La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

diciembre 12, 2006

Burguesía nacional

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:38 pm

Jorge Oviedo, periodista económico de La Nación, publicó el pasado domingo 10 un punzante reportaje a Aldo Karagozian. Quizá sin proponérselo, Oviedo ha pintado un sugestivo retrato de un típico representante de la "burguesía nacional", ese pequeño sector de la sociedad argentina que es propietario de fábricas, del que se esperan inversiones y empleos a cambio de devaluaciones, cuotas y aranceles que dejan fuera de competencia a la producción extranjera y reducen el mercado nacional a un coto de caza privado, y del que se han recibido productos caros, poca exportación, poco empleo y mucha inversión financiera en Miami.

La protección de la industria nacional se remonta por lo menos a la década de 1930. Pese a la fuerte volatilidad que experimenta la economía desde entonces, la burguesía industrial se las ha arreglado para enriquecerse y defender sus prebendas por medio de la UIA. Junto a la CGT, aquélla es el lobby más formidable que opera en el país, es el mayor obstáculo que enfrenta la apertura comercial, y es el principal sostén socio-económico de un gobierno improvisado que, a falta de un plan económico propio, ha adoptado el de la UIA.

El reportaje de Oviedo tiene tres partes, todas igualmente reveladoras por el descaro en la defensa del interés propio y por la mediocridad en la argumentación económica. Algún día la sociedad argentina se dará cuenta de que si no hay ALCA, hay ésto. De la dirigencia política, no cabe esperar nada, pues apenas sigue encuestas. Así, el país depende, pura y exclusivamente, de la opinión pública, y ésta, a su turno, de lo que pueda suceder.

La primera parte del artículo de Oviedo es el reportaje propiamente dicho. En la parte que sigue, el entrevistado denuncia que la apertura a la importación sería un acto de suicidio y en la tercera Oviedo argumenta que se verifica un desbalance sorprendente.

En síntesis, el entrevistado dice que le encantan los cupos y que con devaluar un 5%-10% por año está bien. ¿Cómo calificar tamaña e impune exacción a los consumidores? ¿Cómo tomar en serio a alguien que propone consolidar la inflación en un 10% anual para que la industria nacional y su fortuna familiar prosperen? Juzgue por usted mismo. Y dígame si exagero.

11 Comments »

  1. Las ignominiosas regulaciones arancelarias que el estado utiliza para erradicar la competencia extranjera del Mercado local llegan en esta tierra abandonada de la mano del señor a niveles obscenos. Los argumentos (falaces por otra parte) son siempre los mismos. Cuando no es para proteger el trabajo local es para darle tiempo a la industria a que aprenda a competir (todavia esgrimen el mismo argumento con lo cual uno puede concluir que su curva de aprendizaje dura mas de seis decadas). La “comunion de intereses” entre la industria prebendaria y el estado saqueador se vio de manera mas descarnada bajo la primer presidencia del Gral. (golpista) Peron. Basta ver los lineamientos fundamentales de su Plan Quinquenal (1948-1951): 1) Redistribución de los excedentes del agro hacia los sectores bajos para incrementar por medios políticos el salario real de las masas y por ende el consumo popular. 2) Fuerte politica de aranceles para poder subsidiar a la industria local cuya expansion permitiria satisfacer la incipiente demanda local. 3) Restricciones a la exportacion para brindar alimento barato, y ( 4 ) Nacionalización de aquellos sectores considerados estratégicos. MITO: EL ARANCEL PROTEGE EL TRABAJO LOCAL. VERDAD: SOLO PROTEGÉ EL TRABAJO DEL SECTOR PROTEGIDO EN DESMEDRO DEL RESTO DE LOS SECTORES NO PROTEGIDOS. El arancel no solo discrimina al consumidor y al empresario extranjero sino también a aquellos empresarios a los que se hubiese direccionado el “excedente” si no existiese la ignominiosa regulación. Redistribuye el “diferencial” de precios desde el público hacia el productor local, amén que alienta una reasignación de recursos hacia un sector relativamente ineficiente –de ahí que esté protegido–.

