La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

noviembre 3, 2006

Apertura chilena

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 7:24 am

En los próximos meses publicaré una serie de posts narrando algunos casos clásicos de apertura comercial. En esta oportunidad, me referiré al caso chileno. Seguirán los casos mexicano, español y japonés, y más tarde el caso argentino.

Para leer las conclusiones globales de la serie de posts dedicados a las aperturas comerciales, haga click aquí.

La apertura unilateral de Chile

La liberalización del comercio exterior chileno se ha transformado en un caso clásico. Fue, hasta hace pocos años, enteramente unilateral; fue impulsada por una férrea determinación y siguió un proceso mayormente lineal. Entre los pocos antecedentes que registra, brilla la apertura unilateral británica del siglo XIX que desembocó en la red de acuerdos bilaterales Cobden-Chevalier y en la instauración del libre comercio en Europa.

La apertura chilena reconoce cinco etapas (Lederman, 2005, cap. 4). En septiembre de 1973, cuando fue derrocado el gobierno socialista de Allende, la economía era bastante cerrada: los aranceles de importación promediaban un 105% y mostraban fuerte dispersión; algunos productos estaban gravados por aranceles superiores a 700% y otros, exentos; regía una batería de restricciones cuantitativas (prohibiciones directas de importación, depósitos previos de importación por hasta un 10.000% y licencias de importación), y un régimen de control de cambios que comprendía quince tipos de cambio. La primera etapa de la apertura comprende el período 1974-79. Se caracterizó por una dramática reducción y simplificación de las barreras al comercio en el contexto de un ambicioso plan de estabilización y reforma estructural. En enero de 1974, se eliminaron las licencias de importación; en junio de 1976, tras una seguidilla de rebajas, el arancel máximo cayó a 65% y el promedio a 33% (desde 94% a fines de 1973); en agosto de 1976, se limitaron las prohibiciones de importación a seis productos y se eliminaron los depósitos previos; al final de la etapa, en junio de 1979, se redujo a un 10% uniforme el arancel de importación para todos los productos, excepto los automóviles. Se atenuó así la dispersión que observaba la tasa de protección efectiva de las distintas ramas industriales y se elevó la protección efectiva para el sector agropecuario, que fuera históricamente discriminado por medio de controles de precios y aranceles sobre sus insumos (en 1974 la protección efectiva del agro era igual a -34%).

La segunda etapa de la apertura comprende el período 1979-82. Cobró primacía la lucha contra la inflación y el proceso de liberalización comercial se estancó. Hacia el final de esta etapa, la economía entró en una crisis profunda. En medio de una situación internacional hostil, el peso sufrió una gran devaluación, hubo muchas quiebras de bancos y empresas, la recesión fue incluso más aguda que la del período 1974-75, y la tasa de desempleo aumentó marcadamente. La tercera etapa comprende el período 1983-85. En rigor, fue una etapa de retroceso. Durante este breve período, el arancel se elevó de 10% a 35%, se fijaron recargos sobre una variedad de productos y se reintrodujeron bandas de precios para tres productos agrícolas: trigo, azúcar y aceite comestible, a fin de proveer una tasa media de protección efectiva similar a la que proveía el arancel a la industria. (En 2003 las bandas todavía no se habían eliminado.) Pero el arancel siguió siendo uniforme y las restricciones cuantitativas no se reintrodujeron. La cuarta etapa comprende el período 1985-90. Se reanudó la apertura unilateral. En junio de 1985, el arancel uniforme se rebajó a 20%; en mayo de 1988, á 15%. Esta fue la última reforma del gobierno de Pinochet. La transición a la democracia estuvo teñida de incertidumbre sobre el curso futuro de la política económica. El partido socialista Concertación Democrática ganó la elección presidencial de 1989 y Aylwin asumió el poder en 1990.

