La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

abril 7, 2008

Tragedia y farsa

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 7:09 pm

Este artículo fue publicado por el diario La Tercera, de Santiago de Chile, el pasado viernes 4. Aunque no me olvido que la dirigencia rural violó el derecho constitucional de libre circulación, que violan sistemáticamente los piqueteros en todo el país y los "ambientalistas" que cortan los puentes a Uruguay, el artículo es más favorable al campo que el post que le dediqué hace un par de semanas.

Los piqueteros cortan calles, rutas y puentes con el objeto de que el resto de la sociedad argentina los subsidie. Los "ambientalistas", por el peligro que representan para la flora y la fauna del Río Uruguay los efluvios de la planta Botnia, pese a los estudios del Banco Mundial y a la evidencia cotidiana en contra de dicha hipótesis. El campo, por lo menos, lo hace porque el gobierno pretende cobrarle un gravamen del 44% de sus ingresos brutos. Algunos lectores me señalaron que la rebelión del campo es la rebelión de Atlas. No es una mala comparación.

Sin detenerse en un estudio exhaustivo, el pasado 11 de marzo, el ministro de Economía anunció un profundo cambio de la política de impuestos a la exportación, conocidos en la Argentina como "retenciones". Dispuso que a partir de entonces las exportaciones de soja y girasol paguen una retención igual a 44% del valor exportado y que la alícuota sea móvil, es decir, que fluctúe con el nivel de los precios internacionales, de manera que el ingreso de los productores permanezca congelado en el nivel ampliamente satisfactorio (en opinión del gobierno) de fines de 2007. Los productores entendieron al vuelo que la nueva política los condenaba a percibir un ingreso fijo hasta 2011, mientras sus costos de mano de obra y, en especial, de insumos agroquímicos suben aceleradamente. Se vieron yendo a la bancarrota justo en medio de un boom mundial de commodities sin paralelo desde la década de 1970.

El paro comenzó el día siguiente al anuncio ministerial, pronto desbordó a los dirigentes rurales que lo habían convocado y se generalizó como reguero de pólvora. Incluso en las provincias en las que la Sra. de Kirchner había ganado la elección presidencial de octubre pasado con más de 60% del voto, indignados productores cortaron rutas y provocaron un creciente desabastecimiento de carnes, productos lácteos y verduras.

El paro se levantó el 2 de abril. El abastecimiento de esos alimentos básicos se normaliza con rapidez. Los productores decidieron suspender el paro por no más de 30 días a fin de levantar la cosecha y porque temían perder el apoyo de la clase media de las grandes urbes que salió a las calles a sabiendas del riesgo de desabastecimiento. El campo es el primer sector que se rebela contra el maltrato oficial en 5 años de gobierno kirchnerista. Cree que salió fortalecido. Yo también lo creo. En adelante, el gobierno pensará dos veces antes de tomar medidas inconsultas.

En el fondo, la rebelión rural se debió a una gruesa falla de funcionamiento de la República. El Poder Legislativo cedió al Ejecutivo facultades extraordinarias para gastar sin contralor grandes sumas y para decidir sin la aprobación del primero el nivel de las alícuotas de las retenciones. Sobre esta base, el kirchnerismo ha instrumentado un gobierno unitario en un país federal por tradición y organización constitucional. Si la medida hubiera pasado por el Congreso, las partes habrían tenido ocasión de discutirla y se habrían evitado los cortes de ruta y el desabastecimiento. Y la Sra. de Kirchner se habría evitado una sensible pérdida de autoridad.

Desde un principio, la táctica oficial para desactivar el conflicto consistió en dividir a los productores rurales. Para ello, procedió a ofrecer un paquete de subsidios a los productores chicos: reintegros a la exportación, fletes subsidiados para los de zonas alejadas y créditos blandos del Banco de la Nación. Pero los productores chicos los rechazaban debido a una historia de atropellos e incumplimientos: precios máximos, retenciones ya muy altas antes de estos hechos y prohibiciones de exportar, por ejemplo, carne y trigo, justamente en el país de las vacas y el trigo.

Los productores levantaron el paro pero se mantienen en estado de "alerta y movilización". No quieren que les vuelvan a "versear" (mentir). Quieren comprobar día a día cómo avanza una negociación más amplia.

El panorama se ha complicado considerablemente para el gobierno. Ahora se empieza a pedir que las retenciones sean discutidas en el Congreso y coparticipadas a las provincias, temas impensables hace un mes. El más carismático de los dirigentes rurales que surgió del paro, De Angeli, un cabecilla de los cortes de puentes al Uruguay, ha pedido públicamente a la Sra. de Kirchner que no "apriete" (presione) más a los gobernadores e intendentes, que les permita ponerse del lado de sus votantes de las provincias. Va ser una discusión difícil. El gobierno nacional razona en términos muy distintos. Para que se entienda de qué hablo, transcribo una respuesta en tal sentido de Agustín Rossi, el jefe de la bancada de diputados oficialistas en el Congreso: "las retenciones son una herramienta de materia económica, no una herramienta fiscal, y por ello su tratamiento en el Congreso implica una demora que no se puede sostener". Esta es la clave del problema. El oficialismo no entiende de qué se trata la República. Insiste en convocatorias masivas a Plaza de Mayo como las de Perón hace 60 años y en lugar de entender los problemas con pragmatismo opta por denunciar intentos de golpe de Estado. ¿Tragedia o farsa? Creo que ambas a la vez.

enero 4, 2008

Página 12

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 8:52 pm

El pasado domingo 30 de diciembre, el diario Página 12 publicó en la tapa del suplemento económico Cash un artículo con extractos de los deseos de diversos economistas para la economía argentina en 2008. El artículo, redactado por el periodista Tomás Lukin, me parece divertido e informativo. Soy uno de los entrevistados. A continuación, reproduzco el texto completo de lo que escribí para la ocasión.

Como cualquiera de nosotros, deseo para 2008 en materia económica que el país crezca a la tasa más elevada posible y que la distribución del ingreso nacional sea un poco más pareja. Rara vez surgen diferencias de opinión sobre objetivos. Pero las diferencias estallan cuando hay que elegir los instrumentos apropiados para alcanzar tales objetivos.

A fin de que la economía argentina siga creciendo como en 2003-2007, convendría reforzar el superávit fiscal, reestructurar la deuda en default con el Club de París y con los bonistas particulares, y renegociar contratos y tarifas de los servicios públicos privatizados. Estas tres políticas (instrumentos) garantizarían una alta tasa de crecimiento en el próximo par de años. Soy moderadamente optimista. El gobierno ve la necesidad de reforzar el superávit y reestructurar la deuda con el Club de París, y creo que avanzará en tal sentido.

Sin embargo, se niega a salir del default sobre una deuda de nada menos que u$s 27.000 millones con los bonistas y a renegociar con criterio de mercado las condiciones en que operan las empresas privatizadas. Este empecinamiento ahuyenta la inversión externa directa y provoca cuellos de botella en el suministro de energía, transporte y comunicaciones. Y también contribuye a mantener el salario en dólares deprimido y a redistribuir el ingreso nacional a favor de la industria y en contra del sector servicios. No comparto la política de maltrato de bonistas y privatizadas porque debilita el crecimiento de largo plazo y porque el objetivo de reconcentrar el ingreso nacional en los industriales no es eficiente ni ético.

diciembre 10, 2007

Diario Perfil

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 6:10 pm

En su edición del domingo 9 de diciembre, el Diario Perfil publicó un reportaje a cuatro economistas de "distintas orientaciones ideológicas" (Javier González Fraga, Eduardo Curia, Claudio Lozano y quien escribe). Reproduzco a continuación mis respuestas, que el Diario no pudo publicar in extenso. Se refieren a temas obligados como la inflación, el desempleo, las inversiones, la redistribución del ingreso y la equidad.

Acabo de escuchar el discurso de la nueva Presidente de la Nación. No tengo la intención de examinarlo en forma pormenorizada. Quiero dejar constancia, sin embargo, de la lamentable impresión que me dejó. Comprobé tristemente, una vez más, que el pasado sigue siendo la obsesión de este gobierno. Que el kirchnerismo sigue careciendo de ideas y propuestas, que sigue lleno de suspicacias y recriminaciones, que sigue sin interesarse en el mundo ni en el futuro. En vez de un discurso presidencial inaugural de unión y esperanza, me topé con el discurso de una directora de escuela avinagrada.

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¿Cuál es el mejor modo de controlar la inflación en los próximos cuatro años?

Fijar el dólar en 3 pesos por dólar y no volver a tocarlo, y rebajar la tasa de expansión del gasto público nacional del 50% anual que se verificó hasta octubre pasado a un 15% anual a lo largo de 2008. De forma que si el gasto ascendió a $100 en 2006 y a $150 en 2007, no pase de unos $172 en 2008. Advierta que no sugiero reducir su nivel sino reducir su tasa de crecimiento. Creo que este par de medidas permitirían una sensible reducción de la inflación. Para asegurar una reducción mayor habría que revaluar el peso a unos 2.80 por dólar, por ejemplo. En Brasil la revaluación ha sido mucho mayor.

Si bien el gobierno tiene la responsabilidad de controlar la inflación, ¿qué papel tienen los productores y empresarios en esto?

Ninguno. Toda la responsabilidad le cabe al gobierno.

¿Qué modificaciones habría que realizar en el INDEC para que éste funcione mejor?

Llamar a un concurso de antecedentes para llenar sus principales cargos. Que los jueces del concurso sean prestigiosos profesionales independientes, nacionales y extranjeros. Y que el gobierno conceda al INDEC una autonomía similar a la que goza el BCRA.

¿Qué puede pasar si no se logra controlar la inflación?

Mientras el BCRA tenga una apropiada cantidad de reservas internacionales para fijar el tipo de cambio, no pasará nada grave. Puede haber un deterioro adicional del salario real, un empeoramiento de la distribución del ingreso, un mayor atraso tarifario y, por ende, una mayor probabilidad de crisis energética.

¿Cree que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner va a hacer hincapié en este tema?

