La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

noviembre 2, 2007

Mirtha Legrand en el diván

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:15 pm

Sigue a continuación el artículo de Pilar Rahola, ex Vice-alcaldesa de Barcelona, que publicó recientemente el diario El País, de Madrid. En un post de hoy mismo hice un balance del país que nos ha dejado la elección presidencial del domingo pasado para los próximos cuatro años, que puede servir como introducción a este artículo brillante y de fondo.

En el diván, con Mirtha Legrand

La barroca elegancia de las grandes divas. Sus tacones de espanto en esos pies que han pisado décadas de éxito, glamour y belleza. Sus brillantes joyas, adornando una inteligencia mordaz, en un cuerpo que se enfunda en rosas imposibles. La contemplo en su atalaya divina, y el respeto adquiere el sentido de la admiración.

Si Argentina se observa desde la mesa elegantemente parada de Mirtha Legrand, los tiempos y los hechos se ablandan como mantequilla, se vuelven algo tiernos. Comparto esa mesa televisiva, codiciada y amable, con mujeres de alta categoría y más alta voz: Estela Carlotto, la presidenta de las Abuelas de la plaza de Mayo; Olga Riutort, que aspira a dirigir los destinos de la ciudad de Córdoba, y una de esas mentes lúcidas que la política argentina sabe dar en los tiempos del desconcierto, Gabriela Michetti, mano derecha de Mauricio Macri en el Gobierno de Buenos Aires.

Empieza el programa y el glamour acomoda el debate de las ideas: la memoria de la represión, los mitos intocables, el hambre entre la riqueza, el papel de la mujer… Vista desde la perspectiva que da la complicidad lejana -la mirada extranjera- Argentina preocupa tanto como seduce, sorprendente en sus logros y en sus déficit. Vidas paralelas en muchos aspectos, la
dictadura, la represión, la memoria, el terrorismo, Argentina no tomó el camino que el pacto de la transición marcó para la vieja Sefarad, y esa bifurcación cambió los destinos mutuos. Sé que decirlo remueve y araña mi alma antifranquista, pero viendo el círculo de odios, venganzas, juicios inacabables y toda suerte de denuncias cruzadas que aún atenazan -y condicionan severamente- la política argentina, creo que el camino que tomó la democracia española fue tan valiente, como necesario para garantizar el futuro.

A Argentina le pesa tanto el pasado, que a veces parece que habita en él, como si la realidad no fuera más que su derivada. Un pasado, además, mirado con ojo tuerto, donde los dictadores y sus cómplices reciben el legítimo repudio y lentamente van pisando los suelos de la justicia; pero cuyos terroristas son considerados héroes del pueblo.

Héroes. Lacra de toda Latinoamérica y no sólo de Argentina, la actitud de una parte del espectro social, que minimiza, justifica e incluso avala el terrorismo, es un penoso síntoma del relativismo ético que practican muchos líderes de izquierdas, hasta el punto de no conmoverse ni con la muerte masiva.

Ahí está, para vergüenza de Argentina y para vergüenza de la humanidad, el brindis que Hebe de Bonafini -la antigua presidenta de las madres de Mayo- hizo, celebrando el atentado del 11-S. Un total de 4.000 muertos, 4.000 personas con sus vidas, sus esperanzas, sus ilusiones,
convertidas en humo en manos del terror, y la risa de Bonafini bendiciendo la matanza. Y su famoso ¡Viva ETA! En la España que la había invitado y aún lloraba la muerte de Ernest Lluch. Hebe representa el paradigma de una izquierda violenta, revanchista hasta la locura, inequívocamente reaccionaria. Sin embargo, ¿es ella lo alarmante? Al fin y al cabo, personajes como Hebe o como otros que pululan por el continente, con el delirante Chávez a la cabeza, no son nuevos en el mercado del populismo demagógico. No. Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional. "Todos somos hijos de Hebe", me aseguran que dijo Néstor Kirchner.