    Comment by Mariano Muruzabal — diciembre 13, 2006 @ 7:25 pm

  2. Sin embargo, durante la decada del 60 y el 70 se fue elaborando una justificación a la proteccion de la industria local un poco mas elaborada. Varios economistas, dentro del marco de la Teoria de la Dependencia, se esmeraban en remarcar que el problema de fondo de las economias sub-desarrolladas se debia a que poseian una estructura productiva desequilibrada (Diamand, Marcelo; “La estructura Productiva Desequilibrada Argentina y el Tipo de Cambio”. Desarrollo Económico, Vol.12, Abril-Junio de 1972, pp. 25-48.). Este es por cierto, el antecedente tras el cual se esconden los actuales, constantes, recurrentes e impúdicos pedidos de “actualizacion cambiaria”. La idea de una estructura productiva desequilibrada surge de considerar que el sector ganadero-agro exportador trabaja con una estructura de costos relativamente baja (explotando la gran dotación del factor tierra en comparación con otros países) lo cual le brinda un notable sesgo exportador, y que lo convierte en el principal generador de divisas de la economía. A la par de este sector pujante, competitivo y generador de divisas (aunque es un exiguo demandante de mano de obra) nos encontramos con un sector industrial que si bien es un mayor demandante de empleo trabaja con un nivel de “costos medios” mayor al internacional que lo lleva a convertirse en un abierto demandante de regulaciones arancelarias, ya que estas le sirven como protección. Este hecho lleva a que el sector industrial sea estructuralmente introvertido y crea además un peculiar “lazo común” entre aquel y el estado, en cuyas reglamentaciones reside su verdadera “ventaja competitiva” (y pensar que despues acusan a los liberales de proteger a los lobbys locales..!). Es decir, que por un lado tenemos a un sector que, debido a su competitividad logra generar una determinada cantidad de divisas que lleva el tipo de cambio a un “determinado” nivel de “equilibrio”. Este nivel resulta antieconómico para el otro sector, el industrial, que por sus características estructurales no puede coexistir con aquel TCR que fija el primer sector. De ahí el término “estructura productiva desequilibrada”. Teniendo en cuenta esta circunstancia, aquellos economistas coinciden en afirmar que una política de laissez-faire llevaría implícita una destrucción de la industria nacional por la tendencia a la apreciación del TCR y a la pérdida de competitividad de la industria local. Y esto se da, como acabamos de ver, porque la dinámica del sector exportador es la que fija el TC en un nivel menor al nivel de equilibrio del que necesita el sector industrial, que no posee los mismos mecanismos endógenos para financiar su desarrollo. En estas circunstancias, estaríamos condenados a tener un eterno “regulador” que corrija las desviaciones del TCR que la industria necesita y que no puede lograr por sus propios medios. En este punto, uno no puede dejar de preguntarse: Es verdad que el problema de la industria local se debe a que un sector mas competitivo fija el TC? Dado que las irreflexivas fuerzas del mercado acentuarían estas asimetrías, ¿cuál ha sido el resultado de la planificación estatal? Aceptar la idea de una EPD implicaría que los problemas de la industria local se solucionarían de manera muy sencilla: solo bastaría con una “planificación consciente” en manos de economistas iluminados que sepan cual es el tipo de cambio de equilibrio para la industria (¿de donde sacarían esa informacion?). Este es el “mito” del tipo de cambio competitivo (tan en boga hoy en dia). Que la evidencia empírica responda estos interrogantes.