La quinta etapa comprende el período 1991-presente. En esta prolongada etapa hubo definiciones tan importantes como las de la primera. En junio de 1991, se rebajó el arancel uniforme a 11%, consolidándose así una liberalización comercial que había sobrevivido la crisis económica de 1982-83 y la transición a la democracia. Al mismo tiempo, se empezó a implementar una nueva estrategia fundada en acuerdos preferenciales de comercio, con el Mercosur y EEUU. Se desató un intenso debate entre el gobierno y la Sociedad Agrícola Nacional y los economistas de la Universidad Católica de Chile. La SNA temía el ingreso libre de aranceles de trigo y aceite comestible de Argentina y Brasil, puesto que el potencial acuerdo con Mercosur eliminaría las bandas de precios en un cierto plazo. Los economistas de la Universidad Católica temían la posibilidad del desvío de comercio que podría resultar de un acuerdo preferencial (sustitución de un proveedor eficiente cuyos productos pagan el arancel uniforme por uno ineficiente pero favorecido por la desgravación del acuerdo) y no querían deshacer el arancel uniforme (el 11% parejo degeneraría en una escala 0%-11%). En noviembre de 1998, tras dos años de debate, la legislatura nacional aprobó un nuevo programa de reducción del arancel uniforme. En enero de 1999, el arancel se redujo a 10% y se estableció que caería un punto porcentual por año hasta estabilizarse en 6% en 2003. El arancel uniforme se redujo según lo previsto, con el asentimiento del Mercosur. En enero de 2004, después de tres años de negociaciones, entró en vigor el tratado de libre comercio con EEUU. En la actualidad rige un arancel uniforme de 6% para los países sin acuerdo de libre comercio y de 0% para los que tienen acuerdo; el arancel promedio es inferior a 1%.

Cuatro instancias emitieron claras señales de irreversibilidad en los treinta años de este infrecuente proceso de apertura. 1ª) Durante la profunda crisis económica de 1982-83, y en sentido contrario a la experiencia histórica, no se apeló a las restricciones cuantitativas y el aumento del arancel fue transitorio. 2ª) En sus primeros meses de gobierno, la Concertación Democrática explicó cuidadosamente que los únicos cambios que pretendía introducir en el modelo económico de Pinochet consistían en una reforma tributaria para financiar nuevos programas sociales y una reforma de la legislación laboral, y a continuación rebajó a 11% el arancel uniforme. 3ª) A pesar de la intención de convertir a Chile en miembro pleno del Mercosur, el gobierno de Lagos preservó la política de arancel uniforme. 4ª) Además de garantizar el acceso de los productos chilenos al mercado de EEUU, el TLC ha fijado un techo a la capacidad de lobby de los grupos de presión locales. Lederman (2005, pág. 136) sostiene que el procedimiento de resolución de disputas comerciales que contiene un TLC con una importante potencia mundial estaría en mejores condiciones de resistir las fuertes presiones a favor de mayor protección que surjan en futuras recesiones y crisis de balance de pagos. Según Lederman, estos tratados gozarían una ventaja de estabilidad institucional que no gozan normalmente las aperturas unilaterales.

La apertura unilateral británica del siglo XIX fue determinada por la confluencia de cuatro fuerzas: el desplazamiento del poder económico y político del sector terrateniente y proteccionista al sector industrial y librecambista, la hipótesis sobre la eficiencia superior del libre comercio, la comprobación empírica de que el salario real industrial respondía en forma positiva a la liberalización del comercio exterior, y el liderazgo del primer ministro Peel, quien declinó su futuro político al aceptar la nueva realidad. La apertura unilateral chilena fue determinada por la confluencia de tres fuerzas: una fase de deslegitimación del proteccionismo (1956-73) seguida por otra de institucionalización del liberalismo (desde 1974) (Lederman, pág. 66), la grave crisis económica del gobierno de Allende, y la presencia de un equipo de reforma (change team) con un plan consistente y una clara noción de los trade-offs políticos que debía sortear. Ese equipo estuvo encabezado por Sergio de Castro y Sergio de la Cuadra en la década de 1970 y por Hernán Büchi en la de 1980. (Lederman, cap. 4). Ambas aperturas insumieron treinta años aproximadamente y análoga determinación.

