La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

octubre 14, 2007

Importación de disciplina

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 7:13 pm

"You don’t understand, this is not about market access. It is about having an external anchor for our policies. It is about importing discipline from abroad and making our own liberalization more credible and less reversible."

Con esta frase que parece sacada de alguno de mis posts sobre la apertura comercial y la importación de instituciones, se inicia un post de Dani Rodrik, el economista de la Universidad de Harvard especializado en aspectos de economía política del comercio internacional. La frase puede traducirse así: "Ud. no entiende el punto; no se trata de tener acceso al mercado (de EEUU). El punto es tener un ancla externa para nuestras políticas. Se trata de importar disciplina del exterior y de hacer nuestra apertura (comercial externa) más creíble y menos reversible."

Esta es la contundente respuesta que habría recibido Rodrik de parte de un funcionario centroamericano que negociaba el CAFTA (TLC entre América Central y EEUU), después de haber escuchado a Rodrik minimizar los beneficios que podía obtener su país del acceso al mercado de azúcar norteamericano. En concreto, Rodrik habría repetido que el TLC no iba a afectar los intereses de los productores azucareros de EEUU ya que se estima que las importaciones de América Central no superarán en un año la producción norteamericana de un día.

En su post, Rodrik hace luego una distinción entre buenas y malas disciplinas importadas del exterior. Se refiere, por caso, a la firma de un acuerdo bilateral de libre comercio o de un programa con el FMI. Y señala que para algunas corrientes políticas este tipo de acuerdos representa una abdicación de la soberanía nacional, algo anti-democrático, que debería evitarse. Mientras que para muchos economistas y politólogos tales compromisos son nada más que formas de "delegación" por medio de las cuales la autoridad política cede alguna autonomía a cambio de un bien mayor; por ejemplo, una delegación de facultades extraordinarias del Congreso al Poder Ejecutivo, que no es muy distinta a una delegación a una autoridad externa y que debería verse como una prerrogativa igualmente democrática.

A continuación, Rodrik argumenta que la disciplina externa puede conseguirse de maneras defendible y no defendible. La manera es defendible cuando permite resolver un problema de "inconsistencia temporal"; es decir, cuando le permite a un gobierno asegurar el futuro de una apertura comercial o un superávit fiscal. La manera no defendible ocurriría cuando el gobierno pretende bloquear cualquier reforma que la oposición política interna quisiera realizar en el futuro.

Hace poco comenté otro post de Rodrik, que contenía una crítica muy floja a la visión de Arnold Harberger sobre la relación entre la prima de riego-país y la acumulación de capital en América Latina. Este profesor de Harvard me resulta un ingenuo. Le vendría muy bien vivir algunos años en las trincheras del subdesarrollo.

¿Cómo se distingue una importación de disciplina defendible de una no defendible en países como Argentina, Bolivia o Ecuador? Creo que no hay forma. La gran fuente de inconsistencia temporal en estos países radica en el hecho de que los gobiernos de izquierda generalmente pretenden arrumbar lo que hicieron sus predecesores de derecha en arranques de infantilismo política o demagogia. El progreso de países como Chile, desde que llegó la Concertación Democrática al poder, y Brasil y Uruguay, desde que llegaron los presidentes Da Silva y Vázquez, respectivamente, se funda en el hecho de que estos tres gobiernos de izquierda apreciaron y respetaron las políticas que habían puesto en práctica los anteriores gobiernos de derecha. En España pasó lo mismo en las transiciones del gobierno conservador de Adolfo Suárez al progresista de Felipe González y luego al conservador de José M. Aznar.

Importar disciplina comercial externa es algo bueno porque alienta la inversión directa en el país, tanto extranjera como nacional, en vista de la baja probabilidad de que el acuerdo sea revocado por el siguiente gobierno. Por lo demás, esta clase de acuerdos no se cocina entre gallos y media noche. Exigen un prolongado trámite de discusión y la formación de coaliciones en el Congreso para su aprobación, y así adquieren, por tanto, el carácter de políticas de estado democráticamente consensuadas. A decir verdad, no termino de entender el punto de Rodrik.