Creo que el gobierno no está seriamente interesado en el tema. La reducción de la inflación es un lujo que no se puede dar. Si la inflación bajara de golpe, el gobierno no podría licuar el exceso de gasto en el que incurrió durante 2006. Necesita la alta inflación para licuarlo y así elevar el superávit fiscal a un 4% del PBI. Tampoco su principal aliada, la UIA, está interesada en el tema, puesto que la inflación es producto de la devaluación, que es la fuente de su rentabilidad. Y los sindicatos tampoco están interesados en reducirla ya que sin ella se quedarían sin reclamos ni justificación a los ojos de los asalariados.

¿Qué habría que hacer en el tema desempleo, en general?

En lo básico, el desempleo se reduce por dos medios: el crecimiento económico sostenido, que exige una tasa de inversión más elevada que la actual, y la reducción del costo del factor trabajo, que exige menor presión tributaria y negociaciones salariales y de condiciones laborales empresa por empresa. En el período 2007-2011, la tasa de desempleo seguiría cayendo, aunque sin mucha fuerza, pues es poco probable que se cree un clima atractivo para la inversión o que se flexibilice el mercado laboral.

¿Cree que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner va a alentar las inversiones?

En el plano del discurso, por supuesto que sí. Otra cosa muy distinta es el plano de las realizaciones. Alentar inversiones es sinónimo de atraer inversión externa directa, sobre todo hacia las áreas de energía, transporte y comunicaciones. Para hacerlo, el gobierno debería abandonar las declaraciones y los actos hostiles para con la empresa privada, las inversiones extranjeras, los EEUU y el libre comercio. Si lo hiciera, estimularía un importante ingreso de capitales que bajará el dólar. Pero el dólar alto es la piedra angular del "modelo productivo". O sea que las mayores inversiones están en contradicción con el modelo productivo. En consecuencia, creo que la política de Fernández de Kirchner no cambiará mucho respecto de la de su esposo.

¿Cree que el gran desafío del próximo gobierno es la redistribución de la riqueza?

El gran desafío de un gobierno con perspectiva es sacar al país del aislamiento internacional, firmar un tratado de libre comercio con EEUU y otros países o bloques económicos importantes, devolver a las provincias las potestades para la recaudación de los grandes impuestos y federalizar el país efectivamente, asegurar la estabilidad monetaria de largo plazo para que renazca el crédito hipotecario e industrial a 30 años y 6% de interés anual. El gran desafío para un gobierno de mirada corta es que los errores propios pasen como ajenos. Por esto creo que el gran desafío del próximo gobierno será gambetear la responsabilidad de la inflación y de la crisis energética. Entretanto, deberá conseguir refinanciamiento internacional para los vencimientos de la deuda pública reestructurada, pues en caso de no conseguirlo el país caerá en otro default y el poco avance que se registra en materia de redistribución de la riqueza se perderá de un plumazo.

¿Piensa que la nueva gestión no sólo debería hacer hincapié en el desarrollo sino también en lograr mayor equidad?

El desarrollo (o crecimiento) económico de largo aliento conlleva una distribución más equitativa del ingreso nacional. Este es el objetivo implícito que se persigue cuando se alienta la inversión. En nuestro país no lo hemos logrado porque tampoco hemos podido crecer sostenidamente en los últimos 40 años. Una vía secundaria para mejorar la equidad es el gasto público social, que en Argentina es elevado en relación con el PBI. Mucha plata se gasta con fines sociales. Habría que gastarla con más juicio. La reforma del Estado, que duerme el sueño de los justos desde hace 10 años, apunta a eso.

¿Considera que los empresarios están dispuestos a achicar su margen de ganancia para conseguir este objetivo?

Los empresarios no están dispuestos a achicar su margen de ganancias en ningún país del mundo. Si lo estuvieran, serían malos empresarios. La equidad no es un objetivo de los empresarios. La equidad es un objetivo que se fijan las personas y los gobiernos.

noviembre 30, 2007

El Economista del Mes

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 11:32 pm

Ambito Financiero me pidió que escribiera un extenso artículo para su habitual sección El Economista del Mes. Debía incluir un balance de la gestión económica del presidente Kirchner y de la herencia que deja a su esposa, un comentario sobre la situación actual, perspectivas, alguna reflexión especial y un par de gráficos reveladores. Lo escribí el fin de semana pasado y el diario lo publicó el martes 27. Aunque tiene la extensión de cuatro posts de tamaño normal, en vez de fraccionarlo y reproducirlo en partes, he preferido reproducirlo completo. Creo que así resulta más fácil leerlo. Destaco en letra cursiva, a mitad de camino, la descripción de los gráficos y, al final, mi reflexión especial.

En pocos días más se cumple el mandato presidencial de Néstor Kirchner. Según las urnas, una amplia primera minoría opina que el país está mejor. La oposición no fracasó por falta de unión sino porque la población aún no tiene sed de cambio. Kirchner ha atropellado mil instituciones económicas y políticas. Por ejemplo, el piquete a la petrolera Shell arrumbó la libertad de precios; la anti-cumbre de Mar del Plata selló nuestro aislamiento internacional, y la intervención del INDEC ha promovido el descrédito institucional del país y ocasionado un segundo default. Pero Kirchner consiguió en su mandato dos cosas valiosas para un país atormentado por una inestabilidad crónica: aseguró la estabilidad y alejó el fantasma de la hiperinflación, y aseguró la gobernabilidad y alejó el espectro de la anarquía. En este orden. Primero, la estabilidad monetaria; luego, la estabilidad política.

Kirchner tuvo la sabiduría de mantenerse dentro del cauce que habían abierto en 2002 el ex presidente Duhalde y su ministro Lavagna. En 2002, Duhalde no fue el cirujano de bisturí que exigían las circunstancias; fue un carnicero de hacha improvisada y eficaz. Lavagna no aplicó la libre flotación que iba a conjurar todos los males de la convertibilidad, sino una convertibilidad disfrazada e informal de 3 por 1, tan efectiva que todavía perdura. El aporte fundamental de Kirchner consistió en reforzar el superávit fiscal y no toquetear el dólar. Su otro aporte fue la suerte, que no es un atributo menor en un gobernante. El índice de precios de las materias primas argentinas creció durante su mandato un excepcional 107%, luego de una larga declinación durante los gobiernos de Menem y de De la Rúa.

La convertibilidad informal, el elevado superávit fiscal (mayor que el de Menem, quien a su vez lo tuvo mayor que Alfonsín) y la reestructuración del 76% de la deuda pública en 2005, determinaron una aguda reducción de la prima de riesgo-argentino, una reversión notable del flujo internacional de capitales y un importante crecimiento de la demanda agregada. Esta es la causa primaria de la expansión del PBI argentino en el período 2003-07. La causa secundaria es el viento de cola que sopla desde los mercados de commodities del mundo. Digo que este es el orden de causalidad porque es improbable que un viento de cola genere un aumento de 50% del PBI en presencia de desborde fiscal y disparada del dólar. El dólar quieto tiene poderes mágicos.

El gráfico Nº 1 ilustra la relación inversa que se verifica entre la prima de riesgo-argentino y el flujo de capitales. Los datos corren entre enero de 2002 y noviembre de 2007. Mide la prima anual (en puntos porcentuales) sobre el eje derecho y el ingreso mensual en dólares (como promedio móvil) sobre el eje izquierdo. El ingreso de capitales luce como la imagen especular de la prima de riesgo-país. Esta relación tiene un papel clave en la explicación de la recuperación económica argentina. La aguda reducción del riesgo-argentino transformó a la salida de capitales de 2002 en una creciente entrada. El impacto macroeconómico de una menor salida de capitales es igual al de una mayor entrada. Digo impacto macroeconómico porque el ingreso de capitales puede verse como una adición a la demanda agregada. Una entrada mensual de u$s 1.500 millones representa el 7.5% de la demanda agregada de un mes (con un PBI de u$s 240.000 millones por año, algo menor que el actual). El gráfico Nº 2 ilustra la relación inversa que existe entre la prima de riesgo-argentino y la producción. En este gráfico los datos corren entre enero de 1998 y noviembre de 2007. El eje derecho mide la variación anual de la prima (en puntos porcentuales) y el eje izquierdo, la variación anual de la producción industrial (en puntos porcentuales). Advierta que entre octubre de 2002 y junio de 2007 la variación anual de la prima de riesgo-país fue siempre negativa mientras la variación anual de la producción industrial fue siempre positiva. Estos gráficos son obviamente complementarios.

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La estabilidad y la expansión económica elevaron la base imponible en mayor proporción. La estampida de la recaudación impositiva sumada al carácter nacional de las retenciones, al régimen de coparticipación federal de impuestos (que es más unitario que federal) y a los superpoderes, convirtió al Presidente en el gran cajero de la Nación. Los gobernadores, que en un régimen auténticamente federal son sus rivales naturales por el poder, se convirtieron en mendigos. Y la oposición legislativa, en espectadora, pues el superávit le evita al PEN el desgaste político de pedir favores. Por el uso hábil, pero no republicano ni federal, de la caja, por su carácter más bien autoritario y por la gracia que le ha concedido un pueblo agobiado por la inestabilidad, Kirchner recuperó entonces la gobernabilidad.

El presidente saliente deja a su esposa, la presidente electa Cristina Fernández de Kirchner, un ramillete de éxitos y de urgencias. Los lineamientos generales de la política económica asociada al modelo productivo no cambiarán, pero habrá retoques a fin de asegurarle la supervivencia. Hay cuatro grandes áreas de retoque: El gasto público y el superávit fiscal. Los vencimientos de la deuda pública y el Club de País. El reajuste tarifario y la crisis energética. La inflación y la credibilidad del INDEC.

El superávit primario (antes de pagar los intereses de la deuda) del gobierno nacional ha caído de casi 4% del PBI en 2004 a casi 2% en 2007. Esto significa que el superávit financiero (después de pagar los intereses) quedará reducido este año a un mero 0%. El presidente Kirchner es el primer presidente, desde antes de Perón, que se dio cuenta de que superávit fiscal es igual a poder. Frente a los gobernadores, como dije antes, y frente a los mercados, cuya volatilidad un déficit agudiza y puede tumbar presidentes (Alfonsín y De la Rúa).

