La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

marzo 22, 2013

Cambio de época

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:12 pm

"A este país no lo arregla ni San Martín." Esta frase maradoniana sintetiza lo que la mayoría de los argentinos piensa, o pensaba, sobre las posibilidades de normalización del país. Ante el desconcierto, yo he propuesto la firma de acuerdos con grandes potencias como un posible medio para importar disciplina, por lo menos en algunas grandes franjas de la economía. El ascenso del cardenal Bergoglio al papado puede implicar, en la perspectiva de la importación de límites o disciplina, una bendición.

No estoy en condiciones de opinar acerca de la capacidad del papa Francisco para gobernar la iglesia universal y realizar las grandes reformas que se le demandan. Mis esperanzas derivan de la llegada al papado de un argentino. Al frente del estado Vaticano tenemos ahora una persona que pasó la mayor parte de su vida en el país, que conoce y ha sufrido sus dramas y que está preocupado por el curso de la política nacional.

El papa Francisco no intervendrá en la política argentina; su tarea es pastoral y ecuménica. Pero, ¿cuál es el problema? A decir verdad, los que deseamos que se abra un nuevo horizonte nacional no necesitamos que intervenga. Porque lo que realmente importa es el impacto de sus palabras y ejemplos sobre la opinión pública argentina, de cuyo voto depende el gobierno kirchnerista.

El papa Francisco es un ejemplo de cordialidad y humildad. El día de su coronación nos pidió por teléfono desde Roma que no nos odiemos; Francisco busca la concordia y la unión de los argentinos. Cristina Kirchner y el kirchnerismo buscan lo opuesto: desde 2003 incentivan el resentimiento y la agresión como forma de gobierno, se han enriquecido en forma impúdica y han explotado con descaro, valiéndose de subsidios y planes sociales, las necesidades de los votantes más pobres. El miércoles 13 de marzo los argentinos empezaron a poner sus miras en un punto de referencia más alto. Francisco les ha puesto la tapa a Cristina y el kirchnerismo. Éstos saben que la batalla política con aquél está perdida de entrada. El problema del kirchnerismo es la simple existencia de un papa argentino y no lo que éste haga o deje de hacer.

El papado de Francisco marca un cambio de época en Argentina. Los argentinos esperan algo distinto y moralmente superior. Las arbitrariedades del kirchnerismo enfrentan ahora un límite sutil y poderoso. El papa argentino, gracias al poder de la Iglesia Católica, a su carisma y al consenso de sus compatriotas, representa un poder sobre el país mucho mayor que el que jamás tuvo EEUU, la primera potencia económica y militar del mundo.

De golpe, sin buscarlo ni merecerlo, Argentina ha conseguido establecer un fuerte vínculo con la parte avanzada del mundo. No se trata de un vínculo económico como el que tuvo el país con Gran Bretaña hasta 1930, por el acuerdo anglo-argentino de amistad, comercio y navegación. Se trata de un vínculo espiritual y cultural que tendrá, de todos modos, apreciables consecuencias sobre la organización nacional.

¿Qué rumbo tomará la economía argentina cuando se vaya el kirchnerismo? Una vez que el nuevo gobierno acomode las cargas, creo que tomará un camino consistente con los valores de la democracia cristiana europea. Que es más o menos lo que está en el espíritu de la dirigencia argentina tradicional (peronista no kirchnerista, conservadora popular y radical no alfonsinista). Estatismo moderado, proteccionismo menos escandaloso, inflación sudamericana (alrededor de 5% por año), respeto de la propiedad privada y de la Constitución. En suma, un estado político y económico incomparablemente más digno y eficiente que el estado kirchnerista.

marzo 13, 2013

Mano de Dios

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:29 pm

Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, cuya catedral fue tomada ayer durante seis horas por manifestantes izquierdistas y que no tuvo el honor de recibir a Néstor y a Cristina Kirchner como presidentes de la República en el tradicional Tedeum del 9 de Julio, fue elegido Papa hace menos de una hora. En adelante será Francisco. Ya vestido de blanco en el balcón de las bendiciones, su imagen me recordó a Paulo VI. No puedo negar que sentí orgullo de argentino y emoción, pese a mi condición de católico independiente y algo apático.

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      Tomado de La Nación en el día de la fecha.