8 Comments »

  1. Dr.: Queria pedirle si, es que esta a su alcance, que me aconseje la forma de conseguir su libro "convertibilidad funcionamiento y fundamentos". en la ciudad de Rosario, que es donde vivo, el libro esta agotado en todas las librerias. Desde ya muchas gracias.

    Said: El libro fue editado por la Universidad del CEMA en 1997. Lo podés comprar en la misma universidad (Av. Córdoba 374, Buenos Aires), en algún viaje a la Capital. Gracias por tu interés.

    Comment por Said — octubre 16, 2007 @ 2:13 pm

  2. Perdona lo breve y esporadico (ando muy atareado). Un comentario: 1) la idea de usar estos tratados como "anclas para importar instituciones" es buena… pero tiene sus limitaciones. En breve: requiere que la sociedad las acepte. 2) Si la sociedad no esta preparada para aceptarlas (por hache o por be), la imposicion de instituciones NO ES CONVENIENTE. No solo desde el punto de vista etico (un grupo iluminado que impone su parecer al resto) sino desde el punto de vista pragmatico: esa imposicion seria en el fondo un gambling, una apuesta a que todo salga bien y que "la gente va a resistirse al principio, pero luego va a entender". 3) Tremendo error: porque si la cosa no anda como debiera (por hache o por be), esa imposicion tiene un efecto boomerang: crea desconfianza en la sociedad a las instituciones mejoradoras. 4) Lamentablemente, en el pais, nuestros intelectuales durante la segunda parte del siglo XX han intentado esta apuesta de imponer instituciones para acortar caminos con demasiada asiduidad. La consecuencia es que cada vez que lo hicieron y salio mal, el efecto boomerang se dio y la sociedad paso a rechazar instituciones que debiera en otras condiciones haber apoyado. 5) Yo no soy un apostador. A mi me gusta construir en bases solidas. 6) En lo que respecta al uso de tratados de libre comercio "para que sirvan como anclas de instituciones superadoras" .. lo mismo. ESTO ES (y creo estaras de acuerdo): estos tratados deberian ser alcanzados con un apoyo sustancial de la sociedad. Si se "imponen" antes de tiempo, la resultante puede ser desastrosa (mas alla de lo etico, solo desde el punto de vista pragmatico). 7) En este momento la sociedad argentina ha retrocedido en su social capital. Cualquier tratado de este tipo no seria aceptado por la misma. Es nuestro deber trabajar en mostrar las conveniencias del mismo, generando capital social, clarificando, trabajando a futuro. Teniendo mucho cuidado con volver a tentarnos con apuestas de alianzas con tipos nefastos (Menem) u otros intentos similares que solo van a causar mas problemas a futuro. Lo de siempre: el problema de argentina es que nuestra dirigencia en el siglo XX ha sido (y lamentablemente es) espantosa.

    Eduardo: Comparto tus aprensiones sobre los peligros de la importación de instituciones. También advierto que apreciás su valor. Para minimizar la catástrofe que pudiera derivarse de su rechazo es que quienes las impulsen deberían tomar dos recaudos: 1º) no saltearse etapas del largo proceso de debate y aprobación parlamentaria que esta clase de acuerdos internacionales exige; 2º) evitar de todas maneras inconsistencias macroeconómicas que pudieran rematar en una crisis mayúscula que descalifique el intento por 20 años.

