La Argentina es el problema. El mundo es la solución.

diciembre 21, 2012

Mi amigo Viglione

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 9:23 pm

A lo largo de la vida, uno recibe bendiciones sin darse cuenta, como algo natural y que corresponde, cuyo enorme valor recién aprecia con el paso de los años y por contraste con experiencias desagradables. He tenido mi cuota de suerte. En 1977 recibí una de esas raras bendiciones. Empecé a trabajar en el 4º piso del Palacio de Hacienda con un numeroso grupo de economistas de la Universidad de La Plata, compuesto por M. Teijeiro, R. López Murphy, M. Salinardi, G. Kippes, L. Soto, A. Rodríguez, A. Viglione, D. Artana y R. Zorgno, entre otros. No exagero si afirmo que el común denominador del grupo es la capacidad de análisis, la motivación y la honestidad. En la década de 1980 cada uno de ellos fue tomando su rumbo. Conservo inalterada la amistad de todos. Entre nosotros ha prevalecido una solidaridad limpia, sin sospechas de fraude.

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Toto Viglione. Economista. La Plata, 1954 – Buenos Aires, 2012

El grupo quedó súbitamente incompleto ayer. Abel Viglione murió a las 20:30 en el Hospital Alemán. Escribo el post en homenaje a su memoria y por su condición de economista con reconocimiento público. Lo quise mucho, como todos los demás miembros del grupo. Era imposible no quererlo. Me hizo muchos favores y yo no puedo recordar haberle hecho uno solo. Era amable, cordial, simpático, desinteresado, bien pensado y derecho. También era astuto. No para embromar al prójimo sino para esquivar adversidades y aconsejar a los amigos.

Cuando mi hija tenía dos o tres años, pasamos juntos Año Nuevo en Pinamar. Toto -así le llamábamos- había alquilado un amplio departamento frente al mar. A las doce de la noche, subió, rodeado de sus cuatro hijos, mi hija y otros chicos, a la terraza del edificio a tirar cañitas voladoras. Al rato, mi hija bajó corriendo, maravillada, para decirle a mi esposa: ¡Mamá, el Toto hace estrellas! Tal era la impresión de magia, diversión y bondad que dejaba en los niños.

Su muerte me entristece y me empobrece. Parte de mi vida se va con él. Pero tengo la sensación de que se ha ido luego de cumplir su ciclo. Acompañó a su anciano padre hasta su muerte. Se esforzó para que sus cuatro hijos fueran a buenas universidades, se graduaran y fueran económicamente independientes; lo logró ampliamente y este era quizá su mayor motivo de orgullo. Dejó a su esposa en buena condición económica. Y cimentó una fama de asesor económico y maestro de economía que el público y el periodismo económico le ha reconocido.

Clarín, Ambito Financiero, Cronista y La Nación publicaron hoy respetuosas notas que informan de su muerte y ponderan su personalidad y capacidad profesional. Era responsable de los estudios sectoriales y del Indice de Producción Industrial de FIEL. Su fama de maestro de Economía trascendió su cargo en FIEL, como dice acertadamente una de las notas. Escribió para diarios y revistas, fue a mil programas de televisión y dio mil reportajes radiales. Conocía mucho el sector real de la economía argentina y le encantaba explicar cómo funciona la economía a los no economistas. Para su familia y algunos de sus amigos el reconocimiento de la prensa no constituye alivio alguno. Sin embargo, a mí me pone contento y me llena de orgullo.

noviembre 30, 2012

Birmania

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:37 pm

La muy reciente historia de Birmania es indicativa del rápido futuro que podría tener Argentina cuando Cristina Kirchner deje el poder. La trayectoria birmana de los últimos 100 años recuerda, en sus grandes líneas, el derrotero argentino de auge y decadencia.

El país, también conocido como Myanmar o Burma, se transformó en colonia británica en la segunda mitad del siglo XIX. En la primera mitad del siglo XX, se convirtió en el primer exportador mundial de arroz, su economía pasó a ser la más próspera de la región y su población, la más educada. Obtuvo la independencia del Imperio Británico en 1947 y un golpe militar en 1962 inauguró la "vía birmana al socialismo". En la actualidad, este país de 55 millones de habitantes, que se ubica entre India y China, tiene un ingreso por habitante de u$s 1300 anuales, sufre cortes diarios de luz y una marcada escasez de líneas telefónicas (los celulares aún no han llegado) y cuenta apenas con cien cajeros automáticos. A tal punto llegó el proteccionismo birmano que las exportaciones sumaban un ridículo 1% del PBI a mediados de la década de 1990.