Kirchner reforzará el superávit durante 2008 y creo que el ajuste fiscal será más fácil que en otras ocasiones. Una simple comparación bastará para aclarar lo que quiero decir. En marzo de 2001, el ministro López Murphy intentó realizar una modesta rebaja del gasto público; fue misión imposible; en parte, por el contexto político dentro del cual se movía el gobierno de la Alianza y, en parte, porque la economía argentina sufría una recesión con deflación. En esta ocasión, con solo hacer que el gasto público crezca en 2008 un 15% con respecto a 2007, en vez del 50% que creció en 2007 respecto de 2006, el superávit primario saltaría a un 4% del PBI a fines de 2008. Note que no estoy diciendo que el gasto deba bajar. Apenas sugiero que si en 2006 fue igual a $100 y en 2007 fue igual a $150, en 2008 debería ser igual a unos $172. El superávit aumentaría, de todos modos, pues la recaudación impositiva seguiría subiendo a un ritmo de 30% anual (puede ser menos) de la mano del PBI nominal. Esta variable viene aumentandoa una tasa de 8% por año en virtud del crecimiento real del país, más un 20-25% por año en virtud de la inflación que se verifica en los mostradores. En consecuencia, una suba del gasto de un 15% y un aumento de la recaudación del 30% obrarían, en conjunto, el milagro de recomponer en forma dramática el superávit fiscal y así restaurar el poder político y financiero de los Kirchner.

Con el objeto de minimizar cualquier error de cálculo, el gobierno acaba de aumentar las retenciones sobre las exportaciones de soja, cereales, petróleo y naftas. El aporte al Tesoro rondará $8.000 millones, que equivalen a 0.8% del PBI. Con esta contribución adicional del campo y las empresas petroleras, el gobierno podría aumentar el gasto por encima de aquel 15%.

A riesgo de caer en otro farragoso default en 2008, algo tendrá que hacer el gobierno con las deudas que mantiene con el Club de París y con los bonistas (hold outs). Ambas suman u$s 35.000 millones. Debe reestructurarlas y empezar a servirlas. Pero para esto se impone recuperar el acceso al mercado mundial de crédito voluntario. De otra manera, el gobierno no podrá refinanciar los vencimientos de capital a partir de 2009.

Si el gobierno no avanzara en el par de puntos anteriores, el país perdería la estabilidad y el ritmo de crecimiento de la producción y el empleo del período 2003-07, incluso cuando los precios de las materias primas argentinas siguieran exhibiendo altos niveles. Por esto creo que avanzará.

Luego viene la cuestión tarifaria, de cuya resolución depende la atenuación de la crisis energética. En esta área me queda la impresión, quizá apresurada, de que el gobierno no pretende avances significativos. Apuntaría, más bien, a autorizar las subas estrictamente necesarias para que las empresas privatizadas no quiebren. Tampoco parece apurado por renegociar con criterio de mercado los contratos que regulan la actividad de las empresas. No debería esperarse un boom inversor en rubros como electricidad, gas y transporteen los próximos años.

Por último, viene la cuestión inflacionaria. La sociedad argentina se ha vuelto adicta a la inflación. Cree que la inflación es parte inextricable del crecimiento. El gobierno no la quiere pero la necesita para licuar el gasto público. Su principal aliado, la UIA, la tolera porque es consecuenciade la devaluación, que es la fuente de su rentabilidad. El agro, pese a las retenciones, es una suerte de cómplice pasivo de la UIA; no hace lobby para devaluar pero no repudia la devaluación. Los sindicatos encuentran en la inflación la justificación de su existencia; las discusiones salariales les devuelven la vida frente a los asalariados (de ahí tanto odio a Menem y a la convertibilidad). En tanto que el sector servicios, que representa el 65% del PBI y que es el gran perjudicado por la devaluación, se mantiene al margen de la discusión; por un lado, los bancos y las empresas privatizadas temen el escrache, y por el otro, los médicos y los peluqueros no tienen voz y no entienden la relación causa-efecto. Por todo lo dicho creo que el tema no es prioritario. Para el gobierno, abatirla es un lujo que no se puede dar. Para la industria y el campo, no es negocio. Lo mismo que la credibilidad del INDEC. Si el precio a pagar por la restauración de la credibilidad es el peso fuerte, el tema tampoco es prioritario para el gobierno y la dirigencia industrial y rural. Prefieren no hacer olas.

Kirchner acaba de anunciar con bombos y platillos que la producción industrial aumentó un 9.5% anual en octubre. Cuesta mucho creer que tan alto ritmo de crecimiento económico se mantenga en el segundo semestre de 2007. A juzgar por el fuerte aumento de la prima de riesgo-argentino desde enero, la tasa de crecimiento de la producción industrial (y del PBI) debería exhibir una clara tendencia bajista desde agosto a más tardar. Sin embargo, a juzgar por la fuerte suba del precio de las materias primas que el país exporta, hay motivo para esperar que el PBI siga creciendo a buen ritmo.

Un aumento de la prima de riesgo-país es un shock de demanda negativo. Determina una menor entrada (o una salida) de capitales, y por tanto una menor tasa de crecimiento de la demanda agregada. Luego, la oferta agregada (el PBI) tiene que aumentar a menor ritmo. El riesgo-argentino observa desde julio un cambio de comportamiento altamente significativo. Ese mes, la prima fue casi igual a la de un año atrás, y en agosto, en septiembre, en octubre y en noviembre fue un 42%, un 28%, un 23% y un 32% mayor que en los mismos meses de 2006. Desde agosto de 2007, hay motivo entonces para pensar que la producción crece cada vez más lentamente. Esta presunción se fortalece al comprobar la evolución del flujo de capitales. El último tramo del gráfico Nº 1 muestra una suba abrupta de la prima de riesgo-argentino junto a un giro abrupto del flujo de capitales. Este pasó de una entrada de u$s 1.400 millones por mes en julio a una salida de 200 millones en septiembre.

Un aumento del precio internacional de las materias primas que exporta el país es un shock de oferta positivo. Determina un aumento proporcional de la oferta agregada y, por tanto, del PBI. En los últimos 12 meses, el índice de precios de materias primas aumentó un 46%. Esto implica que el PBI de 2007, sólo por esta razón, debería ser un 3% más alto que el de 2006.

De manera que el efecto negativo del aumento del riesgo-país habría sido compensado por el efecto positivo del aumento de los términos de intercambio del país. Con respecto al año 2008, me resulta difícil pronosticar el PBI y comparativamente fácil, la inflación. No creo que la crisis hipotecaria de EEUU afecte negativamente el precio de las materias primas argentinas; creo que el refuerzo del superávit fiscal debería contribuir a una reducción de la prima de riesgo-argentino; es aventurado pronosticar los desenlaces de los temas tarifario y hold outs. El sentido común lleva a pensar que una reducción de la tasa de crecimiento a un 6% es probable, pero subrayo que la tasa de crecimiento es muy sensible a dicho abanico de variables. Con respecto a la inflación, hay también varias fuerzas en conflicto. Pero en vista de que nadie quiere reducirla seriamente, se repetiría un nivel cercano al actual: 23% anual según FIEL.

Hacia 2011 el escenario económico se vuelve mucho más interesante. Será la oportunidad del tercer intento de modernización. El inevitable desgaste político del gobierno Kirchner, la inconsistencia técnica del modelo productivo y los cambios que experimenta el comercio mundial crearán el escenario para una reorganización económica nacional.

El desgaste político del gobierno en los meses precedentes a las elecciones de octubre fue alarmante. Su capacidad para cometer errores parece creciente y la tolerancia de la sociedad parece decreciente. Es probable que la gente no quiera en 2011 más de lo mismo.

La piedra angular del modelo productivo es el dólar alto. El gobierno ha logrado sostenerlo por medio de tres políticas: a) alto superávit fiscal; b) altas retenciones a la exportación no industrial; c) una suma de declaraciones y actos hostiles a la empresa privada, la inversión extranjera, los EEUU y el libre comercio. Todo indica que mantendrá las dos primeras. Aún no sabemos qué hará la presidente electa respecto de la tercera política (o no política). Si la mantuviera, el dólar seguiría alto pero el modelo productivo entraría en crisis por la falta de energía e infraestructura. Si la modificara, podría estimular la inversión externa directa en los sectores críticos pero el dólar alto sería menos alto. Estos son los términos del dilema.

Mientras tanto, casi todos los países de la región Pacífico de América Latina han firmado o están por firmar acuerdos de libre comercio con EEUU, y China coloca sus manufacturas a precios muy bajos en todos los rincones del mundo. La emergencia económica china ejerce sobre el comercio mundial un impacto similar al que ejerció la reducción vertical del costo de transporte oceánico en el siglo XIX. Crea comercio a la fuerza, aunque los aranceles de importación no bajen.

Este conjunto de argumentos me lleva a pensar que el péndulo económico-político nacional retornará, hacia fines del gobierno de Fernández de Kirchner, a una posición favorable a la apertura comercial y la inversión extranjera. El tercer intento será el vencido. Preparémonos para evitar los errores del pasado. Deberemos recordar la principal enseñanza de Kirchner: el poder del superávit fiscal, y la principal enseñanza de la experiencia chilena: la obsesión por una apertura radical combinada con un dólar alto en la transición.

julio 28, 2007

Informe Asegurador III

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 1:52 pm

Número 15º Aniversario (publicado el 16 de julio)

1) ¿Cómo analiza la marcha y las perspectivas de la economía argentina de cara al escenario post electoral de octubre 2007?

La marcha de la economía parece muy estabilizada en un crecimiento algo superior al 7% anual (a nivel del PBI). Por una parte, este sólido crecimiento no me sorprende, ya que es consistente con la fuerte rebaja interanual que experimentó la prima de riesgo-país. Note que hace un año ésta registraba 3,80 puntos porcentuales sobre la tasa del bono americano a 10 años y que ahora, después de haberse reducido a 1,80 puntos en enero pasado, ronda 2,8 puntos. Mucho se critica a este indicador como predictor del nivel de actividad económica, pero nadie puede negar el hecho de que semejante caída ejerce un claro efecto expansivo sobre la demanda agregada y, en consecuencia, sobre la oferta agregada o el PBI. Por otro lado, me sorprende que la economía mantenga tan alto ritmo de crecimiento en un año de elección presidencial, circunstancia que en la historia argentina ha generado mucha incertidumbre y más de un desastre (por ejemplo, la loca disparada que experimenta el gasto público desde fines del año pasado).

2) ¿Qué aspectos económicos son los que hoy más le preocupan? ¿Coincide con quienes afirman que existen desvíos de gestión en el manejo monetario, fiscal y cambiario?