    Comment por Eduardo — octubre 16, 2007 @ 8:12 pm

  3. Estimado Dr. Ávila: Comparto su punto de vista sobre la apertura económica vía un TLC. Por otra parte, los otros días escuchaba la defensa de la misma propuesta que un grupo de panelistas hacía en Oppenheimer Presenta. Al argumento de que los países desarrollados hicieron una apertura de este tipo, un diputado argentino, de izquierda, respondió que la apertura de los países europeos o los del sudeste asiático había sido ordenada y con mecanismos para que los capitales permanecieran y se reinvirtieran en el país, a diferencia de la supuesta apertura descontrolada de la década de los ’90 en la Argentina. ¿Qué opina de esta objeción que bien podría hacérsele a su propuesta? Un saludo, Pablo

    Pablo: 1) La apertura argentina de la década pasada es un cuento chino. Las exportaciones pasaron de un 6% del PBI en la década de 1980 (el más bajo coeficiente de la historia argentina) a un 9% en la década pasada. Pese a ello, nuestro país siguió siendo uno de los más cerrados del mundo, siempre detrás de Brasil. En este post verás un listado de países de acuerdo a su grado de apertura. 2) Para el próximo intento de apertura aconsejo tener un elevado superávit fiscal (para minimizar la probabilidad de una crisis financiera y para sostener un alto tipo real de cambio) y firmar un acuerdo con EEUU, con UE o con ambos, a fin de dotarla de irreversibilidad. La percepción de irreversibilidad es un factor determinante de la inversión directa y del éxito de la apertura.

    Comment por Pablo_C — octubre 17, 2007 @ 11:51 pm

  4. Estimado Jorge: Comparto plenamente la idea, pero voy a tratar de dar mi opinion. Para establecer estos tratados es necesario la idea de un pais a largo plazo. En nuestro pais eso es imposible debido al cortoplazo de las ideas de nuestros gobernantes sumado a su pobre instruccion en temas geopoliticos y economicos. Ayudados tambien por la subordinacion de los demas poderes. Lo opuesto a nuestra situacion es ver solo la agenda que lleva desde hace 15 años un pais como España en temas de largo plazo. Con la alternacia en el poder de los dos partidos mas importantes los objetivos de largo plazo se continuan en el tiempo. Se debatieron y se debaten las ideas y no se demoniza todo lo actuado por el gobierno anterior. Si hay que mejorar se mejora. A nuestra sociedad, o a una gran parte (de ella), se la hace partícipe de ideas de corto plazo, yendo de un extremo a otro, no teniendo en cuenta que pasan los años y no se encuentra el camino para bases solidas de crecimiento. Como siempre gracias Luis

    Comment por luis — octubre 18, 2007 @ 3:10 pm

  5. Estimado Dr. Ávila: Gracias por la respuesta. Es un buen dato para replicar a ese mito que se tejió en torno a la década del ’90. Por otro lado, más allá de la maraña ideológica de este diputado, creo que a lo que apuntó fue al déficit crónico por balanza comercial durante lo que duró la Convertibilidad… Un saludo, Pablo

    Pablo: En la década de 1990 hubo déficit crónico en la balanza comercial por la simple razón de que Argentina batía récords de inversión externa directa, que se orientaba al desarrollo de servicios públicos privatizados (agua, luz, teléfonos, autopistas, puertos, gas). Por la contabilidad de balanza de pagos, cuando hay superávit en la cuenta capital, hay déficit en la cuenta corriente (el principal componente de la cuenta corriente es el balance comercial). Esta es la respuesta elemental a tu pregunta. Ahora bien, si el gobierno hubiera sostenido un superávit fiscal de, por ejemplo, 4% del PBI, los déficits comercial y de cuenta corriente habrían sido menores. Por esta razón, en una respuesta anterior dije que en el próximo intento de modernización deberíamos aferrarnos a un fuerte superávit fiscal, pues éste disminuirá el déficit comercial y elevará el tipo real de cambio. Es una forma todavía no intentada de neutralizar el lobby proteccionista de la UIA que hoy gobierna y que pretende seguir gobernándonos en su propio beneficio.