Siguen gobernando los militares, pero en 2010 llegó al gobierno Thein Sein, un ex-militar que ha iniciado una apertura política y económica. Legalizó al partido opositor y liberalizó las concesiones de servicios públicos en áreas clave. Los aviones con inversores y hombres de negocios chinos, coreanos, japoneses y de otras procedencias no dan abasto. Las calles se han poblado de pequeños autos nuevos importados de China, en reemplazo de viejos modelos similares a los que circulan en La Habana, y se observan remodelaciones de viejos edificios que funcionarán como sedes de compañías extranjeras.

Todo esto en apenas dos años. Me recuerda a lo que escribí sobre la llegada de Mitre al poder: La respuesta económica al nuevo orden político fue casi instantánea. ‘Al cabo de tres años, hombres de negocios e ingenieros británicos habían establecido bancos y compañías ferroviarias y tranviarias en la Argentina; a éstas siguieron poco después obras de utilidad pública como las de gas, aguas corrientes y sistemas de cloacas. La primera fase de inversión de capitales duró desde 1862 a 1875, momento en que la depresión detuvo brevemente el proceso’.

noviembre 28, 2012

Too big to fail

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:31 pm

Soy profesor de Teoría Monetaria, una materia de tercero o cuarto año de la licenciatura en Economía antes conocida como Dinero, Crédito y Bancos, hace ya muchos años. Su objeto de estudio es el comportamiento de la demanda de dinero, la creación secundaria de dinero, la inflación, la flotación del tipo de cambio, el balance de pagos y el complejo fenómeno del pánico bancario.

Milton Friedman y Anna Schwartz presentaron en el libro A Monetary History of the United Sates, 1867-1960, capítulo VII, una interpretación del pánico bancario norteamericano de 1929-1933 que ha ganado una generalizada aceptación académica. Además de desarrollar la teoría del pánico, el capítulo describe las personalidades de los funcionarios involucrados en el episodio así como las restricciones institucionales e internacionales que enfrentaban. Es tan convincente que se lee como un thriller.

Acostumbro dedicar un par de clases al análisis de dicho pánico bancario porque ilustra a las mil maravillas el tremendo poder desctructivo de un clásico desajuste monetario. Argentina experimentó tres pánicos o corridas en sólo veinte años: 1980, 1995 y 2001. EEUU estuvo al borde de un pánico bancario en 2008 y aún no logra recuperarse del stress propio del evento. El mayor desafío que enfrento como profesor no es explicar la teoría económica del pánico sino conseguir que los estudiantes entiendan su importancia histórica y práctica.

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Pues bien, siguiendo la recomendación de un amigo, vi dos veces la película Too Big to Fail, estrenada en 2011. Sugiero, por mi parte, verla dos o más veces si fuera necesario. Se desarrolla en la segunda mitad de 2008 y presenta la trágica historia de la caída del banco de inversión Lehman Brothers. Actúan, entre otros, William Hurt como Henry Paulson, el todopoderoso secretario del Tesoro del ex-presidente Bush, y Paul Giamatti como Ben Bernanke, el reflexivo presidente de la Reserva Federal. Sus actuaciones y dichos son soberbios. Los CEOs de los grandes bancos están brillantemente interpretados. La película enseña muy poco sobre la teoría del pánico pero hace patentes la gravedad y la urgencia del evento. Este es el recurso que andaba buscando para motivar a mis alumnos. Resérvenla para las próximas vacaciones.

noviembre 1, 2012

Decálogo del Populismo

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:46 pm

Enrique Krauze, un historiador y ensayista mexicano, publicó hoy en La Nación un excelente ensayo sobre el populismo. En diez puntos resume este no sistema, que no es socialismo ni capitalismo ni nada con forma definida. A continuación van extractos de tres puntos que elegí al azar, pues todos son igualmente acertados y parecieran tomados del Perón de las décadas de 1940-50 y del kirchnerismo actual.

2) El populista no sólo usa y abusa de la palabra: se apodera de ella. La palabra es el vehículo específico de su carisma. El populista se siente el intérprete supremo de la verdad general y también la agencia de noticias del pueblo. Habla con el público de manera constante, atiza sus pasiones, "alumbra el camino" y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. […]

4) El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos. No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado, que puede utilizar para enriquecerse o para embarcarse en proyectos que considere importantes o gloriosos, o para ambas cosas, sin tomar en cuenta los costos. El populista tiene un concepto mágico de la economía: para él, todo gasto es inversión. […]

8) El populismo fustiga por sistema al "enemigo exterior". Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para los fracasos, el régimen populista (más nacionalista que patriota) requiere desviar la atención interna hacia el adversario de afuera. […]

En efecto, Krauze se refiere varias veces en el ensayo a Perón y al venezolano Chavez. Pero no menciona en absoluto a Cristina Kirchner, a quien el decálogo caracteriza tan bien o mejor que a Perón. Tampoco menciona a Hipólito Yrigoyen y creo que con buen tino. El Peludo fue un político carismático y bastante inepto en cuestiones administrativas y de Estado, sin embargo, no encaja, como Uds. podrán apreciar, en la categoría krauziana del líder populista.