    Comment by Mariano Muruzabal — diciembre 13, 2006 @ 7:26 pm

  3. Uno puede considerar distintos períodos con regimenes cambiarios bastante dispares. Para tener una idea de la “performance” que ha tenido la industria se pueden tomar dos variables específicas, a saber: 1) la participación de las exportaciones industriales sobre el total exportado, y 2) la participación del producto industrial sobre el producto total. La serie disponible para dichas variables arranca en el año 1955 y se extiende hasta el año 2001. Tomando de manera aleatoria el primer decenio a partir de 1955, sin lugar a dudas un período “dorado” dentro de la etapa de sustitución de importaciones, se puede vislumbrar el insignificante peso de las exportaciones industriales dentro del total exportado. El promedio para la década fue de tan solo…5.3%, es decir, que por cada $100 por exportaciones solo $5 habían sido generados por la industria. Y estamos hablando de la época de oro de la industria nacional! Para la segunda variable, y considerando el mismo período, el promedio para la década fue de 27.7%, es decir, que de cada $100 producidos por nuestra economía solo $27 eran aportados por la industria. El régimen monetario y cambiario durante este período varió desde el adoptado durante el Plan Prebisch (1956), pasando por un Plan de Estabilidad Monetaria (1958), espirales inflacionarias debido a las presiones salariales ejercidas por los sindicatos, hasta la devaluación de la moneda en el año 1962. Un período bastante representativo a nuestros fines es el que va desde 1976 hasta 1981. También aquí se observan regimenes cambiarios de los más diversos. De 1976-1978 las autoridades monetarias se decidieron por un Crawling-Peg en donde el tipo de cambio nominal se iba “adaptando” para evitar “apreciaciones reales”. Aquel sirve de antesala a la famosa “tablita cambiaria” (1978- 1981) período que se caracterizó por un notable “atraso cambiario”, debido a la inflación que se fue acumulando desde la fijación del tipo de cambio. Este “atraso” acentuó la demanda de importables que si bien restó participación a la producción local, contribuyó a la estabilización de los precios internos. Para las dos variables tenemos un promedio de 26.7% y 30% respectivamente. Como vemos la performance de la industria con ambos esquemas monetarios y cambiarios fue bastante homogénea. Otro período a tener en cuenta es el que va desde 1982-1988, bajo el arco de un gobierno radical y durante el cual surgieron dos “nuevos” planes: El Austral y el Primavera. Las dos variables mostraron un promedio de 26% y 27% respectivamente. Es decir, que la performance para la industria fue bastante similar a la del período que se analizó anteriormente. Llegamos finalmente a la década del noventa durante la cual el tipo de cambio estuvo fijado por ley a una paridad de uno a uno con respecto al dólar. Al igual que lo ocurrido durante la “tablita cambiaria” (1978-1981) estamos en un período en donde la fijación del TC sirvió como “ancla nominal” para la generación de expectativas y como instrumento de estabilización de precios. Si bien, esta paridad significó un incremento del costo interno medido en dólares, la misma alentó una notable acumulación de capital que en última instancia logró importantísimos incrementos en la productividad del trabajo…lo cual era esperable a medida que se incrementaban los niveles de capitalización. Sin ahondar mucho en el impacto “agregado” sobre los niveles de producción de todos los sectores de la economía argentina durante este período, lo notable es que la participación de las exportaciones industriales sobre el total exportado haya trepado de un 27% en promedio durante los ochenta a mas del 43% durante los noventa, un período de gran apreciación real, lo cual a su vez sirve para confirmar los beneficios de la mayor productividad generados por la mayor tecnificación en la industria y al reemplazo de trabajo por capital. A su vez, la importancia relativa de la industria estuvo alrededor del 24%, es decir, levemente por debajo del promedio histórico (27%). Midiendo esta última variable de punta a punta (1990 contra el año 2000) la industria tuvo una pérdida de importancia relativa durante aquella década de tan solo 3%…una cifra bastante desdeñable. (Esto no implica afirmar que los volúmenes producidos, las horas trabajadas e inclusive la rentabilidad del sector no se hayan modificado, tan solo muestra que la importancia relativa del sector se mantuvo inalterada y en niveles históricos. Es decir, que si el mismo tuvo una reducción en los valores absolutos de sus variables lo mismo se puede decir para el resto de los sectores de la economía). En resúmen, podemos afirmar que la “performance relativa” que la industria ha tenido durante los últimos cincuenta años ha sido bastante homogénea aún cuando durante dichos años se ensayaron esquemas cambiarios que mutaron desde flotaciones limpias, flotaciones sucias, tablitas cambiarias, y mas recientemente, cajas de conversión. Podemos ver entonces que la tesis que afirma que el atraso relativo de la industria local se debe a que es otro sector más competitivo el que fija el TC en un nivel “poco adecuado” para el primer sector es insostenible. Mas aún, a la luz de lo ocurrido con la industria durante los últimos cincuenta años podríamos afirmar lo contrario. Es decir, que la existencia de un sector industrial que por su ineficiencia relativa no puede siquiera financiar su propia expansión, hace que la capacidad importadora del país recaiga sobre la cantidad de divisas que pueda llegar a generar el otro sector. Bajo esta óptica el sector ganadero-agro exportador lejos de ser un condicionante para el desarrollo industrial se convierte en un prerrequisito. (…) Ver Mauricio Rojas, Historia de la Crisis Argentina, TIMBRO y CADAL, pp. 38-39.