Francisco pasó toda su vida en la Argentina. Era uno más entre nosotros. Fue, por ejemplo, profesor de Literatura Argentina en 3º y 4º año del Colegio El Salvador. Su pensamiento político, a principios de la década de 1970, era cercano al nacionalismo católico y a la derecha peronista. Por amigos que fueron asesores de laicos y religiosos que formaban parte de su círculo, tengo entendido que estaba muy preocupado por el curso de la política nacional.

Francisco podría ejercer una influencia benéfica sobre la desorientada, confundida y atribulada Argentina. Ojalá sea comparable a la que ejerció Juan Pablo II sobre Polonia. ¡Que Dios lo bendiga!

febrero 15, 2013

El próximo canciller

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 5:36 pm

Hace muchos años, cuando yo era una persona mediática, integré un panel con el rabino Sergio Bergman. El rabino llegó tarde, hizo gala de facilidad de palabra y no dijo nada. Me pareció que no había preparado su exposición y me dejó una impresión de frivolidad que perduró hasta la fecha. La Nación publicó hoy un artículo con su firma que me obliga a revisar mi opinión sobre Bergman.

El artículo se titula "El próximo canciller". Es, quizá, el mejor artículo de opinión que leí en ese diario en los últimos años. Tiene vuelo intelectual, profundidad moral y cadencia retórica. Empieza cada párrafo con la frase "el próximo canciller…", destacando así la condición de muerto político del canciller Timerman y su inevitable reemplazo.

Entre otras frases, Bergman escribe que, en el acuerdo con Irán que trata el Congreso en estos momentos, la Argentina "cede su soberanía al obstruir su propia Justicia"; que "no podremos desconocer la enorme deuda ética y cívica al haber malogrado el privilegio conferido de haber tenido un primer canciller judío en la Argentina", y que "A la Argentina, mientras llega el próximo canciller, no podemos menos que pedirle perdón".

En una carta de lectores enviada por el Instituto Cultural Argentino Israelí de La Plata a La Nación, también se subraya que dicho acuerdo "significa una práctica renuncia de la jurisdicción penal argentina sobre el atentado terrorista contra la AMIA".

El cinismo del kirchnerismo no tiene límite. En noviembre de 2005, financió a Hugo Chávez en Mar del Plata para que le cantara al ex-presidente Bush en la cara AL-CA, AL-CA, AL-CARAJO, con el argumento de que la soberanía económica no se entrega, y ahora abdica de la soberanía argentina nada menos que en la jurisdicción penal.

Con los cínicos no hay futuro. Sólo queda rezar para que se vayan cuanto antes, con el menor daño institucional posible.

diciembre 17, 2012

Sin mérito

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 7:18 pm

La presidente Cristina Kirchner acaba de designar embajadora en EEUU a Cecilia Nahón, quien se desempeñaba hasta esta mañana como Secretaria de Relaciones Económicas Internacionales en la Cancillería. Nahón estudió Economía en la UBA. Allí tuvo como profesor ayudante a Axel Kicillof en Economía Marxista, materia que se dictaba en la década de 1990 y que luego sería eliminada de la currícula académica. Según La Nación, obtuvo un Master en Desarrollo en la Escuela de Economía de Londres; según otra fuente, fue una destacada dirigente de TNT (Tontos pero No Tanto), el think tank (por llamarle de alguna forma) que dirige Kicillof, su padrino profesional. En su paso por la Cancillería contribuyó a restringir el acuerdo de libre comercio automotor con México y consintió o avaló los bloqueos de importaciones de todo tipo ocurridos el último año.

En la Argentina que yo he conocido, entre mediados de la década de 1970 y la actualidad, no había cargos no electivos más altos y codiciados que los de ministro de Economía, canciller, ministro del Interior, embajador en EEUU y, en función de la política económica, presidente del BCRA. Esos cargos se reservaban para personas realmente notables. Me refiero a personas que tenían el respeto de la comunidad académica, profesional o de negocios por una trayectoria distinguida. Así fue durante los gobiernos militar, radical y peronista de Menem.

Nahón (embajadora en EEUU), Kicillof (vice ministro de Economía), Boudou (ex ministro de Economía y vice presidente de la Nación), Miceli (ex ministra de Economía), Timerman (canciller), Marcó del Pont (presidente del BCRA), entre otros que es mejor olvidar, conforman un patético ejemplo del eclipse que experimenta la alta conducción técnico-política del país y que explica los resonantes fracasos argentinos. El kirchnerismo ha eclipsado a la Argentina de la preparación y el mérito como lo hiciera en su momento el primer peronismo. Por contagio, el eclipse también se advierte en otros ámbitos de la vida nacional.