En el penúltimo párrafo del ensayo, Krauze se pregunta por qué renace una y otra vez el populismo en Iberoamérica y contesta que las razones son diversas y complejas, aunque apunta dos: a) la antigua noción de "soberanía popular" que se propagó en los dominios españoles en tiempos de la colonia; b) la naturaleza perversamente moderada o provisional del populismo, que dificulta el examen objetivo de sus actos y doblega la crítica. En reconocimiento de esta peculiaridad, definí al populismo en este artículo como un no sistema.

Se me ocurren dos barreras para contener al populismo:

* La barrera republicana tradicional, consistente en una Judicatura independiente, capaz de fijar límites precisos a la acción del poder político.

* Una barrera republicana no nacionalista, que consiste en poner bajo jurisdicción internacional, supranacional o provincial, según el caso, a las instituciones económicas básicas del país (moneda y banca, comercio exterior y recaudación de impuestos).

El inconveniente de la primer barrera es que su desarrollo depende del desarrollo de la cultura política de la población, algo que puede insumir generaciones. El atractivo de la segunda es que podría concretarse por medio de tratados con superpotencias que terminarían fijándole límites efectivos a la arbitrariedad del gobierno nacional en importantes áreas. Los tratados no protegerían directamente a la libertad de expresión pero sí a la de comercio. Sin embargo, ¿quién puede descartar que la libertad de comercio no termine afianzando a las otras libertades fundamentales?

septiembre 21, 2012

Agenda económica del post-kirchnerismo

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 11:17 am

El VIII Congreso de Economía Provincial organizado por la Fundación Libertad, de Rosario, se abrió ayer con un panel integrado por Emilio Cárdenas (ex-embajador en las Naciones Unidas), Orlando Ferreres (consultor económico), Rogelio Pontón (economista santafecino) y yo. El panel debía dar sus impresiones sobre "la Argentina hacia adentro y hacia afuera". El evento se realizó en el hermoso edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario, con una concurrencia bastante numerosa. Esta es mi ponencia:

En los últimos 40 años, la Argentina ha experimentado tres intentos de reforma económica. El primero tuvo lugar a fines de la década de 1970. El segundo, en la primera mitad de la década de 1990. Y el tercero, a partir de 2003. Los dos primeros intentos fueron anunciados y tenían por objetivo la modernización económica del país. El tercer intento no ha sido anunciado y no ha tenido por objetivo la modernización económica del país sino otra cosa, que algunos observadores definen como socialismo del siglo XXI y otros, como populismo radicalizado.

Los dos primeros intentos fracasaron. Creo que el intento en curso también fracasará y que dentro de pocos años la Argentina tendrá una tercera oportunidad de modernizarse. En los minutos que siguen, trataré de identificar las grandes causas de esos fracasos y de puntualizar algunos aspectos que aumentarían la probabilidad de éxito de la futura reforma.

La reforma de la década de 1970 fue un intento serio de modernización. Quiso eliminar la inflación, desestatizar y abrir la economía al comercio internacional. Fracasó porque los militares que gobernaban no eran privatistas ni aperturistas, al revés de los militares chilenos, y porque estaban mucho más preocupados por la guerra anti-subversiva que por la reforma económica. Contribuyeron al fracaso, por cierto, algunos errores de la política económica. Por un lado, un gran aumento del gasto público imposibilitó la lucha eficaz contra la inflación y reforzó la caída del tipo real de cambio. Por el otro, la misma caída del tipo real de cambio trabó el esfuerzo aperturista. La comparación con la experiencia chilena es aleccionadora. Chile fue gobernado por tiempo prolongado por un jefe indiscutido, que dejaba hacer a un equipo económico que perseguía con férrea voluntad tres objetivos bien definidos: agresiva rebaja arancelaria, superávit fiscal y elevado tipo real de cambio. En Chile, la reforma tenía horizonte y consistencia. En la Argentina, no tuvo ninguna de las dos cosas.

La reforma de la década de 1990 fue un intento de modernización en gran escala. Fue impulsada por el derrumbe de la Unión Soviética y por la hiperinflación. Tuvo un jefe político indiscutido, que dejó hacer a un equipo económico coherente. Eliminó de cuajo una inflación de medio siglo. Privatizó virtualmente todas las actividades privatizables. Reorientó la política exterior. Rebajó aranceles y, sobre todo, eliminó las retenciones a la exportación y las restricciones cuantitativas a la importación como se había hecho 15 años antes. Aumentó el gasto público pero mucho menos que en las décadas de 1970 y 2000. Esta vez la reforma económica argentina tuvo horizonte y mayor consistencia técnica. Pero fracasó porque no pudo perdurar. La reforma inspirada por Alberdi en el siglo XIX y la reforma hecha por Pinedo en el siglo XX tuvieron éxito porque duraron unos 70 años, en cada caso.