    Comment por Pablo_C — octubre 18, 2007 @ 6:10 pm

  6. Profesor Avila: Mi ignorancia y poca experiencia me obligan a formular una pregunta de carácter elemental. Con un tratado de libre comercio, tanto las importaciones como las exportaciones tendrían que crecer. Aquí es donde descansa mi pregunta; ¿Que otra cosa (que no sean productos derivados del campo) podría exportar la Argentina? Desde ya, muchas gracias y felicitaciones por este blog, un verdadero ejemplo en estos tiempos donde reinan los charlatanes sin fundamentos científicos.

    Guillermo: He respondido esta pregunta decenas de veces en este blog. La respuesta es que no lo sabemos. Que lo sabremos con el paso del tiempo después de que la economía se haya abierto y los empresarios hayan podido ver las oportunidades de negocios que posibilita una nueva estructura de costos (la apertura abarata insumos para la industria, el campo y los servicios y también eleva el tipo real de cambio) y el potencial de los mercados que el país haya ganado a cambio en la firma de tratados de libre comercio. Creo que la misma industria podría darnos una buena sorpresa en la exportación de productos tales como partes de autos, maquinaria agrícola, textiles con diseño y mecánica ligera en general. Otros rubros que ganarían competitividad son el del software, el editorial y el de las producciones para la TV. Pero lo único que podemos afirmar sobre base firme es que tanto las export. como las import. subirán mucho.

    Comment por Guillermo — octubre 19, 2007 @ 12:42 pm

  7. Estimado Jorge: Sé que a veces soy vehemente, pero Ud. no lo es menos, y enhorabuena, por que si no, nuestras ideas quedarán en meras intenciones (aunque la pasión no sea lo único necesario). Coincido plenamente con los comentarios de EDUARDO y LUIS, y creo que debemos dar los debates necesarios que permitan una toma de conciencia sobre estos temas, que, estarán en la agenda política algún dia? nuestra cultura madurará lo suficiente como para darnos cuenta de que es lo que nos conviene como país? Debate y docencia podría ser la respuesta? Me permito sugerir, para enriquecer el debate, la siguiente lectura del economista Ha-Joon Chang http://www.economiainstitucional.com/pdf/No14/hchang14.pdf.

    Máximo: Yo no creo que Argentina despierte de su ya insoportablemente largo letargo por medio del debate y la docencia. He debatido como pocos en el país, en TV, diarios, clases, congresos, seminarios y hasta en la calle, y también he enseñado y escrito. Mi conclusión es que los países cambian porque una catástrofe no les deja otra alternativa (los menos inteligentes) o por la imitación de los éxitos ajenos (los más inteligentes). La experiencia demuestra que nosotros estamos en el primer grupo.

    Comment por Máximo — octubre 23, 2007 @ 1:04 am

  8. Recien leo su trabajo, que me mueve a expresarle mi opinion sobre la inviabilidad de la propuesta. Por razones históricas cuasi fundacionales, hemos venido siendo un pueblo sin conciencia de su pertenencia a una tierra, con valores aglutinantes permanantes como sociedad.Tampoco queremos tomarnos el trabajo de investigar porque somos de modo que somos; y de ello resultamos ser solamente, un grupo de personas que vive en una superficie (lugar) común, con algunos limites físicos complacientes, y sin limites en cuanto al particular hedonismo (egoismo) de cada uno. Imposible importar ninguna institución, porque seria prostituida de inmediato. Creo que los argentinos repelemos el esfuerzo del pensamiento abstracto. Y por eso nos va como nos va. Cordialmente

    Enrique: Note que en los países del sur de Europa, pese a la intensa agonía, hay rechazo al abandono del euro y el libre comercio con el resto de la UE. Porque juzgan que el costo del repudio de las instituciones europeas será finalmente muy costoso. Este es justamente el punto que quiero rescatar con el post.

    Comment por Enrique Alejandro Korn — febrero 24, 2013 @ 9:37 pm

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