En perspectiva histórica, puede argumentarse que los grandes ministros de los militares, los radicales y el menemismo no fueron demasiado exitosos. Sin embargo, desconocer, y hasta despreciar, el mérito no puede ser la solución.

diciembre 10, 2012

Límite al poder político

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:28 pm

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En un artículo que publiqué hace casi diez años, sostuve lo siguiente: para Ribas la organización nacional consistió sobre todo en la sustitución de la ley de Indias por lo que se conoce en el derecho anglo-americano como the rule of law. Tal cosa implica fijarle un límite al poder político a través de la Constitución y la acción de la Corte Suprema, con el fin de evitar que se violen los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y ‘la búsqueda de la propia felicidad’.*

Lo que acaba de hacer la Corte Suprema de Justicia, al rechazar el per saltum que le presentó el gobierno nacional el viernes pasado, tiene una trascendencia imposible de minimizar. Le ha fijado un límite al poder político a través de la Constitución. Y al hacerlo le ha recordado al gobierno que la organización política argentina es democrática y también republicana. En estas circunstancias, se imponía que un grupo de juristas independientes le recordara al oficialismo que las mayorías deben respetar los derechos de las minorías.

Al escribir el párrafo anterior, tengo en mente el discurso que pronunció ayer la señora presidente y las declaraciones de hoy del gobernador de San Juan, en el sentido de que la CSJ debe facilitar la aplicación de una ley (la de medios audio-visuales) sancionada por la "Democracia", es decir, por la mayoría kirchnerista del Congreso. Ni Cristina Kirchner ni José Luis Gioja, por lo visto, tienen la menor idea de que este país eligió en 1853, volvió a elegir en 1994, y sigue eligiendo, como demostraron las grandes manifestaciones del 13-S y el 8-N, organizar su vida pública en el marco de un sistema republicano. Son bonapartistas. Prefieren la democracia sin controles. Que gane el más votado y que gobierne como se le ocurra atento a su condición mayoritaria, haciéndose reelegir indefinidamente entre otras cosas.

                                                                 ………

* Armando Ribas: Argentina 1810-1880 (Un Milagro de la Historia), VerEdit S.A., 2000. La afirmación se repite de una u otra manera a lo largo de todo el libro. Asocio a la ‘búsqueda de la propia felicidad’ con el derecho a la libre empresa.

agosto 11, 2012

Batalla decisiva por el euro

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 12:41 am

El conflicto ítalogermano también pone en evidencia una profunda brecha filosófica en la zona euro: ¿son las dolorosas reformas y los planes de austeridad en países como Italia y España suficientes para restaurar la confianza en el euro, tal como asegura Alemania? ¿O necesitan el respaldo financiero colectivo de Europa mientras enderezan sus economías, tal como argumenta Monti?

La pregunta aún no tiene respuesta. La fuga de los inversionistas de Italia y España amenaza a ambos países con un colapso financiero. Los mercados dudan que la moneda común de Europa sobreviva en sus fronteras actuales. […]

Esto dice un pasaje del interesante artículo que publicó La Nación (traducido de The Wall Street Journal) el pasado miércoles 8. Creo que el enfoque alemán está errado. Y creo que el primer ministro italiano Monti y su connacional Draghi, presidente del BCE, están dando en la tecla. La coyuntura macroeconómica en Italia es fundamentalmente la misma que en España. El PBI, la recaudación de impuestos y el déficit fiscal se mueven en sintonía y dependen de un factor común: la prima de riesgo-país. Pero las primas de riesgo italiano y español no dependen en este momento de los planes, los decretos y las leyes sobre rebaja del gasto público o desregulación del mercado laboral.