Atribuiría el fracaso de la reforma de la década de 1990 a tres causas. Por un lado, una apertura comercial insuficiente; el gobierno prefirió el Mercosur a un TLC con EEUU y con esto lo digo todo. Por otro, el endeudamiento para cubrir el déficit fiscal tuvo un doble impacto negativo sobre la viabilidad de la reforma: dejó en herencia una situación financiera potencialmente frágil y contribuyó a bajar el tipo real de cambio, motivo por el cual la reforma perdió la adhesión de franjas importantes del sector agropecuario y el sector industrial. Por último, la mala suerte. Los precios de los productos de exportación fueron realmente bajos en la década de 1990, apenas un 25% de los actuales. Otro golpe de mala suerte, creo yo, fue el hecho de que la responsabilidad de corregir los errores de la reforma recayera sobre un gobierno débil y vacilante.

Llegó así la gran crisis de 2001. La sociedad argentina repudió en bloque la reforma de la década previa. Ni los políticos, ni los empresarios ni los economistas hemos vuelto a discutir una agenda de reforma desde entonces. Pero advertimos que en la vorágine de la demagogia kirchnerista se abre paso una anti-reforma. Me refiero a las estatizaciones, los bloqueos de exportaciones e importaciones y la extrema concentración del poder financiero en el gobierno nacional.

La organización económica que se perfila desde 2003 es tan ineficiente que difícilmente se pueda sostener por tiempo prolongado. Pero el factor que compromete seriamente su estabilidad en los próximos 2 ó 3 años es el tremendo aumento del gasto público, el cual ha pasado de 32% del PBI en 2000 a 47% en la actualidad. Un nivel similar a los que se registraban en la década de 1980. Es imposible financiarlo establemente, aun con alta inflación, expropiaciones y otras arbitrariedades.

Cuando el kirchnerismo deje el poder se abrirá un nuevo tiempo. Se tomará conciencia del progreso de Chile, Perú, Brasil y Colombia y quizá surja la necesidad de recuperar el tiempo perdido. Para ese entonces, sugiero seguir 4 preceptos de política económica y aprender una lección.

Con el fin de darle horizonte y estabilidad a la futura reforma:

* Tener presente que una buena política económica empieza por una buena política exterior.

* Firmar acuerdos de libre comercio con EEUU, la UE, China y otros.

* Sostener un buen superávit fiscal.

Con el fin de fortalecer la democracia argentina:

* Descentralizar la recaudación tributaria a favor de las provincias para fijarle un límite efectivo al poder del gobierno nacional.

Después de la noche kirchnerista, los empresarios, en especial los que hacen lobby por la continua devaluación del peso, deberían haber aprendido esta lección: la devaluación conduce a la inflación y ésta conduce a los controles, las amenazas y las expropiaciones. En suma, un dólar bajo es preferible a una expropiación. Una cabal comprensión de esta lección contribuiría mucho al éxito del futuro intento de reforma. Antes de despedirme, debo recordar que, aun cuando siguiéramos los 4 preceptos y aprendiéramos la lección, sin suerte podríamos fracasar otra vez.

Por un post relacionado, haga click aquí. ¡Feliz primavera!

agosto 28, 2012

Enterate hacia dónde vamos

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:02 pm

Vale la pena hacerse un espacio de 25 minutos para ver y escuchar el video de una magnífica intervención de María Corina Machado, una política venezolana, diputada en la Asamblea Nacional de su país, con fama de honesta y notable oradora. El paralelo entre lo que cuenta sobre lo que ha pasado en su país y lo que pasa en Argentina es estremecedor. En especial para mí, que nunca creí que la democracia argentina podría caer en los niveles de desfachatez, corrupción e intervencionismo económico que verificamos a diario.

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                                    Habla Ma. Corina Machado

En 2003 y en años subsiguientes, Roberto Cachanosky me enfatizó que el kirchnerismo llevaba al chavismo. Que Venezuela era una fotografía de lo que se estaba gestando en Argentina. Luego de la confiscación de YPF, la escandalosa impunidad del vicepresidente Boudou y las modificaciones del Código Civil con el fin de facilitar la expropiación de inmuebles "ociosos", por "necesidades socio-territoriales", al precio que se le ocurra al gobierno kirchnerista, por citar tan solo las últimas transgresiones a la Constitución Nacional, me siento obligado a reconocerle a Roberto cuánta razón tenía.