Justamente en dichos desvíos residen mis preocupaciones, que son las de la amplia mayoría de los analistas de la coyuntura: a) El gasto público nacional subió en el primer cuatrimestre de este año un 39%. A este ritmo de aumento, el gasto público consolidado ya ronda un 32% del PBI, que es el mayor porcentaje desde 1961 según datos oficiales. Cada vez que el gasto se escapó por encima de 26% hubo crisis antes de que pasaran dos años. b) La política monetaria es lisa y llanamente irresponsable. La mitad de las reservas internacionales que acumula el BCRA está "alquilada"; es decir, no son producto del superávit fiscal o del crecimiento de la demanda de dinero sino de la sistemática colocación de deuda en los bancos por parte del Banco Central. Como es bien sabido, esta política genera déficit cuasi-fiscal pues la tasa de interés que paga el BCRA por la deuda (Lebac y Nobac) es mayor que la tasa que cobra por la colocación de las reservas en el exterior. A menos que el BCRA devalúe el peso, en cuyo caso esa política de endeudamiento podría generar superávit cuasi-fiscal, al costo, por supuesto, de reinstalar la devaluación y la inflación como herramientas de financiamiento del Estado. Pero el déficit cuasi-fiscal no es lo más alarmante del caso. El verdadero peligro estriba en la posibilidad de una corrida bancaria, puesto que para devolver los depósitos los bancos obligarán al BCRA a retirar dicha deuda con una fuerte y rápida emisión de pesos. Pensar en una corrida en estos momentos suena descabellado; no olvidemos, sin embargo, que entre 1980 y 2002 Argentina enfrentó serios problemas bancarios en cinco ocasiones.

3) ¿Cuál cree que debería ser el destino de los más de 40 mil millones de dólares de reservas existentes en el Banco Central? ¿Cuál es su posición respecto a que el BCRA emita deuda? ¿Por qué?

Como dije antes, creo que lo más sano es que el BCRA retire esa deuda cuasi-fiscal lo antes posible, con emisión y la consecuente pérdida de reservas internacionales, sin tocar el tipo de cambio. Es decir, lo más sano es que deshaga lo que zonzamente hizo. No es esa deuda lo que permite mantener el dólar alto, sino el superávit fiscal, que ha bajado mucho últimamente, y el clima de hostilidad a la inversión que han creado la retórica del gobierno, su extraviada política exterior, el recalcitrante tratamiento de las empresas de servicios públicos privatizados y la decisión de no reestructurar la deuda pública que permanece en default.

4) Pese a que el proyecto se encuentra en stand by, ¿cómo analiza la supuesta intención del gobierno de limitar la autonomía del Banco Central?

Si este proyecto fuera el primer intento de avasallar la independencia del BCRA habría puesto el grito en el cielo como lo puse en abril de 2001 cuando el ex-ministro Cavallo hizo echar al entonces presidente Pou. Pero este proyecto representa una mancha más en la larga cadena de desprestigio que sufre el BCRA desde entonces. ¿Quién fija el tipo de cambio en la actualidad, el presidente Redrado o el presidente Kirchner? ¿Qué clase de política monetaria independiente ejecuta el BCRA, en el contexto de una no confesada e informal convertibilidad de 3 pesos por dólar? Creo que las funciones del Banco Central han quedado reducidas a las de una superintendencia de bancos y un centro de convenciones y de recepción de prestigiosos invitados del exterior.

5) ¿Qué opina sobre el manejo que está haciendo el gobierno tanto en materia de acuerdos salariales como de política de control de precios?

La política de precios es una farsa y, como toda farsa, es una pérdida de tiempo y un argumento para la fuga de capitales. En cuanto a los acuerdos salariales, pareciera que este año se han vuelto demasiado colectivos (no consideran la situación específica de cada rama de actividad) y los aumentos, demasiado elevados.

6) ¿La inflación es ya un tema incontrolable para la actual administración?

En soledad, sigo sosteniendo que no. Con tipo de cambio fijo, como expliqué arriba, la inflación local está determinada por el movimiento descendente del tipo real de cambio (o el movimiento ascendente del precio en dólares de los servicios privados), el alza de los precios internacionales de los productos que exportamos e importamos y el aumento del gasto público. Si el gobierno recuperase la sensatez fiscal y congelara el gasto, o lo hiciera crecer bien por debajo de la recaudación, la inflación cedería.

7) ¿Cuál es su visión sobre el tema INDEC y la supuesta manipulación que realiza el Ejecutivo?

Me deja una pésima impresión. Si hace cinco años me hubieran preguntado acerca de la probabilidad de que en Argentina ocurriera un evento como éste, habría dicho que era ínfima. Y me habría equivocado ruidosamente. Porque la involución institucional que caracteriza a este gobierno en ciertas áreas es inaudita. ¡Como el control de precios no funcionaba, no tuvieron mejor idea que tocar el índice! Han embrollado así el mercado de alquileres y el de la deuda pública indexada, y han envenenado las negociaciones salariales también. Se ha encarecido el crédito (la prima de riesgo-país ha subido este año en parte por esta razón) y la economía seguramente ha perdido eficiencia.

8) ¿Cómo visualiza el contexto internacional en el que deberá desenvolverse la Argentina en los próximos meses? ¿Observa un cambio en las condiciones de la economía mundial?

No me parece probable un cambio dramático de la situación internacional. Diría que lo más probable es un escenario de lenta reducción de la inflación sin reducción marcada de la tasa de crecimiento económico en EEUU. En consecuencia, no deberíamos esperar una caída importante de los términos de intercambio del país ni una suba importante de la prima de riesgo-argentino causada por razones externas. Creo que, a un año vista, la evolución argentina dependerá de la evolución política y política-económica interna.

PD: Como habrán visto, cuando respondí este reportaje, a mediados de junio pasado, no esperaba la fortísima suba de la prima de riesgo-argentino que ocurriría a fines de julio. El aumento de la prima se debe a la crisis del mercado de hipotecas sub-prime de EEUU, pero el clima que describo en el reportaje ha potenciado la suba.

julio 20, 2006

Informe Asegurador II

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 5:32 pm

Número Aniversario, 13 de julio

1. ¿Cuál es el escenario económico que visualiza en la Argentina en el corto y mediano plazo?

Un escenario de crecimiento que se atenúa, desde un 8.6% anual en el primer trimestre de 2006 a un 5% a fines de 2007. En lo fundamental, esto ocurriría por dos razones: a) el ciclo monetario internacional está pasando de expansivo a contractivo, y b) 2007 será un año de elección presidencial; desde 1983 los años en que se elige presidente no han sido propicios para la inversión.

2. La posibilidad de sostener el crecimiento económico a tasas de 8% o 9% está ligada inexorablemente a la inversión? ¿Por qué?

Porque el crecimiento económico es sinónimo de crecimiento del ingreso por habitante, y éste es producto del aumento de la productividad del trabajo, la cual, para concretarse, exige un aumento del capital físico (y humano), la incorporación de mejores tecnologías o ambas cosas a la vez. Para que aumente la productividad del trabajo en la industria, el agro y el sector servicios hace falta más y mejor maquinaria y equipos de informática y de comunicaciones, por ejemplo.

Se puede decir lo mismo en términos de contabilidad nacional. La inversión bruta fija interna ronda 22% del PBI en la actualidad. Luego de descontar las amortizaciones, ese guarismo arroja una inversión neta fija interna de 9% del PBI. Y como la relación entre el PBI y el capital fijo ronda 0.4, sabemos que con este nivel de inversión neta la tasa de crecimiento sostenible es apenas 3.6% anual. Para que el PBI crezca en promedio un 6% anual en los próximos años hace falta, en consecuencia, estimular una tasa de inversión neta de 15% del PBI, o una tasa bruta de 28%. Hace falta que la inversión bruta salte del actual 22% del PBI a nada menos que un 28%. ¡Menudo desafío tiene en sus manos el gobierno! Sobre todo, teniendo en consideración su particular interpretación de las leyes de funcionamiento del mundo.

3. ¿La perspectiva de 12% de inflación se inscribe dentro de la normalidad o es un indicador de que el Gobierno está equivocando el camino para controlarla?

La inflación actual es una manifestación tardía de la devaluación de 2002. Por cierto, la devaluación del peso respecto del real y del euro ha acentuado el fenómeno. En menor medida, la firma del mecanismo de acuerdo competitivo que limita las importaciones de algunos productos industriales brasileños también ha sumado presión. Pero, en esencia, la inflación que experimenta el país desde 2002 es de naturaleza residual. Se trata de la misma clase de inflación que experimentamos en el período 1991-1994. En esta ocasión es menor que entonces porque el país atrae menos inversión extranjera.

La política de control de precios ayuda a que la inflación se mantenga baja. Aunque no por su efecto directo sobre el nivel de precios sino por su efecto indirecto sobre el clima de negocios, cuyo enrarecimiento espanta a la inversión, frena la demanda agregada y reduce la inflación.

Si no hubiera control de precios, ni congelamiento de tarifas, ni re-estatizaciones, ni huelgas y piquetes tolerados por el gobierno, el país recibiría más inversión extranjera, la demanda agregada crecería con más fuerza y la inflación residual sería más alta por un tiempo, hasta que el nivel de precios interno medido en dólares se recuperara algo más. Buenos Aires, a cuatro años de la gran devaluación, sigue siendo una de las ciudades más caras del mundo. Esto es una anomalía.

4. ¿Considera que la economía post-Lavagna sigue un rumbo prediseñado o sólo responde a un “piloto automático”?

Por aproximación, diría que responde a un piloto automático, aunque ni siquiera es eso. No hay una política económica. En todo caso, la que hay consiste en ir postergando y tal vez solucionando parcialmente los problemas del día.

5. ¿Qué temas considera de tratamiento urgente e indelegable en la agenda económica del Gobierno?

A riesgo de caer en la utopía, esta es mi lista: a) actualizar en forma realista las tarifas de los servicios públicos, para evitar crisis y cuellos de botellas y alentar la inversión; b) no colocar más deuda cuasi-fiscal en los bancos, porque en caso de corrida es material explosivo; c) no re-estatizar más empresas o concesionarios de servicios públicos, pues está probado que la gestión estatal es inevitablemente ineficiente, deficitaria y corrupta; d) acercarse con franqueza a EEUU y negociar un tratado de libre comercio; e) frenar la expansión del gasto público, que ya ingresó en zona de riesgo; f) reducir las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque.