El compromiso del equipo de reforma, y del gobierno militar, con la apertura comercial fue permanente. El superávit fiscal fue permanente, salvo aquellos años de fuerte recesión. La apertura fue asistida desde el principio por una flexibilización laboral de facto, pues la actividad sindical estaba prohibida, el salario mínimo había bajado mucho y el resto de la legislación había sido relajado. No obstante el carácter autoritario del gobierno hasta 1990, hubo una preocupación permanente por mantener un elevado tipo real de cambio a modo de compensación de la pérdida de protección efectiva que experimentaban la industria y la agricultura (productores de bienes importables). De hecho, no se encuentra otra explicación para la continuada devaluación del peso y la alta inflación hasta fines de la década de 1990, en un contexto de superávit fiscal. (La asistencia de liquidez a la banca comercial durante la crisis de 1982-83 seguramente obligó a una importante expansión monetaria; sin embargo, el período bajo análisis abarca treinta años.) (Ibid.)

tablachile.jpg

La tabla precisa aspectos importantes de la marcha de la economía chilena durante la apertura. El notable aumento del índice bursátil, de la inversión fija y de exportaciones e importaciones (ya en los dos primeros años de la reforma) es testimonio de la credibilidad de la reforma. El sostenido aumento del coeficiente de apertura, de la tasa de crecimiento del PBI y del ingreso per cápita es testimonio del éxito de la reforma. El aumento del salario real habría sido parecido al del ingreso per cápita. La trayectoria del desempleo es ambigua.

Referencia Biblográfica

Lederman, D. (2005): The Political Economy of Protection (Theory and the Chilean Experience). Stanford University Press.

9 Comments »

  1. Estimado Jorge, felicitaciones por la excelente nota acerca del caso chileno. Te comento que estuve leyendo acerca de Estonia, país del que se habla tan poco en los medios pero que cuenta con una de las más altas calificaciones en materia de libertad económica según el Index of Economic Freedom con un score de 1.75. Sería interesante que pudieras investigar y explicar el caso Estonia, cómo pasó de ser una república absolutamente cerrada al estilo soviético a una de las economías más abiertas del mundo. Lo que he leído me ha dejado realmente fascinada y considero que valdría la pena se hiciera conocer a la opinión pública. Un cordial saludo desde La Plata.

    Lelia: Gracias por tu comentario. Pensé que este post no interesaba. Imagino que la experiencia de Estonia debe ser fascinante, pero no figura en mi agenda de investigación por ahora. Es muy difícil encontrar información sobre las circunstancias políticas e institucionales que determinan las aperturas exitosas. Sobra información cuantitativa pero falta información cualitativa.

    Comment by Lelia — noviembre 25, 2006 @ 4:03 pm

  2. Dr. Ávila: De todos sus posts sobre la apertura económica de distintos países, el caso de Chile es el que más me interesa. Tuve la oportunidad de ir a Chile en el año 1996, tenía yo 12 años más o menos. Sin embargo, recuerdo lo barato que eran en Chile los artículos electrónicos japoneses y cuanto mejor era el parque automotor chileno en comparación con el argentino. Las consecuencias de la apertura económica chilena son evidentes, tan solo basta mirar los índices expuestos por ud. para darse cuenta de ello. Es sorprendente que ni siquiera se discutan estos temas en nuestro país. Es aún más indignante que estemos desaprovechando las condiciones económicas actuales. ¿Cuándo se repetirán términos de intercambio tan favorables para nuestro país? ¿Acaso hay mejor momento que el actual para abrir la economía argentina? Saludos

    Julián: 1) Gracias por tu comentario. Es muy ilustrativo. Conozco Chile y me consta lo que decís sobre los precios de los electrónicos y los autos. Pero que lo digas vos es más valioso. 2) Yo tampoco entiendo por qué motivo este gran tema, con una experiencia prometedora tan cerca, es tan ignorado en nuestro país. No me refiero al público en general, que está absorbido por los problemas cotidianos, sino a la dirigencia. Ya sabemos, sin embargo, que la dirigencia argentina es proteccionista. 3) La apertura es buena en cualquier momento. Desde luego, sería mejor hacerla en un mundo económicamente fluido y en expansión. Si bien la historia nos enseña que se la hace cuando se puede. Desde 2002, no se puede, por la crisis y por la naturaleza obtusa del gobierno que nos tocó en suerte.