Con tantas razones que lo justifican, ¿por qué ningún diputado ha tenido la iniciativa de hacerle un juicio político a la señora presidente de la Nación? ¿Está la oposición aterrorizada? ¿Teme, acaso, desestabilizar el gobierno y generar anarquía? ¿Qué es peor para el país: un gobierno que destruye una institución de la Constitución por día o la eventual anarquía?

En Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador la lucha es por dos de los derechos básicos: el de propiedad y el de la libre empresa. El gobierno kirchnerista los ha conculcado en medida no menor, como el gobierno de Videla conculcara hace 35 años los otros dos derechos básicos (a libertad y a la vida) de una parte de la ciudadanía.

(El acceso al link de arriba se ha interrumpido. Para conocer a Corina, vea cualquiera de los videos cortos de YouTube.)

agosto 3, 2012

Cien años de Friedman

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:19 pm

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El pasado martes 31 de julio se cumplieron 100 años del nacimiento de Milton Friedman. Hubo celebraciones alrededor del mundo. El 3 de julio, el Centro de Estudios Políticos de Londres organizó una importante conferencia en esa ciudad. Hubo cuatro oradores. John Redwood, asesor del gobierno de Margareth Thatcher en la primera mitad de la década de 1980; Niall Ferguson, profesor de Historia Económica en la Universidad de Harvard; Deepak Lal, profesor de Estudios Intern’les de Desarrollo, y Richard Epstein, profesor de Derecho en la Universidad de Chicago. Este es el video. Sugiero usar auriculares y escuchar las cuatro ponencias. La imagen y el sonido son muy buenos y muchos de los conceptos y recuerdos personales de Friedman son inolvidables.

 

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Como parte de una serie de conferencias celebradas en el hemisferio americano con el mismo fin, la Fundación Libertad y Progreso de Buenos Aires organizó un acto en la Escuela para la Libertad Integral justo el día del aniversario. Hablaron Ricardo López Murphy, Armando Ribas y quien escribe. López Murphy se refirió principalmente a los aportes científicos del gran economista; Ribas, a su pensamiento en el campo de la filosofía política; yo recordé aspectos personales, aportes científicos y su militancia en diversas causas públicas.

Mi presentación fue una versión revisada y ampliada del post que escribí en noviembre de 2006, pocos días después del fallecimiento de Friedman. Alguien tuvo la buena idea de filmar las tres ponencias y cargarlas en YouTube. Este es el link a la mía: parte uno, parte dos. La imagen es buena pero el sonido deja mucho que desear. También encontrarán allí los videos de López Murphy y Ribas.

 

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Por último, no dejen de ver el video sobre el papel que juega la avaricia (greed) en la economía. Es como si a través de Milton Friedman estuvieran hablando su viejo profesor Frank Knight y, más atrás, su admirado Adam Smith. Hasta donde yo puedo recordar, fue Smith quien definió al mercado como la suma libremente coordinada de los egoísmos individuales que -oh, sorpresa- maximiza el bienestar general.

junio 26, 2012

English talk for foreign students

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 7:59 pm

This post is not intended for my usual readers. They already hold a Ph.D. in Argentine economic history! I sketched it out for foreign students who know very little of the economic and political history of Argentina and wish to have a taste of it. Though the following notes may also be of help for Argentines who find themselves in need of some material to comment to foreign business visitors. In particular, I wrote the notes to give a guest talk to a group of University-of-Kentucky graduate students who are visiting and trying to decipher Argentina.

 

I’ve been told that you want to learn about the Argentine history. I assume that you are basically interested in its social and economic history with an eye on current issues. I don’t need to say that such a topic is too wide to discuss with profit. Therefore I propose to do the following. First, make a list of the highlights of Argentine history from the point of view of free trade. Second, comment on key developments that took place in between. Third, draw a conclusion.

Highlights

1776-1778 Creation of the Viceroyalty of the River Plate and enactment of the “Rules” of free trade

1810-1816 Revolution of May and Congress of Independence

1853-1862 National Organization

1930-1933 The Great Depression

Comments

Up to 1776 this part of the American continent was part of the Viceroyalty of Peru, it almost lived in commercial autarky, with little exchange of goods or ideas with Spain and close to nothing with the rest of Europe and America. Population was scanty, a few thousands Spaniards, more Indians than Spaniards, yet the place was under-populated. And it was very poor.

The viceroyalty was formed by present-day Argentina, Bolivia, Paraguay and Uruguay. Thanks to the Rules of free trade, the region of the Pampas (comprised by the provinces of Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe and Córdoba), far away from Lima (Peru) and up to now the poorest of the viceroyalty, could increase its trade with Spain and the rest of the Spanish Empire and prosper somewhat.