    Comment by Mariano Muruzabal — diciembre 13, 2006 @ 7:26 pm

  4. En los paises subdesarrollados como el nuestro, y gobernados por una claque populista como la que nos asola, los empresarios que pretenden cobijarse bajo el manto protector del estado creo que no caen en la cuenta de que el poder poltico no desea en ultima instancia cooperar con el sector empresario ni hacerlo mas eficiente. Si lo hace es tan solo porque le es funcional a sus intereses. (…) La realidad es que el gobierno busca tan solo utilizar al sector privado como fuente de ingresos (lo ve como un sujeto imponible), (…) Las razones de esta impresion creo que son las siguientes. La dinamica del mercado con el surgimiento de incipientes emprendedores que se dedican a satisfacer las necesidades del publico, y los (…) multiples intercambios que se producen entre los productores y los consumidores van produciendo centros de poder independientes al poder politico central y conformando todo un tejido de relaciones (…) entre los distintos actores de la sociedad civil. Esto por lo general implica una imperceptible erosion del poder politico a medida que los intercambios voluntarios que se generan en el mercado van permitiendo a la sociedad en su conjunto incrementar su nivel de vida, circunstancia que reduce su dependencia del poder politico de turno. En este sentido, vemos claramente como el poder politico pierde asi un mercado cautivo con el cual continuamente intenta establecer un vinculo a traves de distintos tipo de prebendas, y sobre todo asumiendose como una figura redentora que corregirá las supuestas desigualdades emandas de los intercambios libres, encargandoses a su vez la noble tarea de devolver a la sociedad lo que otros le han quitado impunemente (para esta tarea cuenta con los intelectuales de turno que le hacen creer esto a la sociedad). Es claro que, en este sentido, el rol del empresario choca con los objetivos del poder politico que son: obtener mas poder, mas discrecionalidad para lograr sus objetivos. Cualquier actor que pueda amenazar esa acumulación de poder será considerado sospechoso. En la Argentina, cualquier centro de poder independiente al estado (empresarios, medios de comunicacion, intelectuales, personalidades de la sociedad civil, etc) será perseguido por esto ultimo en tanto y en cuanto no muestre una sumisión a los objetivos del estado, y del poder politico. Este ultimo entonces no desea eficientizar la labor del empresario o cooperar con aquel. No desea mejorar el marco normativo para reducir las incertidumbres exogenas al mercado. Simplemente busca que la libre empresa provea condiciones minimas de sustencacion para que la sociedad tenga condiciones de vida tolerables pero jamas va a permitir que su mercado cautivo desaparezca por el mejoramiento en las condiciones de vida, de la informacion y de la educacion que la libre empresa trae como corolario. Siempre me viene a la mente la frase de Lenin cuando veia que obtenía ayuda financiera de la burguesía de su país: “si supieran a quienes estan ayudando”. En fin…me gustaría saber si está de acuerdo con mi diagnostico. Un saludo cordial.