Estas iniciativas son muy importantes para elevar la tasa de crecimiento económico de Italia y España en el largo plazo. Pero los ahorristas y los managers de inversiones que componen el mercado financiero internacional no están preocupados por la eficiencia de largo plazo de dichos países sino por el valor de sus tenencias de bonos emitidos por los Tesoros italiano y español. Las respectivas primas de riesgo miden, minuto a minuto, la desconfianza en la capacidad de repago de esas deudas. ¿Por qué razón un mercado de trabajo liberalizado en España tendría que mejorar la probabilidad de que el Tesoro español cancele en tiempo y forma los próximos vencimientos de su deuda? Queda la impresión de que los halcones del gobierno alemán no se hicieron esta simple pregunta, ya que se empeñan en hacer valer la fórmula del sudor y las lágrimas para salir de la crisis. La fórmula alemana es tan poco sabia como la norteamericana en la crisis de los años 30. En vez de dar rienda suelta a la Reserva Federal en su papel de prestamista de última instancia de los bancos comerciales, el gobierno de EEUU insistía en la importancia del equilibrio fiscal.

La actual coyuntura española e italiana no corresponde a un pánico bancario como el que originó la Gran Depresión, aunque se le parece mucho. Si no se encuentra una salida, las primas de riesgo-país seguirán subiendo, el valor de mercado de los bonos seguirá desplomándose, al igual que el valor de los activos de los bancos comerciales con grandes tenencias de dichos bonos, y así se creará la atmósfera de un pánico bancario. El BCE, finalmente, se verá forzado a actuar como prestamista de última instancia y emitirá todo el dinero que sea necesario para rescatar a la banca y evitar, de esta manera, una reedición de la Gran Depresión.

Quiero decir que la coyuntura económica italiana y española es endógena. Los españoles, en particular, son un pueblo estoico. Capaz de deslomarse a fin de pagar sus obligaciones, mantener su buen nombre y, sobre todo, permanecer en el área del euro y de la Unión Europea, pertenencia que les ha reportado beneficios evidentes. Rajoy, y asimismo Monti, ha lanzado reformas audaces, no vistas en los últimos 50 años. Sin embargo, nadie puede garantizar que los beneficios llegarán a tiempo para cancelar el próximo vencimiento de la deuda. La incomprensión de la oposición o una pueblada pueden tumbar a un primer ministro, la salida de Grecia del euro puede agravar la corrida contra los bonos, la entrada en recesión de Alemania y China puede deprimir las exportaciones hacia esos países o la afluencia de turistas nórdicos y así contribuir a hundir el PBI, la recaudación y el déficit fiscal español o italiano. En circunstancias de este tipo, el temor a lo que puede ocurrir de un momento a otro termina por vencer a los beneficios que prometen las reformas estructurales.

Monti y Draghi han comprendido el carácter endógeno de la situación económica italiana y española. Están maniobrando para aislar a Weidmann, el presidente del Banco Central alemán, y a otros gobernantes del norte europeo que argumentan que el BCE no fue creado para financiar a los gobiernos y que insisten en la fórmula del sudor y las lágrimas. Creo que Monti y Draghi se impondrán. El BCE emitirá sin límite para comprar bonos españoles a cambio de la intervención por parte de la Comisión Económica Europea de las oficinas de gasto y de recaudación del Tesoro español. Tal intervención calmaría la situación española y, por simpatía, la italiana. El precio de la intervención tiene su fundamento en dos razones: a) facilitar que la política del BCE sea aceptada por Alemania; b) evitar el riesgo moral, o sea, evitar que italianos, españoles y otros que observan estos desarrollos crean que habrá financiamiento fácil del BCE para sus futuros déficits fiscales.

Si la intervención fuera parcial, indecisa y de vez en cuando, fracasaría. Si fuera decidida y en gran escala, los bonos españoles volverían a cotizar a paridad y la prima de riesgo-español desaparecería. El capital dejaría de salir de España, la demanda agregada aumentaría sensiblemente y en breve se recuperaría el PBI y caería el desempleo. La intervención del Tesoro español garantizaría que el aumento de la recaudación impositiva se traduzca en un creciente superávit fiscal y en el progresivo rescate de la deuda. No se puede descartar la posibilidad de que esta política dé lugar a presiones inflacionarias. Esto dependerá de cómo se maneje el proceso. En EEUU la gran expansión monetaria no ha tenido impacto sobre las tasas de interés de los bonos de largo plazo. Según la cotización de estos bonos, la tasa esperada de inflación para los próximos diez años ronda 1.5% anual. ¡Maravillas de una moneda de reserva!

mayo 1, 2012

La cuenta de los años 70

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 3:15 pm

Cumplí 18 años, me subí a un tren, aparecí en La Plata, me inscribí en la facultad de Ciencias Económicas, salí a la calle y quedé aprisionado por el mundo que patentiza la fotografía de abajo. Esta imagen me acompaña hace 40 años. Corresponde a una sociedad en permanente estado de alerta y movilización. Que busca su destino a la luz de discursos poblados de slogans y prejuicios, al son de redobles de tambores, que toma aliento en incesantes cánticos: ¡FAEP-FULP-FUA, la lucha continúa! ¡Si Evita viviera, sería montonera! ¡Patria sí, colonia no!