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The Revolution and the Independence brought a wave of free trade and prosperity to the region. The River Plate became a free trade state according to economic historians. The fundamental partner was Britain. The bad news was that Bolivia, Paraguay and Uruguay went apart during the Independence war and the following civil war. The ruling class of Buenos Aires wasn’t able to hold the union. It is a long story, hard to put in a nutshell.

In 1825 Buenos Aires signed with Britain the Treaty of Friendship, Navigation and Trade. This is a milestone. According to Juan Bautista Alberdi, a mix of Madison and Hamilton, thanks to the treaty Buenos Aires could avoid complete disgrace during the dictatorship of Juan Manuel de Rosas. Later on, the treaty would become the legal foundation of Anglo-Argentine trade until the Great Depression, well into de 20th century.

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Rosas was defeated in battle in 1852. The civil war ended and a Constitution based on the American model was approved. This is the period of the National Organization. The time of Alberdi, Sarmiento, Urquiza, and Mitre, who are the founding fathers of modern Argentina. The political understanding between Buenos Aires and the Interior provinces meant peace and the effective launching of a program of massive European immigration and British investment in trains, ports, telegraphs. Population jumped from 1.6 millions in 1861 to 7 millions in 1905; income per capita rose from less than 40% of the Anglo-Saxon average (Australia, US and Britain) to more than 100% in the years before WWI. This phenomenon has been called the Argentine miracle. A modern country was built in just a generation.

A well-known Canadian historian, H. Ferns, drawing on the Foreign Office Archives, wrote that Argentina was at that time an informal part of the British Empire. A. Rivas, a well-known Cuban-Argentine economic and law author, wrote that we have to search for an explanation of the miracle in the substitution of the common law for the laws of Indias, that is, the Spanish mercantilism.

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In spite of WWI, which cut trade with Britain to a half; the Russian Revolution, the fall of the Weimar Republic and the rise of European fascism, which had a heavy impact on domestic public opinion against democracy and free trade, the Argentine ruling classes didn’t want to break the country’s bond with Britain. They didn’t know where to head for instead. The Great Depression, and Britain’s response to it, determined the end of the Anglo-Argentine Treaty. So Argentina withdrew apart from the World. The US, Britain and Australia had the ability to return to a free-trade policy sooner or later. Argentina couldn’t follow their steps.

Since the Great Depression, Argentina has gone through industrial protectionism, nationalizations, hyperinflation, bank runs, political turmoil, and international isolation. Together with Brazil, it is one of the closest economies of the World. Its income per capita is nowadays less than 40% of the Anglo-Saxon average.

Conclusion

In my view the Argentine problem lies in not having been able to overcome the Great Depression and its legacy of economic nationalism. Argentina badly needs to be part of something greater. It must realize that a good economic policy comes hand in hand with a good foreign policy. We need a more cosmopolitan approach to public affairs.

junio 22, 2012

Euro no es igual a Convertibilidad

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 8:06 pm

El sábado pasado, La Nación publicó un reportaje al ex-primer ministro griego Giorgios Papandreu. Reproduzco una parte que me parece realmente sugestiva. Desde la trinchera, Papandreu nos explica que el euro no es lo mismo que el peso convertible. ¿Adivinen por qué? Porque el costo de repudio del euro es muchísimo más alto que el costo de repudio de una (simple) moneda convertible. Por esta razón, Papendreu cree que será una catástrofe para Grecia abandonar el euro y juzga improbable que lo haga.

-Muchos temen que Grecia termine como la Argentina, salvando distancias y diferencias?

-Argentina estaba atada al dólar y devaluó su moneda, el peso. Como operación era fácil. Pero nosotros no estamos atados al euro, tenemos el euro. Volver al dracma llevaría al menos seis meses. Pero antes, en un par de días, la gente se lanzaría como loca a sacar su dinero hasta dejarlos completamente vacíos. […] Pero también creo que las instituciones de la eurozona podían habernos hecho las cosas más fáciles. Buena parte del sufrimiento que estamos pasando no es sólo culpa de las cosas que Grecia hizo mal, sino también de la arquitectura de la UE.

La respuesta de Papandreu tiene una segunda parte. Es la que se refiere a la culpa de la Unión Europea. Creo que el exministro tiene razón. Aunque Grecia se desviva por cumplir las recomendaciones de la troika (FMI-BCE-Comisión UE), le va a resultar arduo bajar la prima de riesgo-país, promover el ingreso de capitales, reactivar la economía y equilibrar sus cuentas públicas a fin de tornar sostenible el pago del servicio de la deuda renegociada. Es difícil reactivar en medio de un continente en recesión y con posibilidad de corrida en otros países. El Banco Central Europeo deberá por fin actuar y la Unión tendrá que aceptar una inflación más alta por algunos años.

junio 15, 2012

Lo que hay, lo que se impone hacer y lo que debería hacerse

Filed under: Miscelánea — Jorge Avila @ 6:36 pm

Ayer tuve el agrado y el privilegio de exponer mis puntos de vista sobre la situación económica argentina, sobre lo que se impone hacer y sobre lo que debería hacerse, en una conferencia a la que asistieron empresarios, economistas y observadores calificados. Los argumentos y el mensaje central de mi exposición no son nuevos; los tomé del libro Antídotos contra el riesgo-argentino que publiqué en Internet en 2010. Siguen los apuntes que preparé para la ocasión.