    Mariano: Lamento la demora en contestar su interesante comentario. Lo leí hace días pero su extensión no me permitió concentrarme en él hasta ahora. Su tesis es atractiva y hasta original. Valdría la pena investigarla un poco más. Por un lado, está claro que este es un gobierno corporativista, como la mayoría de los gobiernos argentinos desde 1930. Y que pretende ayudar a las corporaciones a generar más empleo y producción. Por otra parte, tiene un buen punto al afirmar que incluso un régimen corporativista puede ver un enemigo potencial en un sector privado cada vez más rico e independiente.

    Comment by Mariano Muruzabal — diciembre 15, 2006 @ 10:58 am

  5. La mal llamada "burguesia nacional" esta en el pasado. Tienen como "UNICO OBJETIVO MAXIMIZAR SU RENTABILIDAD." El principal objetivo de la empresa es maximizar su valor. Veamos un ejemplo claro. Un tipo deja entrar la mayor cantidad de gente a su boliche porque si le entra mas guita en el bolsillo, no tiene matafuegos porque cuestan, compra materiales berretas porque los buenos cuestan mas… y asi sucesivamente. Si a esos ingresos futuros se los descuenta por un tasa de riesgo mayor (mayor riesgo por dejar entrar mas gente de la que corresponde, por usar materiales berretas, por tener medidas de seguridad trucha, etc) el valor del negocio sera menor que si se hiciesen las cosas como corresponde. A la larga el boliche se quema, muere gente y el negocio se destruye y cuando vengan los juicios civiles el "empresario" deberia quedar "como Dios lo trajo al mundo". Eso si, "maximizo su rentabilidad" aunque minimizo el "valor del negocio".

    Isidoro: Ha trazado un buen paralelo. Un empresario que merezca el nombre maximiza el valor de su empresa y también la riqueza del país gracias a la innovación comercial y tecnológica. Por el contrario, el típico empresario de la burguesía nacional maximiza el valor de su empresa gracias a cuotas, aranceles, devaluaciones y cuanta prebenda ande suelta, minimizando la riqueza del país.

    Comment by Isidoro Guida — diciembre 15, 2006 @ 3:49 pm

  6. De acuerdo con Mariano (al menos en el que creo, es el mensaje basico de su comentario: Mas alla de honrosas excepciones, el sector industrial argentino es "de cuarta". Acostumbrado a vivir de las prebendas oficiales, no le interesa invertir, competir, o crecer. Solo le interesa obtener proteccion del gobierno para sobrevivir. Por lo mismo (creo este es otro corolario que intenta Mariano, si no es asi, perdon), el crecimiento del sector industrial es casi independiente de las politicas oficiales (las cuales suelen ser grandilocuentemente expuestas como "planes"). Esto es: los industriales argentinos no aprovechan condicion favorable alguna, sino que simplemente se limitan a "capturar la renta" que cada plan les permite capturar. Lo que lleva a otro corolario de Mariano (otra vez, creo es otro corolario, sino es asi, perdon): es inutil trazar "plan" alguno. Mucho mejor es simplemente establecer reglas claras de competencia, derechos de propiedad, de patente, y que los ineficientes industriales argentinos se las arreglen… o sean desplazados/borrados del mapa por otra camada (competencia) que trabaje en forma eficiente. Otro corolario de Mariano (creo): lo mejor que puede hacer el gobierno es dejarse de joder con plan alguno, y dedicarse simplemente a establecer reglas claras de competencia e inversion, y a "enforce them" sin problemas. Claro, esto conlleva a un ultimo corolario (que es mas mio que de Mariano, creo): el problema argentino no es tanto el peronismo (de quien no espero nada) sino de los intelectuales "pro-negocios" argentinos que a lo largo de estos años no han luchado por lo que dicen luchar ("competencia abierta") sino simplemenmte por la posibilidad de mantener privilegios y "capturar renta". Tenemos lo que nos merecemos. Y mientras gente como Macri o Lavagna sean nuestros "lideres", estamos fritos!!

    Comment by Eduardo Romano — diciembre 15, 2006 @ 9:52 pm

  7. Al comentario 5, hay que agregar que el empresario no queda como Dios lo trajo al mundo, porque primero se insolventó mandando la guita afuera, contrató un buen penalista y aquí no pasó nada. Una vez pasada la tormenta, cuando viene la superdevaluación ingresa su capital y obviamente se compra un campo.