La fotografía capta el ambiente descripto. Está la multitud pobre de ideas pero desafiante, llena de expectativas que pronto quedarán frustradas. Si se quiere, hay una diferencia entre esta foto y la de 1972; ahora Cristina ocupa el atril del orador y antes estaba perdida en la multitud. Pero qué importa esto si el país está detenido en el tiempo. Es trágico formar parte de una sociedad cuyos valores uno no comparte.

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 La Nación, sábado 28 de abril de 2012

Hace unos días, un diario norteamericano publicó una frase inolvidable por lo cierta. Con respecto a la confiscación de YPF, destacó "la insuperable capacidad de los argentinos para repetir errores". Otro importante diario extranjero subrayó la incapacidad argentina para aprender de la propia experiencia. Cualquiera de nosotros, de cierta edad o que haya leído la historia argentina desde Lanusse, puede dar fe de que la opinión extranjera sobre la prolongada adolescencia argentina no es exagerada. Los grandes países, nuestros vecinos, muchos argentinos que vivimos aquí, estamos desconcertados. ¿A qué se debe esta supina incapacidad para madurar en cuestiones colectivas, tales como la violencia callejera, la organización político-económica o la inserción internacional?

No tengo una respuesta para esa pregunta. Aunque me guía un pensamiento. Los argentinos estamos pagando la factura de los años 70. El gobierno militar aniquiló la subversión marxista (Montoneros, ERP). Y lo hizo por afuera de la ley, sin respetar el debido proceso. Sobre este soporte moral, empujados por el boom de los precios de las commodities de exportación, gobiernan desde 2003 los montoneros que fueron derrotados a fines de aquella década. La parte liberal, democrática y capitalista de la sociedad argentina debe pagar la factura como quien paga una deuda histórica. Hay que aguantar. A fin de no generar reclamos cuando se abra una nueva etapa.

¡Feliz día del trabajador!

abril 25, 2012

Mal, mal, mal

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:53 pm

Para defininir la confiscación de YPF anunciada por la presidente Kirchner el pasado lunes 16, no encontré mejor síntesis que las declaraciones del canciller español. A los pocos minutos del anuncio, el canciller señaló que la decisión es pésima para España, pésima para Argentina y pésima para el sistema jurídico internacional, pero que, por sobre todas las cosas, es pésima para el pueblo argentino.

La confiscación de YPF es el acto más descarado e irresponsable tomado por los Kirchner desde que llegaron al gobierno nacional, hace ya nueve larguísimos años. Supera en daño económico, institucional y de imagen internacional a la tribuna que le armó el expresidente Kirchner a Hugo Chávez en 2005, en Mar del Plata, para que insultara al entonces presidente Bush, al grito bárbaro de ¡ALCA, ALCA, al carajo! Supera incluso en daño económico e institucional a la estatización de las AFJP, ejecutada en 2008 en contra de la opinión de los aportantes al sistema privado de jubilaciones.

Con gran tristeza y desesperanza he escuchado y leído muchas opiniones sobre la confiscación. Los funcionarios de todo rango y los legisladores celebran la decisión presidencial, y cuando se les pide que la justifiquen se limitan a repetir los argumentos de la presidente: que la inversión se desplomó, que la producción cayó, que Argentina en lugar de exportar hidrocarburos ahora los importa y que el déficit energético es intolerablemente alto. Por su parte, los analistas políticos y económicos se limitan a describir asépticamente la medida y a señalar, como si fuera un gran aporte, que ellos la "veían venir". A su vez, Macri y el PRO se oponen a la expropiación por razones legales pero se apuran a aclarar que de llegar a la presidencia en 2015 no reprivatizarán YPF. Por último, como frutilla del postre, Menem anunció que votaría a favor de la confiscación puesto que las circunstancias han cambiado; no aclara, por cierto, a qué circunstancias se refiere, si a las del país o a las suyas.

