocidad de aumento del precio de las materias primas. digo decesaleracion de USA, el probable comienzo del enfriamiento de China, ya ni digo del problema estructural de las subprime que me parece sera mucho mas grave de lo que parece saludos

    Abraham: ¡Serios problemas! Las retenciones que pagan el agro, el petróleo y ahora tambien los metales representan un 3% del PBI. Con esto le digo todo.

    Comment por Abraham — diciembre 5, 2007 @ 10:25 pm

  7. Jorge, si bien tengo 23 años, no sabe la desazón que me produce comprobar cómo se evapora el valor del dinero que uno usa diariamente para transacciones comunes. Ejemplos: yo recuerdo que antes de la devaluación de 2002 o poco después de la misma, el paquete de yerba mate estaba a menos de $1 cuando hoy ronda los $3 e incluso llegando a $4. Y otro ejemplo: una gaseosa que viene en las botella de plástico de 600, hoy cuesta arriba de $2, cuando recuerdo que antes costaba $1,40 o algo así. En fin, podría nombrar miles de ejemplos más; pero creo que para una persona no debe ser agradable ver como su poder adquisitivo se le evapora con el paso del tiempo gracias, en gran medida, a un organismo con estas iniciales: B.C.R.A. No sé si pensará casi lo mismo que yo. Ah, y como bonus track: a Martín Lousteau habría que mandarlo a rendir de vuelta Introducción a la Economía.

    Andrés: Siento lo mismo que Ud. No sé si pienso lo mismo. Creo que la devaluación es veneno para la economía. Por esto siempre defendí la conveniencia la convertibilidad. Y, de ser necesario, de dolarizar o eurizar el país. Sí, el problema es el BCRA. Tendríamos que demoler su edificio, junto al de la Aduana, y en su lugar construir una plaza verde con un monolito en el centro que rece: "Aquí funcionó el BCRA, usina histórica de la inestabilidad económica argentina."

    Comment por Andrés — diciembre 6, 2007 @ 11:44 pm

  8. Jorge: Es una pena demoler el edificio, creo que alguna Iglesia Evangélica podría comprar una parte para hacer una iglesia tipo "El Pastor Gimenez". Sería mucho más elegante que los salones de los viejos cines de barrio.

    Comment por Miguel Orell — diciembre 7, 2007 @ 5:35 pm

  9. Profesor Ávila muchas gracias por sus columnas, siempre muy explicativas. Y sí, como dice Andrés es algo increíble. Más para una generación como la mía y la de él en cierto modo (tengo 18 años) que creció sin inflación. Todavía me acuerdo cuando un billete de 20 pesos era algo importante, ahora sirve para comprar un par de cosas y chau. Acá todos despotrican contra la Convertibilidad pero nadie dice la verdad, que este país jamás tuvo flotación libre y que la misma estando este casta política en el poder significa devaluación tras devaluación. Es lamentable que no se haya podido dolarizar, ya que difícilmente se hubiera podido desdolarizar sin hacer algo peor que 2002.

    Iván: Dada tu corta edad, escribís con notable madurez.

    Comment por Iván — diciembre 8, 2007 @ 2:01 am

  10. Estimado y admirado Doctor Avila: En la nota usted hace una ordenadísima evaluación económica de hechos y variables también económicos. Sin embargo, como "cuasi fanático" de la institucionalidad, la república y la defensa de la libertad, creo que los argentinos no tienen "sed de cambio" como Ud. señala, porque por un lado estos valores no están en su canasta de ciudadanos, están obnubilados por cierta ilusión monetaria y porque, coincido con Ud., ante el desastre de solo seis años atrás, esta "estabilidad" es un bálsamo. ¿No cree Ud. que la visión fundada en estos parámetros que tienen los argentinos es sustancialmente diferente (a la de) los que invierten, y que hacen sostenible cualquier crecimiento? En definitiva ¿Qué opina Ud. del deterioro institucional? Un gran saludo.

    Pedro: 1) Ya en el primer párrafo del artículo critico al presidente Kirchner por las mil tropelías institucionales que cometió en sus largos 4 años y medio de mandato. 2) Tanto creo en las instituciones buenas y estables (ambos adjetivos son importantes) que me parece improbable que el país pueda despegar sin "importar instituciones" de las grandes potencias. 3) Una cosa es el voto popular, que entroniza presidentes, y otra muy distinta es el voto de los inversores, que hace crecer a un país. El 28 de octubre el voto popular no coincidió con el de los inversores. Vea la bajísima participación argentina en la inversión externa directa en la región.