    Comment by Julian Galles — mayo 29, 2007 @ 6:20 pm

  3. Jorge, mirá esto que salió en ElCato sobre lo que pasó en Chile hace unos días: http://www.elcato.org/node/2745 Pero la editorial del diario La Nación (el de Argentina) dice esto: http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=939368 Si tengo que dar una opinión, me quedo con la que afirma la editorial de La Nación. Si bien pienso que ningún país de Latinoamérica es invulnerable al populismo, ya que idiotas hay en todas partes, no creo que en Chile se pase a un modelo socialista al estilo Salvador Allende. ¿O será que Chile se está latinoamericanizando? ¿Cual es tu opinión?

    Andrés: Interesantes artículos, ambos. Comparto la perspectiva de La Nación. Pero vale la pena echarle una ojeada al del Cato Institute. El populismo es un yuyo malo difícil de erradicar del suelo sudamericano.

    Comment by Andrés — agosto 31, 2007 @ 10:03 pm

  4. Las tasas de crecimiento económico de Chile, entre 1973 y 2007, no han sido en absoluto espectaculares, como se puede ver en estas mismas estadísticas (al menos bastante inferiores a las de Asia). Sólo lo fueron entre 1987 y 1999; en todo caso, es cierto que si las comparamos con el resto de America, descuellan. Soy chileno.

    Ricardo: Gracias por tu comentario. Comparto tu opinión. Lo realmente descollante en la experiencia chilena, como en la de otros países que se abrieron francamente al comercio mundial, es el aumento de las exportaciones.

    Comment by ricardo rojas — abril 3, 2008 @ 2:41 pm

  5. Estimado Sr. Avila: La apertura chilena es engañosa en sus resultados. Creo que somos el país más dependiente del mundo, prácticamente no producimos nada; nuestro vestuario, calzado, por ejemplo, comenzaron a morir hace 20 años, junto a muchos otros productos. Esto significa que gran parte de la población está dedicada al comercio, lo que implica ingresos bastante bajos porque no hay "valor agregado" en estas tareas. La venta de materia prima como el cobre o la celulosa no son intensivas en mano de obra, las exportaciones de fruta son actividades de temporada y de sueldos mínimos. El acceso fácil a la adquisición de artículos electrónicos baratos, comparados con los países vecinos, es posible gracias al crédito muy bien administrado por los bancos, donde el incumplimiento conduce al deudor directamente al infierno. Lo normal o lógico en cualquier nación es dar primero, oportunidades de trabajo a su gente, mejorar constantemente los procesos, equipos, maquinarias, etc. Importar solamente lo necesario, como materias primas, tecnología y algunas muestras de lo que producen aquellos más adelantados para medir la brecha en costos, calidad o diseño y promover nuevas mejoras, constantemente. Nuestro presente sería distinto si en lugar de Milton Friedman hubiese sido E. Deming el inspirador de los empresarios y economistas chilenos. Cuando un sistema proporciona empleos, queda más dinero circulando en el país, hay que recordar que al importar productos manufacturados no solamente traemos materias primas, viene bastante mano de obra incorporada. Saludos.

    Norberto: La economía argentina ha aplicado estrictamente su fórmula proteccionista y mírela. Atraso, pobreza, inestabilidad y descontento social manifiesto. Y el crédito es un sueño.