Sobran palabras… Eso es el relativismo ético, ésa es la quiebra de valores que, con angustiosa naturalidad, se puede respirar en la Argentina que avala determinado progresismo. En esa Argentina, y en alguna de las Españas… Como dijo el sabio, "habrá que defenderse de una derecha muy diestra, y de una izquierda muy siniestra".

Más allá de la minimización del terrorismo, las víctimas de la dictadura están presentes, devoradas en los agujeros negros del horror, y no parece fácil enterrarlas. Estela Carlotto me lo dijo de forma descarnada y frontal: "tienen que pagar". En su caso, por una hija muerta y una nieta desaparecida. Difícil cuestión, décadas después. Si no pagan por los crímenes, la impunidad ganará cruelmente la partida. Si pagan, ¿cómo dejar fuera de la justicia a los que, en nombre de la libertad, también asesinaron? Chile y Uruguay encontraron su camino, atribulado, doloroso y valiente, hacia la reconciliación. Argentina prefiere chapotear en un
eterno barrizal. Personalmente, no estoy segura de que alcance justicia, pero conseguirá niveles notables de venganza. Y eso, que alimenta a las furias del pasado, puede ser dinamita para el futuro.

4 Comments »

  1. Jorge: Medio fuera de foco este articulo sobre esta señora que se gana la vida almorzando por television. Un articulo mas para la pagina de gossip que de un academico. Para cualquiera con dos dedos de frente es una vergüenza ir a ese programa.

    Carlos: El programa de TV puede parecerle una vergüenza a Ud. A otros, no (a mi esposa le alegra el medio día). Pero aun cuando el programa fuera una vergüenza, el hecho de asistir al mismo no descalifica de ninguna manera a la Sra. Rahola.