Por cierto, hay grandes reformas estructurales, muy necesarias y hasta urgentes, como la descentralización de la recaudación de los grandes impuestos nacionales a las provincias para que éstas se autofinancien, o la privatización de la banca pública y la globalización de la privada, para evitar futuras corridas de depositantes que causan grandes desastres. Está visto, no obstante, que las reformas estructurales deberán esperar la llegada de otro gobierno para que se las considere.

6. ¿El gasto político que plantea un año electoral como el 2007 puede poner en peligro el logro de la solvencia fiscal?

Así es. Toda campaña electoral ejerce una presión alcista sobre el gasto público. En esta ocasión es preocupante puesto que el gasto ha traspasado la banda de seguridad de 24%-25% del PBI. Este año apunta a 26%. La historia fiscal argentina del período 1974-2001 sentencia que cada vez que el gasto superó dicha banda el país entró en una grave crisis:

después del pico de gasto de 28% en 1974 vino el rodrigazo;

después del pico de 26% en 1980 vino el cavallazo;

después del pico de 24% en 1987 vino la hiperinflación;

después del pico de 25% en 1994 vino el efecto Tequila;

después del pico de 26% en 2001 vino el corralito y todo los demás.

Aconsejo tener mucho cuidado. Además de las usuales dificultades técnicas, un gasto público superior a 24% del PBI trae mala suerte.

7. ¿Cómo analiza el contexto internacional en el que deberá desenvolverse la Argentina en los próximos meses? ¿Observa un cambio en las condiciones de la economía mundial, que hasta ahora han sido muy favorables a la Argentina?

Entre mediados de 2004 y principios de 2006, mientras la tasa de interés pasaba de 1% anual a 5%, no había temor a una recesión. Desde el mes pasado, hay temor porque la tasa empieza a "morder" y porque el mercado duda de que Bernanke tenga la mano del viejo Greenspan (el mentado riesgo-Bernanke). El mercado no le teme a la inflación; sabe que la Reserva Federal la bajará. Le teme a la recesión que le seguiría al aumento de la tasa de interés.

La Reserva Federal aumentaría la tasa del 5% actual a un 5.5% en agosto. Bernanke habría decidido correr el riesgo de un enfriamiento de la economía al de una disparada de la inflación, que llegó en mayo a nada menos que un 4.2% anual. En consecuencia, en el segundo semestre de 2006 el PBI de EEUU crecería menos y la tasa de inflación podría empezar a caer hacia el final. Van a ser meses de acomodamiento y de prueba para Bernanke.

Habrá un cambio de escenario, entonces. De uno muy bueno a otro que no será malo. Si la prima de riesgo-argentino no subiera demasiado por encima de 400 puntos básicos, el crecimiento del PBI en 2007 podría andar en 5%-6% anual, como señalé al principio del reportaje.

mayo 29, 2006

Tres de años de Kirchner

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 3:53 pm

Reportaje del diario La Prensa, publicado ayer, domingo 28.

1 – ¿Qué ha hecho bien?

Ha sabido mantenerse en el cargo. Ha evitado otra fatídica experiencia como la de la Asamblea Legislativa de diciembre de 2001.

2 – ¿En qué ha fallado o ha aplicado a su criterio políticas incorrectas?

En las malas artes que ha aplicado para mantenerse en el cargo: su política anti-liberales, anti-EEUU, anti-FMI, anti-militares, anti-policías, anti-privatizadas. Se ha montado en cuanta ola simpática a la opinión pública descubrió a fin de mantener el favor popular, incluso a expensas del resentimiento, la división y el aislamiento internacional.

3 – ¿Qué lo ha sorprendido (para bien o para mal)?

Su capacidad para mantener y concentrar el poder y su marcada inclinación fiscalista.

4 – ¿Qué espera que ocurra de ahora en más y qué cree que debería hacerse?

No espero grandes variaciones en las políticas interna, internacional y económica. Si hasta aquí le fue bien, a su juicio, por qué habría de cambiar. Sobre lo que debería hacerse, a riesgo de caer en la utopía, esta es mi lista: a) actualizar en forma realista las tarifas de los servicios públicos privatizados, para evitarnos crisis y cuellos de botella; b) no colocar más deuda cuasi-fiscal en los bancos, porque en caso de corrida es material explosivo; c) acercarse con franqueza a EEUU y empezar a negociar un tratado de libre comercio; d) eliminar las retenciones a la exportación y el impuesto al cheque; e) frenar la expansión del gasto público, pues si el escenario internacional se diera vuelta estaríamos en graves problemas, y sobre todo f) dejar de mirar hacia atrás y empezar a mirar hacia adelante.

5 – ¿Qué tema o detalle que no se divulga regularmente en los medios de comunicación resaltaría de la gestión económica actual?

El proceso de reestatización solapada de empresas o concesiones privatizadas, por ejemplo, en ferrocarriles y en concesionarios viales. En el caso de los ferrocarriles, la tarifa está congelada por orden del gobierno, los salarios se fijan por decreto, el gas oil está subsidiado, y el plan de inversiones (el corazón del negocio) es determinado por el gobierno. No he visto que los medios se cuestionen la corrupción, el déficit fiscal y la ineficiencia que esta situación está creando.

6 – ¿Cómo calificaría de 1 a 10 estos tres años económicos?

Cinco puntos. Hay estabilidad y recuperación económica a costa de un desprecio sistemático del futuro.

marzo 21, 2006

Reportaje de c-mail Nº 51

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 5:40 pm

Melancolía, introspección y envidia

Jorge Ávila acaba de lanzar un blog (www.jorgeavilaopina.com). La página reza: “La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo”. ¿Hay algo más políticamente incorrecto que eso en estos días? Fiel a su estilo, Ávila defiende su postura con la misma vehemencia con que defendió la convertibilidad y criticó el desequilibrio fiscal.

¿Por qué se te ocurrió hacer un blog?

Por una confluencia de circunstancias. La primera es que había visto cómo Howard Dean había tomado la punta sobre John Kerry en las primarias de New Hampshire, cosa que los analistas atribuían a haber desarrollado un blog, algo interactivo. La segunda es que es muy económico. Es decir: es eficaz y barato. Además, me permite tener una vasta red de contactos y publicar artículos de una manera más informal, sin el grado de pulimento que necesita un artículo para Ámbito Financiero, por ejemplo. Y no necesito esperar a que lo publiquen. Es un medio propio de comunicación y es más personal.

¿Y vas a contestar todos los mails?

Es mi deseo. Algunos, no; las puteadas, no. Hay mucha gente que odia a Menem, y como yo defendí la convertibilidad, me agreden. Además, tengo tiempo. Yo desarrollaba actividades de consultoría y eso mermó a partir del colapso bancario…

Dicen que cuando uno llega a los 50 pierde la paciencia… ¿vas a tener la suficiente paciencia como para contestar preguntas del tipo del ama de casa que lo paraba a Einstein por la calle para preguntarle ‘qué es la relatividad’?

Creo que sí. Habrá respuestas cortas en lo posible, y otras más largas. Tengo todo para hacerlo: estadísticas que mantengo actualizadas, artículos, papers… Cuando vea que hay un tema que se repite voy a escribir un artículo. Eso va a servir para orientarme y así escribir sobre temas que interesan.

Si te querés comunicar es porque tenés algún grado de esperanza; que pensás que Argentina pueda ser algún día España, o Portugal o Chile…

Efectivamente, tengo la esperanza de que Argentina se convierta algún día en una potencia media. Hace diez o quince años yo creía que Argentina iba a lograrlo antes del bicentenario. Ahora no; luego de la gran crisis que tuvimos creo que va a tardar más. Y yo creo que puedo contribuir en esa tarea, fundamentalmente abogando por el ALCA, por la descentralización fiscal y tributaria, y también por el establecimiento de sistemas monetarios y bancarios internacionalizados.

Esto de poner como tema central el ALCA…

Es que se trata de un blog. Yo no lo inventé. Antes de lanzarme con esto estuve un mes viendo blogs, particularmente blogs económicos. Aquí no hay ninguno y en EEUU hay muchos. Todos ellos tienen escrita en la página principal la idea que está en la cabeza del editor. Este blog tiene un propósito: abogar por el ingreso de la Argentina al ALCA. Junto al faro del cabezal puse una frase: La Argentina es el problema; el mundo es la solución; el ALCA es la puerta al mundo. No es un slogan mío, sino una adaptación que hice de una frase de Ortega y Gasset. En 1910, después de tres siglos de tribulaciones y desencuentros, España era una ballena anclada en los Pirineos (la frase es mía). Nosotros, que somos hijos dilectos de esa nación, hemos vivido desorientados por décadas. Ortega dijo “el problema de España es España; la solución de España es Europa”. Es una gran frase, porque la mayoría , para encontrar la solución al problema de España, se zambullía en la historia española. Y Ortega dijo no, salten el laberinto, porque la solución de España no está en su historia, en su modo de ser, en sus costumbres; está en la falta de enlace con el mundo. Y por entonces, para España el mundo era Europa. En 1982, Marcelino Oreja, el canciller español en la transición, tradujo la frase de Ortega: “en el plano económico, la integración a la CEE; en el plano político, la integración a la magistratura europea (es decir, transformarse en una democracia, porque luego del viaje de Franco a Bélgica, mientras éste saludaba a la reina el principal diario belga titulaba: “el dictador fascista saluda a nuestra reina”); y en materia de defensa, el ingreso a la OTAN. O sea que la solución de España era la firma de tratados o acuerdos internacionales de algún modo irreversibles, porque si daba marcha atrás, España se caería al cuerno del tercer mundo. Es decir que se integraron en libre comercio a los países europeos, suplantaron su moneda y tienen, a decir verdad, una banca off-shore. Toda su política, comercial, monetaria, de derechos humanos, de defensa, está supervisada internacionalmente.