    Comment by Norberto Pavez J. — mayo 22, 2009 @ 7:26 pm

  6. El proteccionismo excesivo impide el normal desarrollo de la economía, así como la falta de protección facilita la tarea de los piratas locales o extranjeros, empeorando la situación, creando más desigualdades. Por otra parte, la responsabilidad y compromiso de las instituciones del Estado, como el respeto de los ciudadanos por las leyes acordadas, como el cumplimiento en los pagos de impuestos, etc, son aspectos básicos que deben resolverse para crecer. El nivel cultural medio de la población argentina les permitiría salir con rapidez de esta crisis, pero es imprescindible ordenar y transparentar las estructuras de los sistemas públicos y privados. Ser competitivos significa estar actualizados tecnológicamente, lo que no es difícil ahora y los espacios de crecimiento deben ser acordados y resueltos por los que tienen el poder político y económico, para crear empresas eficientes. Cuando baja la protección, por temor a los sindicatos, los inversionistas prefieren importar productos manufacturados y no intentan modernizar las plantas productoras locales, peor aún cuando el modelo económico neoliberal tiende sólo a maximizar sus utilidades, total el compromiso social aquí no cuenta.

    Norberto: En Chile la mejora social es visible. Da envidia caminar por las calles de sus principales ciudades. El "modelo neoliberal" (por la frasecita se nota que Ud. no es un economista) es eficiente cuando tiene horizonte. Cuando los emprearios perciben que es irreversible invierten mucho para "maximizar sus utilidades" y aumenta el empleo. Es función de un gobierno sagaz blindar el modelo contra la prédica de los resentidos y los demagogos, aumentando el gasto social de manera inteligente, como lo hacen los chilenos.

    Comment by Norberto Pavez J. — mayo 25, 2009 @ 12:58 pm

  7. Voy siempre a la Argentina en busca de ropa para un negocio que tengo en Chile, es bueno ver que hay gente que piensa de buena manera, de un modelo económico si bien esta lejos de ser perfecto, nos trae muchas conveniencias y posibilidades a los jóvenes, tengo amigos del otro lado de la cordillera, y me gustaría que esos jóvenes al igual que yo que tengo 26 años, tengan el apoyo de un modelo que impulsa nuevas inversiones, acceso a la tecnología y bienes que están lejos de ser solo un lujo, como por ejemplo, las computadoras portátiles, y un libre intercambio comercial que apoye a los microempresarios o a jóvenes emprendedores

    Comment by Cesar Cabrera — julio 5, 2009 @ 1:40 pm

  8. Dr. Ávila, no sé si en estos días estuvo siguiendo a grandes rasgos lo que está pasando en chile con las huelgas estudiantiles, pero viéndolo a la distancia me ha dejado algo preocupado. Acá dejo algunos enlaces interesantes: http://blogbis.blogspot.com/2011/08/pobre-chile.html. http://www.lanacion.com.ar/1396854-crisis-en-chile-nada-es-gratis-en-esta-vida-alguien-tiene-que-pagar. http://www.elnuevoherald.com/2011/08/24/v-fullstory/1010363/oppenheimer-chile-se-apuro-demasiado.html. Es cierto, como ya se habló por acá, ningún país de Latinoamérica está a salvo del todo de caer en las manos del populismo. Pero no nos olvidemos que en 2006 sucedió algo similar cuando la centroizquierda era gobierno con Bachelet a la cabeza. La diferencia es que esta vez gobierna la derecha y desde el vamos los izquierdistas de todo tipo le fueron poniendo todo tipo de palos en las ruedas. Y un detalle no menor: el Partido Comunista organiza todas esas marchas y seguramente que les lava el cerebro a mucha gente que manifiesta. De hecho, ese partido comunista se presentó a elecciones en 2009 y salió… cuarto cómodo y calentito.

    Comment by Andrés — agosto 27, 2011 @ 10:46 pm

  9. Dr. Ávila, siguiendo con mi comentario, acá salió un artículo de Andrés Oppenheimer, a mi entender, bastante realista: http://www.elnuevoherald.com/2011/08/27/v-fullstory/1012477/andres-oppenheimer-el-tropiezo.html

    Andrés: Muy bueno.

    Comment by Andrés — agosto 28, 2011 @ 1:46 pm

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Leave a comment

Powered by WordPress. Implementado por DigiKol