Pero la confiscación de YPF merece una descalificación contundente, pues es un desastre jurídico, un desastre económico y un desastre internacional. El fondo y las formas de este acto de salvajismo revelan que en el gobierno argentino reina una escalofriante desubicación, demagogia, inmadurez o vaya uno a saber qué.

El gobierno sostiene que "expropia" YPF porque: a) Repsol vació la empresa, b) Repsol bajó la inversión, la producción y la exportación, y c) la nueva YPF estatal aumentará la inversión y la producción y equilibrará la balanza energética.

Sobre a) El gobierno argentino vendió YPF en 1999 y Repsol la compró de buena fe y por un monto que ambas partes consideraron justo. El 57% de YPF pasó a ser de esta manera propiedad de Repsol, conforme a la Constitución argentina, la ley internacional y tratados bilaterales de protección de las inversiones. Una empresa puede hacer con su propiedad lo que le parezca más conveniente. Puede explotarla bien o mal. Puede venderla en su totalidad o en partes. Puede incluso cerrarla o vaciarla, como dice con horror la señora presidente. Vaciar una empresa significa distribuir entre los propietarios todos sus beneficios sin dejar margen para la reinversión. Lo que no se preguntan la Sra. de Kirchner y sus seguidores, ni Macri ni Menem, es por qué poderoso motivo una empresa constituida para el lucro habría optado por distribuir beneficios y reducir inversiones imprescindibles para el mantenimiento de su negocio. Esta es la pregunta clave. Nadie, dentro del estado argentino, se la ha formulado.

Sobre b) Todo el mundo quiere ganar plata. Argentinos y extranjeros, la industria petrolera y cualquier otra. Para ganarla deben cumplirse dos condiciones, aparte de una buena gestión. Un precio remunerativo para la producción y un plazo de recupero de las inversiones tan prolongado como lo exija el negocio. Ninguna de estas condiciones se cumplía en el caso de Repsol. Por su petróleo recibía un 40% del precio internacional y por su gas, menos de un 30%. El plazo de recupero, o la estabilidad del negocio, era tan precaria que ya en 2008 se vio forzada a ceder a la familia Eskenazi un 25% de las acciones de la empresa por presión del expresidente Kirchner. En declaraciones públicas de entonces, Repsol aclaró que tomaba esa decisión con el objeto de tener mejores contactos en el gobierno nacional. ¿Cuál es la conducta de cualquier empresario en circunstancias como las descriptas y las que siguieron? ¿Es racional intensificar la inversión y la producción? ¿Qué haría cualquiera de nosotros sino distribuir más dividendos que los generados, minimizar la inversión y apostar a un cambio realista de la política energética? Esto hizo Repsol.

Sobre c) Inicié mi vida profesional como funcionario de carrera de la Secretaría de Hacienda a fines de la década de 1970. YPF era entonces una empresa del estado. Recuerdo muy bien que una de las grandes preocupaciones que sobrevolaban las reuniones de preparación del presupuesto nacional era el gasto en inversión en exploración de pozos que demandaría YPF. Hasta su privatización, el déficit de YPF fue parte importante del déficit fiscal argentino; desde ella, YPF fue el mayor contribuyente de los gobiernos nacional y provinciales. Vaticino que muy pronto YPF será, una vez más, parte significativa del déficit fiscal nacional. Que la cantidad de empleados crecerá desmesuradamente. Que será desplumada por la patria contratista y la patria sindical. Y que a la larga también será desplumada por los consumidores, pues el gobierno nacional los verá como votantes y no se atreverá a cobrarles por los combustibles lo que cuestan. No tengo mucho más que decir en relación con las empresas del estado que lo que dije en 2003 en un debate con el ahora canciller Timerman.

Estoy cansado. Espero que la señora de Kirchner se vaya cuanto antes con el menor daño institucional posible. Este es mi deseo más ferviente.

marzo 13, 2012

Figurita repetida

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 6:04 pm

Hace unos días, el Gobierno mandó al Congreso un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Contempla dos cambios para nada inocentes y para nada originales. El país ya conoció regímenes como el que ahora se quiere instaurar. Son las reformas de 1946 (primer peronismo), de 1973 (segundo peronismo) y de 1982 (cavallazo). (Vea páginas 8 y 9 de Internacionalización monetaria y bancaria.)