¿Cuál es tu interpretación de lo que pasó en España en materia de voluntades? Porque a la muerte de Franco la mitad del país era bien de izquierda…

A mí me parece que España fue afortunada, porque a fines de la década del ’70 coincidieron una serie de dirigentes que iban desde el comunismo de Santiago Carrillo, pasando por el socialismo de Felipe González (que era muy joven) hasta la derecha de Adolfo Suárez y Fraga Iribarne. Esta gente coincidió en lo siguiente: 1) mirar al futuro y no mirar al pasado; 2) la importancia de una república democrática; y 3) la importancia de una organización de libre empresa. Se firmó el Pacto de la Moncloa, surgieron las políticas de estado y luego vino Marcelino Oreja que tradujo la frase de Ortega como ya señalé. España se integró, y vale recordar a Felipe González, con lágrimas en los ojos, pidiéndole a los españoles que le dieran el voto cuando el plebiscito para la entrada en la OTAN. Era una especie de rendición: la necesidad de supeditar voluntariamente la autonomía de España en materia de defensa a la NATO. Porque eso era condición de integración al mundo, de ganancia de horizonte, de previsibilidad. Luego de eso, el riesgo español –medido de alguna manera– se desvaneció, y el país comenzó a atraer capitales. Hoy España tiene un ingreso superior al promedio europeo, de alrededor de 24.000 dólares, y el stock de capital por habitante debe ser similar. Y está el caso de Irlanda, mucho más contundente, de un país chico y más abierto.

Yo te escucho e inmediatamente pienso en lo que preguntaría un argentino promedio: ¿de dónde cree Ávila que van a salir los dirigentes argentinos capaces de hacer lo mismo que en España?

Te digo dos cosas: primero, yo no creo que aparezcan; segundo, alguna vez aparecerán. La derrota de Rosas a manos de Urquiza (que no está debidamente reconocido por la historia) fue exactamente eso. Vino una nueva generación argentina, cuyo líder político-militar era Urquiza, con la asistencia intelectual de Alberdi, Sarmiento, etc., y luego Mitre acá en Buenos Aires… Se armó una estructura, vino el libre comercio con Gran Bretaña y ahí se armó el país. ¿Cómo va a suceder eso en Argentina? Hay dos alternativas: yo no creo en la asamblea y el consenso… sí, como forma de organización político institucional, pero no para pegar un viraje como el que pegó España con el Pacto de la Moncloa…

…un consenso de cinco tipos… como si aquí se juntaran Macri, Carrió, Kirchner…

… y los diversos peronismos. Pero eso no va a ocurrir.

¿Pero no era que eras optimista?

No. Yo no soy optimista. Era muy optimista hace diez o quince años, hasta que vino la gran crisis y perdí el optimismo. Pero creo que está en el futuro de Argentina transformarse en una potencia media, y que hasta tanto eso ocurra, hasta tanto no compita en las grandes ligas, Argentina va a ser un país enfermo. Y se va a sanar el día en que sea ella misma, en que vuelva a ser lo que fue: una potencia media, y un faro en Latinoamérica. Entonces, ¿cuáles son las salidas? Una es la asamblea y el consenso. Probabilísticamente, no se va a dar. La otra: una gran crisis y una intervención internacional, como el caso de Austria con la hiperinflación…

¡Pero eso fue en la década del veinte!

Sí, o la propuesta de Dornbusch-Caballero cuando la crisis del 2002. Yo creo, en cambio, que el gran giro se va a imponer por la fuerza de los acontecimientos internacionales. Por ejemplo, vayamos al caso del ALCA, que es lo que nos ocupa: Argentina se opuso –incluso de un modo humillante para los argentinos bien pensantes– al ALCA, al punto de impedirle a Bush hacer una conferencia de prensa en la cumbre de Mar del Plata. Sin embargo, dos años antes, Chile ya había firmado un acuerdo bilateral de libre comercio con EEUU. El año pasado Centroamérica firmó el CAFTA. Colombia acaba de firmar un tratado bilateral con EEUU, cuya entrada en vigor depende de su aprobación por parte de los dos congresos nacionales involucrados. Perú y Ecuador se mueren por entrar al ALCA o por firmar acuerdos bilaterales de libre comercio con EEUU. México fue pionero. ¡A Uruguay sólo le falta tiempo!, porque Tabaré, que antes estuvo en contra, no sabe cómo llevar el país al acuerdo. ¡Los paraguayos han aceptado la instalación de bases militares!, y tienen primordial interés en el ALCA porque han comprendido que el MERCOSUR no los lleva a ninguna parte. Entonces, por la fuerza de los acontecimientos internacionales, por la lógica geopolítica, yo creo que Argentina va a entrar al ALCA antes de diez años. Gracias a Dios, porque va a ser nuestra tabla de salvación. El ALCA nos va a proveer de los mismos servicios que proveyeron los romanos a Europa, pero de manera no violenta. Los romanos invadían, imponían sus tributos, y a cambio proveían el servicio de su moneda, de su ley y sus tribunales, de su gran comercio, abriendo las colonias al mundo. Está probado que ésa fue una época muy próspera, ¡y sin innovación tecnológica! Simplemente por la especialización y la continua ampliación de los mercados hacia el Mediterráneo.

Vos decís que Argentina seguirá enferma hasta tanto eso ocurra. Pero los enfermos, si no hacen nada, empeoran… ¿Cómo es eso de que seguimos enfermos y no nos morimos?

La Argentina viene muy enferma desde 1930, empeoró en 1973/4, y ahora sigue enferma a raíz de la pugna entre el peronismo de izquierda y el de derecha y, en última instancia, entre el nacionalismo y el liberalismo, o entre la autarquía proteccionista y la apertura.

…es decir, que estamos peor…

El ingreso per cápita es el mismo que el de 1973…

…pero con una distribución sustancialmente distinta…

… con una distribución muy regresiva que no teníamos. Por ejemplo, en la década del ’70 el 10% más rico ganaba unas diez veces lo que ganaba el 10% más pobre y actualmente esa proporción es 31 veces. Pero yendo a tu pregunta, a mí me parece que la Argentina está enferma de melancolía, introspección y envidia…

Bueno, eso te puede llevar al suicidio…

Claro, al suicidio o a la parálisis; a la insignificancia. Los enfermos de envidia no mueren, pueden vivir mucho y terminar reducidos a la insignificancia. El comercio de Argentina fue alguna vez el 4% del comercio mundial; hoy es el 0,3%. Su PBI representaba el 3% del PBI mundial, y hoy es el 0,4%. Por eso lo que yo postulo es lo mismo que postulaba Alberdi. Alberdi le aconsejaba a Urquiza: lo importante no es la constitución; lo importante es la sujeción de la constitución y sus leyes orgánicas a acuerdos internacionales prolongadísimos e irrevocables. Porque sin esa sujeción a pactos internacionales, hoy tenemos una constitución y mañana tenemos una “contra-constitución”; hoy tenemos una ley y mañana tenemos la derogación de la ley. En consecuencia, vivimos bajo el imperio de la inestabilidad, y cuando hay inestabilidad no hay futuro, no hay inversión. Los acuerdos internacionales estabilizan.

Bueno, pero hasta ahora todo esto es estática comparativa. Yo quiero saber cómo es la transición… Es más, miremos el punto de partida: la educación es un desastre, no hay castigos y premios, menos, se incentiva a la gente a no trabajar, ser pobre es un mérito, en lugar de una tragedia, las leyes no las cumple ni quien tiene que aplicarlas…

Yo creo que si en 1852, después de Caseros, hubieran contratado a tu tatarabuelo para que hiciera una lista de impedimentos para hacer un país en serio, le habría salido un rollo más largo que el tuyo. Es lo mismo que decían Sarmiento y Alberdi sobre los gauchos: vagos y malentretenidos. En el punto de partida, Argentina era un país básicamente analfabeto, con menos de 1,6 millones de habitantes, de los cuales unos 200 ó 300 mil descendían de europeos; el resto estaba compuesto por nativos y mestizos, sin educación ni hábitos de trabajo a la usanza occidental. Ahora, ¿cómo es la transición? Dividamos por sectores: al sector agrícola y energético exportador le va a ir de maravillas, no porque vayan a exportarle a EEUU, sino porque los vamos a tener de socios en la pelea por los subsidios en vez de estar solos en el mundo; los servicios también estarán de parabienes, porque el ALCA significa una legislación laboral común, normas comunes de contrataciones públicas, regulaciones ambientales comunes, es como una camisa de fuerza. Cuando un país es incapaz de darse instituciones eficientes y estables, importarlas es una solución superior. ¿Por qué no un acuerdo con China en vez de EEUU? Por la sencilla razón de que China no tiene instituciones eficientes y estables.

Vos que sos fanático de Sarmiento, ¿era ése el elemento que para él diferenciaba la civilización de la barbarie? ¿las instituciones?

El concepto de civilización de Sarmiento es mucho más “blando”, comparado con el de Alberdi. Para Alberdi, civilización es el cumplimiento de los pactos, cumplir con la palabra empeñada. Que es el mismo concepto de civilización de los romanos: para ellos, una tribu que cumpliera los pactos era civilizada, sin importar si hablaba latín o no. “Pacta sunt servanda”. Para Sarmiento el concepto de civilización tiene que ver con la escolaridad. Alberdi, en una famosa carta, le dijo: Sarmiento, no sea ingenuo; la revolución francesa de 1848 fue hecha por abogados y doctores que sabían leer y escribir. El corralito, la pesificación, ese trágico y masivo incumplimiento de los pactos, fue hecho por grupos altamente alfabetizados. Pero se trata de gente no partidaria del cumplimiento irrestricto de los pactos, en materia tarifaria, impositiva, de contratos de depósitos, de alquileres… ¡¡ni siquiera cumplimos el acuerdo proteccionista que tenemos con Brasil!! ¿Por qué? Porque el tipo real de cambio ya le ha caído un poquito a la UIA. Entonces, en la transición, el núcleo duro es la UIA, que es el enemigo histórico de la apertura argentina. En el siglo XIX, junto con los ganaderos, abogaron sistemáticamente por la devaluación. Y además hace lobby por altos aranceles. Quieren un mercado chiquito pero cautivo. Este gobierno, que está copado por la UIA, que cumple al pie de la letra el plan de la UIA (alto superávit fiscal para mantener el dólar alto, financiado por el campo y el petróleo; aranceles y cuotas para frenar no ya las importaciones de Oriente sino las de nuestro “socio comercial” Brasil; tarifas congeladas; salarios bajos…). No es un plan antiinflacionario y de crecimiento. Es un plan de concentración del ingreso en los capitostes de la UIA, de las familias que figuran en el directorio de la UIA. En consecuencia, es el enemigo jurado del ALCA. ¿Qué hay que hacer entonces? Bueno, yo creo que por la lógica de los acontecimientos internacionales el ingreso al ALCA va a llegar. Es ineluctable; ésa es la palabra. Como sucede en todo el mundo. Y entonces uno tiene que estar preparado. Preparado para habilitar partidas del presupuesto nacional para el reentrenamiento de la fuerza laboral que quede desempleada durante la transición. La reconversión tecnológica también ayuda.

