La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

octubre 20, 2006

Homenaje a Keynes

Filed under: Académica — Jorge Avila @ 12:02 pm

La Universidad de Buenos Aires ha organizado una conferencia conmemorativa del 70º aniversario de la publicación de la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, la obra capital del economista inglés John Maynard Keynes. Habrá una mesa redonda en la que expondrán Daniel Heymann, Alberto Müller y Axel Kicillof. Será el viernes 27 de octubre de 2006, 19hs., en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA (Salón de Usos Múltiples, Av. Córdoba 2122 1º). En 1996 publiqué en el diario Clarín un balance de la vida y obra de Keynes con motivo de cumplirse 60 años de la publicación de aquel gran libro. Reproduzo a renglón seguido mi artículo, con mínimas correcciones de estilo.

Junto a Sarmiento, Borges y Friedman, Keynes integra el cuarteto de mi Olimpo intelectual. A medio siglo de su muerte, se me ocurre que Keynes fue un genio en la doble acepción de la palabra. En el plano personal, fue un gran carácter, multifacético y elocuente, y en el plano conceptual, supo ver el funcionamiento económico global de un país desde un ángulo nuevo. Quienes lo conocieron en persona, dicen que aunque no hubiera escrito la Teoría General, su libro cumbre, igualmente habría descansado en el panteón de los grandes ingleses de este siglo. No disputo el juicio, pero me permito creer que sin la Teoría General poco y nada significaría Keynes para un economista argentino que nació tres generaciones después.

Por sobre todas las cosas, Keynes fue un hombre de su tiempo. Con la excepción de su trabajo de tesis para la Universidad de Cambridge, sobre teoría de la probabilidad, siempre estuvo ocupado y fascinado por los problemas monetarios del día, y siempre sujeto a un impulso periodístico de escribir sobre ellos. El libro que le diera pronta fama internacional, Las Consecuencias Económicas de la Paz, es el producto de una rara mezcla de talentos: prosa soberbia de gran escritor, estimaciones numéricas de la capacidad de pago de deudas internacionales propias de un sagaz funcionario de Hacienda, y un vuelo histórico y económico que recuerda el de economistas-profetas como Malthus o Marx.

Hasta mediados de la década de 1920, publicó el grueso de sus artículos en diarios con el propósito de criticar, a menudo sin piedad, la política monetaria británica del momento y proponer soluciones polémicas. Hasta entonces Keynes fue un economista ortodoxo, de análisis brillante y convencional. Su metamorfosis empezó en ocasión de la revaluación de la libra esterlina que acompañó el retorno inglés al patrón oro en 1925. En opinión de Churchill, este era un paso obligado para que Gran Bretaña recobrara el prestigio financiero anterior a 1914, y en opinión de Keynes, era un craso error. La avergonzada salida inglesa del patrón oro en 1931 dio la razón a Keynes; sin embargo, el gran desempleo que trajo el patrón oro lo puso en una situación intelectualmente incómoda.

La teoría monetaria que había aprendido de Marshall no explicaba el funcionamiento económico del mundo que él veía a su alrededor. Esta realidad lo llevó, luego de un extraordinario esfuerzo de concentración, a presentar su Teoría General en 1936. El campo de estudio que denominamos Macroeconomía nació con la Teoría General. Antes de ella se descreía de la existencia misma del problema macroeconómico. Keynes definió en forma sistemática las principales categorías del análisis macroeconómico: consumo, ahorro nacional, ingreso nacional, y especificó sus interrelaciones, dando lugar a la moderna arquitectura de las cuentas nacionales. Necesitó crear una nueva teoría monetaria de la tasa de interés. Y mostró con mágica intuición, en páginas memorables, el camino peculiar por el cual la percepción del futuro que se forma en las mentes de los inversores determina la suerte de la producción y el empleo en el presente. Opino que lo último es su mérito definitivo.

De lo dicho, todo ha quedado. De lo que le interpretaron Hicks, Harrod y Meade, los economistas jóvenes de su entorno, que buscaban una explicación simple y manejable del fenómeno macroeconómico, ha quedado poco. Treinta años después, el keynesianismo se batía en retirada. Pero la responsabilidad de esa falsa ilusión también le cupo al mismo Keynes. Porque si bien nunca aprobó la representación que hicieron de sus ideas los economistas jóvenes, tampoco atinó a descalificarla de una vez y para siempre.

Como todo hombre que aspira a ella, Keynes pensó mucho en el significado de la grandeza y en el camino para lograrla. No puedo olvidarme de un pasaje referido a Jevons en sus Obras Completas, que es revelador de la conclusión a la que llegó: Write always sub specie temporis and achieve inmortality by accident, if at all. Que yo traduzco así: Escribí siempre con la perspectiva de tu tiempo; quizá, por accidente, consigas la gloria. Keynes vio en los economistas jóvenes un medio adicional para difundir sus ideas y lo aprovechó. Después sufrió un ataque al corazón y luego vino la Guerra.

4 Comments »

  1. Siempre me llamo la atencion que dentro de tu admiracion hacia JMK como padre de la macroeconomia moderna no hicieras un pequeño lugar a lo que fue su intervencion en el diseño de los organismos de Bretton Woods y su (en aquel momento fallida) propuesta de una moneda mundial, el Bancor.

    Anxata: Ha sido por ignorancia de mi parte. No conozco la propuesta del bancor. Pero sí la del intor, de Mundell, que es admirable, lo más imaginativo y viable que leí sobre reforma monetaria mundial. Pero con respecto a tu observación, algún día leeré el último volumen de la biografía de Skidelsky: Keynes, the saviour, o algo parecido, en donde se relatan sus últimos años de vida, su tarea en Washington y su pensamiento y propuestas sobre la cuestión monetaria internacional.

    Comment por anxata — octubre 20, 2006 @ 7:16 pm

  2. ¿Hay algún lugarcito, en su Olimpo intelectual para el pobre Alberdi? Me desilusiona mucho lo olvidado que está para la sociedad argentina. Fue un visionario, genial por donde se lo mire. Lo felicito por el blog.

    Oscar: Su observación es muy justa. Hace diez años, cuando escribí este artículo todavía no había leído la obra de Alberdi. Recién vine a leer BasesSistema Rentístico en el verano de 2003. Pocas estatuas y plazas lo recuerdan, pero está muy presente en las mentes de muchos políticos y economistas argentinos. Me consta.

    Comment por Oscar Natale — octubre 23, 2006 @ 2:43 pm

  3. Dr. Ávila, me gustaría conocer su impresión acerca Kicillof, joven economista por entonces, hoy autor de "De Smith a Keynes, 7 lecciones de historia del pensamiento económico" y economista del riñón K. Difiere mucho su rescate de Keynes del que hizo el susodicho en aquella mesa? Gracias.

    Guillermo: No lo sé. A Kicillof lo conozco por el escándalo de Techint, nada más.

    Comment por Guillermo — agosto 8, 2011 @ 11:34 pm

  4. Dr. Ávila, podría por favor indicarme en qué capítulo o sección puntual de la Teoría General se desarrolla la idea de que "la percepción del futuro que se forma en las mentes de los inversores determina la suerte de la producción y el empleo en el presente". Desde ya muchas gracias.

    Guillermo: No lo recuerdo.

    Comment por Guillermo — agosto 22, 2011 @ 7:18 pm

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