    Comment por Carlos — noviembre 3, 2007 @ 3:05 pm

  2. Estoy leyendo este post un día después de haber asistido a la rural a la conferencia brindada por Madelaine Albright, ex funcionaria de la administración Clinton, quién en su exposición repasó varios puntos del escenario político y económico argentino. Al leer el artículo de Pilar Rahola, encuentro un denominador común con la conferencia de la citada funcionaria americana: la superficialidad y la falta de datos relevantes a la hora de relatar hechos de un país y de una realidad que les ha sido ajena. Quisiera aprovechar el blog para realizar algunos comentarios y reflexiones a “lapiz levantado” (…). Hay algunos parrafos que me llamaron la atención: “Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional”. Y si… todos coincidimos en algo: la maquinaria propagandística del progresismo es envidiable. “Más allá de la minimización del terrorismo, las víctimas de la dictadura están presentes, devoradas en los agujeros negros del horror, y no parece fácil enterrarlas. Estela Carlotto me lo dijo de forma descarnada y frontal: "tienen que pagar". En su caso, por una hija muerta y una nieta desaparecida”…”por otra parte, ¿cómo dejar fuera de la justicia a los que, en nombre de la libertad, también asesinaron?” Los principales actores del terrorismo marxista jamás minimizaron o negaron lo acaecido durante los 70´. Baste leer las declaraciones de Firmenich cuando arengaba: “coincidimos con Videla: fue una guerra”. Hasta el mismo fallo de la Cámara Federal que juzgó a las juntas en el año 85` reconoce el aserto del citado terrorista. Los únicos que minimizan o niegan los crímenes, secuestros extorsivos seguidos de muerte, voladuras y demás “expresiones populares” es el progresismo actual: residuo acartonado del izquierdismo pasivo que se deleitan hablando de la plusvalía y la explotación capitalista desde algún bar europeo o neoyorkino sin notar contradicción alguna. La primer excusa del terrorismo marxista para justificar sus crímenes consistía en declamar que luchaban contra la proscripción de Perón… resulta que una vez retornado este último del exilio la escalada de atentados y el clima de violencia no cesaba. Pero los “jóvenes humanistas” habían encontrado otra excusa: ahora luchaban contra la “patria sindical”. Y una vez iniciado el gobierno de facto del Gral. Videla encontraron la excusa perfecta que los iba a redimir para siempre: ahora luchaban en contra de la dictadura. La verdad es que el terrorismo marxista jamás luchó ni por la “libertad” ni por la “liberación del pueblo”. El verdadero objetivo de la “juventud maravillosa” se encuentra detallado en el documento fundacional de la OSPAL (año 67´) que da origen a la mayor parte de los movimientos de liberación nacional… su objetivo consitía en “destruir el aparato burocrático militar del estado como paso previo para la toma del poder”. Lo cual era lógico, ya que una vez destruído aquel, la toma del poder se daba por añadidura, pues ¿qué otra institución podría detener la avanzada revolucionaria? Así podrían imponer su dictadura totalitaria de corte marxista-leninista que ya se había iniciado en la Chile de Allende y la Cuba de Castro. El terrorismo setentista jamás luchó por las consignas hoy repetidas maliciosamente por la progresía triunfante sino por la imposición de un modelo socio-económico inviable para un país con una tradición cultural como la de la Argentina. El revanchismo de fíguras como Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto (quien nunca tuvo una nieta desaparecida) se debe a que sus “hijos” perdieron la guerra armada que ellos habían iniciado imbuídos de doctrinas fracasadas. Las FFAA simplemente respondieron, en cumplimiento del decreto 261 en plena democracia, a LA AGRESION PREVIA de la guerrilla revolucionaria. “Personalmente, no estoy segura de que alcance justicia”. Efectivamente, basta repasar la historia argentina de los últimos treinta años. Ambos “bandos” fueron juzgados con la ley en la mano. Al terrorismo se lo había comenzado a juzgar a través de la creación (año 71´) de la cámara Federal en lo Penal (disuelta por Cámpora en Mayo del 73) que abrió mas de 8927 causas, procesó a más de mil terroristas y dictaminó cerca de 600 condenas. Podría decirse que Cámpora al desarticular todo este andamiaje legal se convierte en el precursor del actual “cliché” de no “judicializar” la lucha popular. Cabe agregar que una vez disuelta la cámara los terrositas asesinan a uno de los nueve jueces que los había condendo… los otros ocho logran el exilio de manera milagrosa. Por el otro lado podemos encontrar el fallo de la Cámara Federal que juzgó a la Junta Militar (85´) durante el gobierno alfonsín que entre otras cosas reconoce que el fenómeno vivido o sufrido en la Argentina del 73-76´ se enmarcaba dentro de lo que se denominó “guerra revolucionaria”. Aún así las “madres” y la mafia que gobierna siguen dividiendo al país reclamando una justicia que ya se ha expedido al respecto.

    Comment por Mariano Muruzábal — noviembre 3, 2007 @ 5:41 pm

  3. Me parece estupendo y criterioso el articulo, comparto 100%.

    Comment por Juan — noviembre 6, 2007 @ 12:09 pm

  4. Comparto las apreciaciones del artículo, su inclusión en el blog y respuesta a Carlos. Vi a la señora Rahola en el programa de Mirta y me asombró la claridad de sus ideas. No se pueden celebrar las muertes inocentes, bajo ninguna óptica ideologica. No está mal reclamar justicia pero, desde el punto de vista político, creo que ya hay que mirar hacia el futuro. Un amigo que visitó Francia me contó que en la Plaza de la Concordia en París el monumento allí erigido no recuerda a ninguno de los bandos en pugna. La alusión de una antifranquista al Pacto español me señala que las naciones desarrolladas, para avanzar, deben dejar atrás episodios dolorosos, porque de nada sirve seguir escarbando. NO digo que sea mejor. Digo que es un modo de salir adelante. Saludos

    Comment por sebastian aguirre astigueta — noviembre 7, 2007 @ 3:01 pm

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