La primera reforma apunta a barrer definitivamente el límite que imponía la Carta Orgánica sancionada poco después de la hiperinflación de 1989 a la emisión de dinero para cubrir los déficits del Tesoro nacional. La segunda reforma apunta a centralizar o nacionalizar los depósitos bancarios. Esto le permitiría al Gobierno regular las tasas de interés y "orientar" el crédito según prioridades regionales o sectoriales que el Gobierno considere adecuadas, en tanto el encaje tiende a 100% y los bancos se transforman en simples bocas de captación de depósitos. El esquema fracasó siempre. Y para desarmarlo fueron necesarios muchos años de alta inflación. Conduce al reino de la discrecionalidad, el lobby y la corrupción y, desde luego, a una marcada ineficiencia. Es triste comprobar que nada cambia en materia de organización económica básica en nuestro país, no obstante el peso de una rica evidencia histórica.

En junio de 2009 publiqué mi último post sobre el tipo de cambio de conversión. Este concepto alude al nivel que debería tener el tipo de cambio para que el BCRA pueda retirar todos sus pasivos contra terceros, es decir, los pasivos monetarios y los no monetarios. Los primeros salen de sumar el circulante y los encajes sobre depósitos bancarios. Los segundos, de sumar deudas no monetarias del Banco Central (Lebacs, Nobacs y Pases pasivos). A fin de evitar grandes saltos del tipo de cambio, el BCRA siguió desde 2002 el precepto fundamental de la Ley de Convertibilidad: asegurarse que sus pasivos monetarios estuvieran respaldados en un 100% por reservas internacionales. Con el fin de tener alguna chance de actuar como prestamista de última instancia del sistema bancario, se aseguró, asimismo, de que buena parte de los pasivos no monetarios tuviera respaldo en dólares. Por esta razón, fue colocando sin prisa pero sin pausa deuda en los bancos.

Con cada colocación de deuda en los bancos, el BCRA contraía la oferta de dinero y generaba una presión alcista sobre la tasa de interés. Esto conducía a liquidaciones de dólares en el mercado de cambios, que el Banco Central compraba con emisión monetaria y acumulaba. Subían así, en simultáneo y en igual medida, los activos del balance del BCRA (reservas intern’les) y los pasivos (Lebacs, Nobacs y Pases pasivos). En síntesis, desde mediados de la década pasada el BCRA ha estado subiendo el encaje (en sentido amplio) del sistema bancario como forma de hacerlo más resistente a las corridas. También ha querido mostrarle al mercado que su posición de reservas es muy sólida. Pero lo ha conseguido al costo de "alquilar reservas", pues las letras y las notas que colocó en los bancos le cuestan cerca de un 12% anual en pesos. Esta deuda es un encaje remunerado. El proceso seguido por el BCRA en años recientes es parecido al que siguiera durante el gobierno de Alfonsín y que rematara en un déficit cuasi fiscal más grande que el mismo déficit fiscal. (Vea el crecimiento del encaje remunerado en el post del párrafo anterior y lea sobre la política monetaria y bancaria de Alfonsín en el paper citado en el primer párrafo.)

TCCMarzo12.jpg

Aclaración: Los valores de la fila A expresan millones de dólares. Los de las filas B a D, millones de pesos.

La tabla muestra la evolución del tipo de cambio de conversión en los últimos tres años. A fines de 2009, con un tipo de cambio de 3.56 pesos por dólar, muy cercano al tipo de cambio único y libre que había entonces, el BCRA podía, llegada una emergencia, sacar de circulación o cancelar todos sus pasivos (monetarios y no monetarios; base monetaria y deuda cuasi-fiscal). En consecuencia, era muy improbable una corrida cambiaria; el mercado no corre contra una moneda que el banco central puede defender fácilmente. Hace un año, la situación había cambiado mucho. El TCC había saltado a 4.90, bien por encima del tipo de cambio spot, que seguía siendo único y libre y que rondaba 4 pesos por dólar. Esto significa que para retirar todos sus pasivos el BCRA necesitaba devaluar el peso más de un 20%.