 

El título de la exposición anticipa en buena medida lo que me propongo decir. En primer lugar, voy describir en forma sumaria el estado de situación de la economía argentina. En segundo lugar, voy a listar las medidas que se impone tomar lo antes posible, más allá de lo que el actual gobierno decida hacer o dejar de hacer. En tercer lugar, voy a explicar la razón por la cual creo que tales medidas son, de todas maneras, insuficientes.

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Entre mediados de 2002 y mediados de 2007, el motor de la reactivación de la economía fue una pronunciada caída de la prima de riesgo-argentino. La prima cayó de 7000 puntos básicos en julio de 2002 a 180 en enero de 2007, se frenó (pero no se revirtió) la salida de capitales, aumentó la demanda agregada y, por tanto, la producción. Desde entonces, los motores de la expansión han sido el notable aumento del precio de los commodities de exportación y el formidable aumento del gasto público (20 puntos porcentuales del PBI). El impacto expansivo de estas dos fuerzas sobre-compensó el impacto contractivo de la suba de la prima desde 2007.

Hay síntomas claros de que la economía argentina no funciona bien. Se trata del nivel de la prima de riesgo-país (nada menos que 1200 puntos básicos), la continua salida de capitales, la fuerte retracción de la inversión externa directa, el pobre nivel de los depósitos bancarios y el escaso crédito bancario, la alta inflación, el creciente déficit fiscal y el muy mal estado de la infraestructura energética y de transporte. No puedo pronosticar un colapso inminente. Aunque causas no faltan.

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¿Qué medidas tomarían exministros como Alemann o Lavagna para enderezar el rumbo de la economía? Voy a aventurar un posible listado:

1º Actualizar las tarifas de las empresas de servicios públicos y renegociar sus contratos.

2º Regularizar los defaults con el Club de París, el tribunal del Banco Mundial, Repsol y el INDEC.

3º Congelar el gasto público en valores nominales hasta ponerlo en línea con la recaudación tributaria. Eliminar las retenciones y normalizar el impuesto a las ganancias.

4º Desbloquear exportaciones e importaciones, eliminar el control de cambios y restablecer la libre transferencia.

5º López Murphy puntualizó hace unos días la conveniencia de devaluar el peso para aliviar o acelerar el ajuste fiscal (la devaluación aumenta el nivel de precios y de esta forma sube la recaudación en valores nominales).

El objetivo del paquete de medidas es bajar la prima de riesgo-país desde, quizá, el primer puesto del ranking mundial a unos 200 p. b., bajar la inflación, recrear el crédito, estimular la inversión, reactivar la economía y crear empleos. Después de nueve años de recalcitrante irracionalidad, el paquete suena a música celestial. Aun con la economía mundial jugando en contra, resultaría exitoso en el corto plazo. Pero, a juzgar por nuestra historia de crónica inestabilidad y reversibilidad institucional, sería otro fracaso en el largo plazo. El carácter reversible de nuestras instituciones económicas básicas hace que la propiedad privada bajo jurisdicción argentina quede expuesta a la expropiación, que tiene mil caras; eleva el riesgo de hundir capital en territorio nacional, baja la productividad del trabajo, achica el PBI y acentúa la pérdida de gravitación argentina en la región y el mundo.

La devaluación, el ajuste tarifario y la reducción del gasto público abrirían las puertas de un enésimo ciclo de ilusión de corto plazo y frustración de largo plazo. Ya lo hicimos en 1971, en 1981, en 1989-91 y en 2001-02 con dramatismo. En los cuarenta años anteriores a 1971 también lo hicimos, con menor espectacularidad. El paquete es insuficiente. No tiene futuro porque es muy fácil de revertir. De hecho, fue revertido o repudiado cada diez años.

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Lo que acabo de decir y en especial el tumultuoso abandono de la convertibilidad, el pánico bancario de 2001 y varias violaciones del derecho de propiedad, la concentración del poder recaudatorio y político en el gobierno nacional, la creciente cerrazón comercial y el mayor aislamiento internacional me fueron convenciendo de la utilidad de pensar instituciones irreversibles, que funcionen como antídotos efectivos contra el riesgo-argentino.