    Comment by dimas — diciembre 15, 2006 @ 10:56 pm

  8. estimado dr Avila le cuento una historia de un industrial argentino de los 90 al principio de la decada tenia un mix de precios por m2 de mi producto de 90 u$s comence a importar un 20 % de mi produccion de Brasil sin embargo el crecimiento del mercado interno por la cantidad brutal de fabricas que se instalaron, y ademas desarrollando nuevos equipos propios me permitieron bajar a 40u$s competir con Brasil ya no importe mas mi mayor problema fueron los monopolios locales en el fierro que no me permitieron traer insumos mas baratos de alla para una nueva maquina con la cual podria exportar decision: instalar una nueva planta en Porto alegre asociado con mis proveedores de san pablo entretanto corralito mi capital a invertir quedo alli estaba muy ocupado fabricando y creciendo ahora me digo de que sirvio, hubiera ganado mucho mas si me metia en otra cosa que producir el textil es una muestra de como nunca vamos a ser un pais en serio exportar ahora aunque te regalen la mano de obra los insumos metalicos aumentaron mas aca que en el resto del mundo nuestros precios dan risa por lo caro cuando cotizamos afuera.

    Comment by PITUCOMAX — diciembre 16, 2006 @ 12:27 pm

  9. La mal llamada "burguesia nacional" esta en el pasado. Tienen como "UNICO OBJETIVO MAXIMIZAR SU RENTABILIDAD." YO DIRIA QUE EL EMPRESARIO SE ASOCIO AL ESTADO PARA PODER ROBAR BAH! ESTAMOS RELLENOS DE CASOS TAN ES ASI QUE HASTA LE EMPRESAS DEL EXTERIOR DEBIERON APRENDER A VIVIR CON NUESTRO CARADURISMO EL TEMA ES QUE LOS POLITICOS DESARROLLAN UN DISCURSO QUE ES QUELOS POBRES EXISTENPOR CULPA DE LOS EMPRESARIOS RICOS QUE SE LLENARON CON LA MISERIA DE SU TRABAJO SIN EMBARGO (ALGO QUE NO PUEDO ENTENDER) NO ACLARAN QUE UN TIPO QUE COBRA 100$ CUESTA AL EMPRESARIO Y POR LO TANTO AL CONSUMIDOR 300$ Y DE ESOS 1OO $ AL EMPLEADO LE QUEDAN 20$ PARA EL DESPUES DE PAGAR IMPUESTOS CARGAS E INTERESES ENTONCES ENLA MEDIDA QUE EL DISCURSO EMPRESARIO NO INSISTA ENE ESE ASPECTO DE QUIEN SE QUEDA CONLOS 280$?? VAMOS A SEGUIR CON ESA PELEA EMPANTANADA

    Pitucomax: No puedo responder punto por punto a sus observaciones. Pero recuerde el slogan de este blog: la Argentina es el problema; el mundo es la solución, y la puerta al mundo es el libre comercio de las Américas. En 1910, Ortega y Gasset dijo: España es el problema; Europa, la solución. O sea, dejémonos  de esperar soluciones internas, porque no vendrán o serán ineficaces. Las soluciones permanentes vendrán de afuera.

    Comment by PITUCOMAX — diciembre 16, 2006 @ 12:35 pm

  10. esas opiniones se emiten porque el periodista, el diario y el pueblo en general las aprueba…la gente aprueba que se devalue, igualmente como aprobo el robo de los depositos de los bancos que efectuo Duhalde-Remes Lenicov, si asi no fuera, como podria esa gente ser exitosa?

    Comment by eduardo — diciembre 18, 2006 @ 8:36 pm

  11. Es mucho mas facil decirle a la gente lo que necesita oir: “Algun dia cambiaran las cosas…” pero si un mentiroso asumiera una vez que miente…entonces quizas habria una posibilidad de verdad. No se trata de ser o no ser optimista…

    Comment by eduardo — diciembre 29, 2006 @ 3:08 pm

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