¿Y este “plan de la UIA”, cuánto dura?

Este plan es muy distinto a los que tuvo la Argentina antes porque tiene superávit fiscal; un importante superávit fiscal. Algo hemos aprendido. Pero superávit fiscal significa muchas cosas: en primer lugar, elimina el lobby devaluatorio (que ha sido el interruptor clásico de todos los planes anteriores) porque el tipo de cambio se mantiene alto por el superávit y por las retenciones. En segundo lugar, se vuelve innecesario contraer nueva deuda pública. En consecuencia, congela el nivel de endeudamiento mientras las exportaciones crecen, y lo que se mira en el mundo para fijar la prima de riesgo de un país es la relación deuda/PBI, o mejor, la relación deuda externa/exportaciones. En tercer lugar, Kirchner se ha dado cuenta de que el superávit fiscal es una fuente prodigiosa de poder político. Así que yo no veo que esto vaya a caerse mañana.

¿Hicimos bien en cancelar la deuda con el Fondo?

Yo creo que no. Financieramente hablando, podríamos haberlo hecho en mejores términos; por ejemplo, pagando en cuotas. Pero lo grave del caso no es eso. Lo más grave es que hemos gastado el 40% de las reservas internacionales o, si vos querés, el 20% de los depósitos de los bancos. La verdad es que esto lo pagaron los depositantes y que se ha creado un problema: ante una eventual corrida de depósitos, ahora tendremos menos reservas para enfrentarla.

Al final, termino convencido de que tu blog no es para cualquiera…

Es para los diez millones de navegantes de Internet que hay hoy en Argentina. Es decir, gente con cierto grado de información e inquietudes. Fijate que vos y yo, que tenemos muchas cosas en común, hemos tardado una hora en entendernos. ¡¡Imaginate el tiempo que necesitaría para entenderme con un desconocido que cae en la página por casualidad!! Yo no aspiro a convencer a nadie; simplemente a que me tengan confianza. La gente no es influenciable. En algún momento algo hace “click” en sus cabezas. Tal vez el blog contribuya a precipitar ese click.

(LO SIGUIENTE VA EN UN RECUADRO)

Fue la lucha, tu vida y tu elemento

¿La llave está en la economía o en la educación, como pensaba Sarmiento?

Creo que Sarmiento se equivocó. Yo, que soy un gran admirador suyo (mi padre decía que éramos descendientes suyos por vía ilegítima), luego de 40 años me di cuenta de eso. Sarmiento era un “proto-radical”. Era un gran dirigista en materia económica, si bien en sus libros defendía el libre comercio, así como un gran liberal en materia política. En su juventud, antes de ser presidente, Sarmiento recorría San Juan e iba fundando escuelas y bibliotecas… que luego quedaban a cargo del erario público… No es mi intención descalificarlo, máxime considerando la revolución en la educación primaria que produjo en su período presidencial, pero tampoco quiero dejar de señalar un aspecto de su personalidad. George Stigler me dijo una vez que en el S XIX en Inglaterra se discutía qué era lo mejor para la India: unos decían que había que dar educación. Era la escuela de la “educación obligatoria, pública y gratuita”. Una segunda corriente decía a la India hay que darle libre comercio y libre empresa. Hay que darle un marco institucional adecuado, derecho de propiedad, policía y tribunales. Luego ellos se van a encargar de educarse, por el esfuerzo, por la severidad del mercado. Esa discusión fue replicada en Argentina por Alberdi y Sarmiento. Sarmiento adscribía a la primera escuela y Alberdi a la segunda, ambos quizás sin saberlo. Alberdi decía que no era la educación lo que iba a salvar al país, sino la inmigración, porque importar gente y capital humano de Europa contribuiría a agrandar el mercado, y con ello vendría la especialización y la mayor riqueza. ¡¡Es un argumento de Adam Smith!! Él creía que la educación era endógena: que en la medida que tuvieras una estructura institucional estable en virtud de acuerdos internacionales que hicieran que fuera muy costoso revertir esas instituciones, el comercio y el andar del tiempo te obligaban a la adopción de hábitos que se transformaban en culturales, pero que eran derivados del respeto cotidiano a esas normas. Desde su exilio de 40 años decía: la única política de este país es la política económica. Si en el medio de la pesificación, de la hiperinflación o de la autarquía, vos decuplicás el presupuesto educativo, al cabo de un tiempo vas a tener una fenomenal fuga de cerebros. La educación no es la vía. La educación es un bien privado, como la salud. Otra cosa es que yo me oponga a que haya un buen presupuesto de salud y educación financiado con el impuesto a las ganancias. Eso está bien, porque iguala y lleva a una mejor sociedad. Pero no es lo que nos va a terminar salvando si no tenemos instituciones estables ancladas en pactos internacionales.

Y aún así seguís siendo un admirador de Sarmiento…

Sí, por supuesto. Incondicional. Me emociona hasta las lágrimas. El tipo escribía en 1850 sobre Argentina, desde Chile, sin haber pasado jamás de San Luis. Era un profeta, un loco, un tipo con un gran liderazgo, porque la visión es liderazgo. Cómo no voy a admirarlo.

A otro que admirás es a Keynes…

Admiro a Keynes por su vida y por su personalidad. Como economista lo admiro por esa conjunción de vuelo histórico y razonamiento económico que tenía. También por su vuelo literario. Y por haber puntualizado una gran cosa, que nadie antes había dicho, y que es que el nivel de producción y empleo presente se debe a lo que la gente cree que va a ocurrir en el futuro. Es decir, “lo que vos creas del futuro es lo que determina el presente”. No la política monetaria o la fiscal, como luego diría el “keynesianismo” (Hicks y otra gente).

marzo 17, 2006

Plataforma Cero

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 3:32 pm

PUBLICADO EL 2 DE MARZO DE 2006

www.plataformacero.com.ar

PC -¿Estamos tan bien económicamente como dicen desde el gobierno y publican los diarios en sus tapas?

JA – Desde un punto de vista agregado, estamos mejor, no hay duda. El PBI ha aumentado casi un 30% en tres años. Sin embargo, cuando se tiene en cuenta la distribución del ingreso salta a la vista un grave deterioro. La cantidad de familias que se encuentran en situación de pobreza no baja del 40% del total, y el 10% más rico de la población gana 31 veces lo que gana el 10% más pobre. Estos guarismos son escandalosos. Peores que los de la década de 1990 y mucho peores que los de la década de 1970. Agravan el problema, la baja calidad del gasto público social, la extensión del fenómeno del trabajo en negro y los impuestos al trabajo.

PC – El gobierno tiene plata para gastar y sigue aumentando el gasto público. Algunos lo comparan con el último tramo del gobierno de Menem, que se fue Cavallo, y aquí, Lavagna. Y llegó un momento en que no hubo más plata para gastar y la fiesta terminó. ¿Está sucediendo lo mismo ahora?

JA – Ha sucedido en el último año. El gasto público creció más rápidamente que la recaudación impositiva, y el superávit fiscal se redujo. Pero mi sensación es que el presidente Kirchner no permitirá que el gasto público siga creciendo tanto. La estabilidad económica y su poder político dependen del superávit fiscal, es decir, de la “caja”. Sin superávit o, peor, con déficit, él quedaría a merced de la buena voluntad del Congreso, y de los gobernadores (potenciales rivales en la lucha por el poder), quienes hoy comen como palomitas de su mano.

PC -¿Qué puede devenir en la Argentina si nuestro gobierno se planta y dice que no hay más recursos?

JA -Kirchner correría en tal caso una suerte distinta y mejor que la que corrió De la Rúa. Tiene más respaldo político que el ex presidente radical. También tiene más capacidad personal de decisión. Aunque el contexto económico nacional e internacional invalidan la comparación. Habría que verlo a Kirchner tratar de imponer recortes del gasto en una situación como la del año 2000, que es poco probable en 2006 y 2007.

PC -¿Está bien que se emita dinero para comprar dólares y recuperar así el monto que pagamos al FMI?

JA – No; es una muestra patética de irresponsabilidad monetaria. Por cada dólar que ingresa como activo en el balance del BCRA se emite un peso, o un bono, que figura como pasivo. Bueno sería que el BCRA acumulara dólares a raíz del superávit fiscal. Sólo para algunos funcionarios y periodistas delirantes puede ser bueno comprar dólares a cambio de pesos o de bonos que, en cualquier momento, pueden transformarse en pasivos exigibles por los bancos. Por lo visto, no se aprendió mucho del efecto tequila, el default ruso, las devaluaciones en cadena en el Sudeste asiático, la devaluación brasileña o el pánico bancario argentino de 2001.Cuando la crisis llega, no importa la cantidad de dólares en el BCRA; lo único importante es si son más o son menos que la cantidad de pesos y bonos exigibles en circulación. Cuando son más, no hay problema; el sistema aguanta. Pero cuando son menos, quiéraselo o no, termina imponiéndose como salida la devaluación, la emisión y el golpe inflacionario.

PC -Ningún control de precios dirigido desde el Estado es efectivo para combatir la inflación que sube y sube. Esta inflación, ¿está relacionada con la constante emisión monetaria que hace este gobierno?

JA -Hasta octubre, la inflación argentina fue una consecuencia tardía de la devaluación de 2002. Fue una inflación residual, no ligada a la emisión de moneda. La economía mejoró y el precio de los servicios, que había quedado inicialmente planchado mientras los precios de los productos de la industria y el campo aumentaban con el dólar, empezó a recuperarse.

Desde octubre pasado, a esta fuerza de nivelación de precios según una suerte de principio de los vasos comunicantes, se ha sumado una devaluación del peso de 7% con respecto al dólar. Estos factores agregan presión inflacionaria. Si el gobierno optara por seguir devaluando el peso, la inflación dejaría de ser residual y se convertiría en una variedad permanente y tradicional.