    Comment por Pedro — diciembre 9, 2007 @ 9:05 pm

  11. Dr. Ávila: teniendo en cuenta que el modelo económico de este gobierno tiene un gran componente de "soja-dependencia", me gustaría saber ¿hasta cuando es probable que se mantengan los valores actuales de la soja? que si mal no recuerdo en el 2001 estaba en u$s 180 y ahora ronda los u$s 390. Lo pregunto porque no creo que la Argentina y EE.UU sean los únicos países que puedan producir soja, algo que en definitiva es un producto primario. No conozco de producción agropecuaria, pero el sentido común me dice que deben existir mas lugares en el mundo con capacidad para producir grandes volúmenes de soja. Si esto finalmente se produce, bajaría sustancialmente el precio de la soja, con lo cual el modelo económico actual y el gobierno mismo, estarían en grandes problemas.

    Hernán: 1) No tengo una opinión fundada sobre la permanencia del alto precio de la soja y de otras commodities. Los expertos sostienen que los altos precios se deben a un cambio estructural: el fuerte ritmo de desarrollo de China e India, países hambrientos de alimentos y de materias primas industriales. 2) Es posible que tengan razón. Aunque sabemos de sobra que los precios internacionales de los productos agropecuarios son volátiles. Por esto creo que no deberíamos descartar caídas abruptas incluso cuando la tendencia de fondo fuera estable o ascendente.

    Comment por Hernán — diciembre 10, 2007 @ 2:45 pm

  12. Hernán, la soja llegó a valer en 2001 U$S110, no U$S180. Pueden existir mas lugares en el mundo para producir soja pero les debe faltar infraestructura. Requeriría de una inversión muy importante para que esos lugares sean viables para la siembra. Otra cosa a tener en cuenta, nuestra pampa húmeda es uno de los lugares mas adecuados del mundo por los niveles de fósforo que las tierras poseen, dicen los entendidos que el famoso triángulo de oro que comprende las ciudades de Pergamino, Junín y Venado Tuerto es uno de los lugares mas propicios del mundo para producir soja. Sería bueno que lo observes a través de un mapa o el google earth. Las tierras nuevas dónde hace 10 o 15 años han comenzado a sembrar soja en Argentina, como Santiago del Estero, Chaco o Salta han comenzado a flaquear sus rendimientos en toneladas por hectárea, no asi la pampa húmeda que hace un centenar de años que sus tierras son trabajadas. Te doy ejemplos, una hectárea de Junin o Pergamino te rinde 4 o 4,5 tn por hectárea. En Santiago o Salta comenzaron con rendimientos prometedores de 3,5 o 4 tn por hectárea, pero a pesar de los abonos y el uso adecuado de la tierra sus rendimientos han caído en 10-12 años a 2 – 2,2 tn por hectárea. La China ha comenzado a producir soja pero los niveles de eficiencia son bajísimos y necesitaría exportar por largos años para autosustentarse. Según he leído el rendimiento no supera las 1,5 tn. por hectárea. Disculpe sr. Avila mi interferencia pero el tema me agrada.

    Comment por Germán — diciembre 12, 2007 @ 12:29 am

  13. Dr. Avila: Sumamente ilustrativo sus comentarios. En el comentario 1 dijo que ya varias veces explico por qué ante una apertura comercial el TCR sube. Disculpe, he intentado encontrar la explicaciones en posts o comentarios anteriores pero no he tenido exito. Me interesa mucho, ya que en varios articulos de otros economistas siempre se dice que la liberalizacion generaria baja en TCR por fuerte entrada de mercancias del exterior. Gracias y feliz Navidad.

    Celia: Dice que la apertura comercial generaría una fuerte entrada de mercadería extranjera. Es decir, generaría un fuerte déficit de la balanza comercial. Luego, dado un cierto saldo de la balanza de capitales, ¿cómo se equilibra la balanza de pagos internacionales del país, que es la suma de las dos primeras? Por medio de una suba del TRC; esta eleva las export’nes hasta hacerlas iguales a las import’nes. Note que a la larga, en todos los países y en todas las épocas, las export’nes tienden a igualar a las import’nes.

    Comment por Celia Z — diciembre 26, 2007 @ 2:28 pm

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