Dos modelos han ordenado la vida económica argentina desde la Organización Nacional. El de Juan Bautista Alberdi, más bien internacionalista, entre principios de la década de 1860 y principios de la década de 1930, y el de Federico Pinedo, más bien nacionalista, a partir de entonces. El segundo modelo se armó velozmente entre 1930 y 1935. Sus rasgos básicos son el proteccionismo industrial, la centralización de la recaudación impositiva y la banca central emisionista. Mientras fue manejado por Pinedo o por hombres como él, el modelo funcionó aceptablemente. No era muy distinto al modelo que se implementaba entonces en los países importantes. Pero en cuanto cambiaron los tiempos políticos y los gobernantes, el modelo fue abusado repetidamente y la economía argentina se empobreció.

¿Por qué fue abusado? Porque el costo de repudiar instituciones económicas es bajo en el modelo nacionalista. El costo de abandonar la política comercial, la monetaria, la bancaria o la impositiva, sino todas juntas a la vez, es bajo porque el modelo económico nacionalista permite que el gobierno nacional tome decisiones unilaterales pues no debe rendir cuentas a nadie. No rinde cuentas a las provincias, pues ahora son mendigos del Tesoro nacional. Ni al Congreso, que ahora es un reflejo de las débiles autonomías provinciales. Ni a potencias extranjeras, pues ninguna de ellas tiene el status de socia preferencial y temible. Ni a pactos supranacionales en áreas como defensa o comercio, porque el gobierno nacional no quiere firmarlos. Nuestra tesis es que el modelo nacionalista es la madre del populismo económico y el riesgo-país.

Por consiguiente, nuestra propuesta es desnacionalizar las instituciones económicas básicas del país. Desnacionalizar significa específicamente quitar atribuciones al gobierno nacional. Consiste en poner bajo la jurisdicción de otros gobiernos o formas de gobierno el comercio exterior, la moneda, la banca y una parte importante de las finanzas públicas.

En materia comercial, desnacionalizar significa poner el intercambio comercial externo bajo la jurisdicción de un tratado de libre comercio con una superpotencia (un país o bloque grande, estable, abierto, con capacidad de represalia). Un TLC con EEUU, por ejemplo, forzaría al gobierno nacional a respetar una cierta estructura arancelaria y normas comunes en materia de protección de inversiones, propiedad intelectual, medio ambiente, mercado de trabajo y compras oficiales. Desnacionalizar en este plano es igual a supranacionalizar.

En materia monetaria, desnacionalizar significa adoptar una moneda de reserva (dólar, euro, ¿sudamericano?) como moneda propia. En materia bancaria, desnacionalizar significa poner a la banca comercial bajo jurisdicción de los países emisores de monedas de reserva donde tienen sus casas matrices los bancos que estarían habilitados para captar depósitos y dar crédito en el país. Desnacionalizar en este plano es igual a internacionalizar.

En materia de finanzas públicas, desnacionalizar significa descentralizar la recaudación impositiva. A su vez, descentralizar significa hacer responsables a las provincias del grueso de la recaudación a fin de dividir el poder político. Desnacionalizar en este plano es igual a provincializar.

El objeto de desnacionalizar el comercio exterior, la moneda y la banca es poner a salvo de las arbitrariedades de la jurisdicción argentina a grandes franjas de la economía argentina. Cuando el costo de repudio de los acuerdos es alto, la probabilidad de repudio es baja. Entonces, se vuelve menos probable que las ‘reglas de juego’ cambien y más probable que la inversión en territorio nacional experimente un boom.

El objeto de desnacionalizar la recaudación impositiva es limitar el poder del gobierno nacional. Nuestra hipótesis es que 24 pequeños populismos provinciales son menos dañinos que un gran populismo nacional. La competencia impositiva entre las provincias resultaría en una presión tributaria más baja, un gasto público más eficiente y una democracia más efectiva. Pero la probabilidad de reversión de la descentralización es alta porque el costo de hacerlo es bajo. La decisión de volver a una organización cuasi-unitaria como la presente es interna. No involucra un repudio de acuerdos internacionales capaz de estigmatizar y aislar el país.

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La idea económica es simple y la propuesta es realista. Los TLC son una realidad en casi todos los países de América Latina con costa al Océano Pacífico; la misma Argentina, entre 1860 y 1930, fue parte informal del Imperio Británico. La descentralización tributaria es una realidad en Suiza, EEUU y Canadá y también lo fue en Argentina entre 1853 y 1935. La moneda común es una realidad que se defiende a capa y espada en la Unión Europea. En rigor, utópica o poco realista nos parece la pretensión de la dirigencia argentina de conservar, por medio de una combinación de honestidad y prolijidad, el modelo económico nacionalista.

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