PC -Y la última. Nuestros lectores están preocupados por el aislamiento, tipo cerrojo, en que nos encontramos. No tenemos relaciones exteriores, solo tratos comerciales, no tenemos fuerzas armadas, y la policía está para salir en la foto de los diarios. ¿No estamos a merced de cualquier proyecto externo e interno de federalizar nuestro territorio, rico y despoblado?

JA -Muchas cosas son posibles en la dimensión desconocida. Por de pronto, está claro que o Argentina carece de una política exterior o tiene una muy mala, en vista del creciente aislamiento que experimenta el país. Malquistado con EEUU desde la vergonzosa contra-cumbre de Mar del Plata, en malos tratos con Francia e Italia debido a una política extraviada para las empresas de servicios públicos y muy agresiva para la deuda en default, sin llegar a un entendimiento franco con España (a pesar de la buena voluntad del socialismo español), habiendo dejado una imagen poco seria ante China, subestimados por Brasil y desconfiados hasta por Uruguay, nuestro país está al borde de la insignificancia. Si nuestro tiempo fuera el siglo XVIII, ya estaríamos ocupados por fuerzas extranjeras.

El respeto de las Fuerzas Armadas es una condición necesaria para la unidad nacional. Sin embargo, a los efectos de revertir el aislamiento hay una solución más expeditiva, que nos integraría de una buena vez al circuito internacional del comercio, la defensa y la política exterior de las grandes potencias. Es el ingreso al ALCA. Ya ingresaron Canadá, México, Centroamérica y Chile; acaba de firmar su ingreso Colombia; están en la cola para firmar Perú y Ecuador, y miran con ojos inquietos Uruguay y Paraguay. Nosotros vamos, con Bolivia y Venezuela, a ninguna parte.

febrero 24, 2006

Velocidad de circulación e Hiperinflación

Filed under: Periodística — Jorge Avila @ 8:00 pm

PUBLICADO POR AMBITO FINANCIERO, 29 DE ENERO DE 2002

Flotación es sinónimo de hiperinflación. Esta tajante afirmación no es cierta en países avalados por una larga tradición de estabilidad monetaria; tal vez, ni siquiera sea cierta en países bastante inestables, como Brasil o México. Creo, sin embargo, que es peligrosamente cierta en la Argentina.

El propósito de esta nota es destacar una falla fundamental en la política cambiaria y monetaria del ministro Remes Lenicov. Como buen converso, Remes se ha transformado en un monetarista duro; apuesta al monetarismo original de Irving Fisher, el padre de la teoría cuantitativa del dinero. Fisher afirmaba que sólo hay inflación cuando hay emisión de dinero, y que la tasa de inflación es más o menos igual a la tasa de emisión. Cuando se refiere a un país estable, Fisher tiene razón, pero cuando se trata de un país inestable, Fisher está equivocado. Creo que el ministro perderá la apuesta. Porque aunque no haya emisión la economía argentina puede financiar un vertiginoso aumento del tipo de cambio y una gran inflación. La causa es el volátil comportamiento de la velocidad de circulación del dinero.

No hace falta mucha ciencia para entender mi argumento. Basta remitirse a la ecuación de cambio de Fisher: M.V = P.Q. Según la ecuación, la oferta de dinero (M) multiplicada por la velocidad de circulación del dinero (V, que mide la cantidad promedio de veces que usamos el peso en un cierto período) es siempre igual al nivel de precios (P) multiplicado por el PBI real del país (Q). En otras palabras, la oferta monetaria ajustada por la velocidad es igual al PBI nominal. Según Remes, la política monetaria será estrictísima, y el PBI real caerá un 2% en 2002. Supongamos, por simplicidad, que el ministro es capaz de congelar la oferta monetaria en su actual nivel y que el PBI real se mantiene constante. La siguiente tabla ilustra el potencial inflacionario de cambios de la velocidad de circulación, mientras M y Q permanecen constantes.

velocidad.jpg

Una duplicación de la velocidad de circulación en la primera vuelta, provocaría una duplicación del nivel de precios y, por consiguiente, una inflación del 100%, mientras el tipo de cambio sobre-reacciona. Una nueva duplicación de V, en la segunda vuelta, traería aparejado otro golpe inflacionario del 100%, en tanto el tipo de cambio sigue ganándole al nivel de precios. Y así sucesivamente. No hay límite para el aumento de V, ni para el aumento de P, que pueden duplicarse una y otra vez ad infinitum. Así lo demostró la experiencia argentina de 1985-1989. En enero de 1986, cenit del plan Austral, cada austral rotaba en promedio 12,5 veces por año, y en la primera semana de julio de 1989, clímax de la hiperinflación, cada austral rotaba 100 veces. (En 1948, apogeo del peronismo, cada peso rotaba apenas 2,5 veces por año.) En un inicio, la hiperinflación no fue obra de la emisión monetaria, sino del fuerte aumento de la velocidad de circulación. Este fue el “golpe de mercado” que desalojó al expresidente Alfonsín del poder. Luego, la inflación fue tan aguda y su impacto sobre las cuentas fiscales tan letal, que la emisión se descontroló inevitablemente.

Esta posibilidad teórica, que se vuelve dramáticamente real en una economía en estado de hiperinflación latente, es la justificación pura y simple de la convertibilidad monetaria, y de la eventual dolarización. Cuando el nivel de precios puede subir indefinidamente aun sin emisión de dinero, se impone fijar el tipo de cambio. La fijación del tipo de cambio fija, de hecho y a la larga, el nivel de precios local, el cual no es otra cosa que el nivel de precios de EEUU multiplicado por el tipo de cambio. Con moneda convertible, o con dolarización, toda variación de la velocidad será neutralizada por igual variación en sentido contrario de la oferta monetaria. Por esta razón, la política monetaria se vuelve pasiva, o pasa a estar determinada por las fluctuaciones de la velocidad. ¿Qué hay detrás de V?

La velocidad de circulación es la inversa de la cantidad de dinero (circulante y cuentas corrientes en pesos) que el público demanda. En 1948, la demanda de dinero ascendía a 40% del PBI. Por cambios en la organización económica y en la tecnología de pagos, y sobre todo por la creciente inflación, el coeficiente de monetización cayó sostenidamente en los años subsiguientes. En enero de 1986, llegaba a 8% del PBI, y en la primera semana de julio de 1989 a 1%. En un país estable, V es prácticamente una constante, en virtud de cuatro razones:

1. La demanda de moneda nacional es grande. El agregado monetario M1 representa cerca del 15% del PBI en EEUU y del 30% en Japón. Por tanto, si el déficit fiscal fuera a cubrirse con emisión monetaria, la inflación resultante sería correspondientemente baja. Pero niveles de monetización tan altos revelan una elevada confianza, y con confianza hay crédito, y con crédito el gobierno tiene la posibilidad de colocar títulos públicos para cubrir su déficit, de modo que en un país estable las expectativas de emisión y de inflación son lógicamente bajas. Rige allí un círculo virtuoso; no hay incentivos para el aumento de V. En la actual Argentina rige un círculo vicioso. La monetización asciende a 5% del PBI y el déficit fiscal también asciende a 5% del PBI. Por si esto fuera poco, la pesificación y la devolución escalonada de los depósitos bancarios congelados exigiría una emisión de pesos equivalente a 5-10 puntos adicionales del PBI este año.

2. La demanda de moneda nacional es inelástica. Puesto en otras palabras, por restricciones legales o de hábitos, la moneda nacional no tiene sustitutos evidentes. Este hecho dificulta las fluctuaciones de la velocidad de circulación. Por el contrario, la dolarización, el carácter bimonetario de nuestra economía, implica una curva de demanda de pesos muy elástica. De lo cual se infiere que en la Argentina es posible que el público vacíe la demanda de pesos ante la expectativa de una depreciación moderada del peso. El vaciamiento de la demanda de pesos, o el aumento de V, producirá inflación, aun cuando la expectativa de emisión de dinero resulte equivocada.

3. Las expectativas de inflación son lerdas; miran el pasado. En un país estable, no hay motivo para esperar grandes emisiones de dinero ni grandes inflaciones. Por ejemplo, en noviembre de 1992 Italia depreció la lira un 30% y la tasa de inflación del país en el año subsiguiente no pestañeó. Por el contrario, el público argentino tiende a la sobre-reacción. Está dispuesto a pagar un seguro para ponerse a salvo de lo peor.

4. La inflación se ajusta lentamente a los cambios en la emisión monetaria. Como en un país estable hay confianza y horizonte, se firman toda clase de contratos, entre empleadores y empleados, empresas y proveedores, empresas y clientes, fenómeno que confiere rigidez al nivel de precios. Alan Greenspan, el presidente de la Reserva Federal, ha señalado varias veces que los cambios de la política monetaria tardan unos 18 meses en reflejarse en la inflación de los EEUU. Por ello, aun cuando las tres razones arriba citadas hubieran creado el incentivo para una huida del dinero en aquel país, la suba de V no podría materializarse antes de un año y medio, pues este es el tiempo que tarda el aumento del nivel de precios en licuar la cantidad de dinero excedente. La experiencia indica que la velocidad de ajuste del nivel de precios en la Argentina es mucho más rápida. En 1986-1988, la inflación reflejaba los aumentos en la emisión monetaria en tres meses; en junio-julio de 1989, ese lapso se había acortado a tres semanas. Rumbo a la hiperinflación, los contratos formales fueron reemplazados por contratos informales, de palabra o en negro. Este fenómeno explica la facilidad con que la inflación sigue a la devaluación en nuestro país, a diferencia del caso italiano.

Como se aprecia, en nuestro país no se cumple ninguna de las cuatro razones necesarias para que V permanezca constante. En consecuencia, es muy probable que las compuertas de la hiperinflación sigan abiertas. Frente a esta realidad, la promesa de una “política monetaria estrictísima” es irrelevante. Máxime, cuando viene de un gobierno de transición, guiado por una filosofía populista, que ha violado los derechos de propiedad de tenedores de pesos, de depósitos y de bonos públicos, y que está a merced de un clima de gran tensión social. El objetivo de la flotación del peso, moneda que murió en 1989, revela, más que una doctrina nacional y popular, una sorprendente ignorancia de hechos y de teoría económica básica.

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