En la actualidad, según recientes estadísticas del BCRA, para retirar todos sus pasivos el Banco Central necesita un tipo de cambio, que ha dejado de ser único y libre (hay mercado doble, oficial y marginal), de 6.76 pesos por dólar. Dicho en otros términos, en caso de una emergencia, el tipo de cambio marginal, negro, paralelo o libre, tendería a elevarse un 44% con respecto al tipo marginal actual (4.71 pesos por dólar). Tal desarrollo agrandaría la brecha entre el marginal y el oficial de un 8% en la actualidad a un 55% (el tipo de cambio oficial es 4.36 pesos por dólar). Hasta donde yo sé, no hay gobierno que aguante una brecha tan grande. Tarde o temprano, el BCRA se vería forzado a devaluar para aproximar el tipo oficial al marginal. (Sobre la larga y variadísima historia del control cambiario argentino, vea El Control de Cambios en la Argentina.)

El tipo de cambio de conversión es una variable sin mucha prensa, tal como era la prima de riesgo-país hace unos quince años. El mercado no lo conoce por su nombre pero sabe perfectamente de qué se trata. La noción del TCC está gravada a fuego en la mente de los inversores argentinos. Todas las semanas calculan el cociente entre los pasivos totales (base monetaria + Lebacs + Nobacs + Pases pasivos) y las reservas intern’les, o entre parte de dichos pasivos (base monetaria + Lebacs, por ejemplo) y las reservas. Cada uno elige el cociente que le parece más adecuado para la coyuntura del país, y en función del mismo toma sus decisiones de cartera. Yo me inclino por TCC4, que aparece en rojo en la tabla.

La última columna muestra una aproximación al cuadro de situación que resultaría si el Gobierno decidiera tomar 5000 millones de las reservas intern’les, emitir moneda nacional en cantidad equivalente, o practicar una mezcla de ambas políticas. Mi ejemplo no es antojadizo. Refleja la pretensión del Gobierno. En este caso, el TCC se elevaría a 7.57 pesos por dólar y se armaría el escenario de una potencial maxi-devaluación.

En dos palabras, el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA es, en cuanto a la eliminación del límite a la emisión de moneda, un simple blanqueo que viene a darle forma jurídica a una situación de creciente cautiverio del banco central. Pero en cuanto a la reforma bancaria en sí misma, es una muy mala noticia.

febrero 29, 2012

Nota de color

Filed under: Cotidiana — Jorge Avila @ 8:55 pm

La revista The Economist trae esta semana un artículo que, en el contexto de continua embestida contra la libre empresa y la propiedad privada que caracteriza al gobierno kirchnerista desde 2003, es ya una nota de color. El célebre semanario británico comunica que dejó de confiar en el índice de inflación que calcula el INDEC. Señala que hace largo tiempo que la tasa de inflación del INDEC es menos de la mitad de las tasas que calculan las consultoras privadas y los gobiernos de las provincias y de las que arrojan las encuestas de expectativas de inflación de la población.

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     Tomado de Ambito Financiero (24/2/2012)

Pero al prescindir de los datos del INDEC The Economist tenía que encontrar una fuente de información confiable; es decir, un proveedor veraz, preciso y permanente del dato de la inflación argentina. Un consultor argentino ofreció suministrárselo cada mes. The Economist prefirió agradecer el gesto y buscar otro proveedor. La revista consideró la posibilidad de recurrir a los datos que publican los gobiernos provinciales. Pero llegó a la conclusión de que podían no ser un permanentes.

¿Qué hacer, entonces? The Economist necesitaba ese importante dato para completar el Outlook estadístico semanal que publica hace muchos años en las últimas tres páginas de la revista y que muchos economistas seguimos para ilustrarnos sobre el estado de la economía y las finanzas del mundo. The Economist decidió contratar los servicios de PriceStats, una empresa con sede en Arizona, EEUU, que calcula el costo de vida en Argentina sobre la base de transacciones de Internet. PriceStats produce estadísticas del costo de vida de varios países. (Note que la variación de este índice es igual a la tasa de inflación.) Agrega The Economist que se verifica una alta correlación entre las tasas de inflación que calcula PriceStats y las tasas oficiales de Brasil y de Venezuela. Esto significa que deberíamos prestar buena atención al dato de inflación que el semanario inglés empieza a publicar.

La solución que encontró The Economist es aleccionadora en dos sentidos. Por una parte, es una muestra elocuente del alcance de la globalización, que ya empieza a denunciar el macaneo institucional. Por otra, es un ejemplo vivo de lo que entendemos por importación de instituciones. The Economist considera que PriceStats es un proveedor confiable porque tiene su sede fuera de la jurisdicción argentina. A diferencia del consultor privado y los gobiernos provinciales, no puede ser amedrentado por el gobierno argentino.

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